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sábado, 10 de diciembre de 2011

PRODIGALIDAD



La entrada titulada "TREINTA" escrita hace unos años en este blog acabó en los mismos términos en que va a acabar esta. Aquella se refería, entre otras cosas y sucedidos, a un libro de un autor no español mientras que esta va de uno de los mejores manejadores del castellano que he tenido la oportunidad de leer. No es otro que Miguel Delibes, uno de los españoles universales que no recibió ese premio sueco que sin duda merecía, cuestión que él tuvo siempre muy en segundo plano. Solo confesó haber recibido con agrado el primero de los muchos premios que tuvo, el Nadal, en 1948 por su libro "La Sombra del Ciprés es alargada", y fue porque le sirvió para encontrar su vocación de escritor y dedicarse a ella. Porque Miguel estudió comercio y derecho y solo de forma casual y a sus veintiún años entró a formar parte del equipo del diario “Norte de Castilla” como caricaturista. Cinco años después tuvo la fortuna de cambiar a periodista y ahí desarrolló su talento durante muchos años. Eran años donde era difícil expresar ciertas ideas debido al poder político reinante, pero se las ingenió de mil formas para llevarlas a sus lectores, tanto en el periódico como en sus libros.

Mi inclusión reciente en un club de lectura me ha forzado a releer “El Hereje”, la última novela, la única de corte histórico, publicada en 1998, poco antes de que una enfermedad “matara” al Delibes escritor, pues aunque le permitió seguir con vida hasta el 12 de marzo de 2010, no podía desarrollar lo que al le gustaba, que no era otra cosa que escribir. Yo había leído las andanzas de Cipriano Salcedo en 2005, y aunque las recordaba vagamente, he tenido sumo placer en reencontrarme con este y los demás personajes. Y además esta vez con tecnología añadida, ya que la lectura ha sido en un lector electrónico en el que se encuentra cargado y disponible el diccionario de la lengua, instrumento que me ha sido muy útil para buscar el significado de algunos, muchos, términos empleados con precisión por el maestro y que siempre es conveniente refrescar, cuando no simplemente saber de qué se trata. Con solo posicionar el cursor de mi “kindle” en un determinado vocablo, saltaba de forma automática el diccionario informando con precisión del significado. Bien es verdad que algunos términos no se encuentran en el diccionario oficial y he tenido que localizarlos de otra manera, pero la experiencia ha sido tremendamente grata y enriquecedora. Se puede ver un vídeo demostrativo casero en este enlace.

No es cuestión comentar aquí ningún aspecto del libro, cosa que haré someramente en el blog de “A leer que son dos días”. Si decir que de los muchos libros leídos de este autor, no es este el que elegiría si me viera en la tesitura de llevarme uno solo a una isla desierta. Por el momento me quedo con "Las Ratas". Y para ser fiel a lo mencionado en el comienzo de esta entrada, transcribo a continuación los ciento cuarenta y un vocablos que han suscitado mi atención, bien porque no los conocía bien porque me ha apetecido refrescarlos, acompañados de su significado, a modo de diccionario particular para quienes gusten de leer esta obra y no dispongan de un lector electrónico ni de un diccionario al lado.


acémilas
Mula o macho de carga, persona ruda, Cierto tributo que se pagaba antiguamente.
acerolos
Árbol de la familia de las Rosáceas
acezar
jadear. Sentir anhelo, deseo vehemente o codicia de algo.
acial
Instrumento con que oprimiendo un labio, la parte superior del hocico, o una oreja de las bestias, se las hace estar quietas mientras las hierran, curan o esquilan. Látigo que se usa para estimular el trote de las bestias.
acrimonia
Agudeza del dolor. Aspereza de las cosas, especialmente al gusto o al olfato. Aspereza o desabrimiento en el carácter o en el trato.
agraz
Dicho de la uva, y, por ext., de otros frutos: Sin madurar. Desagradable, molesto. Amargura, sinsabor, disgusto.
ahíto
Que padece alguna indigestión o empacho. Saciado, harto. Cansado o fastidiado de alguien o algo. Quieto, permanente en su lugar.
alabarderos
Soldado armado de alabarda. Soldado del cuerpo especial de infantería,
alamares
Presilla y botón, u ojal sobrepuesto, que se cose, por lo común, a la orilla del vestido o capa, y sirve para abotonarse, o meramente para gala y adorno o para ambos fines.
albacea
Persona encargada por el testador o por el juez de cumplir la última voluntad del finado, custodiando sus bienes y dándoles el destino que corresponde según la herencia.
albazano
Dicho por lo común de un caballo o de una yegua: De color castaño oscuro.
alfoz
Arrabal, término o pago de algún distrito, o que depende de él. Conjunto de diferentes pueblos que dependen de otro principal y están sujetos a una misma ordenación.
alhovas
**** Planta medicinal
almadiamiento
Mareo
andana
Orden de algunas cosas puestas en línea "Llamarse andana"Desentenderse de lo que es o podría ser un compromiso.
anjeo
Especie de lienzo basto.
anuencia
Consentimiento
apersogar
Atar un animal a un poste o a otro animal, para que no huya. Atar cosas juntas.
ardentía
Ardor, Encendimiento, enardecimiento de los afectos y pasiones. Viveza, ansia, anhelo.
arrobo
Éxtasis
atezado
Poner liso, terso o lustroso. Ennegrecer.
atrabiliario
De genio destemplado y violento.
bacillar
Parral, conjunto de parras sostenidas con una armazón. Viña nueva.
bardo
Barro, fango. Vallado de leña, cañas o espinos. Vivar de conejos, especialmente el que tiene varias bocas y está cubierto de maleza.
barzoneando
Andar vago y sin destino.
batudas
Serie de saltos que dan los gimnastas por el trampolín unos tras otros.
becada
Ave limícola del tamaño de una perdiz, de pico largo, recto y delgado, cabeza comprimida y plumaje pardo rojizo con manchas negras
boquifresco
Dicho de una caballería: Que tiene la boca muy salivosa, y por eso se le mantiene siempre fresca y es dócil y obediente al freno. Dicho de una persona: Que con serenidad y sin reparo dice verdades desagradables.
bruzas
boca abajo
burrajo
Estiércol seco de las caballerizas, usado en algunas partes como combustible.
cachucha
Especie de gorra. Bote o lancha pequeña.
capuz
Vestidura larga y holgada, con capucha y una cola que arrastraba, que se ponía encima de la ropa, y servía en los lutos.Cierta capa o capote que antiguamente se usaba por gala.
celaje
Aspecto que presenta el cielo cuando hay nubes tenues y de varios matices. Claraboya o ventana. Conjunto de nubes.
cembo
Cada uno de los caballones que hay a los bordes de un río, arroyo, canal o acequia, así como los de los senderos y caminos.
cenáculos
Reunión poco numerosa de personas que profesan las mismas ideas, y más comúnmente de literatos y artistas.
chiche
Juguete, objeto con que se entretienen los niños
chiscón
Tabuco, Aposento pequeño. Habitación estrecha.
cija
Cuadra para encerrar el ganado lanar durante el mal tiempo. Pajar.
cimbreña
Dicho de una persona: Delgada y que mueve el talle con soltura y facilidad.
cogitabundo
Muy pensativo.
conspicua
Ilustre, visible, sobresaliente.
coreché 
**** Voz onomatopéyica del canto de la perdiz.
coroza
Cono alargado de papel engrudado que como señal afrentosa se ponía en la cabeza de ciertos condenados, y llevaba pintadas figuras alusivas al delito o a su castigo.
ejarbe
Aumento de agua que reciben los ríos a causa de las grandes lluvias.
empecatado
De extremada travesura, de mala intención, incorregible. Dicho de una persona: A quien le salen mal las cosas, como si estuviera dejada de la mano de Dios.
encalabrinar
Enamorarse perdidamente. Obstinarse, empeñarse en algo sin darse a razones.Causar turbación en una persona o en su cabeza. Hacer concebir a alguien falsas esperanzas. Excitar, irritar.
endechaderas
Plañidera, Llorosa y lastimera. Mujer llamada y pagada que iba a llorar a los entierros.
enfaldo
Falda o cualquier ropa talar recogida o enfaldada. Seno o cavidad que hacen las ropas enfaldadas para llevar algunas cosas.
enteco
Enfermizo, débil, flaco.
entrizár
Apretar, estrechar, meter en un sitio estrecho.
escañil
Escaño pequeño. Escaño: Banco con respaldo en el que pueden sentarse tres o más personas.
escotoma
Zona circunscrita de pérdida de visión, debida generalmente a una lesión en la retina.
escrófulas
Tumefacción fría de los ganglios linfáticos, principalmente cervicales, por lo común acompañada de un estado de debilidad general que predispone a las enfermedades infecciosas y sobre todo a la tuberculosis.
facundia
Afluencia, facilidad en el hablar.
fanal
Farol grande que se coloca en las torres de los puertos para que su luz sirva de señal nocturna. Campana transparente, por lo común de cristal, que sirve para que el aire no apague la luz puesta dentro de ella o para atenuar y matizar el resplandor.
fatuidad
Falta de razón o de entendimiento. Dicho o hecho necio. Presunción, vanidad infundada y ridícula.
filonio
Electuario compuesto de miel, opio y otros ingredientes calmantes y aromáticos.
frazadas
Manta peluda que se echa sobre la cama.
fruitivo
Propio para causar placer con su posesión.
fútil
De poco aprecio o importancia.
gayola
Especie de choza sobre palos o árboles, para los guardas de viñas.
gocho
Cerdo, puerco.(animal)
gorjal
Parte de la vestidura del sacerdote, que circunda y rodea el cuello.Pieza de la armadura antigua, que se ajustaba al cuello para su defensa. En algunas razas lanares, repliegue cutáneo en la terminación del cuello, si se prolonga hasta los pechos.
guadamecíes
Cuero adobado y adornado con dibujos de pintura o relieve.
hazas
Porción de tierra labrantía o de sembradura.
herrada
Cubo de madera, con grandes aros de hierro o de latón, y más ancho por la base que por la boca.
hierático
Dicho de un estilo o de un ademán: Que tiene o afecta solemnidad extrema, aunque sea en cosas no sagradas
hocino
Instrumento corvo de hierro acerado, con mango, que se usa para cortar leña. Instrumento que usan los hortelanos para trasplantar. También Terreno que dejan las quebradas o angosturas de las montañas cerca de los ríos o arroyos. Huertecillos que se forman en dichos parajes. Angostura de los ríos cuando se estrechan entre dos montañas.
holandas
Lienzo muy fino de que se hacen camisas, sábanas y otras cosas.
homilías
Razonamiento o plática que se hace para explicar al pueblo las materias de religión.
huesa
Hoyo para enterrar un cadáver.
inane
Vano, fútil, inútil.
jofaina
Vasija en forma de taza, de gran diámetro y poca profundidad, que sirve principalmente para lavarse la cara y las manos.
julepe
Poción de aguas destiladas, jarabes y otras materias medicinales.Juego de naipes. Esfuerzo o trabajo excesivo de alguien. Desgaste o uso excesivo de algo.Golpe, tunda, paliza.
Reprimenda, castigo. Desorden, problema, fastidio.
lábil
Que resbala o se desliza fácilmente. Frágil, caduco, débil. Poco estable, poco firme en sus resoluciones. Quím. Dicho de un compuesto: Inestable, que se transforma fácilmente en otro.
labrantines
Labrador de poco caudal.
landres
Tumefacción inflamatoria, del tamaño de una bellota, de un ganglio linfático, generalmente del cuello, axilas e ingles. Bolsa escondida que se hacía en la capa o vestido para llevar oculto el dinero. Peste bubónica.
laya
Calidad, especie, clase. También Instrumento de hierro con cabo de madera, que sirve para labrar la tierra y revolverla.
lazareto
Establecimiento sanitario para aislar a los infectados o sospechosos de enfermedades contagiosas. Hospital de leprosos.
loba
Sotana. También mujer sensualmente atractiva. Hembra del lobo.
lubricán
Crepúsculo, Claridad que hay desde que raya el día hasta que sale el Sol, y desde que este se pone hasta que es de noche.
maceros
Hombre que lleva la maza delante de los cuerpos o personas autorizadas que usan esta señal de dignidad.
majanos
Montón de cantos sueltos que se forma en las tierras de labor o en las encrucijadas y división de términos.
majuelos
Correa de los zapatos. Espino de hojas cuneiformes, dentadas y divididas en tres o cinco segmentos, flores blancas en corimbo y muy olorosas, pedúnculos vellosos y lo mismo las hojillas del cáliz, fruto rojo, dulce y de un solo huesecillo redondeado.
medroso
Temeroso, pusilánime, que de cualquier cosa tiene miedo. Que infunde o causa miedo.
mialmas
Para mostrar agrado y satisfacción.
nicodemismo
**** WIKIPEDIA: El término fue acuñado por Calvino, quien lo utilizó para designar a los protestantes que, para evitar la persecución religiosa, aparentaban un estricto catolicismo público
núbil
Dicho de una persona y más propiamente de una mujer: Que está en edad de contraer matrimonio.
opiladas
Obstruir, cerrar el paso. Dicho de la hembra: Dejar de tener el flujo menstrual. Dicho del estómago: Llenarse de agua.
peculio
Dinero que particularmente tiene cada uno. Hacienda o caudal que el padre o señor permitía al hijo o siervo para su uso y comercio.
pegujaleros
Labrador que tiene poca siembra o labor. Ganadero que tiene poco ganado.
pericón
Dicho de un caballo o de una mula: Que sirve para cualquier puesto de tiro. Abanico de gran tamaño usado antiguamente por las mujeres.
perjurio
Juramento en falso. Quebrantamiento de la fe jurada.
perlesía
Privación o disminución del movimiento de partes del cuerpo. Debilidad muscular producida por la mucha edad o por otras causas, y acompañada de temblor.
perulero
Natural del Perú. Persona que ha ido desde el Perú a España, y especialmente la adinerada. También, Vasija de barro, angosta de suelo, ancha de barriga y estrecha de boca.
pífanos
Flautín de tono muy agudo, usado en las bandas militares. Persona que toca este instrumento.
pigre
Tardo, negligente, desidioso.
pinjante
Dicho de una joya o pieza de oro, plata u otra materia: Que se lleva colgada a modo de adorno. 
pitañosos
Legañosos. LEGAÑA: Humor procedente de la mucosa y glándulas de los párpados, cuajado en el borde de estos o en los ángulos de la abertura ocular.
plétora
Gran abundancia de algo. Exceso de sangre o de otros líquidos orgánicos en el cuerpo o en una parte de él.
presea
Alhaja, joya, tela, etc., preciosas. Medalla que se otorga al ganador de una competición. Antiguamente, Mueble o utensilio que sirve para el uso y comodidad de las casas.
preterición
Figura que consiste en aparentar que se quiere omitir o pasar por alto aquello mismo que se dice. Omisión, en la institución de herederos, de uno que ha de suceder forzosamente, según la ley.
probo
Honrado
pugnaz
Belicoso, guerrero.
rebociños
Mantilla o toca corta usada por las mujeres para rebozarse. Toca de lienzo blanco, comúnmente muy sutil, ceñida a la cabeza y al rostro de las mujeres, que unas veces caía sobre el cuello y los hombros y otras sobre el cuello y el pecho.
reconcomio
Impaciencia o agitación por una picazón o por una molestia análoga. Impaciencia o agitación por una molestia o ansiedad moral. Prurito o deseo persistente.
relapso
Que reincide en un pecado del que ya había hecho penitencia, o en una herejía de la que había abjurado.
relejes
Rodada o carrilada. Sarro que se cría en los labios o en la boca. Faja estrecha y brillante que dejan los afiladores a lo largo del corte de las navajas. Distancia entre la parte superior de un paramento en talud y la vertical que pasa por su pie. Resalte que por la parte interior suelen tener algunas piezas de artillería en la recámara, estrechándola para que la parte donde está la pólvora sea más estrecha que lo restante del cañón.
reteso
Acción y efecto de retesar. Teso pequeño, ligera elevación del terreno. Plenitud de la teta llena de leche.
rijosidad
Lujurioso, sensual. Pronto, dispuesto para reñir o contender. Inquieto y alborotado a vista de la hembra. Caballo rijoso.
rolla
Niñera. También Trenza gruesa de espadaña, forrada con pellejo, que se pone en el yugo para que este se adapte bien a las colleras de las caballerías.
romos
Obtuso y sin punta. De nariz pequeña y poco puntiaguda.
ruán
Tela de algodón estampada en colores que se fabrica en Ruan, ciudad de Francia.
ruano
Dicho de un caballo: Cuyo pelo está mezclado de blanco, gris o bayo.También, Que pasea las calles.
ruibarbo
Planta herbácea, vivaz, de la familia de las Poligonáceas, con hojas radicales, grandes, pecioladas, de borde dentado y sinuoso, ásperas por encima, nervudas y vellosas por debajo, flores amarillas o verdes, pequeñas, en espigas
rutando
Murmurar, rezongar. Susurrar, zumbar.
saín
Grasa que con el uso suele mostrarse en los paños, sombreros y otras cosas. Grosura de un animal.
salacidad
Inclinación vehemente a la lascivia. LASCIVIA: Propensión a los deleites carnales. Apetito inmoderado de algo.
sambenito
Capotillo o escapulario que se ponía a los penitentes reconciliados por el Tribunal eclesiástico de la Inquisición. Letrero que se ponía en las iglesias con el nombre y castigo de los penitenciados, y las señales de su castigo. Descrédito que queda de una acción. Difamación.
sardón
Monte bajo, terreno lleno de maleza. Mata achaparrada de encina (en León y Zamora).
servillas
Zapato ligero y de suela muy delgada.
tabardete
Fiebre alta producida por una insolación. Desus. Tifus, enfermedad infecciosa.
tabucos
Aposento pequeño. Habitación estrecha.
taimado
Bellaco, astuto, disimulado y pronto en advertirlo todo.
taita
Voz infantil con que se designa al padre. Hombre que tenía el gobierno de la mancebía.
tajuelo
Banco pequeño y rústico de madera.
talanqueras
Valla, pared o cualquier lugar que sirve de defensa o reparo.
teocracia
Gobierno ejercido directamente por Dios, como el de los hebreos antes que tuviesen reyes. Sociedad en que la autoridad política, considerada emanada de Dios, se ejerce por sus ministros.
tiple
Voz humana más aguda, propia especialmente de mujeres y niños.En el mar, Vela de falucho con todos los rizos tomados o Palo de una sola pieza.
tollo
Hoyo en la tierra, o escondite de ramaje, donde se ocultan los cazadores en espera de la caza.
tontiloco
Tonto y alocado.
tornaboda
Día siguiente al de la boda.
tortoléandose
**** Tambaleándose.
tósigo
Veneno, ponzoña. Angustia o pena grande.
transido
Fatigado, acongojado o consumido de alguna penalidad, angustia o necesidad. Transido de hambre, de dolor. Miserable, escaso y ridículo en el modo de portarse y gastar.
trasojado
Caído, desmejorado, macilento de ojos o con ojeras.
trebejos
Utensilio, instrumento. Juguete para entretenimiento de niños. Diversión, entretenimiento.
trémolos
Sucesión rápida de muchas notas iguales, de la misma duración.
viático
Prevención, en especie o en dinero, de lo necesario para el sustento de quien hace un viaje. Sacramento de la eucaristía, que se administra a los enfermos que están en peligro de muerte.
visajes
Gesto, movimiento anormal del rostro por vicio o enfermedad.
zaragüelles
Especie de calzones anchos que se usaban antiguamente, anchos y por lo general mal hechos.


domingo, 4 de diciembre de 2011

SATURACIÓN

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Esta semana y la anterior he hecho el ejercicio de conservar en mi bandeja de salida todos los correos electrónicos que he enviado, llegando a la suma de ciento ochenta y tres. Evidentemente los hay de todos los tipos, desde los que se limitan a unas breves frases hasta los más elaborados, personales o profesionales, interesantes o menos, con documentos adjuntos o sin ellos, enlaces, documentos, en fin, de todo un poco. A poco que dividamos por catorce por aquello de la estadística el resultado es de trece envíos electrónicos de media por día. Me refiero a los envíos por que son los que lleva un cierto tiempo de confeccionar. No he tenido la precaución de efectuar la cuenta de los “emilios” recibidos porque muchos de ellos los borro sin ni siquiera llegarlos a abrir. Por lo general hay una cierta tendencia por los usuarios, proporcional a su novedad en la red, a enviar y reenviar todo tipo de chascarrillos a su círculo de amistades o no tanto.

Puede que esto no sea generalizado, pero en mi caso estoy por encima de un nivel aceptable de saturación. Y eso que el teléfono móvil inteligente se ha convertido en un excelente aliado que me avisa de los correos entrantes y me da la posibilidad de eliminarlos con un solo gesto. El solo hecho de recibir misivas y tenerlas que borrar sin leer conlleva un tiempo y un desgaste. Muchas de ellas las he recibido, procedentes de otras fuentes, varias veces con anterioridad. El problema es que alguna sea interesante y por las prisas pueda ir a parar a la papelera sin tan siquiera ser abierta.

Y es que no solo el correo es una fuente de información. Además uno está suscrito a unos cuantos RSS’s, de esos que te avisan cuando se ha actualizado un blog que has marcado como interesante o incluso cuando se ha incorporado información a otra página que al menos tienes que echar un vistazo por encima para determinar si hay que profundizar en ello.

A todo esto hay que añadir ciertas operaciones que se van convirtiendo en una actividad diaria, como pueden ser el echar un vistazo a los periódicos o consultar el estado de tus cuentas bancarias o ver por dónde anda el consumo de tu teléfono móvil, esto como las más normales que se me ocurren y que pueden llegar a tener una periodicidad diaria. Pero por si fuera poco, estas fuentes de información han venido a complementarse con el tema de las redes sociales, que generan una profusión de mensajes e intercambios que pueden llevar a una persona a la locura si intenta atender a todo con una mínima dedicación. Una de las más activas puede ser “twitter”, donde poco a poco vas marcando y “siguiendo” a emisores de mensajes, algunos de ellos muy activos, que a su vez te dirigen a páginas y páginas donde es imposible siquiera leer todo lo que te muestran. He aprovechado para ver mi contador y en este momento estoy siguiendo a 34 sobre diferentes temas de mi interés. Algunos de ellos tengo que dejarlos de seguir porque aunque son interesantes, la cantidad de mensajes que emiten me hacen saltar las neuronas solo con leerlos, y eso que son cortitos.

En suma, algunos días tengo la sensación de que el ver el correo, revisar los RSS’s y leer los “twits” es una obligación. Y con el agravante de que si un día, por la razón que sea, no realizas tus tareas, al día siguiente la ración es doble. Unos días de vacaciones sin internet pueden hacer que a tu vuelta los canales informativos que hemos comentado estén a reventar.

El acceso a la información está bien, pero se hace necesario seleccionar mucho si no queremos caer en la saturación y el agobio.
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domingo, 27 de noviembre de 2011

MAYORES



Tengo por costumbre mirar los tablones de anuncios oficiales cuando paso por delante de ellos, lo que procuro hacer con cierta asiduidad. A finales muy finales del pasado mes de septiembre, en una de mis visitas a la biblioteca pública pude leer, casi por casualidad, el cartel cuya imagen adjunto a esta entrada. Por poner un pero creo que es más interesante lo de “Universidad para los Mayores” que lo de “Ahora es un buen momento”, dicho esto como un apunte constructivo a los que elaboran el cartel propagandístico en cuanto a llamar la atención. Ahora, pasados unos meses y tras ver lo que ha cambiado mi vida el cartel, me pregunto qué hubiera pasado si no hubiera ido aquel día a la biblioteca o incluso si yendo no hubiera fijado mi atención en él.

Hoy en día, el complemento de toda información se puede encontrar casi con toda seguridad en internet, así que me faltó tiempo para llegar a casa e indagar más información sobre el asunto, en el apartado especial de la web de la Universidad Carlos III, donde bajo el apartado “Otros Cursos” y “Cursos para los Mayores” podemos acceder a una muy completa información sobre todo lo relacionado con esta, a priori, atractiva para mí actividad. “La educación de todos, para todos y a lo largo de toda la vida” es la frase que ilustra en primer plano la información, una buena máxima que no se aplica en otro tipo de estudios, como por ejemplo los musicales, pero es objeto de otra reflexión.

Toda la información estaba ahí, dos campus, un programa de tres años con clases dos días en semana por las mañanas, una plan de estudios muy atractivo, mayores de 55 años, actividades complementarias, varias promociones ya completadas en los últimos diez años y algunas cosas más que podemos imaginar a poco que nos lo propongamos. Mi situación laboral actual no me garantizaba el poder asistir con regularidad a todas las clases pero la idea era tan atractiva como para planteársela seriamente, con lo que la cabeza se puso en ebullición. Incluso mandé algún correo electrónico para informar a los amigos, alguno de los cuales, Dori por ejemplo, está metida en el asunto por mi culpa y otro, Miguel Angel, no ha podido entrar por falta de plazas.

Volviendo atrás en el tiempo, recuerdo como al acabar mis estudios de bachillerato y C.O.U. quería por todos los medios hacer una carrera universitaria. Ya llevaba cuatro años trabajando en una oficina por las tardes a la salida del colegio para ayudar económicamente a la familia. Arquitectura fue la elegida llegando a matricularme y asistir a clase solo la primera semana de curso. A pesar del apoyo de mis padres que se desvivieron por que continuara haciendo todo lo posible y hasta lo imposible, caí en la cuenta de que era un proyecto no viable, fundamentalmente y sobre todo desde el punto de vista crematístico. No solo no podía detraer sino que debería aportar a una familia en la que éramos cuatro hermanos más mi abuela y el sueldo principal de mi padre más el de su pluriempleo por las tardes-noches no daba para llegar a fin de mes. Con ello mi acceso a la universidad y a su ambiente quedó truncado para pasar al mundo laboral como empleado de banca tras superar la correspondiente oposición y aporrear más de 300 veces por minuto las teclas de una máquina de escribir.

Pero volviendo al hilo de mi historia, era un viernes ya tarde cuando tengo en mi cabeza todos los datos. Uno de ellos me preocupaba sobremanera: en el campus que yo había elegido había setenta y cinco plazas disponibles para el primer curso que se irían asignando por riguroso orden de inscripción. Aunque el curso empezaría en noviembre, el plazo de matrícula estaba abierto desde…..! junio ¡. Los humanos tendemos a pensar en negativo y empecé a hacerme a la idea de que a estas alturas estaría el cupo lleno. Como no me había enterado antes, seguro que el cartel llevaba puesto allí meses y no le había visto, vaya mala suerte y otros pensamientos por el estilo.

El lunes siguiente me faltó tiempo para acercarme personalmente y a primera hora a la administración del programa y rozar el cielo cuando un amabilísimo Jan me informó de que sería el número 47 si decidía matricularme. Me faltó tiempo para sacar todos los documentos necesarios que llevaba preparados por si acaso aunque sin ninguna esperanza. Hubo suerte y seguramente esto cambiaría mi vida en los próximos años.

El programa es un programa para mayores, nada exigente como base pero eso depende de lo que cada uno se quiera implicar en él. Siempre he mantenido que las mayores exigencias son las que uno se autoimpone y que por lo general, a cierta edad, están por encima de las que te llegan de fuera. De pequeño o joven tienes que dar cuenta de tus acciones y de tus estudios a tus padres, pero ahora de mayor solo te tienes que dar cuenta a ti mismo, y eso algunas veces es tremendo.

Llevan transcurridas cuatro semanas del curso. Cuatro asignaturas son troncales: Historia Universal, Arte Universal, Literatura Universal y Geoestrategia, más un par de ellas optativas: Tecnologías de La Información e Historia de la Música. Todas altamente interesantes, donde la hora de clase se pasa a toda velocidad oyendo embobados las explicaciones del profesor, prestando todos una atención infinita derivada de nuestra motivación y nuestra ilusión por aprender. Por cierto, lo de Geoestrategia puede resultar novedoso pero no es otra cosa que la geografía no física, sino más bien política y económica.

Nunca es tarde y las posibilidades de hogaño en la enseñanza no son las de antaño. Los profesores acuden con su “powerpoint” y proyectan imágenes espectaculares que complementan su exposición y además, en el caso de la clase de música, podemos oír las composiciones comentadas como si tuviéramos a una orquesta allí delante o estuviéramos mirando por una ventana al pasado y pudiéramos escuchar a un músico griego deleitarnos con su arpa. Por ende, una plataforma en internet nos permite interaccionar con los profesores y los demás alumnos y disponer de un espacio donde ubicar toda clase de material complementario que los profesores nos hacen llegar. Viva el maravilloso mundo de internet bien utilizado.

Fascinante, seductor, embriagador y unos cuantos adjetivos más, que no hago constar para no aburrir, este Programa para Mayores de la Universidad Carlos III.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

VALENTÍA


Difícil encontrar un rato entre semana para escribir una líneas para el blog, que todo lleva su tiempo aunque parezca lo contrario. Pero es que si no lo digo, lo escribo, reviento. Ya ha pasado el 20-N, las elecciones generales, que han traído el resultado que daban las encuestas y que no ha sido otro que la abrumadora mayoría, mayoría absoluta, de parlamentarios del Partido Popular en los escaños del Congreso de los Diputados. Del Senado, que es eso, no menciono, ni siquiera miré las papeletas asalmonadas que le vinieron bien a mi hija para pintar por detrás. Si deposité mi voto al Congreso aunque de poco sirvió.

Los políticos se han llenado la boca en los últimos tiempos de que en democracia las cosas se consiguen votando. Pues yo no me lo creo y a los datos me remito. Es clamor popular que la ley electoral no es trigo limpio. Algunas voces se alzaron en las elecciones anteriores, en 2.008, pero se acallaron enseguida. Ahora parece que les ha dado más fuerte y gritan un poco más, pero enseguida se pasará, salvo que movimientos ciudadanos no cesen en su empeño de conseguir una ley electoral justa, en la que los votos de cada individuo valgan lo mismo. Ya escribíamos algo en este blog hace cuatro años sobre el asunto en la entrada de este blog titulada VOTOS .

El gráfico anexo de la información.com indica una supuesta composición del Parlamento si no existieran las famosas circunscripciones. Y a más a más habría que darle otra vuelta y ver qué pasa con la Ley D’Hont. Y siguiendo habríamos de hablar de los votos nulos, y de la abstención, y de los que ni siquiera van a votar. Porque estos tres últimos no quedan reflejados en los escaños: siempre serán 350, ni uno más ni uno menos. No es cuestión de hacer números pero al partido más votado le han otorgado su confianza ni el cincuenta por ciento de los que han ido a votar, no digamos ya del Censo y sin embargo…. zas, mayoría absoluta. Enjuagues de la ley que es así. Ya abogábamos por dejar los escaños correspondientes vacíos, sueldos e iphones que nos ahorrábamos, incluso un partido de los que concurrían ha intentado seguir esta idea, sin éxito claro está, ahogado y asfixiado por los grandes, tanto monta monta tanto.

Una cosa es buena, no sabemos si para bien o para mal: la mayoría absoluta. El Gobierno puede hacer lo que le venga en gana sin verse sometido a vergonzantes acuerdos con representaciones minoritarias, por lo general vascos o catalanes, que en los últimos años han utilizado sus escaños como moneda de cambio para conseguir vete a saber qué prebendas.

Y hacer lo que le venga en gana es también arreglar las cosas que se pueden arreglar. No estoy hablando de la economía y de la crisis, pues bien es sabido por todos que nuestros nuevos representantes darán saltitos y menearán la colita cuando, desde fuera, mercados, cancilleres u “obamas” se lo sugieran. Y a callar. Pero de lo que voy a hablar no van a hacer nada, no les interesa, ya que son ellos los principales interesados en que esto se mantenga como está, no vaya a ser que en otras elecciones se lleven un buen revolcón. Ya se lo habrían llevado en estas si el voto de cada españolito hubiera valido lo mismo a la hora de sentar políticos en los sillones parlamentarios. El PP no hubiera conseguido la mayoría y partidos que han sufrido vergonzantes menoscabos por su condición de “nacionales”, como IU y UPyD se hubieran hecho con buen número de diputados que podrían haber cambiado nuestros destinos, repito, para bien o para mal.

VALENTÍA, señores del Gobierno, para CAMBIAR la Ley Electoral y que cada voto valga lo mismo, de norte a sur y de este a oeste, península, islas o “colonias africanas”. VALENTÍA para ELIMINAR el Senado. VALENTÍA para ELIMINAR las Comunidades Autónomas y sus caudillos con séquito, generadoras de gasto y corrupción con “peoras” más que mejoras para el ciudadano y creadoras de división y malas comparativas entre regiones. VALENTÍA para REUNIFICAR municipios, dividir por cuatro o cinco el número de los existentes y ACABAR con los jefes de las tribus y clanes municipales y convertir la función de los alcaldes en desinteresada o casi desinteresada como antaño en lugar de ser una profesión buscada como hogaño.

Al buen entendedor pocas palabras bastan. Pero no lo harán. Empezarán jugando en los escaños con su flamante iPHONE que hemos pagado entre todos los españoles, como si con su austero sueldo no se lo pudieran comprar. Y no lo harán porque tienen otras cosas más importantes en las que ocuparse, como es la de perdurar en su poltrona todo lo posible y de paso realizar alguna actividad legal que les genere algún pingüe beneficio extra si no les pillan.

No aprendemos de la historia. A poco que revisemos como funcionó y llegó a ser lo que fue Egipto en la época faraónica, hace ni más ni menos que cuatro mil años y lo comparemos con lo que tenemos después de tantos siglos, nos daremos cuenta de que los resultados que estamos cosechando son el fruto justo de las semillas que hemos ido plantando, abonando y regando. El peligro exterior se contrarresta con “fuenteovejunas” con valentía y dos pares de narices y de puertas para adentro con una autoridad fuerte, una gestión única y centralizada, que reparta con criterio y justicia los excedentes cuando los haya, dirija la educación, la sanidad, la justicia y esas cosas, controle el valor de la tierra, designe con buen criterio general y nacional las obras públicas y otras cuantas cosas más que están en la mente de todos. La centralización era una modernidad hace cuatro mil años y funcionó y aquí estamos empadronados en dos pueblos distintos los ciudadanos de una parte y otra de la acera en la misma calle y pagamos impuestos distintos por el mismo concepto.

ADICIÓN POSTERIOR

Al día siguiente de publicarse esta entrada, una carta al director escueta en el diario El País, firmada por Javier Polo Brazo, de Sevilla, ha llamado mi atención. La reproduzco aquí previa cita de diario y autor. Se titulaba ¿Quién se acuerda del Senado?

"Si nos quedaba alguna duda sobre la inutilidad del Senado español se nos han despejado en las últimas elecciones generales. Casi ningún medio de comunicación dijo nada de los resultados de esta Cámara la noche electoral y tuvimos que esperar hasta el día siguiente para leer en la prensa escrita el reparto de los escaños. A nadie le sorprendió esto, como a nadie le preocupa el devenir de este órgano que, a niveles prácticos, no sirve absolutamente para nada.

Tampoco parece inquietar a nadie los más de 900.000 votos nulos registrados en el recuento, fruto de una papeleta que genera dudas en un número importante de votantes. Los próximos cuatro años seguiremos escuchando la necesidad de reformarlo, hasta que lleguen las próximas elecciones en las que todo seguirá igual que ahora, salvo que Merkel nos vuelva a obligar a cambiar la Constitución."

domingo, 20 de noviembre de 2011

VESTIGIOS


Hace unos años, no muchos, era imposible seguir el rastro de una persona a lo largo de un tiempo salvo que se le pusiera a su chepa el clásico detective que iba siguiendo sus pasos y tomando notas y fotografías de todos sus movimientos. Ahora, casi sin darnos cuenta, vamos dejando garbanzos y migajas casi de forma instantánea de lo que hacemos y donde estamos. Dos artilugios, al menos, que casi todas las personas en los mundos civilizados llevamos encima van emitiendo información precisa de nuestra vida y de nuestra actividad de forma que cualquiera que tenga acceso a la enorme cantidad de datos generados puede hacerse una idea muy precisa de nuestros movimientos.

Uno de ellos es la tarjeta o tarjetas bancarias que son utilizadas sin recato. No en vano es un signo de comodidad. Y menos mal que lo de la tarjeta monedero no ha cuajado, por el momento. Hasta para hacer un pago de una barra de pan, que lo he visto con mis propios ojos, hay gente que utiliza el plástico. En un servicio de fotocopias que frecuento han tenido que colocar un cartel avisando de que solo se podrá utilizar el pago electrónico si la cantidad es superior a diez euros. Por algo será. Las entidades bancarias, y algunas organizaciones aglutinadoras de datos por encima de ellas, pongamos VISA como ejemplo, saben a ciencia cierta donde hemos estado y lo que hemos comprado por las operaciones que realizamos. Estos datos, utilizados de forma conveniente y no autorizada pueden generar una imagen de nuestro deambular físico, de nuestros gustos y de nuestras aficiones. Por eso será que yo procuro utilizar el dinero en billetes siempre que me es posible. Hace unos días he visto la sugerencia de un candidato que indicaba que TODOS los pagos deberían hacerse con tarjeta bancaria, para evitar el fraude. Así sí que el control sería total, por lo que esperemos que solo sea una más de las muchas mentiras sin sentido que se emiten en las campañas electorales.

Otro compañero diario es el teléfono móvil. Incluso aunque no esté dotado de GPS, la propia conexión a la antena de telefonía permite detectar a la compañía la zona donde estamos. Y llevamos el aparatito encima y encendido todo el día. Hay aplicaciones, como la que ilustra la fotografía, que permiten conocer de una forma prácticamente exacta donde se encuentra una persona. Para que no nos sintamos avasallados, tenemos que conceder el permiso correspondiente para que nuestra localización esté disponible y pueda ser consultada. Con esto, por ejemplo, sé que en estos momentos un amigo mío está en su casa y otro se está dando su paseo matutino, supongo que con el teléfono encima por si ocurre una emergencia.

Todo muy normal. Pero como la posibilidad existe, también puede ocurrir que sea utilizada de forma fraudulenta por aquellas empresas que proveen los servicios. ¿Quién me asegura que Google, en este caso, no está registrando mis andanzas o revisando mis correos electrónicos?. Lo hará o no lo hará, pero posibilidades tiene, no solo ella como empresa sino alguno de sus muchos empleados, con acceso a los datos.

Ayer recibí la solicitud de conexión vía Facebook con una amiga y no es la primera. Estoy en esa red social de forma indirecta ya que me ha sido requerido para participar en un concurso de relatos cortos. O entrabas en la red social o no participabas. El resto del mundo ha facilitado sus contactos de correo, para encontrar amigos, y este amigo virtual se dedica a mandar invitaciones de conexión a todos los correos que cuadran. Fácil, sencillo y exponencial. He aceptado la invitación y he visto un montón de fotografías de esta amiga, de su familia, de sus amigos y de las excursiones que han hecho por el campo en los últimos días. Hay confianza para un uso lúdico de estos datos y estas imágenes, pero ahí están, disponibles para quien quiera y sepa cogerlas. Es aquello del yo te lo digo a ti pero no se lo digas a nadie que acaba sabiendolo todo el mundo.

El tema es preocupante y puede ir más allá. Hace unos días he finalizado la lectura del libro “Acceso no autorizado” de Belén Gopegui, cuya reseña breve puede consultarse en este enlace. enlace. Un curioso planteamiento en el que alguno de los coprotagonistas es un avanzado especialista en tecnologías informáticas. Uno de los sucesos relatados llamó mi atención: por las noches cogía el coche y su ordenador portátil y se iba a la caza de redes wifi desde las que poder realizar acciones que no dejaran un rastro directo a su persona. En un principio pensé que se trataría de redes abiertas, sin control de acceso, que de todo hay en la viña del Señor. Pero no, se trataba de redes cerradas y con clave de protección que nuestro protagonista obtenía en un abrir y cerrar de ojos.

Durante la lectura pensé que era una licencia de escritor. Pero me quedé con la mosca detrás de la oreja y decidí dedicar un poco de tiempo a profundizar en el tema. No es una cosa sencilla pero yo tampoco soy un experto. Tras unos ratos dedicados a leer cosas, todo en la red, y obtener un par de programas, gratuitos, ayer puse manos a la obra desde mi casa, nada de irme con el coche a dar vueltas. Se trataba de un ejercicio puramente académico, ya que yo tengo mi red y no necesito para nada la de mis vecinos. El dato queda ahí: en menos de una hora tenía las claves de acceso a las redes wifi de tres de mis vecinos. Ergo lo que contaba el libro era pura realidad. La cosa no es sencilla y hay diferentes niveles de protección de las redes, pero encontrar las claves, caso de que queramos la de alguna red en particular, es cuestión de tiempo y paciencia. Puede sonar a ciencia ficción pero no lo es.

Y mientras tanto deambulamos tan tranquilos por la vida, con nuestro teléfono inteligente y su GPS encendido y utilizando nuestra tarjeta de crédito sin miramiento. No sé si estamos siendo seguidos, pero podemos estarlo con relativa facilidad y no por el clásico detective de gabardina y sombrero, oculto tras un diario, sino por alguien sentado cómodamente delante de un ordenador en un lugar cualquiera del mundo.
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lunes, 14 de noviembre de 2011

MEDROSÍA


Me viene pintiparada la palabra rara recibida hoy mismo en mi correo electrónico para titular con ella esta entrada del blog, que se ha retrasado un poco debido a una atareada semana anterior que por fin ya pasó.

No es bueno escribir sobre temas políticos pero también es malo dejar de hacerlo. Estamos en la última recta de la campaña electoral, donde los candidatos y candidatas, menos, se esfuerzan por que atendamos sus consignas y cuando lo consiguen, lo que no es mi caso, quieren convencernos no solo de lo buenos que son ellos sino de lo malos que son los demás, que de todo hay.

La imagen que ilustra esta entrada es de fabricación casera. Ahora que me he aficionado al “powerpoint” toca hacerlo todo con esta herramienta en detrimento de otras más sencillas como “paint” o de otras más complicadas como el “potochó”. En todo caso es el remedo de una pancarta que pude observar en una manifestación y que me gustó, porque coincide con una idea que hace tiempo me viene dando vueltas en la cabeza. Lo de la línea primera, al mezclar las siglas de los dos partidos políticos mayoritarios está claro, se trata de hacer un único partido aglutinando a los dos, que un poco en realidad eso es lo que es. Tanto monta, monta tanto que se viene diciendo desde la Edad Media.

El texto de la segunda línea, en inglés, es famoso y a buen seguro conocido por todo el mundo, a poco que haya jugado en alguna maquinita. Ya hace muchos años, las máquinas de bolas, supongo que importadas del extranjero, terminaban la partida con ese mensaje. Eso es lo que significa, fin de la partida, se acabó el juego. No es que el PP y el PSOE, es decir el PPSOE, estén jugando, no digo yo eso, pero sí que se les acabó el tiempo. Les toca jugar a otros. Aunque sea un ratito y lo hagan peor.

No tengo muy claro si el bipartidismo político es bueno o no para una nación. Lo más probable es que con esta fórmula se consiga estabilidad y las alternancias en las tareas de gobierno se produzcan sin sobresaltos ni traumatismos, con toda la tranquilidad posible. O uno u otro ganarán las elecciones en función del tiempo que lleven o de como hayan desarrollado su labor. Lo que no es de recibo es lo de aquí. Que oficialmente hay libertad de partidos, que puede haber muchos, pero la realidad es que los que están fuera del binomio en el poder, PPSOE, lo tienen muy crudo para poder rascar un diputado que sentar en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo. Ya hemos hablado de ello en otras ocasiones, ver la entrada VOTOS , de cómo los minoritarios, aclaro los minoritarios no nacionalistas, se las ven y se las desean para conseguir un diputadillo que sentar en el congreso y tener siquiera una presencia simbólica que les permita decir algo en el poco tiempo que les asignen.

Uno de los movimientos ciudadanos de los últimos meses, cuyo nombre no mencionaré para que no se piense que le hago propaganda, ha recogido el sentimiento de muchos españoles acerca del bipartidismo: que ya está bien. Pero la única posibilidad que tenemos, ya nos lo recalcan los que están y los que vienen, es acudir a votar y con nuestro voto cambiar las cosas. Bien saben ellos que tal y como están las cosas eso no es posible. No ya fundar un partido nuevo sino una vez conseguido esto y solventadas todos los impedimentos que son, han sido, muchos, es imposible llegar a los ciudadanos sin la potencia monetaria de los partidos en el poder y sin asignación, mísera y paupérrima, de espacios gratuitos en los medios. Tarea de gigantes.

Las redes sociales e internet tienen mucho que decir en esto. Pero somos pocos los ciudadanos que vivimos en ellas y con ellas. Pero es cuestión de tiempo, seremos cada vez más y será cada vez más difícil acallar la justa protesta en contra de lo establecido y que no va a ser cambiado por las buenas por quienes se perpetúan una vez tras otra en las poltronas de Congreso y Senado.

Hay que ir a votar y no vale votar en blanco ni votar nulo. Hay que votar alguna de las opciones. Con seso y sentido, con practicidad y con tino para conseguir lo que queremos. Y si no sabemos cómo hacerlo, si estamos indecisos, pero tenemos claro que los hechos, las actuaciones del partido en el poder, PPSOE, en los últimos treinta años, no nos convencen ni son una garantía para el futuro de que cambien algo las cosas, busquemos ayuda, sin pudor y sin vergüenza, en amigos, publicaciones, foros, blogs, en la red, donde sea. Son muy pocas, por ahora, pero hay formas de ir empezando a dar los primeros pasos de cara al futuro, nuestro futuro, que o miramos nosotros por él o estas personas, cuya profesión es la política y no actúan con desinterés, poco van a hacer. Sin generalizar, pero treinta años nos contemplan ...porque si nos fijamos, son los mismos de siempre. Poca, muy poca, ninguna renovación. Ya se cuidan de ello en sus luchas internas, que no son pocas.

Por cierto, tener medrosía es tener un miedo permanente. Ninguna ilusión ni ninguna esperanza, tampoco medrosía pero si algo de miedo, o prevención, en lo que pase el próximo domingo y lo que designen los que nos gobiernen con esa patente de corso que parece les va a ser concedida según todas las encuestas. Dios nos coja confesados a muchos, porque solo unos pocos, los de siempre, no tendrán ningún problema para seguir como hasta ahora.