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domingo, 13 de septiembre de 2026

SOBRECOSTO

Tenía varios temas para tratar en este encuentro semanal con el blog, pero se me ha colado este y no me puedo resistir. Ya hay varios comentarios sobre este asunto a lo largo de los muchos años de este blog, pero la cuestión sigue vigente y de qué manera.

Tras el verano estoy incrementando mi actividad física, que es tan o más fundamental que la cerebral, pues ya se sabe aquello de mens sana in corpore sano. De poco sirve tener, intentar tener, el magín bien amueblado si el cuerpo no responde. Debido a limitaciones físicas por mis muy maltrechas rodillas, no todos los deportes —dejémoslo en ejercicios físicos— son adecuados.

Un buen amigo, Luis, me habló de los beneficiosos efectos, para todo el cuerpo, que tiene la actividad conocida como «marcha nórdica». Tras tres clases con profesora que me instruye en el equipo y las técnicas, puedo comprobar que no es lo mismo que simplemente andar.

Como resultado del esfuerzo, una antigua lesión en la tendinitis de la fascia, de la que ya hablé hace años en mis tres entradas referidas a mi participación en la Maratón de Nueva York, ha hecho su aparición. Tímidamente, pero se nota, se siente, está presente. Antes de pasar por el fisio y si la cosa no va a más, se impone auto masajearme antes y después del ejercicio con una crema recuperadora.

Hay muchas cremas que he utilizado a lo largo de mi vida. Todas en mayor o menor medida recurren a ese compuesto llamado árnica que nos suena a todos, sobre todo a los ya entrados en años. He estado revoloteando por ahí, por la red, y me he decidido a probar una nuevo sin muchas expectativas: Physiorelax.

Ya sabemos todos por experiencia que estos productos, llamados de parafarmacia porque no son considerados estrictamente medicamentos, tienen unos precios como para echarse a llorar. Entro en la farmacia con las manos en alto, dispuesto a dejarme atracar, la manceba coge el producto de una estantería, lo acerca a la pistola lectora de la caja registradora y pronuncia su sentencia: doce euros con noventa y nueve céntimos. Trece, vamos, aunque no lo parezca por ese céntimo que detraen para engañar a nuestras entendederas.

¡Caramba con la cremita! 75 ml. Que suponen un coste de 173,20 euros el litro. No se me ocurren en este momento comparaciones con otros líquidos, pero algo más de 173 euros por litro es un precio cercano a lo estratosférico. Ya puede ser milagrosa la cremita de marras. Como todos los productos en la actualidad, el envase no lleva referencia alguna al precio, con lo que te quedas en manos del ordenador de la tienda o farmacia que te cobra lo que sea.

Lo ideal sería ir a otras tiendas u otras farmacias a comprarlo a ver si los ordenadores están de acuerdo y te cobran lo mismo, en lo que no confío ni me quiero gastar más dinero en constatar. Al llegar a casa no puedo resistir la tentación de mirar el precio en otros sitios, fundamentalmente en la red. La sorpresa es mayúscula.

Vea la imagen que encabeza esta entrada. Aunque no pone el comercio es fácil de identificar por la estructura. ¿El precio? ¡8,45 euros! Un poco de ejercicio matemático nos dice que en la farmacia nos han clavado un 53,7% más. Como vemos en la imagen, que lo pone, el precio por litro se queda en 112,67, sensiblemente inferior a esos 173 que ha costado en la farmacia.

Pero todo en el mundo informático es dinámico. Si voy unos días después a consultar en esa misma tienda, el precio ha variado un poco: ya no son 8,45 euros y ha subido a 8,89 euretes.

Como se suele decir ahora, estamos en manos de los algoritmos que toman nota de todo y «saben» si has consultado un producto, si lo has puesto y quitado en tu cesta de compra, si eres buen o mal cliente, e incluso como estás anímicamente ese día por mil parámetros desconocidos. Un mundo virtual y dinámico que nos engulle. Antaño, ibas a la tienda y en la caja del producto el tendero había pegado una etiqueta con el precio. Pero claro, eso no da juego a variar los precios porque para subirlos había que quitar la etiqueta y/o poner otra encima. Y se notaba.

Y ya que salido a colación el tema de la marcha nórdica, comentar una curiosidad que, al menos a mí, me ha sorprendido. La ropa y el calzado son los corrientes que llevaríamos a actividades de marcha o senderismo. Pero los bastones…


... son necesarios y especiales, no sirven los usados normalmente en senderismo. La peculiaridad reside en la empuñadura donde llevan un guante extraíble —conocido con el nombre de dragonera— que sirve para los propósitos de la marcha nórdica de poder liberar la mano y soltar el bastón sin que este se caiga, esto es, unir la mano al bastón para transmitir la fuerza del brazo y el tronco sin necesidad de apretar el puño de forma constante. Todo tiene en esta vida, cada vez más, su técnica y sus archiperres especiales.

 

domingo, 6 de septiembre de 2026

PAGAN...

… justos por pecadores es un conocido dicho o refrán popular que no necesita explicación. La imagen muestra un SMS recibido en mi teléfono móvil instándome a realizar una encuesta, probablemente de satisfacción o queja de un hospital. Sí, hace unos días he acudido a «ese» hospital, del Sistema Público de Salud, aclaro. Pero, quién o qué es «Ratenow»?

Como ya he comentado en numerosas ocasiones en este blog, he llegado a interiorizar y grabarme a sangre y fuego el no hacer clic en ningún enlace, o abrir documentos, vengan de donde vengan. Repito, vengan de donde (supuestamente) vengan. Ya sé que suena fuerte pero incluso un wasap procedente de un familiar o amigo puede ser falso si le han hackeado su cuenta, lo que está muy en candelero en estos días: basta consultar la prensa o el INCIBE para ver la «nueva» modalidad de timo por WhatsApp.

Y es que me llegan de todos los colores y de todas partes. Vean el siguiente correo electrónico que recibo insistentemente 

Resulta que «tengo» —yo no me había enterado— un hijo americano que se llama Ángel Montanez Baez y que llega tarde o falta a clase con frecuencia a su colegio Jones High School de Orlando, en EE.UU., y por ello me informan machaconamente desde una plataforma llamada School Mint Hero. Y me instan a que justifique sus faltas haciendo clic en enlaces. Y llevo por lo menos tres años con estos correos. No voy a detallar las horas empleadas en aclarar la situación por otros medios —por supuesto no pinchando en enlaces— pero ha sido imposible. Que les den, al SPAM con estos correos, pero la cosa tiene guasa.

El teléfono móvil es un foco de entrada de muchos timos hoy en día. Bien sea por mensajes en las redes sociales, WhatsApp u otras, mensajes SMS y llamadas telefónicas, los amigos de lo ajeno tratan de embaucarte para sacarte información tendente a hacerse con tus dineros. Yo personalmente conozco a más de uno que ha caído en la trampa, además de yo mismo en dos o tres ocasiones, poca cosa, eso sí. Cada vez lo hacen mejor y la tecnología les ayuda, pues van por delante de las soluciones tímidas que se van implantando.

Por ello, lo mejor es en un primer momento y esa es mi recomendación y es lo que yo hago… NO A TODO. Llamada no esperada, no gracias. Llamada incluso de un banco o empresa conocida, no gracias, ya llamaré yo si eso. SMS con enlaces, ni hablar. Correos electrónicos con enlaces o documentos adjuntos, mucho cuidado y nunca los abro en el teléfono; espero a llegar al ordenador donde tengo más control. Corro el peligro de perderme algo interesante, pero por el contrario seguro que me salvo de alguna acción indeseada.

¿Cuáles son las consecuencias de todo esto? Los «buenos» pagan las consecuencias. El hospital se queda sin la encuesta. El restaurante que me manda por la mañana un SMS para confirmar mi asistencia a la comida del mediodía, se queda sin la confirmación por ese medio, que es rápido, sencillo y efectivo para la mayoría de los usuarios. Yo en su lugar llamo por teléfono, confirmo mi asistencia y hago la observación de que el sistema de SMS con enlaces no es adecuado. Por lo general, la respuesta es, con cierto resquemor, que…  «todo el mundo lo hace». Bien, pues yo no.

Ejemplos hay numerosos: un tramo de carretera recto, de cuatro kilómetros con un par de cruces, buena visibilidad, bien asfaltado y con arcén, cuya velocidad nominal debería ser de 90 Km/hora, tiene accidentes por causa de algunos descerebrados. ¿Qué hace la DGT? reducir la velocidad a 70 Km/hora. ¡Todo el mundo a fastidiarse por la irresponsabilidad de unos pocos!

Otro ejemplo: el gestor, verdadero, de tu banco que te llama desde una centralita con tropecientos números y le cuelgas ipso facto. Por si las moscas. Una empresa que te pide documentación sensible por correo electrónico, por ejemplo, el DNI, pues si acaso con la imagen en blanco y negro y una marca de agua encima autorizando a esa empresa y para un caso específico consignado en la marca de agua y con los datos más sensibles, la firma, por ejemplo, pixelados. Se trata de que esa imagen no pueda ser reutilizada para otros fines que los descritos en la marca de agua.

Pero lo que hablamos. Si echamos un vistazo a esta web https://protegedni.es/ que nos facilita crear una marca de agua... ¿nos fiamos de ella? Yo no, desde luego. Estamos en las mismas, si les estoy facilitando a ellos, quienes sean, mi documento original… ¿qué garantías tengo de que no lo vayan a usar? Que lo ponga en la página no es suficiente y eso que a lo mejor son legales y tratan de ayudar. Lo dicho, pagan justos por pecadores. Y yo pondría el texto de la marca de agua en color rojo…

Cada uno tendrá que tomar sus decisiones en estos asuntos, pero siempre manteniendo la guardia alta y pensándoselo dos o tres veces antes de actuar. En mi opinión las acciones y medidas «oficiales» que se están tomando para contrarrestar los timos son de alcance corto y, por el momento, poco efectivas, mas reconozco que es un asunto peliagudo y nada fácil de tratar. Con ello, empresas serias están pagando el pato de no poder utilizar estas tecnologías por los recelos derivados del mal uso que hacen de ellas los «malos».


 


 

domingo, 30 de agosto de 2026

GARRAFALES

Los lectores asiduos habrán observado que este blog con periodicidad semanal no se detiene por vacaciones. En esta última semana de agosto de 2026 voy a tratar un tema que viene de largo pero que consta más de imágenes que de texto.

Todas las mañanas, en los momentos del desayuno, suelo echar un vistazo a la prensa en internet. Con más o menos intensidad en función del tiempo disponible, reviso diarios nacionales como «El Mundo», «El País», «La Razón», «El Periódico de España», «eldiario.es», «ABC» o «La Vanguardia» y algunos locales o regionales como «El Día de Segovia» o «El Diario Montañés» entre otros. Muchos de ellos están condicionados a ser suscriptor para profundizar en los artículos, pero lo que me interesa por lo general es un vistazo rápido a los titulares. De titulares va esta entrada.

Observo con el paso del tiempo el poco cuidado en la redacción gramatical; he visto muchos errores garrafales en los últimos años, aunque no los he guardado. Y me da la impresión de que este asunto va in crescendo. La principal razón que se me antoja es el poco conocimiento del lenguaje por los plumillas. Aunque también cabe mencionar una falta de revisión concienzuda, al menos de los titulares, por otras personas de la redacción. Estamos hablando de diarios digitales lo que implica una fácil corrección, cosa que no ocurriría con los diarios impresos que son como la piedra que lanzas al lago, una vez que ha salido de tus manos pierdes el control.

El caso del titular que figura en esta entrada es extraño. Habla de mujeres embarazadas, pero parece desconocer que un sinónimo de este vocablo es «encintas». Sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, el redactor suelta un «mujeres en cinta» en el titular que lleva a pensar al lector en una mujer corriendo o andando en la cinta de gimnasio.

Como digo he visto muchas de estas a lo largo de estos últimos años, pero no he conservado las imágenes. Otra cuestión que prolifera en demasía para mi gusto es el uso de anglicanismos innecesarios, además escritos de varias maneras.

 
Ya sé que viste mucho y llama más la atención la utilización de «hattrick» o «hat-trick», pero la expresión española «triplete» sería la adecuada. La FUNDEU, Fundación del Español Urgente, lo aclara sin ambages: «Triplete o tripleta son alternativas en español al anglicismo hat-trick, que se refiere al hecho de que un mismo jugador marque tres tantos en un mismo encuentro». Blanco y en botella.

Hay muchos casos del uso de palabras inglesas —anglicanismos— en diferentes medios. Otro ejemplo…

La aludida FUNDEU aclara al respecto que «la expresión "laboratorio de ideas" es preferible al anglicismo think tank», con el que se hace referencia a una institución o a un grupo de expertos que se reúne para reflexionar o investigar sobre asuntos de relevancia, como defensa, política, educación…».

Luego seguiré, pero para que no todo sean críticas, intercalo aquí una loa por el siguiente titular

La costumbre generalizada incluso en el lenguaje hablado sería utilizar «alto límite» dejándose llevar por la forma inglesa de poner el adjetivo antepuesto al nombre, cuando lo correcto en español es decirlo como figura en el titular. Ya hubo una controversia grande —y no una gran controversia— cuando en 1992 surgieron los trenes AVE. AVE son las iniciales de «Alta Velocidad Española» cuando deberían ser VEA —Velocidad Española Alta—. Pero el marketing… Aprovecho aquí para mencionar que se suele usar en nuestras despedidas «un fuerte abrazo» cuando lo correcto sería decir «un abrazo fuerte».

Volvamos a las críticas. En este mundo de los titulares de periódicos aprovecho para mencionar un asunto que se relaciona con mi particular cruzada con las comillas, del que el lector asiduo habrá visto algunas entradas en el blog. A continuación, un resumen de los tres tipos de comillas existentes y su uso académico: la RAE y el Diccionario Panhispánico de Dudas no dejan duda en estipular como se usan en los textos:

Angulares o latinas (« »): Se escriben centradas y son la primera opción en textos impresos.

Inglesas (" "): Se colocan en la parte alta del renglón y se usan cuando ya hay comillas angulares en el texto.

Simples (' '): Se utilizan en último lugar, generalmente dentro de otras comillas para citas anidadas («Antonio dijo: "Vaya 'cacharro' que se ha comprado Julián"»).

Los titulares en este aspecto son un verdadero caos. No me repetiré con comentarios ya hechos en entradas anteriores…

Deberían usarse las angulares —« y »— en ambos titulares.

Mezcla de simples e inglesas. Ambas no adecuadas.

Mezcla de dobles y simples sin cerrar. Lo correcto, a mi entender, hubiera sido «Está a la venta: chao "pescao"».

Y ya para finalizar un añadido de última hora, porque la casuística es infinita. ¿Qué ocurre con los acentos?, un signo ortográfico muy presente en el español, aunque no de forma exclusiva. Por la configuración, algunas páginas web no los muestran, lo que genera titulares como el que se ve en la siguiente imagen. Cualquiera puede deducir el significado, aunque, académicamente, está mal escrito;  debería poder leerse «El páramo, una ópera ».

En fin, esto es un mundo, pero lo que he observado con el paso del tiempo, insisto, es en la proliferación de sino errores si dejadez o falta de conocimientos gramaticales. Pero ya me dicen mis amigos que soy un pedante por estas cuestiones. ¡Qué le vamos a hacer!