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domingo, 30 de agosto de 2026

GARRAFALES

Los lectores asiduos habrán observado que este blog con periodicidad semanal no se detiene por vacaciones. En esta última semana de agosto de 2026 voy a tratar un tema que viene de largo pero que consta más de imágenes que de texto.

Todas las mañanas, en los momentos del desayuno, suelo echar un vistazo a la prensa en internet. Con más o menos intensidad en función del tiempo disponible, reviso diarios nacionales como «El Mundo», «El País», «La Razón», «El Periódico de España», «eldiario.es», «ABC» o «La Vanguardia» y algunos locales o regionales como «El Día de Segovia» o «El Diario Montañés» entre otros. Muchos de ellos están condicionados a ser suscriptor para profundizar en los artículos, pero lo que me interesa por lo general es un vistazo rápido a los titulares. De titulares va esta entrada.

Observo con el paso del tiempo el poco cuidado en la redacción gramatical; he visto muchos errores garrafales en los últimos años, aunque no los he guardado. Y me da la impresión de que este asunto va in crescendo. La principal razón que se me antoja es el poco conocimiento del lenguaje por los plumillas. Aunque también cabe mencionar una falta de revisión concienzuda, al menos de los titulares, por otras personas de la redacción. Estamos hablando de diarios digitales lo que implica una fácil corrección, cosa que no ocurriría con los diarios impresos que son como la piedra que lanzas al lago, una vez que ha salido de tus manos pierdes el control.

El caso del titular que figura en esta entrada es extraño. Habla de mujeres embarazadas, pero parece desconocer que un sinónimo de este vocablo es «encintas». Sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, el redactor suelta un «mujeres en cinta» en el titular que lleva a pensar al lector en una mujer corriendo o andando en la cinta de gimnasio.

Como digo he visto muchas de estas a lo largo de estos últimos años, pero no he conservado las imágenes. Otra cuestión que prolifera en demasía para mi gusto es el uso de anglicanismos innecesarios, además escritos de varias maneras.

 
Ya sé que viste mucho y llama más la atención la utilización de «hattrick» o «hat-trick», pero la expresión española «triplete» sería la adecuada. La FUNDEU, Fundación del Español Urgente, lo aclara sin ambages: «Triplete o tripleta son alternativas en español al anglicismo hat-trick, que se refiere al hecho de que un mismo jugador marque tres tantos en un mismo encuentro». Blanco y en botella.

Hay muchos casos del uso de palabras inglesas —anglicanismos— en diferentes medios. Otro ejemplo…

La aludida FUNDEU aclara al respecto que «la expresión "laboratorio de ideas" es preferible al anglicismo think tank», con el que se hace referencia a una institución o a un grupo de expertos que se reúne para reflexionar o investigar sobre asuntos de relevancia, como defensa, política, educación…».

Luego seguiré, pero para que no todo sean críticas, intercalo aquí una loa por el siguiente titular

La costumbre generalizada incluso en el lenguaje hablado sería utilizar «alto límite» dejándose llevar por la forma inglesa de poner el adjetivo antepuesto al nombre, cuando lo correcto en español es decirlo como figura en el titular. Ya hubo una controversia grande —y no una gran controversia— cuando en 1992 surgieron los trenes AVE. AVE son las iniciales de «Alta Velocidad Española» cuando deberían ser VEA —Velocidad Española Alta—. Pero el marketing… Aprovecho aquí para mencionar que se suele usar en nuestras despedidas «un fuerte abrazo» cuando lo correcto sería decir «un abrazo fuerte».

Volvamos a las críticas. En este mundo de los titulares de periódicos aprovecho para mencionar un asunto que se relaciona con mi particular cruzada con las comillas, del que el lector asiduo habrá visto algunas entradas en el blog. A continuación, un resumen de los tres tipos de comillas existentes y su uso académico: la RAE y el Diccionario Panhispánico de Dudas no dejan duda en estipular como se usan en los textos:

Angulares o latinas (« »): Se escriben centradas y son la primera opción en textos impresos.

Inglesas (" "): Se colocan en la parte alta del renglón y se usan cuando ya hay comillas angulares en el texto.

Simples (' '): Se utilizan en último lugar, generalmente dentro de otras comillas para citas anidadas («Antonio dijo: "Vaya 'cacharro' que se ha comprado Julián"»).

Los titulares en este aspecto son un verdadero caos. No me repetiré con comentarios ya hechos en entradas anteriores…

Deberían usarse las angulares —« y »— en ambos titulares.

Mezcla de simples e inglesas. Ambas no adecuadas.

Mezcla de dobles y simples sin cerrar. Lo correcto, a mi entender, hubiera sido «Está a la venta: chao "pescao"».

Y ya para finalizar un añadido de última hora, porque la casuística es infinita. ¿Qué ocurre con los acentos?, un signo ortográfico muy presente en el español, aunque no de forma exclusiva. Por la configuración, algunas páginas web no los muestran, lo que genera titulares como el que se ve en la siguiente imagen. Cualquiera puede deducir el significado, aunque, académicamente, está mal escrito;  debería poder leerse «El páramo, una ópera ».

En fin, esto es un mundo, pero lo que he observado con el paso del tiempo, insisto, es en la proliferación de sino errores si dejadez o falta de conocimientos gramaticales. Pero ya me dicen mis amigos que soy un pedante por estas cuestiones. ¡Qué le vamos a hacer!
 


 


 



domingo, 23 de agosto de 2026

CARCASSONNE


Hogaño no es excusa llevar los viajes bien preparados y con documentación abundante. Podemos llevar todo incluso en el teléfono, para consultas en cualquier momento. El acceso a internet, los mapas, las guías interactivas y el maravilloso GPS aportan un sinfín de informaciones para que todo salga bien. ¿Todo? No he mencionado (aposta) el uso de I.A. que te la juega sin el más mínimo miramiento.

Hace muchos años, en los ochenta del siglo pasado, preparar un viaje para hacer por libre era todo un ejercicio. No había internet, con lo que había que tirar de mapas, guías y folletos en papel. Recorrí toda Europa en coche y puedo hablar bien de este asunto de preparar los viajes. Como una de las cuestiones básicas, recordar que cada país tenía su propia moneda, con lo que había que proveerse de ellas y saberlas manejar, porque las tarjetas bancarias existían, pero su uso no estaba generalizado. Y sin teléfonos móviles. Muchos sucedidos, contaré uno de forma sucinta.

Un viaje por Irlanda a finales de los 80. Había tenido referencias de un programa de alojamiento en granjas. Obtuve algo de información en la Embajada de Irlanda, preparé un circuito detallado con fechas y a base de teléfono fijo y correo postal con las granjas ─en inglés─ fui configurando el viaje. Tuve que enviar por correo talones conformados (muchos no sabrán que es esto y otros lo tendrán que recordar) para confirmar las reservas. Garantías, devoluciones, ya, bueno, si eso. Decir que el viaje resultó una maravilla, sin ningún incidente ni problema.

No tengo aquí la fecha exacta, pero debió de ser hacia 2010. Ya había internet y medios para preparar los viajes. Reservado un apartamento en la costa gerundense, se imponía un viaje en coche desde Cantabria: 880 kilómetros, que iba a realizarse por España. A muy última hora, alguien me sugirió hacerlo por el sur de Francia con una distancia ligeramente menor, 849 kms. y más directo en autopistas. Consultado el asunto en el Google Maps, vi además que se pasaba por Carcassonne. Se imponía madrugar un poco para dejar un par de horas para visitar esa ciudad a la que yo tenía muchas ganas por su historia.

Venga, vamos por Francia. No había casi tiempo y no recabé información alguna sobre Carcassonne, lo que supuso un desastre garrafal. Debimos elegir mal la fecha y los atascos ─bouchons dicen los franceses─ fueron de órdago a la grande; pagando autopistas caras como ellas solas y encima sin poder circular. Llegábamos a Carcassonne pasadas las cinco de la tarde. Entramos en la ciudad, aparcamos, dimos vueltas y no parecía aquello una ciudad como para ser visitable. Se nos hacía tarde para llegar a Gerona y al retomar de nuevo la autopista vimos a la derecha la Ciudad Medieval de Carcassonne: maravillosa y monumental, como se puede apreciar en la foto que encabeza esta entrada. Ya era tarde, el fiasco había sido colosal por no preparar bien la visita. ¿Volvería algún día?

Han pasado los años y por fin me he quitado esa espinita que tenía clavada y bien clavada.

La semana pasada de este agosto de 2026, ya sin sobresaltos, todo visto y requetepreparado, con las entradas para la visita guiada en español y museo obtenidas con antelación, a 21 euros por persona, ha sido una gozada poder disfrutar de esta imponente ciudad amurallada medieval. El único problema han sido las fechas y por ende el turismo: ¡no se podía prácticamente dar un paso! por las calles atestadas de gente, amén de que en palabras de una amiga es un poco Disney con tanta tienda y restaurantes que agobian la ciudad. Sera menester volver un miércoles de enero a ver si se puede disfrutar de la esencia de la ciudad sin tanto gentío.

En el viaje, preparado a conciencia, habíamos reservado la tarde para otro enclave cercano: Los Castillos de Latours. No voy a hacer descripciones turísticas, pero lo comento como aviso para navegantes. Vean las siguientes frases obtenidas en consultas a sendas I.A.'s:

─1─ Les Quatre Châteaux de Lastours. Senderismo suave de 1-2h entre cuatro castillos del s. XII

─2─ Cuatro castillos del siglo XII encaramados en un espolón rocoso sobre el río Orbiel. El sendero para recorrerlos todos lleva unas 2 horas, con subidas moderadas…

Las negritas son mías. ¿Qué puñetas entenderán estas I.A.'s por «senderismo suave» o «subidas moderadas»? La realidad es muy diferente: una subida larga y muy empinada, cuajada de decenas de escaleras y más escaleras irregulares con escalones toscos y de diferentes alturas y rampas irregulares que yo consideraría sino peligrosas cuando menos delicadas. Hay que andar con sumo cuidado, mirando siempre donde pisas y agarrándote a las barandillas ─realizadas con cuerdas─. El paisaje es espectacular con los cuatro castillos casi derruidos en promontorios muy cercanos que, ya digo, hay que recorrer subiendo y bajando por un terreno muy irregular y plagado de escalones. Será que estoy mayor y aunque no llegué a pasar miedo si tuve bastante respeto a dar los pasos con mucha cabeza hasta que me vi abajo de nuevo.

Todo eso por fiarme de la condenada Inteligencia Artificial esa. Pero la jugarreta no ha sido única. Como ya he relatado que me pasó en el viaje anterior en Carcassonne, me ha vuelto a pasar. No aprendo.

Mi mujer sugiere, en el último momento, hacer un pequeño desvío desde la autopista en el camino de regreso para visitar de forma rápida el Santuario de Lourdes. Miramos los parkings y tras varias consultas decidimos utilizar el recomendado en una, otra I.A. diferente de las anteriores, por aquello de no perder tiempo.

Está es la respuesta a nuestro requerimiento:

La opción más rápida y cercana (De pago).

Parking de l'Esplanade: aparcamiento ideal para optimizar tu tiempo. Se encuentra a unos 200 metros de la entrada del recinto. El precio ronda los 1,50€ a 2,00€ por hora, una inversión que vale la pena para ir directamente al grano en una ruta de visita de dos horas.

Sin comentarios. Una imagen vale más que mil palabras. Obtenida de Google Maps 

Esta I.A. o no sabe leer o me está vacilando. No es lo mismo «unos 200 mts.» que los reales 1.200 mts. No he querido mirar si hay aparcamientos más cercanos, que los hay porque los vimos en la caminata hasta los Santuarios. Sin comentarios. Saque cada cual sus consecuencias de confiar en las (malditas) I.A.'s.

Finalizo con un comentario que ha resultado sorpresa para mí por desconocimiento absoluto: la ciudad de Albí, cuna de los albigenses, conocida como la «ciudad roja» por ser el ladrillo el material utilizado casi exclusivamente. Su catedral, construida íntegramente con ladrillo, el edificio más grande del mundo hecho en ladrillo, es impresionante. Y también la atmósfera y otros edificios de la ciudad.