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domingo, 25 de octubre de 2026

COMPONENDAS

 

 ¿Aburrido? El vocablo se queda corto. Habría que recurrir a otro más profundo, quizá hastiado, o incluso asqueado, que exprese mejor mi estado de ánimo en el asunto que voy a tratar a continuación. Ya se sabe que no se puede hablar de política, de religión, ni siquiera de fútbol, pero esto no es una conversación directa sino plasmar mis opiniones y además en un blog que no admite comentarios. Sin ánimo de polemizar y mucho menos de ofender.

No han pasado todavía los teóricos cuatro años y ya tenemos encima, en España, unas elecciones generales el próximo 29 de noviembre de 2026. Es verdad que la situación en el Congreso de los Diputados —hay que añadir y Diputadas saltándose las normas de la Real Academia Española— era insostenible desde hace ya varios meses. Insisto en que estoy vertiendo aquí mi opinión y así será en el resto de este escrito sin que tenga que volver a recordarlo.

Recojo estas frases que escribí en 2008; han pasado casi veinte años y siguen de actualidad, por lo que a mí especta, corregidas y aumentadas:

…lamento tener que decir que en la actualidad el desencanto anida en mis pensamientos cada vez que llega un período electoral. Aunque sigo el asunto todo lo de lejos que puedo, no es muy factible evitar los ecos en la prensa, radio, televisión y redes sociales de las encendidas campañas electorales. Viéndolas desde lejos, con los ojos y los oídos medio entrecerrados, me doy cuenta, en mi modesta opinión, de las actuaciones a las que se someten no solo los líderes y principales representantes de los partidos sino también el público que apoya los mítines o actos electorales, como se quieran llamar. El hecho de ser de unos o de otros implica un fervor y apoyo condicional a los míos y un rechazo frontal, diría que, con un poco de odio, a los otros, bueno no a todos los otros, sino progresivamente a los que nos pueden hacer sombra.

Cuando esta entrada vea la luz quedarán, todavía, cinco semanas para el día señalado. Se establecen dos semanas de campaña, pero la precampaña ha empezado desde el mismo día, incluso antes, que se nos llamara a las urnas. Bueno, si queremos atender la llamada, porque, la verdad, hay que dialogar muy mucho consigo mismo para tomar la decisión de acudir a votar.

En la actual acampada reivindicativa instalada en la puerta del Sol de Madrid vi un cartel que llamó mi atención ¿A quién c… voto yo ahora? Pues eso.

El acudir a votar no es obligatorio. ¿Debiera serlo? Cada uno obrará en conciencia. Yo, salvo casos de fuerza mayor, acudo a votar siempre, la abstención no la contemplo. Aparte de las votaciones a Partidos, o Nominativas, siempre está la opción de votar en blanco o votar nulo. No es lo mismo una cosa que la otra, pero esto poca gente lo sabe. No se trata aquí de dar una clase, pero haría bien cada cual en enterarse de las connotaciones. Yo diré que en blanco no voto nunca. Si voy, provoco el voto nulo.

El Congreso de … es una Cámara única que representa al conjunto de los españoles. Pero con la Ley Electoral que tenemos se da incongruencia de que no todos los votos de los españoles son iguales: no vale lo mismo el voto de un jaenero que el de un pacense, un santacrucero o un cesarugustano, sirvan como ejemplo. Y el problema no es, de ninguna manera la Ley de Hont como muchos creen, sino el asunto de las circunscripciones. En pasadas elecciones hubo partidos con más de un millón de votos que consiguieron dos diputados mientras que otro con 180.000 tenía siete u ocho. Y luego, en el Parlamento todo se diluye, valen todos lo mismo y siempre supeditados, por lo general, a las disciplinas de partido.

Vamos a poner un supuesto que no se da a nivel nacional pero que yo he visto en un Ayuntamiento. Se presentan tres partidos a las elecciones: Fulano, Mengano y Zutano. Zutano, pobrecito, obtiene dos diputados de los 350. Los otros dos partidos, Fulano y Mengano, obtienen el mismo número, esto es, 174 cada uno. ¿Quién manda? Está claro que Zutano, aunque vaya contra toda la lógica.

Me está resultado muy curioso que diferentes partidos están negociando alianzas ANTES de las elecciones ¿A qué es debido esto? ¿Es legal? Perfectamente, porque es la forma que tienen los Partidos de protegerse del asunto ya comentado de las circunscripciones: no es lo mismo presentar una lista a nivel nacional que a niveles provinciales o regionales. Como la Ley Electoral permite estas componendas previas, vamos a estudiar la conveniencia de presentarnos o no en una circunscripción, juntos o separados en la otra y así obtener mayor rendimiento, esto es, mayor número de diputados. La Ley lo permite, no la estamos contraviniendo.

Otra cuestión son los aspectos morales o éticos, pero esos en política ya, si eso, bueno, luego, ya hablaremos de ellos.

A ver si tenemos la suerte de que los Partidos se aficionen a las negociaciones previas, con ocurre en otros países como por ejemplo Estados Unidos: demócratas o republicanos, «A» o «B», Fulano o Mengano en nuestro ejemplo (Zutano queda prohibido). Y digo esto porque el espectáculo de las negociaciones posteriores a las elecciones para elegir Presidente del Gobierno —no lo eligen los electores sino los partidos— puede ser dantesco y a las últimas me remito. Un popurrí de diputados de varios partidos pidiendo y exigiendo prebendas para sí y no poniendo el interés común por encima de todo.  Resumiendo, mucho, pero que mucho, al final la gobernanza de este país ha estado en las manos caprichosas de siete diputados dirigidos por un prófugo desde fuera de España al que se le han concedido prebendas inimaginables y nunca ha sido suficiente.

Aunque es predicar en el desierto, recojo otro texto escrito por mí en 2011:

VALENTÍA, señores del Gobierno, para CAMBIAR la Ley Electoral y que cada voto valga lo mismo, de norte a sur y de este a oeste, península, islas o ciudades españolas en África.

VALENTÍA para ELIMINAR el Senado.

VALENTÍA para ELIMINAR las Diputaciones Provinciales.

VALENTÍA para ELIMINAR las Comunidades Autónomas y sus caudillos con séquito, generadoras de gasto y corrupción con «peoras» más que mejoras para el ciudadano y creadoras de división y malas comparativas entre regiones.

VALENTÍA para REUNIFICAR municipios, dividir por cuatro o cinco el número de los existentes y ACABAR con los jefes de las tribus y clanes municipales, convirtiendo la función de los alcaldes en desinteresada o casi desinteresada como antaño en lugar de ser una profesión buscada como hogaño.

VALENTÍA para LIMITAR a ocho años el período en el que un ciudadano puede estar en puestos políticos, sean europeos, nacionales, comunitarios o locales.

Y para finalizar esta entrada, me acojo al significado del título de esta entrada en el diccionario de la Real Academia Española: Arreglo o transacción censurable o de carácter inmoral.

Pero seguimos, perdón, sigo igual: ¿a quién c… voto yo ahora?


 

domingo, 18 de octubre de 2026

GRABACIONES

A nadie se nos escapa que las cosas han cambiado de forma vertiginosa en los últimos tiempos, y siguen cambiando a una velocidad yo diría que descontrolada y que a muchos nos supera. En la imagen podemos ver una grabadora de voz con un bolígrafo conectado que en realidad es un micrófono. Es un aparato que era sofisticado hace alrededor de 20 años y que ahora no sirve para nada. Veremos.

El asunto de grabar la voz hoy en día es cosa de niños. Las capacidades de cualquiera de los teléfonos modernos que casi todos llevamos en nuestros bolsillos es enorme. Basta con activar la grabación de voz —con la pantalla apagada— y colocarlo en el bolsillo de la camisa o encima de la mesa para grabar horas y horas de lo que ocurre a nuestro alrededor, ya sea una conversación o una clase en la universidad. Esto último me trae recuerdos de hace una decena de años cuando un admirado profesor pedía, casi rogaba, por favor, que no se le grabase la clase. Si no se graban, las palabras se las lleva el viento, pero, si quedan registradas, pueden ser un arma peligrosa en poder de manos inadecuadas. Voy a reconocer que, en alguna ocasión, pocas, en las que no pude asistir a clase con este profesor, pedí a una compañera que me grabara la clase. La escuchaba posteriormente, tomaba mis apuntes y… la borraba.

Es verdad que no he hecho la prueba, pero la capacidad de memoria de un teléfono y lo poco que ocupan las grabaciones de voz, nos permitiría yo creo llevar el teléfono con la grabación activada permanentemente, batería mediante. Aunque no necesito volver a desarrollar mis antiguas actividades de espía, no estaría de más volver a probar, porque uno nunca sabe en este mundo cuando va a necesitar algo.

No vamos a descubrir nada si apuntamos que el dilema no es la tecnología, sino su uso. Mencionando gafas modernas, estas ya no solo graban sonido, sino que también graban imágenes, y todo sin que te enteres. Hay modelos que son milimétricamente iguales a unas gafas normales que pueden estar registrando todo sin que lo notes. Por no hablar de los propios relojes de pulsera con capacidad de grabación. Y por si no fuera suficiente, podemos enviar la grabación a una de las Inteligencias Artificiales puestas de moda para pedir que nos haga un resumen estructurado de los temas tratados, para no perder el tiempo en escuchar toda la grabación completa.

Pero hemos de tener en consideración que hay posibilidades enormes para casos especiales. Por ejemplo, un aparato, el que sea, que esté a la escucha, puede hacer vibrar una pulsera cuando suene una alarma, aspecto que será muy útil para una persona sorda. Como hemos mencionado, el problema no es la tecnología, es el uso que se la dé.

Con ello ya no sirve que en situaciones especiales te hagan dejar el teléfono móvil a la entrada. Sería necesario, casi, que como cuando te van a operar en un hospital, dejaras toda tu ropa en una taquilla, te quedaras completamente desnudo y usaras una simple bata para entrar a la reunión o lo que sea. Pero llegará el día, si es que no ha llegado ya, que puedas llevar algún tipo de implante bajo la piel que sirva de grabadora. Al tiempo.

Y todo esto… ¿qué tiene que ver con la imagen que encabeza esta entrada? Algo he dejado traslucir a lo largo de los años en este blog. En los primeros años de este siglo sufrí en la oficina del departamento de informática de un gran banco en el que laboraba, un mobbing —acoso psicológico en el trabajo— de libro. Relegado en un rincón, sin trabajo y con ataques e ignominias recurrentes, a uno se le pasan por la cabeza todo tipo de actuaciones. No hablemos de suicidarse o meter en un lío personal a tu jefe o algún compañero, perdón, coincidente laboral, que también, pues eran parte activa y colaborativa en el tema.

Tengo guardadas de entonces en mi disco duro bitácoras de los sucedidos, copia de correos electrónicos, pantallazos de actuaciones de mis coincidentes laborales y… algunas conversaciones. Todos los días, a la entrada a la oficina, pasaba por el baño y me colocaba en el bolsillo de la camisa el bolígrafo-micrófono que se puede ver en la imagen conectado a la grabadora. Todas mis camisas y bolsillos de los pantalones de aquella época tenían sendos agujeros para poder pasar el cable por el interior. La capacidad de horas de grabación no llegaba a cubrir toda la jornada, pero algunas conversaciones especialmente delicadas quedaron grabadas y esas eran las guardadas luego al llegar a casa, borrando la memoria del aparato para el día siguiente. Fueron meses y meses…

No recuerdo el precio que me costó el cachivache, pero no fue barato. Lo compré en una tienda especializada que había en la calle Alcalá de Madrid, llamada «La tienda del espía». No sé si seguirá existiendo allí, pero hay una página web — https://lacasadelespia.com/--- que está activa y anuncia muchos archiperres relacionados con este mundillo.

Ahora bien, si no hace falta mucha sofisticación para nuestros propósitos, basta con buscar en la mismísima Amazon o en cualquier otra similar para encontrar aparatos específicos con una capacidad de grabación enorme y tamaños tan ínfimos que pasan desapercibidos en cualquier situación. Los buenos no son baratas, pero tampoco se compra uno todos los días. Hay alguno con forma de pluma o bolígrafo y otros con hasta 40 días seguidos de grabación en alta definición: lo podemos dejar en cualquier sitio y…

ADICIÓN POSTERIOR 24 de octubre de 2026.

He encontrado la factura de la grabadora, que estaba traspapelada en otra carpeta del ordenador. Teniendo en cuenta que estamos en 2002, el precio fue de 414,79 euros, un importe significativo pero que dí por bien empleado para los propósitos que perseguía. Hoy día, con ese dinero, puedes adquirir un buen teléfono móvil que hace muchas más cosas...



 

domingo, 11 de octubre de 2026

PILAS (2)

La riqueza del español facilita, o complica, el escoger un título para las entradas de este blog, que sea de un solo vocablo; se pueda repetir, pero con significados distintos. Ya existe otra entrada de enero de 2008 titulada igualmente «PILAS» accesible en este enlace y es posible que algunos conceptos se repitan, aunque el paso del tiempo puede haber conferido otro cariz. No lo he leído… por si acaso.

Las primeras pilas entendidas como acumuladores de energía que yo recuerdo, en mi niñez, eran las llamadas de petaca, hoy prácticamente desaparecidas de la faz de la tierra. Son difíciles de encontrar, aunque siguen estando a la venta

 


Mi padre la utilizaba en una linterna que había por casa y que debía estar siempre en su sitio, para no tenerla que andar buscando cuando se iba la luz, cosa que ocurría con demasiada frecuencia, bien de forma generalizada en todo el pueblo bien en la propia casa por «fundirse los plomos». Solo los más mayores sabrán el significado exacto de esto de «fundirse los plomos», valga la redundancia. Mi padre tenía, al lado de la linterna, una cajita con los filamentos que había que atornillar en la pieza correspondiente a insertar en la caja de fusibles para recuperar la luz en la casa. Esta es la imagen de aquello

 

Hogaño todo es más seguro y nos limitamos a subir un interruptor cuando se va la luz. Pero el tema de esta entrada eran las pilas… Más tarde aparecieron los primeros transistores a pilas…

Tenemos la casa inundada de aparatos que funcionan con pilas. Y también multitud de ellos con baterías recargables que hay que estar pendiente de su nivel de carga y que con el tiempo acaban dejando de funcionar por agotamiento de las baterías internas. Esto lleva a la pregunta de si es mejor que sean a pilas reemplazables o con batería interna. En muchos casos el problema de las baterías internas es que no son extraíbles ni fácilmente reemplazables, con lo que por lo general el aparato acaba, al completo, en la basura y hay que adquirir uno nuevo.

Por el contrario, el que sean a pilas y dada la enorme cantidad de ellos que tenemos en las casas —haga Vd. recuento y se asombrará— nos obliga a tener un pequeño almacén con pilas nuevas de repuesto, así como un frasco o bote como el de la imagen donde ir acumulando las usadas si queremos ser ecológicos y no tirarlas a la basura sino llevarlas a un punto limpio o de recogida. Las pilas son un residuo muy contaminante y bajo ningún concepto deben ser arrojadas a la basura normal con otros desperdicios. Pero habrá de todo en este mundo.

Eso sí, porque por mucho que nos esforcemos, llegará algún momento en que alguna pila se gaste y no tengamos de repuesto en nuestro pequeño almacén. Me ha ocurrido esta semana con una pila de las llamadas de botón, que suelen ser por lo general de litio: tenía de un montón de modelos, tipos y formatos, pero se había agotado la que precisamente necesitaba, una del tipo CR2032. Y mira que tengo dicho a toda la familia que cuando se gaste la última lo digan para reponer. No hay manera.

En esta semana, aunque no ha trascendido a los medios, hemos tenido en España un conato bastante serio de apagón, como el que ya sufrimos, y recordamos, el lunes 28 de abril de 2025. No estaría de más revisar, y hacerlo de vez en cuando, las existencias de archiperres y cachivaches en nuestro almacén particular de cara a aguantar un tiempo en caso de apagón. Yo lo he hecho y no encuentro las velas... ¿dónde las habré puesto? Mucho me temo que me va a tocar comprarlas de nuevo.