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domingo, 15 de febrero de 2026

ENTELERIDO

Vivimos infoxicados, un neologismo válido acuñado por Alfons Cornellá para referirse a «una sobrecarga de información difícil de procesar». La FUNDEU lo explica en este enlace.

En esta entrada del blog me propongo exponer una serie de HECHOS y abstenerme por encima de todo de verter OPINIONES; cada cual que saque las suyas. Todo ha venido derivado de una noticia vista y escuchada ayer en una televisión generalista que no menciono porque, cada una a su manera, informan con sus parcialidades. Comentaré lo relativo a esta noticia más adelante.

Vamos con hechos de forma aséptica. Hay alguna información relativa en la entrada anterior «LLAMAREMOS»

En septiembre de 2025, mi médico de cabecera de la Seguridad Social —sanidad pública— me deriva al especialista de Traumatología de mi hospital de referencia con un posible diagnóstico de «Síndrome del Túnel Carpiano» en ambas manos. La cita —como puede verse en la imagen que encabeza esta entrada— me es asignada para abril de 2026: ¡8 meses de demora! (recuerdo que estamos, cuando se redacta este texto, en febrero de 2026).

Una «enfermedad» de este tipo no se considera urgente por lo que no procede acudir a un servicio de urgencias.

Al disponer en mi caso de la posibilidad de acudir a la sanidad privada, todo el proceso de consultas, pruebas y preoperatorio se hicieron en el plazo de menos de un mes, finalizando en octubre de 2025; la intervención quirúrgica ha tenido lugar esta semana, pero por petición expresa mía de demorarla.

La noticia que aludía y que disparó la posibilidad de escribir estas líneas queda resumida en la siguiente imagen que a continuación explico. Recuerdo que solo estoy hablando de HECHOS.

Tal y como dieron la noticia, en un vídeo, daba toda la impresión de que la presidenta de la Comunidad de Madrid se encontraba presente en una reunión que ha tenido lugar en Mar-a-Lago, una residencia privada situada en Palm Beach, Florida, conocida como la «Casa Blanca de Invierno» propiedad de Donald Trump, presidente a la sazón de los Estados Unidos de América. El vídeo y lo que dijo la presidenta de los madrileños está disponible en la red, pero no voy a hacer ningún comentario u opinión sobre su contenido.

El HECHO es que pensé que narices hacía esta señora en una reunión privada en EE.UU. ¿Acto oficial y por lo tanto pagado con dinero público? No sería la primera vez, pero no, no estaba allí, sino que era un vídeo enviado desde aquí para de alguna forma colaborar con lo que allí se estaba debatiendo, de lo que no opino, aunque es para mear y no echar gota.

Más HECHOS. Hace un par de años, por un posible tema de apnea del sueño, la cita en mi hospital de referencia se demoraba un año; me ofrecieron la posibilidad de aceptar acudir a otro hospital distante de mi domicilio mostrándome una lista para acceder a una cita más temprana. El primero que ofertaban era la Clínica de la Concepción, en Madrid, ofreciendo una cita en dos semanas. Me apunté y cuál no sería mi sorpresa al constatar que había sido derivado a una sanidad privada, concretamente la Fundación Jiménez Díaz. Y me enteré porque me empezaron a llegar a mi teléfono peticiones de alta en el portal de esa fundación… Engañado, sí engañado, porque en ningún momento se me dijo que me iba a una sanidad privada que, eso sí, no me cuesta un euro, pero supongo que a la Comunidad de Madrid le cuesta lo suyo.

Sin profundizar, estamos asistiendo a tejemanejes en hospitales públicos cedidos a gestión privada con casos que me vienen a la memoria como el caso del Hospital de Alzira en la Comunidad Valenciana o el más reciente de la gestión que se ha filtrado en el Hospital de Torrejón en Madrid.

La siguiente noticia es de esta semana de febrero de 2026…

Seguimos con HECHOS. El Gobierno quiere terminar con el mamoneo tratando de evitar o al menos controlar las cesiones que algunas Comunidades Autónomas se traen con la privatización encubierta de la Sanidad. Recordemos que son competencias cedidas al completo y que su gestión es potestativa de cada Comunidad.

A la presidenta de la Comunidad de Madrid le ha faltado tiempo para seguir en su línea de ataque al Gobierno acusándolo de (sic) cargarse la sanidad pública de la Comunidad de Madrid con este decreto ley, que todavía ni siquiera ha sido aprobado. Pero, vamos, esto no es nuevo; otras comunidades dicen aquello de que «España nos roba».

Para ver de primera mano como está esta sanidad madrileña he hecho un intento de pedir cita en mi centro de salud con mi médico de cabecera. Este es el resultado

Solicitando la cita el 12 de febrero, la primera disponible es el 3 de marzo: calcule Vd., amable lector o lectora: ¡19 días! He dicho que no voy a hacer COMENTARIOS, solo HECHOS. Juzgue Vd.

Y esta consulta me ha mostrado una argucia más que no conocía. La aplicación en el móvil de la (in)Seguridad Social madrileña no deja obtener pantallazos. La red está llena de pantallazos con comentarios de demoras estratosféricas en las citas. Se trata de poner dificultades, pero sacar un pantallazo de un móvil, aunque la aplicación no lo permita es un juego de niños. Pueden dificultar (un poco) la operación, pero solo sirve para mostrar sus malas artes tratando de poner ventanas al cielo.

Hasta aquí HECHOS. Pero tengo que acabar, lo siento, con una opinión personal: la Sanidad Pública Madrileña está destrozada, no sirve. Y en mi OPINIÓN no es culpa del personal sanitario, que en su gran mayoría se desvive por atendernos A PESAR de la GESTIÓN DESASTROSA a que se ven sometidos a diario, sea esta gestión pública o privada.

Y el premio de quién haya llegado hasta aquí es el significado de la palabra que da título a esta entrada, ENTELERIDO: «Sobrecogido de frío o de pavor». Esto es lo que hay, así estamos, de momento no de frío en mi caso pero si de pavor. Y no tiene pinta de mejorar sino todo lo contrario.


 

 

domingo, 8 de febrero de 2026

LLAMAREMOS

 

Hay cuestiones que se enquistan y va pasando el tiempo sin que, por unas causas u otras, se consigan solucionar. Últimamente, en cuestiones médicas se da esto con mucha, demasiada, frecuencia.

Desde principios del verano pasado de 2025, empecé a notar con frecuencia un entumecimiento de ambas manos. Parecía no tener importancia, pero en algún momento de la noche llegué a tenerme que levantar con sensaciones de dolor. Había que tomarse en serio el asunto y no dejarlo pasar.

Tras el verano acudí a mi médico de cabecera que me diagnosticó una posible afectación conocida como Síndrome del Túnel Carpiano. Con toda lógica, me derivó al traumatólogo que era el especialista encargado de tratar esos síntomas. No voy a relatar la fecha de cita que me dieron en la Seguridad Social y, como tengo la suerte y mi dinero me cuesta, me asomé a la atención privada.

En un par de meses y con las pruebas correspondientes, a finales de octubre de 2025 me habían confirmado las sospechas de mi médico de cabecera. Había que pasar por el quirófano, dos veces, una para cada mano. Entonces llegó la temida frase: ¡ya le llamaremos! para darle una fecha que será ya en el mes de enero de 2026. Bueno, un par de meses de demora, la cuestión no era urgente, pero uno siempre tiene ganas de quitarse de encima las cosas pendientes cuanto antes.

El estar pendiente de una llamada es un asunto de sumo estrés para mí. En estos casos suelen pedir siempre un teléfono móvil por la supuesta facilidad de localización de la persona en cualquier momento. Los teléfonos fijos de las casas, aquellos que tenían contestador, ya no se estilan y la mayoría de la gente ha prescindido de ellos.

Para empezar, diré que recibo muchas llamadas de las conocidas como spam. Cuando el llamante no está en mi lista de contactos me pongo sobre aviso porque en la mayoría de los casos son llamadas peligrosas o problemáticas que quieren venderte algo cuando no timarte directamente. Mi decisión inicial en un primer momento es no responder e investigar en la red si ese número está declarado como problemático.

¿Desde qué número me van a llamar del hospital para darme la cita de mi operación? Lo más normal es que no esté en mi listado de contactos. Con ello, cuando se está pendiente de una llamada —durante todo el mes de enero— hay que coger todas las llamadas, eso sí, con mucho cuidado.

Pero uno está al cabo de los días en muchas situaciones en las que NO SE PUEDE coger el teléfono para atender una llamada. Puedo estar en clase, en una conferencia, dando una charla o en una zona —hay muchas— sin cobertura. Si es de un conocido se le devuelve la llamada en cuanto sea posible, pero si el número es desconocido… ¿Qué hacer? Devolver la llamada no es una opción o cuando menos hay que pensárselo muy mucho.

Como resultado de todo esto, uno entra en un sinvivir a la espera de la llamada, pensando incluso que si no se la atiende le pueden poner al final de la lista de pendientes. La dependencia del teléfono, para asuntos personales o profesionales, puede llegar a ser enfermiza entrando en un estado de angustia, ansiedad, preocupación constante e intranquilidad extrema. Siempre atento al maldito móvil, siempre con batería suficiente, a nuestro lado estemos donde estemos, con el «manos libres» conectado si vamos en el coche… Muchas veces llega uno a pensar que estos avances tecnológicos traen unas dependencias exageradas que solo son consecuencia de un mal uso.

Otra cuestión añade más ansiedad a este asunto: no te puedes poner tú en contacto con «ellos». No siempre hay un teléfono, un servicio de atención al que llamar o una página web para interesarte acerca de cómo va lo tuyo. ¿Y si, por alguna razón, tienen mal mi número de teléfono? Cuando se facilita de forma verbal no se tiene la garantía que haya sido anotado correctamente: debería realizarse, en ese momento, una llamada de comprobación, cosa que, por lo general, no se hace.

En este caso y me temo que, en muchos otros, la única solución es pedir una cita de nuevo para acudir al médico. Eso hice yo el 15 de enero —no me han llamado a lo largo del mes de enero— obteniendo la primera cita el 5 de febrero. Si me hubieran llamado antes de la cita siempre la hubiera podido anular. Pues no me llamaron.

El médico quedó sorprendido por la situación, deshaciéndose en pedirme disculpas y manifestar que no se lo explicaba. Tomó nota de nuevo, verificó mi teléfono que estaba correcto y…¡otra vez!… ¡Le llamaremos!


 

domingo, 1 de febrero de 2026

INVESTIGADORES

Hay imágenes que se quedan grabadas en la retina de forma indeleble y resisten el paso del tiempo contra viento y marea. Una de ellas es esta. Está tomada hace unos cuantos años, en 2010.

Durante muchos años, unos treinta, formé parte del Grupo Fotográfico Escurialense, ya desaparecido y que tuvo sus comienzos en 1988. Un grupo de aficionados a la fotografía nos dedicamos durante aquellos años a dejar plasmadas primero en negativos y posteriormente en discos duros muchas imágenes circunscritas a la localidad madrileña y española de San Lorenzo del Escorial y la vida de sus gentes. De ello queda constancia en los archivos municipales a los que cedimos nuestros trabajos en el momento de la disolución del Grupo. También en el canal de Youtube pueden contemplarse gran parte de las exposiciones anuales ─insisto en que todas ellas de alcance local─ en el siguiente enlace.

Uno de esos años, 2010, que no figura en la secuencia de Youtube por temas de Copyright y permisos, el tema elegido fue el Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial. De la mano del padre prior de la Comunidad Agustiniana por aquel entonces, Antonio Iturbe Saiz, recorrimos en varias jornadas la parte conventual y eclesiástica del monasterio descubriendo zonas desconocidas e impactantes, que no se visitaban ─ni se visitan─. Una de las zonas fue la Biblioteca del Monasterio, compuesta de varias salas y salones entre las que está, como no, el imponente Salón Principal que es conocido y visitable por el público. Pero hay otras salas… Acompañados por el citado padre prior y por el padre José Luis del Valle hicimos un recorrido pormenorizado por otras muchas estancias, entre las cuales podemos citar el Salón de Manuscritos, la Sala de Cantorales y… la Sala de Investigadores, que es la que puede contemplarse en la fotografía que encabeza esta entrada.

Han pasado más de quince años desde entonces y el padre José Luis del Valle sigue siendo el alma de una Biblioteca magníficamente conservada, inventariada y con muchos documentos digitalizados y accesibles en su esmerada página web. La Sala de Investigadores continúa hoy en día ─2026─ exactamente igual que antaño. Una conferencia pronunciada por el padre José Luis del Valle nos da una idea general de las riquezas de esta Biblioteca que fundara el Rey Felipe II: puede disfrutarse en este enlace.

A mediados de los años diez del actual siglo XXI, añadí una más a las curiosidades que revolotean en mi sesera: la paleografía, el interés por esas «letras del demonio» que dirían mis amigos y maestros Eduardo Juárez Valero y Diego Navarro Bonilla. De forma autodidacta, realizando cursos MOOC sobre el tema (se pueden encontrar diversos cursos MOOC utilizando en el buscador las palabras «"MOOC Deciphering secrets"» o «"MOOC UC3M Paleografía"»), consultando páginas web, con clases presenciales en la Universidad Carlos III de Madrid y con cursos telemáticos de la Asociación de Amigos del Archivo Histórico Nacional y de la Asociación de Archiveros de Castilla y León fui adquiriendo ciertas (in)competencias paleográficas para defenderme con una cierta dignidad en la transcripción de manuscritos. Con ello podría llegar a cumplir un sueño…

En estos días estoy accediendo como investigador a esa comentada Sala de Investigadores de la Biblioteca del Monasterio. Siguiendo las detalladas instrucciones de la página web se puede solicitar una cita de acceso y los documentos que se quieren consultar. Su muy detallado índice bibliográfico en la página web permite centrar el foco en los documentos deseados. Yo, realmente, no alcanzo a considerarme un «investigador» en el estricto o académico sentido de la palabra, pero la satisfacción de manejar documentos escritos hace más de cuatrocientos años no se puede explicar con palabras.

Se pueden realizar algunas fotografías de los documentos con el teléfono móvil, pero son meros recordatorios porque las condiciones y la iluminación no son idóneas. A continuación, una de las fotografías tomadas

Gracias a la deferencia de los responsables de la biblioteca, en estos días estoy manejando documentos de los años 1562 a 1565. La primera piedra del Monasterio de El Escorial se colocó oficialmente en abril de 1563. Pero desde tiempo antes, la actividad preparatoria era incesante. Es increíble el detalle de los escribanos en plasmar en la documentación todas las transacciones que iban teniendo lugar con un detalle sumo de nombres, lugares, profesiones y cantidades. Los maravedís y sus equivalencias en reales y ducados nos permiten conocer escrituras de compra, el precio de las carretadas de piedra, el valor de las herramientas y carros, el coste de alquilar un prado, los acopios de madera y hasta el precio de los bueyes que por toda la comarca fueron siendo adquiridos para transportar la ingente cantidad de materiales necesarios para «la obra de Su Magestad». Pueblos de la región, cercanos, pero también distantes como Segovia o Talavera de la Reina, aparecen referenciados en varias ocasiones en los apuntes.

En un mismo documento son varios los escrivanos que plasman los asientos, con lo que se pueden apreciar varios tipos de letra: cortesana, procesal, procesal encadenada, humanística… que no dejan de ser un reto para un neófito. Poco a poco me voy haciendo a ellas, aunque algunas palabras no hay manera de hincarlas el diente. ¿Abreviaturas? ¿En desuso actualmente? Las voy coleccionando en imágenes para algún día consultar libros y manuales o acabar dando la lata a quién sabe.