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domingo, 2 de agosto de 2026

HINCAPIÉ

En un ya lejano 2013, trabajando sobre un libro impreso en papel de Pedro Sainz Rodríguez titulado «Un reinado en la sombra» me topé con este signo de puntuación: « ». Se trata de las comillas angulares o españolas, que son las académicamente recomendadas por la RAE para utilizar en los escritos en español. De la pelea que mantuve con las dichosas comillas y de la solución para incorporarlas de forma práctica y sencilla al teclado del procesador de textos Word dejé constancia en la entrada de este blog titulada «COMILLAS» accesible en este enlace.

Hoy en día, invocando la globalización, es más cómodo dejarse llevar por los usos y tendencias que ocuparse de cuestiones concretas como esta que no dejan de ser, según se mire, anecdóticas. ¿A quién preocupa esto del buen uso de las comillas? Comentado el tema con algunos amigos, la respuesta es de mirarte raro y quitar importancia al asunto.

No es que me quite el sueño, pero desde entonces he tratado de fomentar, en los foros o sitios en los que he tenido oportunidad, el buen uso, el correcto uso de este signo de puntuación. Es verdad que, en muchos libros impresos, y también electrónicos, en diarios y revistas y en documentos oficiales se utilizan correctamente, pero quedan ciertos reductos en los que se dejan llevar por la globalización y hacen caso omiso de las normas de la RAE.

El año pasado, julio de 2025, tuve otro episodio interesante sobre el asunto que reflejé en otra entrada de este blog titulada «CRUZADA» accesible desde este enlace, cuya relectura recomiendo. A riesgo de repetirme, en esta última entrada averigüé por qué los artículos de algunos autores y el propio diario «El País» hacía caso omiso de las normas de la academia. Su defensora del lector me aclaró que era debido a las normas propias de su «Libro de Estilo».

Un catedrático con el que crucé algunos correos electrónicos me aclaró estos extremos y concluyó su misiva con un contundente «…le digo que estamos juntos en el mismo frente de esta cruzada. Y, con la nostalgia y el realismo propios de los perdedores, le anticipo mi convicción de que en esta cruzada vencerán los otros».

Pero no (me) cuesta nada mantener la esperanza. Vuelvo sobre el tema porque el pasado 11 de junio de este año 2026 fue nombrado Álex Grijelmo miembro de la RAE ocupando el sillón «o minúscula». Sigo los artículos de Álex Grijelmo en «El País» donde escribe con regularidad desde los años 80 del siglo pasado. Al menos y como dicta su libro de estilo, sus artículos utilizan con profusión las no académicas comillas rectas o inglesas (" "). En el interior de su último artículo publicado el pasado 26 de junio de 2026 no sé si accesible en abierto en este enlace se pueden contar hasta 53 vocablos o frases entrecomilladas con las comillas rectas (" ") en lugar de con las académicas (« ») recomendadas por la RAE de la que el propio Álex Grijelmo ya es miembro. Véase la portada este su último artículo referido del pasado 26 de julio de 2026


El lector se preguntará que tiene que ver todo esto con mi cruzada particular sobre el tema. Pues que me he enterado que Álex Grijelmo, curiosamente, es nada más y nada menos que desde 1989 el responsable del aludido «Libro de estilo» de «El País». ¿Contradicciones de la vida?

Seguiré alimentando mi esperanza de no darme por vencido en esta particular cruzada personal en favor de una adecuada redacción y uso de las comillas. Veré de la posibilidad de entrar en contacto con Álex Grijelmo para proponerle un cambio en ese «Libro de estilo» que se muestra reacio a cumplir las normas de la Real Academia Española. Por intentarlo de nuevo que no quede.


 

domingo, 26 de julio de 2026

SUEÑO

Uno de los aspectos fundamentales de la vida de los humanos es el tiempo dedicado a dormir. A grandes rasgos deberíamos emplear un tercio de nuestras vidas ─ocho horas diarias─ en tener un sueño reparador, vital para la renovación del organismo. Es verdad que no se destinan las mismas horas, por unas u otras razones, a dormir cuando se es niño, joven, adulto o mayor.

A lo largo de mi vida, hasta hace unos años, nunca tuve problemas con el sueño. Dormía profundamente, por lo general un máximo de seis horas en mi vida adulta, pero con tal profundidad que podía pasarme por encima un tren de mercancías sin que me enterara. Y al día siguiente estaba como nuevo para rendir a tope en mi (exigente) vida laboral en cuestiones de cabeza, que no físicas. Cada persona necesitará una cantidad de horas distintas según su organismo y su actividad.

Aunque es una teoría personal, fueron las famosas estatinas recetadas por el médico para «combatir» mi colesterol de toda la vida las que rompieron mi estupenda relación con el sueño. Aunque dejé de tomarlas, nunca he vuelto a dormir bien. Y sigo sin hacerlo. Llegar a las cinco horas diarias es tarea imposible. Es verdad que no tengo ningún problema para conciliar el sueño cuando me acuesto, pero da igual que esté cansado o que me acueste tarde: a las 3:00 de la mañana abro los ojos y se terminó el dormir por esa noche. Eso sí, me he conjurado para quedarme en la cama ─relajándome, oyendo podcasts, pensando en las musarañas-… hasta las seis de la mañana en que me levanto y me pongo a hacer cosas. La verdad es que en general, eso es lo importante, no me encuentro cansado durante el día a pesar de que me gustaría dormir al menos siete horas: es imposible. Y no quiero entrar en la dinámica de las pastillas para dormir.

Aunque en el estudio que me realizaron no alcanzaba los valores prescritos para ser tratado de apnea del sueño, es verdad que roncaba bastante según me comentaba mi mujer. Ello llevó a mi doctora a recomendarme el uso de un CPAC ─ Continuos Positive Airway Pressure o Presión Positiva Continúa en la Vía Aérea─. Se trata de un aparato que mantiene una presión continua de las vías respiratorias, obligándote a respirar por la nariz mientras la boca está cerrada. Aunque hace un ligero ruido, mi mujer está contenta porque los ronquidos se acabaron. Supone una cierta incomodidad, pero a todo te acabas acostumbrando.

Como consecuencia de todo lo anterior estoy atento a todo lo que se cruza en mi camino para solucionar este problema de insomnio. Sigo las recomendaciones básicas de la llamada higiene del sueño: horarios, no actividad física antes de acostarse, no pantallas, adecuada temperatura de la habitación, oscuridad… pero no deben ser suficientes por lo que a mí respecta. Libros con recomendaciones hay a montones, muchos de ellos se anuncian como «la guía definitiva para…» y otros con títulos san sugerentes como «Insomnio. De la A a la ZZZzzz», de Apolo Zepeda. Ya me he aburrido de leer sobre el tema, aunque algunas veces vuelvo por si las moscas.

Las consecuencias, posibles, de no conciliar un sueño suficiente y reparador son una enormidad. No hace falta seguir la moda de consultar a la IA para conocer un montón de posibles consecuencias a corto y largo plazo. Algunas asustan de verdad, especialmente las que se anuncian a largo plazo por aquello de su incontrolabilidad. Entre ellas posibles infartos o ictus, resistencia a la insulina (diabetes tipo II), obesidad, síndrome metabólico, deterioro cognitivo, Alzheimer…

Estoy suscrito y consulto con frecuencia los comunicados de un médico, por correo y en la plataforma Youtube, sobre cuestiones médicas de uso general. Se llama Alberto Sanagustín. Una de sus muchas comunicaciones estaba precisamente dedicada a este asunto de los despertares a las tres de la mañana: ¿Te despiertas a las tres A.M.? No es lo que crees, que puede seguirse en este enlace a Youtube. Vale, soy del tipo 3, ya me enterado de lo que me pasa, ahora me falta encontrar una solución: necesito resincronizar mi reloj biológico. Tiene más vídeos sobre el tema y al menos en mi opinión es bastante convincente en todo lo que comunica.

Sigo con interés la «Sociedad Española del Sueño» en su página web con contenidos interesantes, pero fundamentalmente dedicada a profesionales. Hay más páginas de sociedades dedicadas a este asunto del insomnio: AASM ─ American Academy of Sleep medicine─ en la página en español, Sleep Foundation se puede encontrar en su página web.

Hace poco me he topado con una página curiosa que ha llamado mi atención y de cuya web está obtenida la imagen que encabeza esta entrada del blog: Banco Nacional del Sueño. ¿Se puede ahorrar o invertir en sueño? Se presenta como una medida preventiva frente a la inminente falta de sueño con mucha información en su página web desde donde se pueden descargar varios documentos en formato PDF con abundante información sobre todos los temas relacionados con el sueño. Yo me los he leído todos y aunque no he encontrado nada novedoso, no está de más refrescar conocimientos. Esta es la relación de los documentos disponibles:

─Abordaje clínico-práctico personalizado del paciente adulto con insomnio crónico español.

─Condiciones socioeconómicas y sueño.

─Guía práctica de terapia cognitivo-conductual para el insomnio crónico.

─La pirámide del sueño. Hábitos saludables para una buena higiene del sueño.

─La turnicidad y el cuidado del sueño. Un reto común entre salud pública y salud laboral.

─Manifiesto.

─Propuesta para unos horarios escolares saludables.

En todo caso y aunque no lo parece, el tema del sueño es básico en la salud, porque de un mal descanso se pueden derivar muchos problemas, como hemos dicho, a corto y a largo plazo.  Una última indicación que he visto sobre el sueño apunta a novedosas investigaciones que lo relacionan con un anómalo funcionamiento del hígado. Un nuevo asunto a investigar.


 


domingo, 19 de julio de 2026

INVISIBLE

Cuando el nombre de una empresa aparece en un blog, en Twitter ─me resisto a llamarlo «X» ─ o en el comentario de algún diario es por lo general para elevar alguna queja de su servicio o funcionamiento. Anticipo que no es el caso. Netatmo es una empresa internacional fabricante de productos de índole domótica que nos pueden ayudar a tener una vida más tranquila. O no, según se mire.

En marzo de este año 2026 leí un libro titulado «Oxígeno», de Marta Jiménez Serrano; se lee en poco más de tres horas, pero la intranquilidad que te genera persiste varios días. Resumiendo, mucho, una caldera de gas quema mal y desprende monóxido de carbono. La inquilina del apartamento, que es alquilado, resulta intoxicada y casi fallece, y a su pareja le falta poco. Una muerte silenciosa y casi dulce causada por el gas se una caldera no revisada con mala combustión y de la que los nuevos inquilinos no son advertidos por el arrendador.

Cada persona decidirá por sí misma sobre este asunto. Dependerá mucho de si su caldera o estufa se encuentra ubicada en el interior de la vivienda o en el exterior, en una terraza o similar. En este último caso, la terraza, no es probable que el monóxido, en caso de producirse, entre en la vivienda. Pero en muchas casas, la caldera se encuentra en el interior, en la cocina, por ejemplo, y los humanos tendemos a tapar los orificios obligatorios de ventilación por aquello del frío.

El caso es que el reconcome sobre el asunto del monóxido no se me iba de la cabeza y me llevó a buscar una solución: la caldera está ubicada en una habitación interior, con ventilación no tapada, pero… Soluciones y ofertas en el mercado hay muchas, pero yo me decanté, tras mucho husmear por la red, por esta.


Aunque no es precisamente barato ─los hay más asequibles─, algunas de sus características apoyaron mi decisión, como la duración de la batería, la instalación sencilla sin cables y la conectividad con una aplicación en el teléfono que te permite recibir avisos y conocer todo lo necesario para no sufrir desvanecimientos peligrosos e inadvertidos por el monóxido de carbono. Es obvio que el aparato necesita estar conectado a una red wifi para poder ser plenamente operativo: es de cajón. Por defecto, una vez al mes te dice «que sigue ahí vigilante» y que todo está correcto. Estoy contento con el diseño y la funcionalidad del aparato y creo que la decisión, a pesar del precio, ha sido buena.

Tras esta introducción viene el meollo de esta entrada. Estoy registrado en la empresa Netatmo con mi correo electrónico por aquello de la garantía. Recibo un correo de esta empresa solicitando mi conformidad para… ¡nuevo sobresalto!, solicitar mi conformidad para admitir que en los correos electrónicos venga embebido un «pixel de seguimiento de apertura» que tiene la «virtud» de ser invisible. ¿Qué demonios es esto?

La empresa Netatmo me dice en su correo lo siguiente:

En Netatmo, la transparencia es fundamental.

Siguiendo una recomendación de la autoridad francesa de protección de datos (CNIL), ahora puedes aceptar o rechazar libremente los píxeles de apertura que utilizamos en nuestros emails.

¿Qué es un píxel de seguimiento de apertura?

Se trata de una imagen invisible integrada en los correos electrónicos. Nos permite saber si un mensaje ha sido abierto, lo que nos ayuda a adaptar nuestras comunicaciones a sus preferencias y mejorar su relevancia.

Si deseas oponerte a su uso, haz clic aquí. Si no realizas ninguna acción, nuestros servicios seguirán recopilando los datos de apertura con el fin de mejorar tu experiencia.

En cualquier caso, seguirá recibiendo nuestras comunicaciones con total normalidad.

Siguen las recomendaciones de la Autoridad francesa de protección de datos, me explican que es eso de un pixel de seguimiento de apertura y para qué sirve y me piden autorización para utilizarlo: ¡chapó!

Pero tras este correo surge la pregunta: ¿quién más lo está utilizando sin que nos enteremos? ¿Cuál es su verdadero alcance? Con esto, lo de tener cuidado para no hacer clic en ningún enlace que nos llegue a través del correo electrónico, por seguridad, se queda en agua de borrajas. ¿Qué no inventarán?

Todos de alguna manera, en menor o mayor medida, estamos preocupados por nuestra privacidad, que es atacada continuamente desde todos los ángulos, la mayor parte de las ocasiones sin que nos demos cuenta, sin avisarnos y sin pedirnos permiso. Cómo con todo, podemos evitar este tipo de intrusiones utilizando servidores de correo seguros ─Proton por ejemplo─ que bloquean este tipo de imágenes fantasmas o desactivando la descarga automática de imágenes ─todas las imágenes, las buenas y las aviesas─ para Gmail o similares.

En una primaria investigación por encima, los datos que suelen obtener son (ahí es nada):

Confirmación de apertura: si el correo fue abierto o no, y normalmente cuántas veces.

Fecha y hora exacta de cada apertura.

Dirección IP del dispositivo que abrió el correo, de la cual se puede inferir:

·      Ubicación geográfica aproximada (país, ciudad).

·      Proveedor de servicios de internet (ISP).

Identificador único del enlace al pixel,  asociado al destinatario o a una campaña concreta. 

Cliente de correo, que revela:

·      Sistema operativo (Windows, Android...).

·      Cliente de correo (Gmail, Apple Mail...).

·      Tipo de dispositivo (móvil, escritorio, tablet).

Como se puede ver, cada día tenemos un sobresalto del que ocuparnos o preocuparnos. Si es que sirve para algo. Y eso si llegamos a enterarnos de que existe.

AÑADIDO A LA ENTRADA ORIGINAL el 23-JUL-2026

No hay nada como estar avisado de una cuestión para poner más interés en ella y estar ojo avizor. Recibo este correo de mi proveedor de comunicaciones y resulta que viene con imagen de rastreo. Mi proveedor de correos electrónicos, PROTON, lo detecta, me avisa de ello y me deja la posibilidad de aceptarlo o no. Habrá que ver si hay alguna forma de desactivar estas imágenes espías en Google Mail, Hotmail u otros.