Hogaño no es excusa llevar los viajes bien preparados y con documentación abundante. Podemos llevar todo incluso en el teléfono, para consultas en cualquier momento. El acceso a internet, los mapas, las guías interactivas y el maravilloso GPS aportan un sinfín de informaciones para que todo salga bien. ¿Todo? No he mencionado (aposta) el uso de I.A. que te la juega sin el más mínimo miramiento.
Hace muchos años, en los ochenta del siglo pasado, preparar un viaje para hacer por libre era todo un ejercicio. No había internet, con lo que había que tirar de mapas, guías y folletos en papel. Recorrí toda Europa en coche y puedo hablar bien de este asunto de preparar los viajes. Como una de las cuestiones básicas, recordar que cada país tenía su propia moneda, con lo que había que proveerse de ellas y saberlas manejar, porque las tarjetas bancarias existían, pero su uso no estaba generalizado. Y sin teléfonos móviles. Muchos sucedidos, contaré uno de forma sucinta.
Un viaje por Irlanda a finales de los 80. Había tenido referencias de un programa de alojamiento en granjas. Obtuve algo de información en la Embajada de Irlanda, preparé un circuito detallado con fechas y a base de teléfono fijo y correo postal con las granjas ─en inglés─ fui configurando el viaje. Tuve que enviar por correo talones conformados (muchos no sabrán que es esto y otros lo tendrán que recordar) para confirmar las reservas. Garantías, devoluciones, ya, bueno, si eso. Decir que el viaje resultó una maravilla, sin ningún incidente ni problema.
No tengo aquí la fecha exacta, pero debió de ser hacia 2010. Ya había internet y medios para preparar los viajes. Reservado un apartamento en la costa gerundense, se imponía un viaje en coche desde Cantabria: 880 kilómetros, que iba a realizarse por España. A muy última hora, alguien me sugirió hacerlo por el sur de Francia con una distancia ligeramente menor, 849 kms. y más directo en autopistas. Consultado el asunto en el Google Maps, vi además que se pasaba por Carcassonne. Se imponía madrugar un poco para dejar un par de horas para visitar esa ciudad a la que yo tenía muchas ganas por su historia.
Venga, vamos por Francia. No había casi tiempo y no recabé información alguna sobre Carcassonne, lo que supuso un desastre garrafal. Debimos elegir mal la fecha y los atascos ─bouchons dicen los franceses─ fueron de órdago a la grande; pagando autopistas caras como ellas solas y encima sin poder circular. Llegábamos a Carcassonne pasadas las cinco de la tarde. Entramos en la ciudad, aparcamos, dimos vueltas y no parecía aquello una ciudad como para ser visitable. Se nos hacía tarde para llegar a Gerona y al retomar de nuevo la autopista vimos a la derecha la Ciudad Medieval de Carcassonne: maravillosa y monumental, como se puede apreciar en la foto que encabeza esta entrada. Ya era tarde, el fiasco había sido colosal por no preparar bien la visita. ¿Volvería algún día?
Han pasado los años y por fin me he quitado esa espinita que tenía clavada y bien clavada.
La semana pasada de este agosto de 2026, ya sin sobresaltos, todo visto y requetepreparado, con las entradas para la visita guiada en español y museo obtenidas con antelación, a 21 euros por persona, ha sido una gozada poder disfrutar de esta imponente ciudad amurallada medieval. El único problema han sido las fechas y por ende el turismo: ¡no se podía prácticamente dar un paso! por las calles atestadas de gente, amén de que en palabras de una amiga es un poco Disney con tanta tienda y restaurantes que agobian la ciudad. Sera menester volver un miércoles de enero a ver si se puede disfrutar de la esencia de la ciudad sin tanto gentío.
En el viaje, preparado a conciencia, habíamos reservado la tarde para otro enclave cercano: Los Castillos de Latours. No voy a hacer descripciones turísticas, pero lo comento como aviso para navegantes. Vean las siguientes frases obtenidas en consultas a sendas I.A.'s:
─1─ Les Quatre Châteaux de Lastours. Senderismo suave de 1-2h entre cuatro castillos del s. XII
─2─ Cuatro castillos del siglo XII encaramados en un espolón rocoso sobre el río Orbiel. El sendero para recorrerlos todos lleva unas 2 horas, con subidas moderadas…
Las negritas son mías. ¿Qué puñetas entenderán estas I.A.'s por «senderismo suave» o «subidas moderadas»? La realidad es muy diferente: una subida larga y muy empinada, cuajada de decenas de escaleras y más escaleras irregulares con escalones toscos y de diferentes alturas y rampas irregulares que yo consideraría sino peligrosas cuando menos delicadas. Hay que andar con sumo cuidado, mirando siempre donde pisas y agarrándote a las barandillas ─realizadas con cuerdas─. El paisaje es espectacular con los cuatro castillos casi derruidos en promontorios muy cercanos que, ya digo, hay que recorrer subiendo y bajando por un terreno muy irregular y plagado de escalones. Será que estoy mayor y aunque no llegué a pasar miedo si tuve bastante respeto a dar los pasos con mucha cabeza hasta que me vi abajo de nuevo.
Todo eso por fiarme de la condenada Inteligencia Artificial esa. Pero la jugarreta no ha sido única. Como ya he relatado que me pasó en el viaje anterior en Carcassonne, me ha vuelto a pasar. No aprendo.
Mi mujer sugiere, en el último momento, hacer un pequeño desvío desde la autopista en el camino de regreso para visitar de forma rápida el Santuario de Lourdes. Miramos los parkings y tras varias consultas decidimos utilizar el recomendado en una, otra I.A. diferente de las anteriores, por aquello de no perder tiempo.
Está es la respuesta a nuestro requerimiento:
La opción más rápida y cercana (De pago).
Parking de l'Esplanade: aparcamiento ideal para optimizar tu tiempo. Se encuentra a unos 200 metros de la entrada del recinto. El precio ronda los 1,50€ a 2,00€ por hora, una inversión que vale la pena para ir directamente al grano en una ruta de visita de dos horas.
Sin comentarios. Una imagen vale más que mil palabras. Obtenida de Google Maps
Esta I.A. o no sabe leer o me está vacilando. No es lo mismo «unos 200 mts.» que los reales 1.200 mts. No he querido mirar si hay aparcamientos más cercanos, que los hay porque los vimos en la caminata hasta los Santuarios. Sin comentarios. Saque cada cual sus consecuencias de confiar en las (malditas) I.A.'s.
Finalizo con un comentario que ha resultado sorpresa para mí por desconocimiento absoluto: la ciudad de Albí, cuna de los albigenses, conocida como la «ciudad roja» por ser el ladrillo el material utilizado casi exclusivamente. Su catedral, construida íntegramente con ladrillo, el edificio más grande del mundo hecho en ladrillo, es impresionante. Y también la atmósfera y otros edificios de la ciudad.







