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domingo, 29 de marzo de 2026

VIVIANES

Para los que andamos metidos de lleno en los mundos informáticos, el asunto del espacio de almacenamiento es vital. Vamos acumulando ficheros y ficheros que, lógicamente, ocupan su espacio en los discos duros o pendrives; la FUNDEU nos indica expresiones españolas alternativas a este anglicismo: memoria USB, lápiz de memoria, memoria externa o lápiz USB.

Yo tengo muy clara una división en los ficheros que conservo en mis discos duros. La primera consideración a tener en cuenta es si un determinado fichero es propio —y por tanto casi irrecuperable— o es generalizado como pueden ser documentos o programas disponibles en los medios o en la red. Lo de casi irrecuperable es porque si hablamos, por ejemplo, de una fotografía de grupo, además de nosotros la tendrán, es de suponer, otros amigos o familiares que estén en ese grupo. Pero si perdemos nuestros archivos no sería fácil recuperarlos pidiéndolos a diestro y siniestro.

Dentro de mis ficheros propios es fundamental el tema de los tamaños. No es lo mismo un documento WORD o PDF de un relato que he escrito o los recibos de los pagos a nuestros proveedores de energía o servicios que un vídeo, película o conjunto de fotografías. Los tamaños importan. Centrándonos en los ficheros de tamaño contenido, lo llevo todo en un lápiz de memoria —pendrive—con un tamaño actual de 256 Gb. El asunto es que se está llenando y por ello va a llegar el momento, lo más seguro tras el verano, en que sea necesario migrar todo el contenido del actual a uno de mayor capacidad que aguante los próximos años.

El que figura en la imagen es exactamente igual al que tengo, pero con el doble de capacidad. Me ha dado buen resultado en estos últimos años y aunque hay modelos de otras marcas con mayores registros de velocidad de transferencia, tengo suficiente.

Aviso aquí, ya que normalmente no se repara en ello, que en buena lógica no se trata de comprar UN nuevo lápiz USB de mayor capacidad, sino que es necesario comprar DOS. ¿Por qué? Siempre hay que tener en cuenta mantener una copia de seguridad porque los dispositivos se estropean, se pierden, fallan… Lo que hemos hablado antes, si no nos preocupamos nosotros mismos de nuestros ficheros exclusivos estamos asumiendo que nos quedamos sin ellos en caso de catástrofe.

Tras toda esta explicación vamos al título de esta entrada. Desde noviembre del año pasado 2025 llevo echando un vistazo a los precios, sin efectuar la compra, ya que de momento no me hacía falta y sigo funcionando con el que tengo. Resulta que cuando empecé a mirarlo el precio rondaba los 45 euros, euro arriba euro abajo.

De pronto, no sabría decir cuando, el precio se ha duplicado hasta una enormidad. Hay páginas web que te avisan de estas fluctuaciones, incluso la propia de ese almacén enorme por todos conocido te avisa de los cambios de precio si mantienes el producto en tu cesta de compra o en un apartado denominado «para más tarde». En este caso de poco ha servido porque la subida ha sido descomunal. Habrá que seguir estando atento a ver si antes de que me sea imprescindible su compra, baja a un precio similar al que ha tenido anteriormente.

Aunque todo puede ser cuestión de marketing, se puede observar que ese almacén declara haber vendido hasta la fecha de hoy, 29 de marzo de 2026, más de ciento ochenta mil unidades. No sabemos desde hace cuánto tiempo, pero estamos hablando de cantidades respetables. La pregunta es… el día que cambió tan espectacularmente de precio… ¿Cuántas unidades estaban en el almacén? Porque en cuanto hubiera unas decenas o centenares solo hay que multiplicar para darse cuenta de los euros de ganancia que, por arte de birlibirloque, y sin hacer nada, se habían generado.

Antaño, los comercios tradicionales pegaban una etiqueta con el precio en los productos. Cuando se hacía un pedido de una nueva remesa, el precio podía haber cambiado, con lo cual al comercio se le presentaba la diatriba de reetiquetar todo lo que tuviera en el almacén para tener una ganancia adicional, si partimos de la base de que las cosas siempre subían. Hablé de ello en 2015 en la entrada «COSTOS» accesible en este enlace. Hago la salvedad para los que accedan a esta antigua entrada que el tamaño de letra es algo reducido ¡cosas y cambios de Google! Pero se puede aumentar de forma fácil con la rueda del ratón para una mayor legibilidad.

En fin y para ir terminando, el vocablo «vivián» y su plural «vivianes» se usa, como indica el diccionario, en El Salvador, Honduras y Nicaragua con el significado «dicho de una persona: aprovechada, que saca beneficio sin escrúpulos». Sinónimos apuntados en el el diccionario son «aprovechado» y «tagarote». «Aprovechado» en su acepción tercera es «dicho de una persona: Que saca beneficio de las circunstancias que se le presentan favorables, normalmente sin escrúpulos».

Pues eso, que circunstancias favorables o no, siempre es bueno sacar tajada. De la guerra en Irán al parecer en estos momentos de marzo de 2026. Pero…¿nos acordamos de lo que supuso en el precio de un café en el bar el cambio de la peseta al euro?