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domingo, 19 de julio de 2026

INVISIBLE

Cuando el nombre de una empresa aparece en un blog, en Twitter ─me resisto a llamarlo «X» ─ o en el comentario de algún diario es por lo general para elevar alguna queja de su servicio o funcionamiento. Anticipo que no es el caso. Netatmo es una empresa internacional fabricante de productos de índole domótica que nos pueden ayudar a tener una vida más tranquila. O no, según se mire.

En marzo de este año 2026 leí un libro titulado «Oxígeno», de Marta Jiménez Serrano; se lee en poco más de tres horas, pero la intranquilidad que te genera persiste varios días. Resumiendo, mucho, una caldera de gas quema mal y desprende monóxido de carbono. La inquilina del apartamento, que es alquilado, resulta intoxicada y casi fallece, y a su pareja le falta poco. Una muerte silenciosa y casi dulce causada por el gas se una caldera no revisada con mala combustión y de la que los nuevos inquilinos no son advertidos por el arrendador.

Cada persona decidirá por sí misma sobre este asunto. Dependerá mucho de si su caldera o estufa se encuentra ubicada en el interior de la vivienda o en el exterior, en una terraza o similar. En este último caso, la terraza, no es probable que el monóxido, en caso de producirse, entre en la vivienda. Pero en muchas casas, la caldera se encuentra en el interior, en la cocina, por ejemplo, y los humanos tendemos a tapar los orificios obligatorios de ventilación por aquello del frío.

El caso es que el reconcome sobre el asunto del monóxido no se me iba de la cabeza y me llevó a buscar una solución: la caldera está ubicada en una habitación interior, con ventilación no tapada, pero… Soluciones y ofertas en el mercado hay muchas, pero yo me decanté, tras mucho husmear por la red, por esta.


Aunque no es precisamente barato ─los hay más asequibles─, algunas de sus características apoyaron mi decisión, como la duración de la batería, la instalación sencilla sin cables y la conectividad con una aplicación en el teléfono que te permite recibir avisos y conocer todo lo necesario para no sufrir desvanecimientos peligrosos e inadvertidos por el monóxido de carbono. Es obvio que el aparato necesita estar conectado a una red wifi para poder ser plenamente operativo: es de cajón. Por defecto, una vez al mes te dice «que sigue ahí vigilante» y que todo está correcto. Estoy contento con el diseño y la funcionalidad del aparato y creo que la decisión, a pesar del precio, ha sido buena.

Tras esta introducción viene el meollo de esta entrada. Estoy registrado en la empresa Netatmo con mi correo electrónico por aquello de la garantía. Recibo un correo de esta empresa solicitando mi conformidad para… ¡nuevo sobresalto!, solicitar mi conformidad para admitir que en los correos electrónicos venga embebido un «pixel de seguimiento de apertura» que tiene la «virtud» de ser invisible. ¿Qué demonios es esto?

La empresa Netatmo me dice en su correo lo siguiente:

En Netatmo, la transparencia es fundamental.

Siguiendo una recomendación de la autoridad francesa de protección de datos (CNIL), ahora puedes aceptar o rechazar libremente los píxeles de apertura que utilizamos en nuestros emails.

¿Qué es un píxel de seguimiento de apertura?

Se trata de una imagen invisible integrada en los correos electrónicos. Nos permite saber si un mensaje ha sido abierto, lo que nos ayuda a adaptar nuestras comunicaciones a sus preferencias y mejorar su relevancia.

Si deseas oponerte a su uso, haz clic aquí. Si no realizas ninguna acción, nuestros servicios seguirán recopilando los datos de apertura con el fin de mejorar tu experiencia.

En cualquier caso, seguirá recibiendo nuestras comunicaciones con total normalidad.

Siguen las recomendaciones de la Autoridad francesa de protección de datos, me explican que es eso de un pixel de seguimiento de apertura y para qué sirve y me piden autorización para utilizarlo: ¡chapó!

Pero tras este correo surge la pregunta: ¿quién más lo está utilizando sin que nos enteremos? ¿Cuál es su verdadero alcance? Con esto, lo de tener cuidado para no hacer clic en ningún enlace que nos llegue a través del correo electrónico, por seguridad, se queda en agua de borrajas. ¿Qué no inventarán?

Todos de alguna manera, en menor o mayor medida, estamos preocupados por nuestra privacidad, que es atacada continuamente desde todos los ángulos, la mayor parte de las ocasiones sin que nos demos cuenta, sin avisarnos y sin pedirnos permiso. Cómo con todo, podemos evitar este tipo de intrusiones utilizando servidores de correo seguros ─Proton por ejemplo─ que bloquean este tipo de imágenes fantasmas o desactivando la descarga automática de imágenes ─todas las imágenes, las buenas y las aviesas─ para Gmail o similares.

En una primaria investigación por encima, los datos que suelen obtener son (ahí es nada):

Confirmación de apertura: si el correo fue abierto o no, y normalmente cuántas veces.

Fecha y hora exacta de cada apertura.

Dirección IP del dispositivo que abrió el correo, de la cual se puede inferir:

·      Ubicación geográfica aproximada (país, ciudad).

·      Proveedor de servicios de internet (ISP).

Identificador único del enlace al pixel,  asociado al destinatario o a una campaña concreta. 

Cliente de correo, que revela:

·      Sistema operativo (Windows, Android...).

·      Cliente de correo (Gmail, Apple Mail...).

·      Tipo de dispositivo (móvil, escritorio, tablet).

Como se puede ver, cada día tenemos un sobresalto del que ocuparnos o preocuparnos. Si es que sirve para algo. Y eso si llegamos a enterarnos de que existe.


 

 


 

domingo, 12 de julio de 2026

HASTÍO

Me he asomado relativamente tarde a los nuevos mundos de la Inteligencia Artificial, cada vez más necesarios en nuestras vidas, al menos como ayuda y con toda la prevención del mundo acerca de sus resultados. La verdad es que alguna de las utilizaciones que se hace de la I.A. son nefastas, como ya he comentado en alguna de las entradas anteriores en este blog.

A pesar de que la referencia a un sucedido esta semana con la empresa de telecomunicaciones O2 pudiera considerarse tiene una connotación de queja, aclaro que dentro de lo malo la atención en sus servicios para el cliente ha sido muy asumible, especialmente en comparación sobre como se las gastan en otras empresas.

El hastío ─disgusto, fastidio, cansancio, aburrimiento, tedio, fatiga, desgana, desinterés, apatía, boludez, indolencia…─ viene de las consecuencias de la utilización de I.A. para abrir supuestos canales de Chat o Wasap en los que se quiere dar la impresión de una atención personalizada ─con personas al otro lado─ al cliente que provocan, en mi caso, una risa por no llorar.

El hecho básico es la solicitud de la instalación de la fibra en segunda residencia para disponer de conectividad durante las vacaciones. Hoy en día, estamos malacostumbrados a estar permanente conectados y con una cierta calidad: teletrabajo, acceso a internet, plataformas de películas y series y alguna otra cuestión más que han convertido en imprescindible en muchos momentos el disponer de acceso a internet con una mínima calidad. Pido el alta un martes y cumpliendo los estándares de esa compañía de responder con la instalación me agendan el viernes a las 11:00 de la mañana para realizar los procesos de conexión. Secuestrado todo el día en casa sin que aparezca ni llame nadie, a las 18:00 horas intento contactar con el servicio técnico por Wasap. ¡Desesperante! El mensaje que aparece en la cabecera de esta entrada apareció unas diez veces. Lo que siempre se ha llamado un «diálogo de besugos» me hizo abandonar y pasar a intentarlo por la llamada telefónica clásica. Algo más de siete minutos de espera para conseguir que… abrimos una incidencia y lo más pronto posible le atenderemos.

Pero la sorpresa viene el sábado por la mañana cuando la instalación aparece como «realizada». ¡Toma castaña!

Pasando olímpicamente de utilizar el Wasap y entablar peleas dialécticas con la máquina, una paciente espera para ser atendido por teléfono, esta vez superior a los 11 minutos. Tratan de agendarme una nueva cita obviando todo lo ocurrido para el jueves de la semana que viene, ¡el jueves!, a lo que me niego en redondo con la mayor educación posible sin mostrar el grado de cabreo que estaba alcanzando porque la operadora que me estaba atendiendo no tiene la culpa de nada. Menos mal que parece que encuentran una solución con un instalador alternativo y me asignan la visita para el lunes a primera hora. Esperemos que esta vez sea efectiva la visita y la instalación.

Pero me ha dado por revisar el pedido ¡quién me manda! Descubro que la tarifa y servicio que han consignado no es el que yo he requerido, lo que supone un coste de 8 euros más al mes. Para evitar problemas, lo dejo todo como está, esperaré a que se haga efectiva la instalación y la conexión y, cuando todo esté funcionando, solicitaré el cambio de tarifa a la que realmente necesito.

Después de todo y teniendo en cuenta la demora, no parece que la cosa vaya a resultar fallida. Eso sí, los tiempos de espera, de conexión, de repetir setenta veces siete mi DNI y mi nombre a las operadoras ─¿Siempre son mujeres?─ y relatar los hechos y problemas no me los quita nadie. Y es que la casa no aparece en los «mapeadores» oficiales de O2 por lo que no pueden seleccionar correctamente la ubicación. Me tendrá que llamar por teléfono el instalador para guiarle por la zona, porque el Maps de Google sitúa la casa en medio de un prado lleno de vacas. Y parece que lo que diga Google en sus aplicaciones va a misa y, si no está, no existe.



 

domingo, 5 de julio de 2026

«GABELAMANÍA»


El disponer de vehículo privado ha supuesto una sensación de libertad de movimientos, no solo por cuestiones laborales sino de ocio o ya en los últimos tiempos de necesidad para cuestiones de la vida diaria. De esto saben mucho las personas mayores: antaño íbamos andando a las tiendas y comercios del barrio a comprar comida, ropa o archiperres necesarios. Hoy en día, con la proliferación de los centros comerciales y las grandes superficies, en muchos casos es imprescindible disponer de vehículo propio para desplazarse a ellos. El ir cargado con bolsas de compra en los autobuses no es un plato de gusto para muchos.

Con ello, podríamos deducir que el vehículo privado se ha convertido casi en imprescindible. Hay muchos millones de ellos en circulación por el mundo. Esto lo saben nuestros sesudos dirigentes, tanto políticos como directivos de grandes empresas, y por ello es un objeto de deseo a la hora de recaudar dineretes a su costa, no solo en el momento de su compra sino a lo largo de toda su vida útil.

Tengo por costumbre llevar una bitácora en una hoja Excel con todas las vicisitudes relacionadas con mi coche: repostajes, seguros, impuestos, peajes, revisiones, averías… Ello me permite conocer el gasto detallado en algunos apartados, cuestión que realmente no sirve para nada. Bueno, sí, para ponerme de mal humor.

Todos estamos asaeteados a impuestos, pero especialmente los vehículos. No solo el sablazo de entrada que supone el impuesto de matriculación, sino el anacrónico impuesto municipal denominado por el pueblo como «el numerito» y que responde a las siglas IVTM —Impuesto de vehículos de tracción mecánica— , si bien es verdad que está bonificado no en todos los ayuntamientos y veremos por cuanto tiempo.

Pero es que, a diario, cada litro de combustible lleva sus correspondientes y no pequeños impuestos. Y no basta solo con eso, porque entre aparcamientos, peajes, zonasazules, ZBE's y cuestiones afines, los euros derivados del coche van aumentando y de qué manera. Un dato como curiosidad: durante el pasado año 2025 hice al coche dieciocho mil kilómetros y no vivo en una gran ciudad. En aparcamientos, peajes y zonas azul o verde se me fueron 227,24 euros. Y eso que no me importa aparcar a distancia y andar, pero no siempre es posible. En el hospital, a pagar, en (algunos) centros comerciales, a pagar. Y así, con muchas vicisitudes.

Volviendo al tema del impuesto de carburantes, durante 2025 utilicé 992,91 litros gasolina a un precio medio de 1,56 euros el litro: 1.598,84 euros. ¿Cuánto corresponde a impuestos?

Vamos, que tener coche propio y a disposición supone una cuantiosa inversión que muchos abonamos por mor de la libertad que supone a la hora de organizarte tu vida. La imagen que encabeza esta entrada es un tique de esta semana del aparcamiento de la T1 en el Aeropuerto de Madrid-Barajas (me niego a añadir la coletilla). Registrado como estoy en la aplicación de AENA para la comodidad de entradas y salidas, por una hora y cinco minutos de aparcamiento, con descuento y todo, 6,25 euros. Se han pasado, como se dice popularmente, siete pueblos.

Y aunque no es un tema relacionado con el dinero, aprovecho para mencionar que la utilización del vehículo, en mi caso, es una fuente de malhumor por los comportamientos maleducados de la gente que va a su bola, como se dice coloquialmente, y eso de… «piense en los demás» como que, bueno, vale, ya lo dejamos para más adelante.

Vean la siguiente fotografía, tomada en el aparcamiento de un hospital que siempre está a rebosar teniendo que dar varias vueltas para aparcar y muchas veces dejar el coche de cualquier manera en zonas no habilitadas: solo falta colgarlos de los árboles o de las farolas.

Dan ganas de llamar a la Policía Municipal para que vengan a poner una receta a este desaprensivo, pero siempre vamos corriendo y encima nos podemos meter en un lío. ¿Para cuando una aplicación con geolocalización que permita de forma anónima mandar este tipo de fotografías a la Policía Municipal o a la Guardia Civil para que ellos decidan la forma de actuar? Pero según el código de circulación, al parecer, la denuncia anónima no es posible. El método más efectivo, como he mencionado, es «llamar al 092 (Policía Local) o a la Guardia Civil (062) para que un agente multe el vehículo "in situ"».

Y en este caso estamos hablando de un desconocido. Pero lo peor es cuando situaciones desagradables relacionadas con los vehículos se producen en entornos cercanos y con personas conocidas. Yo lo sufrí en su día porque se conoce que eso de educar a los niños, o mayores, para que abran las puertas con cuidado para no golpear a los coches de los aledaños, especialmente en aparcamientos comunitarios o en centros comerciales, cuando están aparcados en batería. Y diré que, en mi caso, la madre de los niños desaprensivos que me tenían el lateral de mi coche cosido a picotazos era… profesora de instituto. La educación… es otra cosa. La foto a continuación no necesita comentario, aunque se podrían hacer algunos relativos a la existencia de una pared del garaje en uno de los laterales.

En fin, podríamos llenar páginas y páginas con ejemplos de mala educación manifestada en comportamientos relacionados con el tráfico. Para terminar, decir que si estuviéramos en Suecia…

La frustración que genera ver un coche mal aparcado ahora se puede canalizar a través de una aplicación. La pena es que no está operativa en España, ya que se trata de una app sueca: Scoutpark.

Por cierto, «gabelamanía» es una construcción personal a partir del vocablo «gabela» cuyo significado en el DLE es «carga, servidumbre, gravamen, Tributo, impuesto o contribución que se paga al Estado.