Buscar este blog

lunes, 3 de marzo de 2014

LetraPequeña



«Al papel y a la mujer hasta el culo has de ver» reza el dicho ciertamente machista que en estos tiempos cobra una rabiosa actualidad. De siempre se nos ha dicho que hay que leer despacio y completamente la llamada «letra pequeña» antes de firmar o aceptar nada. Conocida como «letra pequeña», por estar escrita en un tamaño que la hace prácticamente ilegible, es toda aquella añadida de forma rimbombante y con gran extensión al final de los contratos o documentos que nos obligan y comprometen una vez que los hayamos firmado.

En internet no se firma nada, salvo el uso controlado de la firma propia a través de certificados digitales y eso en páginas web muy concretas y por el momento de uso muy restringido. El engaño está a la orden del día en internet, ya lo hemos comentado, porque la inmediatez de la red se presta a ello, siendo fácil embaucar a personas poco habituadas a desenvolverse con soltura. De hecho, quién más quién menos ha caído en alguna trampa de las muchas que están esperando incautos a los que echar el lazo.

Hay algunas cosas fundamentales que no por mucho repetirse son observadas escrupulosamente. Una de ellas es manejar con cuidado nuestro grupo de favoritos de forma que tengamos una cierta certeza de las direcciones a las que accedemos, especialmente a aquellas que tienen que ver con el peculio, como las de entidades financieras y bancos, ya que son estas las que más están en el ojo el huracán tratando de pillarnos nuestras claves de acceso para vaciarnos los bolsillos. Acceder a direcciones de internet tomadas de otras páginas o recibidas por correo es un riesgo que debemos de valorar y en todo caso utilizar con precaución, porque es uno de los sistemas más empleados para llevarnos a un sitio que simula ser lo que no es.

Otra recomendación es tener mucha calma en nuestras interacciones porque normalmente pulsamos los botones de aceptar y seguir con demasiada facilidad fiándonos de que lo que estamos haciendo es lo «normal» y lo «recomendado» y no siempre es así. Hay que tener cuidado en el uso de nuestros usuarios y nuestras claves de acceso, tener claves diferentes para cada cosa, que las claves tengan una cierta dificultad, no tenerlas apuntadas en papeles o documentos sin protección … en fin, esas cosas que todos sabemos, o casi todos, pero que algunas veces no cumplimos. Y luego pasa lo que pasa. Pero además de todo ello, lo fundamental es leer, leer y leer, lo que se ve e incluso lo que no se ve. La imagen que acompaña a esta entrada es una «suplantación» de otra página web en la que se nos pide introducir nuestro número de teléfono móvil. Esto ya huele mal y no debemos de hacerlo nunca; pero es que además un poco más abajo del botón de continuar se puede leer, con mucha dificultad el siguiente texto: «Al pulsar el botón acepto las condiciones de uso». ¿Qué condiciones son estas?

La clave está un poco más abajo, en un texto absoluta y completamente ilegible con letras blancas sobre el fondo de la página. El texto en cuestión dice lo siguiente:
Servicio de Suscripción prestado por AAA EEEEEE, SL. Servicio para Mayores de edad o menores con capacidad legal para contratar.

Vodafone, Orange y Yoigo 1,45 € (IVA incluido) por sms recibido + precio de navegación wap. Movistar coste sms 7,26 € (IVA incluido).

Coste máximo 36,25 €/mes (IVA Incluido), consulte con su operador. El servicio de suscripción que se está contratando consiste en tener acceso ilimitado durante el tiempo de suscripción a contenidos para movil. Para descargar contenido de los portales es necesario tener habilitada la conexión wap en tu terminal.

Durante el tiempo en que el usuario permanezca suscrito al servicio de contenidos para movil. Consulte aquí la compatibilidad de su móvil. Para cancelar, envía BAJA al 7xxxxx. o llamando al Nº atención al Cliente 902nnnnnn , o bien enviando un e-mail a info@xxxxxxxxxxx.com

El presente Sitio Web, los contenidos en el mismo son responsabilidad exclusiva de RRRRRR Payments, sl,con domicilio en calle Bbbbbbb Aaaaaaaa nº-72, 1º Izq, 38002 SantaCruz de Tenerife (España).Introduciendo el código personal (PIN) en esta página aceptas las Condiciones Generales del Servicio y Política de Protección de Datos Aplicable.
Ello quiere decir que si facilitamos nuestro teléfono móvil nos estamos suscribiendo voluntariamente a no se sabe qué acceso a contenidos con un coste bastante alto que por lo menos tiene un máximo establecido mensual. Lo curioso de todo esto es que las compañías de telefonía tragan con este asunto, son ellas las que cobran al cliente por los intermediarios y lo peor de todo es cuando se las reclama manifiestan que no pueden hacer nada. Lo único que queda, al parecer, es mandarles al guano, dar por perdido ese número de teléfono y marcharse a otra compañía con un número nuevo.

Aunque yo no lo voy a comprobar, es de suponer que además de esto se requiera algún tipo de aceptación en el propio teléfono móvil, porque no quiero pensar que a alguien se le ocurra ponerse a meter números de móvil en páginas como esta o similares. No voy a hacer la prueba pero seguro que si existe esa verificación en el móvil estará encubierta de forma que muchos nos la traguemos. Y en este sentido mucho ojo a dejar a nuestros hijos pequeños que jueguen con el móvil no vaya a ser que aprieten el botón equivocado sin saber lo que hacen, como ya me ocurriera a mí y relaté en la entrada «AÑAGAZA».

Es fácil encontrar mucha información de timos de este tipo a poco que utilicemos el buscador. Uno de los más extendidos desde hace varios años es conocido como «la estafa del SMS premium» donde han caido gran cantidad de incautos que no han obtenido ninguna ayuda sino más bien todo lo contrario de sus operadoras que hacen oídos sordos a las reclamaciones, colaborando de esa manera a perpetuar la estafa.

Así que mucho ojo, mucha lectura y pensarlo dos veces antes de apretar los botones deprisa y corriendo sin valorar las consecuencias de lo que estamos haciendo. Y mucho menos facilitar ningún tipo de dato nuestro que nos pueda comprometer en el futuro si no estamos seguros, absolutamente seguros, de estar en una página correcta. Ya sabe, «al papel y a la mujer hasta el culo has de ver» también es aplicable a las pantallas de las páginas web.