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domingo, 23 de agosto de 2026

CARCASSONNE


Hogaño no es excusa llevar los viajes bien preparados y con documentación abundante. Podemos llevar todo incluso en el teléfono, para consultas en cualquier momento. El acceso a internet, los mapas, las guías interactivas y el maravilloso GPS aportan un sinfín de informaciones para que todo salga bien. ¿Todo? No he mencionado (aposta) el uso de I.A. que te la juega sin el más mínimo miramiento.

Hace muchos años, en los ochenta del siglo pasado, preparar un viaje para hacer por libre era todo un ejercicio. No había internet, con lo que había que tirar de mapas, guías y folletos en papel. Recorrí toda Europa en coche y puedo hablar bien de este asunto de preparar los viajes. Como una de las cuestiones básicas, recordar que cada país tenía su propia moneda, con lo que había que proveerse de ellas y saberlas manejar, porque las tarjetas bancarias existían, pero su uso no estaba generalizado. Y sin teléfonos móviles. Muchos sucedidos, contaré uno de forma sucinta.

Un viaje por Irlanda a finales de los 80. Había tenido referencias de un programa de alojamiento en granjas. Obtuve algo de información en la Embajada de Irlanda, preparé un circuito detallado con fechas y a base de teléfono fijo y correo postal con las granjas ─en inglés─ fui configurando el viaje. Tuve que enviar por correo talones conformados (muchos no sabrán que es esto y otros lo tendrán que recordar) para confirmar las reservas. Garantías, devoluciones, ya, bueno, si eso. Decir que el viaje resultó una maravilla, sin ningún incidente ni problema.

No tengo aquí la fecha exacta, pero debió de ser hacia 2010. Ya había internet y medios para preparar los viajes. Reservado un apartamento en la costa gerundense, se imponía un viaje en coche desde Cantabria: 880 kilómetros, que iba a realizarse por España. A muy última hora, alguien me sugirió hacerlo por el sur de Francia con una distancia ligeramente menor, 849 kms. y más directo en autopistas. Consultado el asunto en el Google Maps, vi además que se pasaba por Carcassonne. Se imponía madrugar un poco para dejar un par de horas para visitar esa ciudad a la que yo tenía muchas ganas por su historia.

Venga, vamos por Francia. No había casi tiempo y no recabé información alguna sobre Carcassonne, lo que supuso un desastre garrafal. Debimos elegir mal la fecha y los atascos ─bouchons dicen los franceses─ fueron de órdago a la grande; pagando autopistas caras como ellas solas y encima sin poder circular. Llegábamos a Carcassonne pasadas las cinco de la tarde. Entramos en la ciudad, aparcamos, dimos vueltas y no parecía aquello una ciudad como para ser visitable. Se nos hacía tarde para llegar a Gerona y al retomar de nuevo la autopista vimos a la derecha la Ciudad Medieval de Carcassonne: maravillosa y monumental, como se puede apreciar en la foto que encabeza esta entrada. Ya era tarde, el fiasco había sido colosal por no preparar bien la visita. ¿Volvería algún día?

Han pasado los años y por fin me he quitado esa espinita que tenía clavada y bien clavada.

La semana pasada de este agosto de 2026, ya sin sobresaltos, todo visto y requetepreparado, con las entradas para la visita guiada en español y museo obtenidas con antelación, a 21 euros por persona, ha sido una gozada poder disfrutar de esta imponente ciudad amurallada medieval. El único problema han sido las fechas y por ende el turismo: ¡no se podía prácticamente dar un paso! por las calles atestadas de gente, amén de que en palabras de una amiga es un poco Disney con tanta tienda y restaurantes que agobian la ciudad. Sera menester volver un miércoles de enero a ver si se puede disfrutar de la esencia de la ciudad sin tanto gentío.

En el viaje, preparado a conciencia, habíamos reservado la tarde para otro enclave cercano: Los Castillos de Latours. No voy a hacer descripciones turísticas, pero lo comento como aviso para navegantes. Vean las siguientes frases obtenidas en consultas a sendas I.A.'s:

─1─ Les Quatre Châteaux de Lastours. Senderismo suave de 1-2h entre cuatro castillos del s. XII

─2─ Cuatro castillos del siglo XII encaramados en un espolón rocoso sobre el río Orbiel. El sendero para recorrerlos todos lleva unas 2 horas, con subidas moderadas…

Las negritas son mías. ¿Qué puñetas entenderán estas I.A.'s por «senderismo suave» o «subidas moderadas»? La realidad es muy diferente: una subida larga y muy empinada, cuajada de decenas de escaleras y más escaleras irregulares con escalones toscos y de diferentes alturas y rampas irregulares que yo consideraría sino peligrosas cuando menos delicadas. Hay que andar con sumo cuidado, mirando siempre donde pisas y agarrándote a las barandillas ─realizadas con cuerdas─. El paisaje es espectacular con los cuatro castillos casi derruidos en promontorios muy cercanos que, ya digo, hay que recorrer subiendo y bajando por un terreno muy irregular y plagado de escalones. Será que estoy mayor y aunque no llegué a pasar miedo si tuve bastante respeto a dar los pasos con mucha cabeza hasta que me vi abajo de nuevo.

Todo eso por fiarme de la condenada Inteligencia Artificial esa. Pero la jugarreta no ha sido única. Como ya he relatado que me pasó en el viaje anterior en Carcassonne, me ha vuelto a pasar. No aprendo.

Mi mujer sugiere, en el último momento, hacer un pequeño desvío desde la autopista en el camino de regreso para visitar de forma rápida el Santuario de Lourdes. Miramos los parkings y tras varias consultas decidimos utilizar el recomendado en una, otra I.A. diferente de las anteriores, por aquello de no perder tiempo.

Está es la respuesta a nuestro requerimiento:

La opción más rápida y cercana (De pago).

Parking de l'Esplanade: aparcamiento ideal para optimizar tu tiempo. Se encuentra a unos 200 metros de la entrada del recinto. El precio ronda los 1,50€ a 2,00€ por hora, una inversión que vale la pena para ir directamente al grano en una ruta de visita de dos horas.

Sin comentarios. Una imagen vale más que mil palabras. Obtenida de Google Maps 

Esta I.A. o no sabe leer o me está vacilando. No es lo mismo «unos 200 mts.» que los reales 1.200 mts. No he querido mirar si hay aparcamientos más cercanos, que los hay porque los vimos en la caminata hasta los Santuarios. Sin comentarios. Saque cada cual sus consecuencias de confiar en las (malditas) I.A.'s.

Finalizo con un comentario que ha resultado sorpresa para mí por desconocimiento absoluto: la ciudad de Albí, cuna de los albigenses, conocida como la «ciudad roja» por ser el ladrillo el material utilizado casi exclusivamente. Su catedral, construida íntegramente con ladrillo, el edificio más grande del mundo hecho en ladrillo, es impresionante. Y también la atmósfera y otros edificios de la ciudad.  

 


domingo, 16 de agosto de 2026

noECLIPSE

Pocos no se habrán enterado que el miércoles de esta semana de agosto de 2026 un eclipse total ha recorrido una franja enorme del territorio español. Otra cuestión son las reacciones personales a la noticia. Aunque han venido personas interesadas de muchos países del mundo, algunos han optado por ignorar el asunto: ¿Eclipse? ¿Eclipse total? ¿Qué es eso? Yo me iré al cine a ver una película.

Me viene el recuerdo de un eclipse parcial que tuve la ocasión de contemplar en 2005. Era horario laboral: yo estaba en la oficina en Tres Cantos (Madrid). A la hora del eclipse pedí permiso a mi jefe para salir al aparcamiento del edificio a contemplarlo. Pertrechado con mis gafas y un cristal opaco me aposté en una esquina a esperar el acontecimiento. Cual no sería mi sorpresa cuando apareció el jefe acompañado de un compañero y unos cuantos coincidentes laborales; no se habían enterado, pero se sumaron a la contemplación, con lo que tuvimos que repartirnos las gafas y el cristal. Bueno, aunque parcialmente y a momentos pude disfrutar del espectáculo astronómico.

Aficionado declarado a temas de astronomía, llevo todo el año esperando esta fecha del 12 de agosto de 2026. Han pasado más de cien años desde que se pudo contemplar un eclipse total en España. He estado atento a todas las noticias, tomando notas, salvando localizaciones, accediendo a páginas web, leyendo libros sobre el tema e incluso he realizado un curso especial impartido por la UNED de Segovia titulado «Eclipse total de Sol. Doce de agosto de 2026». Por las fechas, me iba a encontrar en una zona de Cantabria donde era posible la contemplación del eclipse sin problemas. ¿Sin problemas?

Sopesados varios lugares, me decidí por una tierra campa un poco elevada sobre el nivel del mar, lo que significaba una ausencia total de obstáculos.

 

  

La naturaleza es caprichosa y funciona a su libre albedrío. Menos mal. Algunas predicciones de los meteorólogos se acercan bastante, pero nunca podremos estar seguros de que pasará en realidad. El día indicado, 12 de agosto de 2026, estábamos preparados para contemplar el eclipse sentados en nuestras sillas, con un piscolabis preparado, nuestras gafas y cristales apropiados…  ¡Al mal tiempo, buena cara! No podemos decir que el tiempo fuera malo, pero el nublado con el que nos obsequió la Madre Naturaleza en la zona en la que nos encontrábamos dio al traste con nuestros deseos de poder disfrutar del eclipse.

Podríamos decir que «nos quedamos a dos velas… por culpa de las nubes que nos aguaron (sin agua) la fiesta». Lo único que sí pudimos disfrutar fue el momento de oscuridad, cuando durante poco más de un minuto se oscureció todo: ¡Sublime! ¡Mágico! ¡Sobrenatural! Simplemente… ¡Maravilloso!

Anécdotas sobre este suceso las hay para todos los gustos. Desde quién ignoró completamente este fenómeno hasta los que no pudieron acudir al mismo por diversos problemas, laborales, por ejemplo. A la hora del eclipse hay muchas misas que lógicamente el sacerdote debe atender, haya o no haya público. Hubo quién le echó ganas y convocó una conferencia literaria en la Feria del Libro Viejo de Santander ─acudieron 24─ justo a esa misma hora. Atletas españoles estaban compitiendo en el Europeo de 2026 en Birmingham. Por ser un poco macabro, algunos habrán dejado este mundo a esa misma hora, pero otros habrán nacido. Y no sé por qué, me vienen a la mente los conductores de Metro, que no solo no habrán podido disfrutar del eclipse sino tampoco del momento de oscuridad si andaban en ese momento circulando por los túneles. Claro que tampoco un médico operando en un quirófano, y así tantos y tantos… ¡Cuántas cosas habrán sucedido en el minuto justo del eclipse!

Hubo una manera de contemplar el eclipse a pesar de la Madre Naturaleza y sus nubes. Y además perseguirle con lo que su duración teórica aumentó, aunque estuvo reservada a personalidades importantes y científicos. IBERIA fletó el vuelo IB1473 con lo que se consiguió soslayar el problema de la nubosidad y disfrutar del suceso sin problemas.

Ahora queda para siempre la pregunta eterna: ¿Dónde estabas durante el eclipse? Hay momentos cruciales de la Historia ─aparte de asuntos personales─ donde cada uno recuerda donde estaba. En mi caso podría citar la llegada del hombre a La Luna en 1969, la muerte de Franco en 1975, la aparición del PC de IBM en 1981, el 23-F en el Congreso de los Diputados en 1981, la caída del muro de Berlín en 1989, el atentado de las Torres Gemelas en Nueva York en 2001, el atentado del 11 de marzo en Madrid en 2004, los movimientos sociales del 15-M en España en 2011, pandemia de COVID en marzo de 2020…

En España tendremos la suerte de poder repetir la experiencia en el año próximo año 2027: el 2 de agosto y comenzando a las 09:30 horas, un nuevo eclipse total tendrá lugar. Esta vez no será en el norte de la península sino localizado en el sur, en Andalucía, en una pequeña franja ─muy pequeña─ costera de Cádiz, Málaga y Almería. Ya hay gente reservando hoteles y organizando los desplazamientos para la ocasión.

Y al año siguiente otro, pero este ya anular, es decir, no total: 2 de enero de 2027 comenzando a las 16:35 en la zona de Madrid.