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domingo, 27 de septiembre de 2009

2016


Cuatro cifras que no significan mucho o lo significan todo. Un año que está por llegar. Pero en estos momentos, muchos ciudadanos tendrán sentimientos encontrados respecto de estos cuatro dígitos.
Ayer al anochecer hacía una temperatura fantástica. Serían unos veinte grados sin viento. Paseaba por un parque charlando animadamente con un amigo cuando le lancé, de improviso, la pregunta:
¿Cómo es posible que nos cobren nada por este momento espléndido?
Calla, no des ideas, me contestó.
Bastante nos cobran ya de forma indirecta. Y más que nos van a cobrar. Y asistimos a la sangría de forma pasiva, como si el toro no fuéramos nosotros. Esto de la crisis va en serio y las administraciones de todos los niveles, y es que hay unas cuantas, han visto las telarañas en sus cajones cuando han ido a echar mano. Y lo tienen que solucionar. Y la forma fácil es… subir los impuestos. Al igual que muchas empresas no han guardado nada en época de bonanza y ahora toca … apretar el cinturón a los de siempre. Tanto nos están amenazando, que el día que llegue ya estaremos entregados y nos parecerá una bendición nos suban lo que nos suban.
Sin embargo para ciertas cosas no hay crisis. Ya salimos trasquilados hace cuatro años en el intento de Madrid de convertirse en ciudad olímpica. Bueno, en mi modesta opinión no sabría decir si es un intento de Madrid o un intento de «fallardón», parafraseando a mi buen amigo Javier L.F.. Volvemos a intentarlo otra vez haciendo todo lo que haya que hacer y… no reparando en gastos. ¿Quién o quienes ciudadanos hemos sido consultados sobre los euros que se están destinando a pagar la candidatura olímpica? Me da la impresión de que son unos pocos, euros, los que se están gastando, no ciudadanos a los que se está consultando.
Dentro de unos días, la semana que viene, en una ciudad del norte de Europa nos dirán si somos o no somos. Muchos ciudadanos hay que opinan que lo mejor es que no nos lo den, así nos evitaríamos unos cuantos gastos más, aunque tal y como van las cosas habría que escribir algo parecido en 2020, 2024, etc. mientras no cambie el regidor que nos rige.
Y como ejemplo de muestra vale un botón. Hoy se celebra un acto, multitudinario si la gente acude, para el que se está tirando la casa por la ventana. Los últimos fuegos artificiales. Pido excusas por la foto que acompaña estas letras, tomada con un teléfono móvil de los malos, donde se puede ver el tremendo edificio de la Plaza de España de Madrid prácticamente cubierto por una enorme pancarta anunciando el evento de hoy domingo. ¿Cuánto ha costado la pancarta y su colocación? ¿Hay más pancartas de este tipo y tamaño en otras zonas de Madrid? ¿Cuánto han costado las decenas de miles de cartulinas de colores de gran tamaño que se han impreso para este único acto?
Y esto no es todo. Página web. Anuncios en prensa, en televisión, en revistas y periódicos y en todos los medios. Anuncios en las puertas de algunas entidades de crédito, en los camiones de reparto de la cerveza, seguramente patrocinados por la marca de cerveza que habrá contribuido a la campaña con una cantidad al mismo tiempo que decía a sus trabajadores que no podía subir los sueldos por la crisis, eso sino tiene que recurrir, porque no queda más remedio, a un ERE para, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, aligerar peso económico.
Tengo que reconocer que cada vez que me asaltan los colorines del 2016 se me revuelve algo por dentro. Y no porque no esté o deje de estar de acuerdo con que Madrid se olímpica sino porque estaría muy bien que esto fuera así si otras cosas, no entremos en detalle, que nos afectan a los ciudadanos fueran tratadas con el mismo ARDOR y ENTUSIASMO que esta causa olímpica.
El extinto impuesto por la retirada de basuras de Madrid, que había sido retirado vuelve a la carga y no precisamente de forma humilde en lo que a su cuantía se refiere.
A las personas que gobernaban los destinos del antiguo Egipto hace miles de años se les denominaba faraones. Hicieron grandes obras y de ahí ha quedado la acepción de “obra faraónica” para designar ciertas obras grandiosas por su tamaño. Cierto mandatario actual parece que va sembrando su camino de obras de este tipo en las administraciones por donde ha pasado. ¿Podemos considerar el soterramiento de la circunvalación de Madrid M-30 como una obra faraónica? ¿O el auditorio de San Lorenzo de El Escorial?
La candidatura olímpica no es una obra de tipo arquitectónico pero triunfe o no será otra obra faraónica a añadir a la lista.
Y recalco que esta idea no es mía, sino de Javier…
¿Se entiende ahora lo de “fallardón"?

viernes, 25 de septiembre de 2009

ESCLAVITUD

Los tiempos cambian y a mucha velocidad, y también las formas, pero en el trasfondo de todo sigue habiendo lo de siempre, lo que ha sido y será por los siglos de los siglos, no me cabe la menor duda. La esclavitud nos suena como a cosa del pasado, de los libros que hemos leído o de las series de televisión que nos cuentan historias de romanos y sus minas de oro, de piratas y corsarios que comerciaban con humanos. Nuestros padres nos decían que trabajaban de sol a sol. Ahora es distinto y más taimado, pero solo en la forma y en las maneras, porque en el fondo sigue siendo lo mismo.

Se llaman de otra manera: Empresas de Servicios o Empresas de Trabajo Temporal. Al final, el que hace el trabajo cobra una ínfima parte y uno o más intermediarios por no hacer nada, bueno si, intermediar, se llevan sus pingües beneficios.

En los años ochenta del siglo pasado, cuando todavía no existían estas formas, mi querido tío Rafa, un agricultor hijo de agricultores y que vivía de su agricultura, me lo comentaba:

--- Yo pongo la tierra, la cultivo y la preparo, compro y siembro las semillas, procuro que los pozos tengan agua para el regar día tras día, estoy expuesto a las inclemencias del tiempo, el granizo se puede llevar todo el esfuerzo, así durante la temporada sin domingos ni festivos. Al final, si todo ha transcurrido normalmente, recojo lo sembrado, lo cargo yo en un camión que pago yo y voy a la puerta del asentador con el género. Con buena suerte me lo pagan … medio mal. Luego me entero de lo que vale o cuesta al consumidor final y lo mejor es no pensarlo o cambiar de profesión. Los intermediarios existían y de qué manera en la agricultura.

A mediados de esos años 80 del siglo pasado trabajaba yo en el Servicio Electrónico de una entidad bancaria. Aclaro que lo hacía con gusto, sentía los colores de mi empresa, aportaba con entusiasmo y voluntariedad mi granito de arena y sobre todo, no me consideraba un esclavo ni un explotado. Al ser un mundo complejo, incluso en sus instalaciones, tanto los ordenadores como nosotros estábamos alojados en un edificio específico destinado a un centro de proceso de datos. Entre los muchos empleados, había unos a los que me quiero referir: los vigilantes de Seguridad. Por aquella época eran empleados como nosotros, compañeros, y como tal se comportaban a todos los efectos, sintiendo los “colores” de la empresa y colaborando de forma activa. A modo de comentario recuerdo haber pillado a uno arreglando una cisterna de un servicio porque había empezado a salirse por la noche. Pero “este tipo de empleados” causaban muchas molestias al departamento de Personal, que todavía no se llamaba de Recursos Humanos. Los uniformes, las armas, las prácticas, los turnos, los festivos y un sinfín de características especiales suponían un quebradero de cabeza constante para alguien que decía solo tener que dedicarse a empleados bancarios. La evolución ya la sabemos: desaparecieron como empleados y aparecieron otros que ya no eran compañeros estrictamente sino “coincidentes presenciales” contratados de una Empresa de Seguridad. Los quebraderos de cabeza del departamento de personal se habían acabado: solo coger el teléfono y “dar órdenes” a la empresa de servicios correspondiente para poner o quitar personal, cambiar los turnos o incluso exigir que un determinado día llevaran perros o un elefante rosa. Y eso solo con levantar el teléfono. Otra cuestión es lo que costara o dejase de costar y la calidad del servicio.

Con el tiempo se empezó a externalizar todo. Los servicios de limpieza, los servicios de correspondencia, el departamento de ensobrado de documentos…. y hasta algunos departamentos del propio centro de cálculo. Empezaron a aparecer empresas, algunas sospechosamente dirigidas por amigos o parientes de alguno de los directivos de ese centro que en algunos casos progresaron más de lo que por sus sueldos mensuales pudiera parecer. Al buen entendedor, pocas palabras. Todo era más fácil de gestionar al no tener que pasar por la contratación y las estrictas formas del departamento de personal, amén de quizá obtener algún beneficio secundario, para sí o para terceros.

Muchos años después, en la actualidad, todo esto ha evolucionado…. a peor, mucho peor. Entre el trabajador puro y la empresa o particular para la que realiza su actividad suele haber empresa o empresas intermedias que se llevan su parte por todo el “morro” como se dice en el lenguaje popular.

A riesgo de extenderme un poco voy a comentar un hecho que me ha sucedido a mí hace unos meses y que, aunque solo es un ejemplo aislado, refleja esto que estamos comentando y mucho me temo que no es tan aislado.

La empresa “A” necesita contratar un especialista informático para su departamento de sistemas. La empresa “A” es una de las más grandes de este país que es España. De esas que figuran en el IBEX, de esas que deberían dar ejemplo en sus formas de hacer. Como no puede debido a sus requerimientos internos contratar directamente un empleado, se dirige a la empresa de servicios “B”, también una de las grandes, para que le facilite un empleado de las características requeridas para un trabajo de larga duración, casi permanente. La empresa “B” no lo tiene entre sus propios empleados y deriva la petición a la empresa “C” ya más pequeña pero también de relativo tamaño, que tampoco lo tiene y empieza a buscarlo. Para ir directo al grano y no entrar en detalles, “A” tiene un presupuesto anual de 12 castañas para ese puesto y la oferta máxima que llega a hacer “C” al trabajador es de 4,5 de esas castañas. Año tras año, “B” y “C” se embolsican 7,5 castañas por hacer poco o nada, pero son las que tienen los contactos y las bendiciones en este asunto.

De todo esto me entero con pelos y señales porque conozco directamente a las personas físicas y reales por las que ha pasado este asunto en las empresas “A”, “B” y “C”. En el fondo de este asunto “A” está pagando una cantidad más que suficiente y querrá que el empleado realice un trabajo acorde, asuma horarios desproporcionados, guardias 24x7 semana sí semana también, festivos, trabajos especiales fuera de horario, sepa inglés, francés, alemán y conocimientos de chino y no ponga pegas cuando le empresa le requiera para ayudar como voluntario en una carrera popular que organiza un domingo por la mañana por las calles de la ciudad. Pero recordemos que al empleado “superman” que tiene que hacer todo eso solo le llegan 4,5 castañas. No sabemos lo que valen las castañas, pero la proporción es esa.

Más claro, agua. Más blanco, leche y en botella.

¿Se ha erradicado la esclavitud?

sábado, 12 de septiembre de 2009

TIMO


Desde que el mundo es mundo ha existido el timo, donde una persona trata de engañar a otra con falsas esperanzas a cambio de sacarle algún beneficio. La persona timada cree que ha realizado un pingüe negocio pero al poco tiempo se le queda cara de haba al descubrir el engaño. En muchas ocasiones, el propio timado era el que pensaba obtener un buen beneficio y eso le cegaba en comprender el tema en su globalidad.
Me han timado dos veces en la vida. Una fue hace ya muchos años, casi treinta, en un viaje relámpago de un día a visitar Bucarest, la capital de Rumania. Estábamos pasando unos días en su vecina Bulgaria cuando surgió el viaje. No teníamos moneda de ese país, pero estaba todo incluido, con lo cual no íbamos, teóricamente, a necesitarla. Pero hete aquí que mi mujer se encaprichó de una camisa bordada que la verdad era preciosa y muy barata. Hay que decir que en aquella época las tarjetas estaban apareciendo y en ciertos países ni sabían todavía de que iba esto del comercio electrónico. Necesitábamos cambiar moneda y se nos presentaba la diatriba de hacerlo de forma oficial, en la recepción de algún hotel o hacerlo de forma “pirata” a algún cambista, obteniendo un beneficio entre el doble y el triple con respecto al cambio oficial. Estas operaciones de cambio entre particulares eran corrientes y asumidas en Bulgaria pero no lo eran tanto en Rumania. Al final, el hábil cambista nos dio el cambiazo y en el fajo de billetes consiguió, no sé cómo, reemplazar algunos billetes de 10 por billetes de 1. Hay que decir que los billetes allí eran todos iguales en tamaño y color, como los dólares, lo que propició el engaño. Creo recordar que el montante total de la pérdida no llegó a doscientas pesetas de las de entonces, aunque al final hubimos de ir a un hotel para poder comprar la camisa de marras.
La segunda vez fue ayer. Y como no podía ser de otra manera, dados los tiempos modernos en los que estamos inmersos, a través de internet, en un pago con tarjeta de crédito. Aclararé que el montante total del timo ascendió a 1 euro, exactamente 0,95 euros, por lo que es más el sufrimiento moral que el pecuniario. Tengo mucho cuidado porque los engaños por internet están a la orden del día y además son muy difíciles de echar atrás, al no saber con quién estás tratando. Las formas de “pishing” o suplantamiento de identidad para sonsacarte tus claves de acceso a bancos, hacienda o incluso colegios profesionales están a la orden del día y seguimos recibiendo correos electrónicos falsos de forma continua, así como aquellos en los que un personaje de un país lejano nos propone un gran beneficio si accedemos a realizar una transferencia de fondos para ayudarle a sacarlos de su país.
Hay que decir que en esto de las compras por internet me protejo con algunas triquiñuelas. Por ejemplo, dispongo de un Apartado de Correos con lo cual me evito de facilitar mi dirección real. La dirección de correo electrónico que normalmente hay que facilitar es una gratuita abierta en “Hotmail” para ello. Y por último, la tarjeta VISA que utilizo para los pagos es una tarjeta virtual, que realmente no existe, un buen invento facilitado por mi banco en internet, que me permite cargar y descargar desde casa, con lo cual su saldo es siempre cero excepto cuando voy a comprar algo, en cuyo momento cargo exactamente el importe que pienso pagar. Esto es importante, porque ya me he encontrado con alguna sorpresa al intentarse un cargo superior al estipulado aduciendo unos gastos que no se explicitan en el momento de efectuar la compra.
Ayer, mientras esperaba que acabara un largo proceso de conversión de fotografías de formato RAW a formato JPG me dediqué a curiosear por la red. En un anuncio apreció un blog de una persona que, curiosamente, vivía en mi misma localidad. Anunciaba un par de productos naturales que ayudaban en temas de adelgazamiento. Se brindaban a enviar dos muestras gratis de prueba, valederas para quince días. Sin entrar mucho en de que iba la cosa y por aquello de que eran gratis, las solicité. Había que pedirlas por separado, pues comentaba que eran de casas diferentes. La primera era totalmente gratis, pero la segunda requería unos gastos de envío, que normalmente eran de 4,95 euros pero que en ese momento, que casualidad, se haría por 0,95. ¿Cómo se pagaba esto? Pues claro, con una tarjeta VISA, directamente. Como dispongo de esa VISA virtual, procedí a cargarla con 0,95 y realicé el pedido.
Así quedó la cosa, pero cuando acabó el proceso de conversión de fotografías, volví a curiosear y enterarme un poco del tema, del pedido que había hecho. Y aquí empezaron a salir cosas a la luz. Accedí a otro “blog” donde otra persona diferente a la primera anunciaba los productos, y curiosamente también vivía en mi misma localidad. Sospechoso o por lo menos curioso. Las dos diferentes “web’s” donde había hecho la petición estaban en perfecto, repito lo de perfecto, castellano, muy bien redactadas, pero mirando con más detenimiento eran sospechosamente parecidas. Intenté ver el servicio de atención al cliente y allí la cosa se complicaba, un teléfono de Inglaterra y todo en inglés, nada del castellano perfecto. Leyendo en inglés me di cuenta de que lo que en realidad había solicitado era un envío QUINCENAL de productos, hasta nueva orden, por un valor de 69 libras esterlinas, algo más de ochenta euros. La manera de “parar” este envío era teóricamente darse de baja en el teléfono de atención al cliente, supongo que en inglés y a saber siquiera si ese teléfono existe, cosa que no me molesté en comprobar.
El hecho de haber utilizado una tarjeta VISA a la que no podían cargar importes me dejó tranquilo en la parte monetaria, pero me quedé dolido en mi moral al haber caído en la trampa. Trasteando por internet, encontré un foro donde hay montones de afectados, de muchos países del mundo. Al ser el foro en castellano, los escritores y escritoras eran hispanohablantes de España y muchos países de América del Sur, pero supongo que el timo, o si se quiere engaño, traspasa fronteras y no se detiene en ninguna. Había comentarios de todo tipo comentando cargos en sus tarjetas de cientos de euros no siempre recuperados. Si alguien tiene curiosidad, el foro con cientos y cientos de comentarios está en http://sencillamentesimple.wordpress.com/2009/07/22/acai-berry-nuevo-engano/
Un tema interesante es lo del anuncio de la persona que, curiosamente, vive en tu misma localidad. De alguna manera detectan a través de tu conexión a internet en que nodo o central telefónica estás ubicado y componen el anuncio con ese dato, que no sé cómo demonios nos crea cercanía o complicidad y nos predispone a creernos lo que nos cuentan. Como si todos los habitantes de nuestra misma localidad fueran creíbles.
Una buena prueba sería que Vd. que está leyendo esto pulsara en los dos enlaces que hay a continuación a ver si en ambos, diferentes chicas le dicen que viven en su misma localidad o próximos a Vd.: En fin, cuando uno se levanta de las caídas, lo práctico y positivo es haber aprendido de ellas. El coste monetario no ha sido grande y por lo menos estoy más al día de lo que se cuece en inventos cibernéticos para engañar a las personas. Quién sabe si me servirá para evitar algún otro fraude en el futuro. Lo doy por bien empleado.

domingo, 6 de septiembre de 2009

PASTELITO-2


Mi amigo Félix ha respondido al envite que le realicé hace un par de meses acerca de los "pastelitos". A continuación viene su reflexión y al final, para que quede todo en un mismo conjunto, repito el envite que le hice en su día.

Referido a cualquier acción, real o imaginaria, a la que se aspira en un futuro, lo más próximo posible, y cuyo deseo se ha idealizado por la creencia de ser algo bastante improbable de conseguir, bien por falta de medios propios, bien por estar prohibida o, simplemente mal vista socialmente, etc. y, de repente, te encuentras su realización al alcance de tu mano. Ni que decir tiene que, en este caso, habrá que tenerla ya prevista para poder aprovecharla. En caso de no tenerla prevista, será muy posible que desperdiciemos la ocasión, puesto que al no ser esperado, nos puede crear una perturbación o bloqueo, no entendiendo que está pasando.

Hay pastelitos típicos. Pongamos el ejemplo del cincuentón, normal, que no se le han dado muy bien las mujeres cuando era joven , que es la época que supuestamente estás más interesado y le dedicas más tiempo para conseguir una pareja lo más atractiva posible. Por otro lado, físicamente, en la juventud, supuestamente estás en el mejor momento para ligarte a una chavala que estuviera cañón. Pero nunca llegó esa ocasión. Pero un buen día, a los 5n años, te das cuenta que esa chavala del pasado, se te aparece en el presente y se muestra encantada de estar contigo. Puede que aproveches la ocasión, pero posiblemente la rechaces por no creerte lo que te está sucediendo. Este ejemplo sirve también para las mujeres, aunque seguramente con otras motivaciones marcadas por la cultura.

Creo que encerramos en nuestro interior el deseo de muchos “pastelitos” que nos permiten imaginar situaciones placenteras (totalmente idílicas), que las normas y los miedos nos impiden, no ya realizarlos, sino que no intentaremos conseguirlos.

Cada persona tendrá sus “pastelitos” que con el transcurrir del tiempo, podrían ir apareciéndose como oportunidad de realizarse. Cada uno de nosotros tendrá su lista más o menos consciente (nudismo, divorcios, cambio de profesión, cambio de domicilio, emanciparte de tus hijos ya mayores, y una larga lista que cada uno llevamos dentro) y que, cuando te das cuenta que realmente es algo que no has realizado por miedo a salirte de la norma y ser rechazado socialmente, tomas la decisión, o no, de realizarla.

Que quede claro que los “pastelitos” no se refieren a los actos que transgredan los derechos y libertades de los demás.

Félix

Texto del envite publicado el 29 de Julio de 2009 bajo el título "PASTELITO"

Este texto va a ser corto, al menos en el momento de escribirse. Es una invitación a un buen amigo, Félix, que desde hace varios meses tiene pendiente redactar esta entrada. Como se pasa el tiempo y no me cumple con su obligación, apuntaré unas cosillas sobre ella y dejaré espacio para impelerlo a continuar.

El tópico del varón ya entrado en años que mira con lascivia de la cabeza a los pies a la mujer que se cruza en su camino es una realidad. Mientras paseábamos hace unos meses, surgió el comentario a raíz de una de estas situaciones.

¿vaya pastelito, eh?

Cuando yo era muy joven, me llamaban la atención los comentarios de los compañeros de trabajo, ya cuarentones, casados y con hijos, sobre este tema. No lo entendía muy bien, ya que entre otras cosas “disponían” de su mujer en casa para llevar a la práctica esas acciones que parecían echar de menos.

Pero la naturaleza humana es muy compleja. Cuentan una anécdota de un presidente de los Estados Unidos que fue con su esposa a visitar una granja. La visita fue realizada por separado. En la visita al gallinero, la esposa del presidente se fijó en un gallo que andaba por allí “trasteando” con las gallinas. Comentó el hecho con uno de los asesores del presidente que la acompañaba con la intención de que hiciera el comentario a su marido. Finalizada la visita, el comentario llegó a oídos del Presidente que devolvió la misiva envenenada con el siguiente comentario: “Haga observar a mi esposa que el gallo lo hace con varias, no con una sola”.

Hace años me encontraba conversando sentado a la puerta de su casa con un viejecito en un pueblo perdido de una de las provincias españolas con mayor encanto: Soria. Mientras charlábamos, las gallinas picoteaban por aquí y por allá delante de nosotros. En esto, salió un gallo altivo del gallinero, escogió una y…. ¡zas!. El viejecito sonrió y dijo:

“Que suerte tiene el gallo,
que en saliendo a la calle,
monta a caballo”.

Amigo FELIX, todo tuyo. Este texto se queda pendiente de tus reflexiones, sin duda acertadas, sobre los “pastelitos”.

viernes, 4 de septiembre de 2009

HIPO

Reza un dicho popular “A la cama no te irás sin saber una cosa más”. Sería bueno para todos repasar, al acostarnos y mientras intentamos conciliar el sueño, los acontecimientos del día para averiguar si hemos aprendido algo nuevo. Otra frase que me encanta es que “la curiosidad es el mejor antídoto contra la vejez” por lo que estar ojo avizor a la búsqueda de nuevos conocimientos cada día siempre será bueno y provechoso, tengamos la edad que tengamos.

Dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua que “hipo”, en su principal acepción es “Movimiento convulsivo del diafragma, que produce una respiración interrumpida y violenta y causa algún ruido”. Todos hemos sufrido a lo largo de nuestra vida algún episodio de hipo que cuando menos nos ha causado cierta molestia y algún que otro inconveniente según el lugar donde nos encontremos, pues además de repetirse varias veces por minuto es muy difícil evitar ese pequeño y molesto ruidito que se emite, y que genera cuando menos hilaridad entre los que nos acompañan.

Empleándolo en una frase hecha, cuando decimos que alguien o algo “nos quita el hipo” es porque nos sorprende, nos agrada o nos asombra por algo que percibimos como hermoso, agradable o por sus cualidades. También puede ser utilizado como prefijo, denotando en este caso “debajo de” o “escasez de”. Otra cuestión novedosa para mí es el término médico, que rara vez se usa: “singultus”.

Repasado el diccionario, me han venido recuerdos de mi infancia. A los niños les suelen ocurrir con bastante frecuencia y regularidad episodios de hipo. Son graciosos, pero cuando duran un buen rato hasta los propios niños se sienten molestos. Mi padre me enseñó un método eficaz, que he utilizado en muchas ocasiones para cortar el hipo de raíz. Antes de que te ocurra tres veces, me decía, tienes que ponerte el brazo izquierdo a la espalda y subirlo hacia la nuca tanto como puedas, y mantenerte ahí hasta que el hipo desaparezca. Yo lo he probado en muchas ocasiones y siempre me ha funcionado. Supongo que tendrá su base científica, pues al forzar esa postura con el brazo, el diafragma causante se reacomoda y vuelve a cumplir su función normal de forma regular y natural.

A mi hija pequeña se lo he dicho muchas veces, pero al final cuando acude a mí diciendo que tiene hipo y le pregunto si ha hecho lo del brazo invariablemente me dice que se le ha olvidado. Como ya se han dado más de tres episodios, no es efectivo. Queda pues probar con otros remedios que a lo largo de los años he ido aprendiendo, tales como el provocar un susto de forma súbita y no esperada, beber lentamente un vaso de agua, respirar por la boca de forma rápida taponando la nariz con los dedos, aguantar la respiración todo el tiempo que sea posible con los pulmones llenos …. Un sinfín de acciones que al final acaban funcionando yo creo más por aburrimiento que por su efectividad, aunque hay personas que sufren hipo de forma continuada y durante largos períodos de tiempo, lo que puede ser síntoma de algún otro problema orgánico.

Pero volvamos al principio de este escrito, a aquello de “a la cama no te irás ….” . Ayer aprendí una forma nueva de quitar el hipo, efectiva y al parecer con fundamentos científicos. Por casualidad, mientras mi hija sufría un episodio relativamente fuerte, entramos a la farmacia por otros motivos. El farmacéutico, Jose Ignacio, salió del mostrador, cogió a la niña de la mano y me dijo que se la llevaba, para curarla el hipo. Cuando le pregunté sobre la marcha donde iba, me respondió que al bar, a darla un poquito de cazalla, que era el mejor remedio para el hipo. Tanto el dependiente de la farmacia, Javier, como yo, nos quedamos pensativos y un poco expectantes de lo que iba a hacer. Tengo confianza con él desde hace muchos años para no estar intranquilo, pero si que me quedé con la mosca detrás de la oreja.

En un breve espacio de tiempo regresaron y la niña venía sonriente, con su hipo remitido. Me dijo que se le había pasado con una cosa que le había dado. Yo me temí que lo de la cazalla fuera cierto, porque hubiera preferido que hubiera seguido con el hipo que a la niña se le hubiera suministrado semejante “medicina”. Cuando le pregunté por el remedio utilizado, me dijo que ya me lo contaría la niña.

Al salir de la farmacia, mi hija me contó que efectivamente habían ido al bar de al lado, y en una cucharilla de café había puesto azúcar y encima un chorrito de limón. Se lo había tomado e inmediatamente se le había pasado el hipo. Una forma nueva de quitar el hipo siempre que te puedas proveer de cucharilla, azúcar y limón. La próxima vez que ocurra y disponga de los ingredientes, lo utilizaré para verificar el resultado.

Tras hacer unos recados, tuvimos que volver a pasar de nuevo por delante de la farmacia. No me resistí y entré a darle las gracias por el remedio y decirle que lo desconocía, hablando a la vez de estos otros remedios que hemos comentado. Al parecer, me comentó, el nivel de glucosa en sangre puede ser una causa del hipo, con lo que un suministro rápido de azúcar disuelta en limón puede contrarrestar de forma súbita los efectos de un descenso momentáneo de glucosa, que pudiera haber inducido el hipo.

Una cosa nueva después de llevar muchos años en este mundo.

sábado, 29 de agosto de 2009

ZAPPING

Ni siquiera sé a ciencia cierta si está bien escrito el título. A pesar de no saber inglés, casi todos conocemos el significado de esta palabreja, que no es otro que manejar el mando a distancia del televisor para cambiar de canal. Por cierto, los mandos a distancia fueron inventados en 1956, según reza la wikipedia, algunos años antes de que apareciera la televisión, en blanco y negro, por España. En aquella época, con dos canales, denominados TVE y VHF si mis recuerdos no me traicionan, poca o ninguna falta hacia el mando a distancia. Antes de entrar en materia manifestar para conocimiento general que “zapping” es una palabra que no existe en el diccionario inglés, por lo que es tan inventada para ellos como para nosotros.

Hago poco zapping, básicamente porque no veo la televisión casi nada. El zapping es el recurso de saltar de un canal a otro, principalmente cuando en el que estamos viendo nos invaden con anuncios o cuando realmente no nos interesa lo que se está emitiendo y volamos a otro canal en busca de contenidos más interesantes. A modo de estadística y con esto de las antenas parabólicas y los TDT’s, dispongo en mi casa, de forma gratuita, por el momento, de más de cuarenta canales de televisión que se pasan las veinticuatro horas del día emitiendo contenidos. Aquellas personas adictas a la televisión o aquellas otras postradas en un sillón tendrán una gran posibilidad de elegir que programa ver. Al menos eso pienso yo desde mi ignorancia.

La semana pasada hice mucho zapping, pero solo entre dos canales. No veo la televisión casi nada…. excepto cuando se celebran competiciones de atletismo, tales como el mundial o los juegos olímpicos. En estos casos, me pego a la televisión como una lapa, tanto como me dejan mis obligaciones personales, profesionales o familiares. Incluso cuando no puedo verlo en directo, lo grabo para verlo por la noche o en la madrugada. Supongo que otras personas lo harán con el fútbol, las carreras de coches o las carreras de motos, pero a mí solo me llama el atletismo. Recuerdo que la cita olímpica de Barcelona-92 coincidió milagrosamente con una operación de menisco que me tuvo toda la semana en el hospital. No me aburrí en ningún momento, aunque me gasté un montón de monedas de cien pesetas de las de entonces alimentando la huchita de la tele de alquiler de la habitación del hospital.

Como digo, la pasada semana se celebraban los Campeonatos del Mundo de Atletismo en Berlín. En casa disponía de dos canales de televisión que se ocuparan de retransmitir el evento: La 2 de Televisión Española y Euro-Sport, visible gracias a la parabólica de la urbanización, aunque al ser abierta la locución es en inglés. Tampoco me importa mucho, porque entiendo algo el inglés y las imágenes y los marcadores son iguales en ambas cadenas.

Así pues, mi zapping era un zapping limitado entre las dos cadenas. Cuando empezaban los anuncios en la 2 me “marchaba” a Euro-Sport y allí me quedaba un rato tan a gusto hasta que pasado un tiempo prudencial volvía a la 2, con los comentarios en castellano y por tanto más agradable de seguir.

Al principio de la semana, como hasta el miércoles o así, recuerdo que los responsables de la 2 se mostraban comedidos con los anuncios. Supongo que irían subiendo las audiencias a medida que avanzaba el campeonato y los contenidos se poblaban de finales en lugar de las temibles series de clasificación, donde los atletas dan lo justito para clasificarse sin cansarse mucho. Subieran o no las audiencias, el tiempo dedicado a anuncios comerciales en la 2 comenzó a incrementarse espectacularmente, tanto que resultaba molesto. En Euro-Sport también había algunos cortes publicitarios, pero mínimos y debidamente espaciados.

El colmo se produjo el jueves por la tarde, en un momento de emoción competitiva, me encuentro a la 2 retransmitiendo una carrera de caballos. Menos mal que me quedó el recurso de Euro-Sport, donde me quedé fielmente hasta el domingo, juramentándome de no volver, de ninguna manera, a la 2, por más que me costara entender el lenguaje inglés o americano en que se expresaban los comentaristas. Fue una especie de castigo a la 2 por atormentarnos con tanto anuncio y con ese corte para ver otro tipo de carreras, más equinas y menos humanas.

Con ello, el zapping intenso entre las dos cadenas se acabó el jueves. Pero ahondando un poco más, realmente no podemos quejarnos al disfrutar “gratis total” de un evento durante tantos días y horas. Soy de la opinión de que los deportes se ven mejor por televisión, al menos algunos como el ciclismo y el atletismo, cuestión que he podido comprobar por propia experiencia al acudir a un estadio o a ver a los ciclistas en un puerto de montaña y no enterarme de nada. La cercanía de las cámaras, la información sobreimpresa en pantalla y, sobre todo, las repeticiones de lo ocurrido desde diferentes ángulos dotan a la televisión de una gran preponderancia sobre verlo in-situ a mi modesto modo de entender.

De lo anteriormente expuesto se deriva que los anuncios comerciales en televisión son absolutamente necesarios, pues alguien tiene que pagar los costes que supone el ofrecer los eventos a los telespectadores. Por otro lado, a más cadenas más anuncios, más competencia, anuncios más baratos….. más anuncios.

En el fútbol hace años que determinados partidos cuestan dinero. Ahora me quedo con una pregunta, que me gustaría tardar mucho tiempo en responder:

¿Hasta cuando este tipo de retransmisiones van a ser “gratis-total”?

martes, 25 de agosto de 2009

INCONFESABLES

Ayer desconocía su existencia y hoy pertenece al recuerdo. Una novedad no esperada que ha resultado muy agradable y que me ha absorbido durante unas horas. Objeto que dicen en peligro de extinción, cuando las “modernas” tecnologías avancen un poco más y releguen al olvido al libro clásico, el de papel, el que se disfruta leyendo página a página, en el sillón de casa, en la cama antes de dormir o en el transporte camino del trabajo.

Estando de vacaciones, he dispuesto de tiempo para merendarme en un día un libro encantador, precioso, bonito, coqueto. Me lo recomendó Maria Eugenia, la bibliotecaria del pueblecito donde paso las vacaciones, ante mi ruego de que me recomendara algo interesante, a la vez que pequeño, que me diera tiempo a leer en una semana. Sorprendente biblioteca, pequeñita pero llena de encanto, donde se percibe la dedicación y el cariño de su responsable y donde se acumulan libros de rabiosa actualidad. Al año que viene me cuidaré muy mucho de traerme lectura y lo que haré el primer día será girar una visita para hacer acopio de material para devorar.

Es complicado recomendar un libro, pues sobre gustos no hay nada escrito. Anteriormente me recomendó otros como “La elegancia del erizo” de Muriel Barbery o “La Conversación” de Mercedes Salisachs que me han encantado y que he leído con verdadera fruición.

El libro objeto de esta entrada en el blog está magistralmente escrito por Susanna Tamaro, desconocida por mí hasta ayer como autora y que tiene varios libros más publicados, a los que trataré de echar un ojo. Su título “Donde el corazón te lleve”. Una anciana, tras un arrechucho del que se recupera, y sintiendo que se va a marchar de este mundo sin haberle dicho muchas cosas a su nieta, escribe una larga carta con sus vivencias. Su nieta es a la vez como una hija, pues la había criado desde los seis meses al morir su madre soltera, hija de la anciana. La nieta-hija está fuera, estudiando en los EE.UU. y la abuela siente la necesidad de contarle las claves de su existencia, de contarle sus secretos inconfesables, para que entienda mejor su vida y su destino y no tanto, pero también, para que la entienda a ella. Mucho contenido en un libro pequeño que obliga a la reflexión personal acerca de la vida y la muerte y como nos comunicamos, o dejamos de hacerlo, con los que nos rodean y nos importan.

Me he entretenido, a la par que leía, en entresacar diferentes frases del libro que han llamado mi atención y que me han dado material para pensar y reflexionar. Muchas veces, durante las vacaciones, lo que queremos son lecturas de esparcimiento, que aporten alegría y distracción, que no hagan pensar y sobre todo que no “compliquen” nuestra existencia más allá de lo que la tenemos complicada en este mundo que nos ha tocado vivir. Las vacaciones son para olvidar por un tiempo y pasarlo bien, como un paréntesis de bienestar bien ganado en nuestro devenir. Pero aprovechar este tiempo para pensar y crecer un poco interiormente también es una alegría y una semilla para el futuro. Aquí están las frases que han llamado mi atención y que recojo a continuación.

--- Mientras el cuerpo funciona no nos damos cuenta de que gran enemigo puede llegar a ser; si cedemos en la voluntad de hacerle frente, aunque sea solo un instante, ya estamos perdidos.
--- Por haber vivido tanto tiempo y haber dejado a mi espalda tantas personas, a estas alturas sé que los muertos pesan, no tanto por la ausencia, como por todo aquello que entre ellos y nosotros no se ha dicho.
--- Los pensamientos de un viejo no tienen futuro, por lo general son tristes, y si no tristes, melancólicos.
--- La vida no es una carrera, sino un tiro al blanco, lo que importa no es el ahorro de tiempo, sino la capacidad de encontrar una diana.
---Renunciar a uno mismo lleva al desprecio. Del desprecio a la rabia, el paso es corto.
--- Los cambios se acumulan imperceptiblemente, poco a poco, y al llegar a cierto punto, estallan. De forma repentina, una persona rompe el círculo y decide ser diferente.
--- A lo largo de mi vida la desesperación me ha embargado con frecuencia, me he sentido como esos soldados que marcan el paso manteniéndose quietos en el mismo sitio. Cambiaban los tiempos, cambiaban las personas, todo a mí alrededor cambiaba, pero yo tenía la sensación de estar siempre quieta.
--- Delante del horror, delante de la injusticia, siempre he retrocedido; en vez de justificarlos con gratitud, siempre nació en mi interior un sentimiento muy grande de rebeldía.
--- En ciertos asuntos no es posible empujar o tironear, de lo contrario ocurre lo mismo que pasa con los vendedores ambulantes: cuanto más proclaman las bondades de su producto, más se tiene la sospecha de que se trata de una estafa.
--- He dejado mi personalidad para adquirir un carácter. El carácter, ya tendrás ocasión de comprobarlo, es mucho más apreciado en el mundo que la personalidad.
--- Para ser fuerte hay que amarse a uno mismo; para amarse a uno mismo hay que conocerse a fondo, saberlo todo acerca de uno, incluso las cosas más ocultas, las que resulta más difícil aceptar.
--- Resulta cómico, pero justamente la distracción es lo que nos permite llegar al centro de las cosas, a su corazón.
--- Entre todas las costumbres del hombre moderno, la lectura de la prensa diaria es una de las peores. Por la mañana, en el momento en que el alma está más abierta, la prensa vuelca sobre la persona todo lo malo que el mundo ha producido el día anterior. (Atribuida al padre Isaac Singer).
--- Con el tiempo, la indignación se ha convertido en rabia, y esa rabia sigue latiendo en mi interior como una carcoma tozuda.
--- Hace tiempo leí en un periódico que, según las últimas teorías, el amor no nace del corazón, sino de la nariz. Cuando dos personas se encuentran y se gustan empiezan a enviarse unas pequeñas hormonas cuyo nombre no recuerdo; esas hormonas entran por la nariz para subir al cerebro y allí, en algún secreto meandro, desatan la tempestad del amor.
--- Al primer impacto, lo nuevo da miedo- Para conseguir avanzar es necesario superar esa sensación de alarma.
--- En nuestra alma y en nuestro cuerpo hay muchas pequeñas ventanas, y a través de estas, si están abiertas, pasan las emociones, pero si están entornadas apenas se cuelan. Tan solo el amor puede abrirlas de par en par a todas y de golpe, como una ráfaga de viento.
--- Los jóvenes no tienen corazón, no tienen ya el respeto que tenían antaño. Pero el corazón sigue siendo el mismo de siempre, lo que ocurre es que hay menos hipocresía. Los jóvenes no son egoístas por naturaleza, de la misma manera que los viejos no son naturalmente sabios.
--- Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines (proverbio indio americano)
--- Vistas desde fuera, muchas existencias parecen equivocadas, irracionales, locas. Mientras nos mantenemos fuera es fácil entender mal a las personas. Solamente estando dentro, solamente caminando tres lunas con sus mocasines, pueden entenderse sus motivaciones, sus sentimientos, aquello que hace que una persona actúe de una manera en vez de hacerlo de otra. La comprensión nace de la humildad, no del orgullo del saber.
--- Entender de dónde venimos, que hubo antes de nosotros, es el primer paso para poder avanzar sin mentiras.
--- Cometer errores es natural. Irse sin haberlos comprendido hace que se vuelva vano el sentido de una existencia. Las cosas que nos ocurren nunca son finalidades en sí mismas, gratuitas: cada encuentro, cada pequeño suceso, encierra un significado, la comprensión de nosotros mismos nace de la disponibilidad para recibirlos, la capacidad de cambiar de dirección en cualquier momento, de dejar la vieja piel como las lagartijas al cambiar la estación.
--- Encontrar escapatorias cuando no se quiere mirar dentro de uno mismo es la cosa más fácil de este mundo. Siempre existe una culpa exterior, hace falta mucha valentía para aceptar que la culpa, o mejor dicho la responsabilidad, nos pertenece solo a nosotros.
--- Si la vida tiene un sentido, ese sentido es la muerte. Todas las demás cosas sencillamente giran alrededor de ella.
--- Los muertos pesan, no tanto por su ausencia como por lo que entre nosotros y ellos no ha sido dicho.
--- Solo el dolor hace crecer, pero al dolor hay que enfrentarse directamente: quien se escabulle o se compadece está destinado a perder.
--- Déjese llevar y lo que ha de venir, vendrá.
--- Durante el neolítico… ¿Qué podía ocurrir a lo largo de una existencia?. Aparte del propio territorio, más allá del río no había otra cosa. Al ignorar la extensión del mundo, forzosamente el tiempo era más lento.
--- Mi inseguridad, el ambiente en el que había crecido, ya me habían entregado a la tiranía de la exterioridad.
--- Cada vez que, al crecer, tengo ganas de convertir las cosas equivocadas en cosas justas, recuerda que la primera revolución que hay que realizar es dentro de uno mismo, la primera y la más importante. Luchar por una idea sin tener una idea de uno mismo es una de las cosas más peligrosas que se pueden hacer.
--- Cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cual recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad con que respiraste el día que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga; aguarda y aguarda más aún. Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve.

domingo, 16 de agosto de 2009

BOTELLÓN



Es la misma cancamusa de siempre. A medida que se van cumpliendo años dejamos de entender las actuaciones de las generaciones más jóvenes. Así les pasó a nuestros padres con nosotros mismos y les pasará a nuestros hijos con los suyos mientras el mundo siga dando vueltas.

Pero con independencia de entender o no entender las cosas, hay ciertas actuaciones que no deberían permitirse, no tanto el uso individual del libre albedrío de cada uno, allá cada cual, como las consecuencias que ciertas actuaciones producen en lo público.

Hace ya algunos años el Ayuntamiento de la localidad donde resido procedió a cerrar con vallas todos los parques. Aparte del gasto económico en euros que supuso la medida, no se entendía muy bien el porqué había que cerrar los parques unas determinadas horas por la noche, privando a los vecinos de su disfrute a cualquier hora del día.

Como siempre, pagan justos por pecadores. Un buen día algún descerebrado rajó con una navaja los asientos de “sky” de los trenes de cercanías y en lugar de dar con él, ponerle en orden el cerebro y crujirle bien crujidas las entretelas, ahora los trenes de cercanías llevan unos asientos que parecen de hormigón armado. Algo parecido debe ocurrir con los parques: algunos los utilizan para cosas que no deben y por eso hay que cerrarlos, que se fastidie todo el mundo. Reconozco que a las horas que están cerrados yo no los utilizo, pero si lo hacía hace años, bien por ir a correr por la noche o bien por atravesar uno a primera hora de la mañana camino de la estación a tomar el tren para ir a trabajar.

La semana pasada se han celebrado las fiestas de la localidad. En “ese” parque han estado instaladas por las tardes atracciones hinchables en las que los más pequeños de la localidad se han divertido de lo lindo, llenando de saltos y alegría todos los rincones del parque.

Ese parque es lugar de encuentro con un amigo para salir los sábados y domingos a primera hora de la mañana, cuando aparece el sol en el horizonte, a darnos una carrerita o un paseo, según ande el cuerpo. Ayer sábado, llegué un poco antes de la hora y el espectáculo que pude comprobar era ….. bueno, mejor no calificarlo. En lugar de un parque parecía un estercolero, más bien, parecía que había nevado. Por todos lados, incluso encima de las colchonetas de los hinchables plegadas, había bolsas de plástico, vasos, botellas de cristal hechas añicos …. En fin, no hace falta describirlo. Una verdadera porquería, subproducto o consecuencia de eso que ahora de conoce por el “botellón”. Parece que los jóvenes y no tan jóvenes lo utilizan como forma de esparcimiento, como una queja por los precios en los establecimientos apropiados para consumo de bebidas. Primero empezaron a consumirlo en la calle, con ruidos y molestias a los vecinos, ahora lo hacen en los sitios públicos. Emborracharse, incluso emborracharse con hora, está de moda.

Debería de haber vuelto a casa a coger la cámara fotográfica para dejar plasmado para el recuerdo lo que allí se podía contemplar. No daba crédito a los ojos. Un equipo de empleados del Servicio Público de Limpieza se afanaba en poner a buen recaudo toda aquella inmundicia, en dejar el parque adecentado, para que por la tarde los pequeños, sin zapatos y solo con calcetines, pudieran esparcirse en sus colchonetas. Me parece un verdadero milagro. Los ángeles de la guarda habrán tenido trabajo extra para conseguir que nadie saliera con los pies llenos de cortes o plagados de cristales de aquella botella que, no olvidemos, se puede beber quien quiera, pero lo que no puede es tirarla en cualquier lado y mucho menos romperla. También habrá ayudado la profesionalidad de los empleados de limpieza en su cometido.

Ayer por la noche se celebraban os fuegos artificiales de fin de fiesta. Entre el público asistente, se podía apreciar a gran cantidad de personas cargadas con sus bolsas de alcohol y refrescos, pendientes de que acabaran las luminarias para dirigirse a, además de charlar y beber con moderación, dejar el parque hecho una guarrería, un sitio donde con toda seguridad ni los cerdos, con perdón, podrían entrar.

Hoy domingo a la misma hora que ayer he acudido con la cámara, pero me he llevado una gran desilusión: no era ni siquiera parecido con lo de ayer. Las fotos que acompañan este escrito no son nada comparado con lo del sábado, casi se podía decir que estaba limpio.

No voy a entrar en el debate de si una persona mayor, o menor autorizada o ignorada por sus padres, puede beber en un sitio público, con moderación o sin ella. Pero lo que no se puede tolerar, de ninguna de las maneras, y menos en un parque público que va ser utilizado por niños, son semejantes actitudes de desprecio a lo público o por decirlo de una manera educada, de mala educación. Que se vayan a beber al salón de su casa y tiren allí los plásticos y los restos y estrellen las botellas contra el parquet, de forma que ellos o sus familias se lo encuentren al día siguiente y nos den su opinión.

Tolerando estas actitudes, estemos en fiestas o no estemos en fiestas, se relajan las costumbres y se fomentan actitudes poco recomendables. Parece que lo olvidamos y cuando se quiere poner remedio, la intensidad de las medidas tiene que ser desproporcionada.





























viernes, 7 de agosto de 2009

AR

No siga leyendo. Esto es una entrada egoísta, que me escribo solo para mí, por lo que lo más probable es que no entienda nada de nada. Estamos en verano, con muy altas temperaturas, con mucho calor que calienta las neuronas cerebrales y hacen a las personas escribir cosas como esta, que no se entienden. Bueno, algunas personas si lo entenderán.
Empecemos por el título, AR es un acrónimo que podría significar muchas cosas, por ejemplo “Armando Rodríguez” o “Adelante Rocinante”. Pero no es el caso ya que está en inglés y significa “Access Registers” y es el título del capítulo cinco de un manual en inglés titulado z/OS MVS Extendeded Addressability Guide. Yo mismo me pregunto qué hago yo leyendo estas treinta y ocho páginas, en perfecto inglés americano que cuentan cómo se puede acceder desde un espacio de direcciones ejecutándose bajo un sistema operativo z/OS de IBM a otro espacio de direcciones para ver o modificar datos.
No le quedará ninguna duda a nadie de que estamos hablando de informática, esa cosa tan de moda hoy en día. Pero pocas personas saben o entienden que hay muchas clases de informática. Desde que tenemos PC en casa la informática se entiende algo más, por las personas corrientes, pero al mismo tiempo se le aplica al concepto un reduccionismo exagerado que deja el término en casi una insignificancia.
Cuando digo que mi profesión es de informático todo el mundo cree saber de que hablo, pero en pocas ocasiones aciertan. Les tengo que decir, haciendo un ejemplo gráfico y significativo que soy “mecánico de aviones” pero que no sé arreglar una simple bicicleta. Con esto quedan más desconcertados si cabe.
Corría noviembre de 1972 cuando accedí por oposición a una plaza de programador informático en el Servicio Electrónico de una Entidad Bancaria. Por aquellos años, el PC “casero” todavía no había visto la luz, ya que lo hizo en 1980. Sin embargo la informática a gran nivel existía sobre todo en entidades financieras, comerciales o de seguros. Había que especializarse y en la universidad todavía no se cursaban este tipo de estudios, por lo que la formación era impartida y ofrecida por las casas comerciales, en este caso IBM y los propios compañeros de trabajo, que por aquella época todavía no temían por sus puestos de trabajo y enseñaban y se retroalimentaban con los recién llegados. Tuve muchos profesores, pero sin olvidarme de nadie quiero dejar plasmado aquí un emocionado recuerdo a Antonio, que mucho sabía y mucho me enseñó. Conservo uno de sus programas de aquellos años que sigue funcionando a la perfección 37 años después. Mérito de Antonio y mérito de IBM que presenta en la actualidad unos sistemas operativos compatibles con programas realizados hace una montonera de años.
Como programador debía aprender un lenguaje para hacer los programas y el elegido fue el denominado PL/I. Pero yo era una mente inquieta y no quería limitar a un solo lenguaje de los existentes, por lo que por mi cuenta y fuera de trabajo hice mis pinitos con COBOL, RPG-III, un poco de FORTRAN y un mucho de ASSEMBLER. El lenguaje más parecido a escribirlo en un código ininteligible muy aproximado a como la máquina ejecuta luego las instrucciones. Un lenguaje maravilloso en el que se podía hacer de todo, rápido, con mucha efectividad y en el que, ayudado por Víctor, Rafa y Alejandro, además del ya mencionado Antonio, disfrutaba de lo lindo, haciendo los mismos programas en PL/I y en assembler y echando carreras entre ellos. Siempre eran como la liebre (el assembler) y la tortuga (el PL/I), en los diferentes aspectos de velocidad, rendimiento, consumo y rapidez. Lo único era que se tardaba mucho más en hacer el programa y ponerlo a punto en assembler que en PL/I, además los programas en assembler son muy personales y más difíciles de mantener y modificar por una persona diferente a la que lo ha hecho. Mis pinitos con el assembler me hicieron dejar mi puesto de programador de aplicaciones y pasarme al de programador de sistemas. Ahí sí que se usaba el assembler a tope, se codificaba muy cercano al sistema operativo, rutinas muy especiales que mejoraban el rendimiento general de la máquina o que incorporaban nuevas funcionalidades que complementaban los diferentes programas estándar suministrados por IBM y otras casas comerciales.
Han pasado más de treinta años de mis primeros contactos con el assembler. He hecho muchos programas a lo largo de mi vida laboral, pero el assembler ha progresado mucho y en una rutina que tengo que desarrollar en estos días me encontré con que se tenía que ejecutar en un modo denominado “AR”. ¿Y esto que narices es? Para aprender, cuando ya no se dispone de personas al lado que te enseñen, están los manuales como el que hemos comentado que cuenta con pelos y señales que es lo que hay que saber para hacer programas, por supuesto en mi querido assembler, en modo AR. Nunca es tarde para ampliar los conocimientos.
Dejo como documento el fragmento del programa que lidia con el dichoso modo AR.
L R15,XPBWORD <> DIRECC. SALVADA PAARAM LAM R9,R9,KF1 <> SET AR9 TO ALET 1 SAC 512 SYSSTATE ASCENV=AR L R9,00(R15) <> PARAMETRO 1 - RETURN-CODE MVC @WORKP1,0(R9) L R9,04(R15) <> PARAMETRO 2 - REASON CODE SAC 0 SYSSTATE ASCENV=P

sábado, 1 de agosto de 2009

TOLERANCIA

Las leyes que no son cumplidas es mejor derogarlas cuanto antes. La sensación de que el quebrantar una norma no es importante hace que se relaje el cumplimiento de otras que si lo son. Y esto, a la larga, trae consecuencias nefastas en las relaciones humanas. Lo hemos visto y comentado en estos textos con respecto del tráfico. La relajación que hemos tenido durante muchos años, haciendo caso omiso de las señales de aparcar, y de velocidad, por ejemplo, han traído bolardos a las aceras y radares a las carreteras, en un intento de jarabe de palo, duro y contundente, por hacernos entender, como a los niños, que es por nuestro bien, no por el nuestro particular, si no por el de la comunidad en general. Hace unos días, en el pueblo costero donde estoy pasando unas vacaciones, han fallecido cuatro jóvenes menores de 20 años en un choque frontal entre dos vehículos. Uno de los coches iba a 150 km. por hora en una avenida de la población. Estaba claro que no cumplía la limitación de velocidad, pero probablemente el coche contra el que chocó si la cumplía. Las indicaciones son para todos y deben de hacerse cumplir por quién las dicta. Si no es capaz de ello, lo mejor es quitarlas.

El profesor Phillip Zimbardo, en un estudio sobre psicología social realizado en 1969 ilustra este concepto con soberbia actualidad, a pesar de haber sido publicado hace cuarenta años. Reproduzco este estudio e información complementaria posterior. Atención a la frase final, nos estamos acostumbrando de forma alarmante a las pequeñas y no tan pequeñas infracciones.

En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Phillip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona
rica y tranquila de California. Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con Lo reproduzco poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio.

Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no lo destruyeron. En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto.

Es común atribuir a la pobreza las causas del delito. Atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras, (de derecha y de izquierda). Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable, los investigadores rompieron un vidrio del automóvil de Palo Alto.

El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx, y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre. ¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo?

No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología humana y con las relaciones sociales.

Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que vale todo. Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos cada vez peores se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.

En experimentos posteriores, James Q. Wilson y George Kelling desarrollaron la “teoría de las ventanas rotas”, misma que desde un punto de vista criminológico, concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.

Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás. Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no importarle a nadie, entonces allí se generará el delito.

Si se cometen 'pequeñas faltas' (estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja) y las mismas no son sancionadas, entonces comenzarán faltas mayores y luego delitos cada vez más graves. Si se permiten actitudes violentas como algo normal en el desarrollo de los niños, el patrón de desarrollo será de mayor violencia cuando estas personas sean adultas.

Si los parques y otros espacios públicos deteriorados son progresivamente abandonados por la mayoría de la gente, que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas, esos mismos espacios abandonados por la gente son progresivamente ocupados por los delincuentes.

La teoría de las ventanas rotas fue aplicada por primera vez a mediados de la década de los 80 en el metro de Nueva York, el cual se había convertido en el punto más peligroso de la ciudad. Se comenzó por combatir las pequeñas transgresiones: grafitis deteriorando el lugar, suciedad de las estaciones, ebriedad entre el público, evasiones del pago del pasaje, pequeños robos y desórdenes. Los resultados fueron evidentes. Comenzando por lo pequeño se logró hacer del metro un lugar seguro.

Posteriormente, en 1994, Rudolph Giuliani, alcalde de Nueva York, basado en la teoría de las ventanas rotas y en la experiencia del metro, impulsó una política de “tolerancia cero”. La estrategia consistía en crear comunidades limpias y ordenadas, no permitiendo transgresiones a la ley y a las normas de convivencia urbana. El resultado práctico fue un enorme abatimiento de todos los índices criminales de la ciudad de Nueva York.

La expresión “tolerancia cero” suena a una especie de solución autoritaria y represiva, pero su concepto principal es más bien la prevención y promoción de condiciones sociales de seguridad. No se trata de linchar al delincuente, ni de la prepotencia de la policía, de hecho, respecto de los abusos de autoridad debe también aplicarse la tolerancia cero.

Se trata de crear comunidades limpias, ordenadas, respetuosas de la ley y de los códigos básicos de la convivencia social humana.


No es tolerancia cero frente a la persona que comete el delito, sino tolerancia cero frente al delito mismo.

miércoles, 29 de julio de 2009

PASTELITO


Este texto va a ser corto, al menos en el momento de escribirse. Es una invitación a un buen amigo, Félix, que desde hace varios meses tiene pendiente redactar esta entrada. Como se pasa el tiempo y no me cumple con su obligación, apuntaré unas cosillas sobre ella y dejaré espacio para impelerlo a continuar.
El tópico del varón ya entrado en años que mira con lascivia de la cabeza a los pies a la mujer que se cruza en su camino es una realidad. Mientras paseábamos hace unos meses, surgió el comentario a raíz de una de estas situaciones.
¿vaya pastelito, eh?
Cuando yo era muy joven, me llamaban la atención los comentarios de los compañeros de trabajo, ya cuarentones, casados y con hijos, sobre este tema. No lo entendía muy bien, ya que entre otras cosas “disponían” de su mujer en casa para llevar a la práctica esas acciones que parecían echar de menos.
Pero la naturaleza humana es muy compleja. Cuentan una anécdota de un presidente de los Estados Unidos que fue con su esposa a visitar una granja. La visita fue realizada por separado. En la visita al gallinero, la esposa del presidente se fijó en un gallo que andaba por allí “trasteando” con las gallinas. Comentó el hecho con uno de los asesores del presidente que la acompañaba con la intención de que hiciera el comentario a su marido. Finalizada la visita, el comentario llegó a oídos del Presidente que devolvió la misiva envenenada con el siguiente comentario: “Haga observar a mi esposa que el gallo lo hace con varias, no con una sola”.
Hace años me encontraba conversando sentado a la puerta de su casa con un viejecito en un pueblo perdido de una de las provincias españolas con mayor encanto: Soria. Mientras charlábamos, las gallinas picoteaban por aquí y por allá delante de nosotros. En esto, salió un gallo altivo del gallinero, escogió una y…. ¡zas! El viejecito sonrió y dijo:
“Que suerte tiene el gallo,
que en saliendo a la calle,
monta a caballo”.

Amigo FELIX, todo tuyo. Este texto se queda pendiente de tus reflexiones, sin duda acertadas, sobre los “pastelitos”.
NOTA POSTERIOR: Con fecha 6 de Septiembre de 2009 se publican las reflexiones de Félix sobre el tema.

sábado, 18 de julio de 2009

NOMBRES


Mientras espero pacientemente a la puerta de un supermercado a que mi mujer realice el acopio de alimentos y otros, me fijo en una esquela situada a la entrada del mismo que anuncia el fallecimiento reciente de una persona de una localidad cercana a donde nos encontramos de vacaciones. El finado se llamaba CILINIO. Parecía, porque es un nombre que me sonaba más, que ponía CLINIO, pero fijándome bien, el nombre que rezaba el anuncio mortuorio y los actos a celebrar con motivo del mismo era CILINIO.
A falta de otra cosa mejor que hacer para mitigar la espera, seguí leyendo la esquela. Pude conocer que la mujer se llama FLORENTINA, que el matrimonio tiene un único hijo llamado ANTONIO, casado con EMILIA. Hasta ahí todo normal en cuanto a los nombres. Pero de nuevo se dispara mi atención al leer los nombres de los dos nietos del finado: SHEILA y CHRISTIAN. Ni siquiera sé si la grafía de estos es correcta, por lo que los reproduzco tal y como figuraban, ya que suelo llevar siempre a mano un bolígrafo y un trozo de papel que me permiten tomar notas como estas.
En estos tiempos no suele haber problemas en los bautizos, si bien en épocas pasadas no todos los sacerdotes se avenían a bautizar a los niños con nombres de que no fueran cristianos. Unos primos quisieron nominar a su hijo ISRAEL y por buenas composturas acabó siendo FERNANDO ISRAEL, y gracias. Este tipo de problemas motivaba ciertos enjuagues como el que ocurrió con mi propia madre: HABILIA rezaba a efectos eclesiásticos y de partida de bautismo mientras que a efectos de Registro Civil y Documentos de Identidad es AVELINA.
Sería bueno haber podido preguntar al bueno de CILINIO su opinión acerca de los nombres de sus nietos, en mi modesta opinión tan chocantes con el suyo. CILINIO me evoca los nombres de la antigüedad, de la época romana, aunque tengo que reconocer que es la primera vez que lo he visto y me suenan más CLINIO, CLIO, CLITO o CLITÓMACO, por hacer memoria de nombres que empiecen por CLI entre los que recuerdo. Me atrevo a asegurar que los nombres extranjeros de sus nietos no eran su agrado, pero poco podía intervenir él en una decisión que tienen que tomar los padres y no los abuelos.
En mi modesta opinión, lo de poner nombres es un asunto complicado. Se hace en pocas ocasiones en la vida de las personas, claro está, dependiendo de las circunstancias de cada cual. Que yo recuerde me he enfrentado a esta cuestión dos veces por motivos fundamentales y otras dos más por motivos no tan importantes.
Una de las que no revisten una importancia crucial fue el tener que poner nombre a una mascota que nos regalaron y que no supimos rechazar. Era una gata corriente y moliente y acabó siendo llamada AMIS, un nombre extraído de la simbología egipcia. La otra ocasión acabó sin ser resuelta, vamos, que la cosa en cuestión se quedó sin nombre. Se trataba de poner nombre a una casita, lo de chalet me suena muy pretencioso, y al final no encontramos ninguno que nos satisfaciera, por lo que se quedó sin nombre.
Las que tienen más enjundia son las otras, el poner nombre a los hijos. En la primera ocasión no llegabamos a un acuerdo, con lo que al final y dado que desconocíamos el sexo decidimos que si era chico le pondría el nombre mi mujer y si era chica se lo pondría yo. Sin limitaciones. Un mal negocio ya que resultó ser chico y acabó llamándose ILIA, nombre que conserva en la actualidad pero que levantó no pocas polémicas y ampollas en su día, como supongo le ocurriría al bueno de CILINIO con sus nietos. ILIA es un nombre relativamente común en el este de Europa y cuya traducción sería ELIAS, aunque en una ocasión he conocida una chica con ese nombre y otra con un nombre parecido: IRIA.
Para mi segunda hija, una niña cuyo sexo era conocido con tiempo debido a las ecografías, la manera de enfocar el nombre fue tambien curiosa. Yo sugerí y casi impuse que el nombre tuviera cinco letras, ni una más ni una menos y que fuera un nombre “normal” aunque habría que definir que entenderíamos como “normal” en caso de nombres. La idea era que el nombre decidido fuera el que se utilizara y no andáramos con diminutivos, alias u otras cosas. Confeccioné una lista de posibles nombres de mujer de cinco letras, “normales” y de ella fuímos quitando hasta decidir. Recuerdo alguno de los barajados, tales como ADELA, AÚREA, BELÉN, CELIA, CLARA, DARÍA, DIANA, ELENA, ELISA, FLORA, JUANA, JULIA, LEIRE, LIDIA, LUISA, MARÍA, MARTA, NEREA, NURIA, PILAR, ROCIO, SOFÍA, TALIA, LUCÍA, PAULA, LAURA, OLAYA, … hasta que al final se decidió el que tiene: IRENE, si bien hubo un intento de romper la regla de las cinco letras autoimpuesta y se posibilitó el de PATRICIA, siendo finalmente desestimado. Luego nos hemos enterado que IRENE significa paz, que tiene dos santos en el calendario y alguna otra curiosidad más.
Las tradiciones familiares juegan sus buenas bazas en esto de los nombres. Yo mismo debo mi nombre compuesto a mis dos abuelos. Una vez leí en una revista el sistema de nombres que utiliza desde hace varias generaciones la familia del conocido escritor y vecino vacacional ALFONSO Ussía. No recuerdo bien la curiosa descripción y no quisera equivocarme, pero todos los varones de su familia llevan cuatro nombres, dos de ellos fijos, ILDEFONSO y MARÍA. En algún caso en que se había omitido este sistema, el niño había fallecido a edad temprana.
Puestos a hablar de nombres, hay algunas cosas y anécdotas curiosas. Por ejemplo, un vecino se llama PATROCINIO, nombre que a mí se me antoja como femenino. Otro nombre curioso es el de un amigo, llamado AUSTRICLINIANO, así, como suena, con todas las letras. Todos le llamamos AUSTRI porque lo otro sería eterno. Un día hace muchos años le acompañé a recoger un premio que había obtenido en un pueblo de la provincia de Segovia. En el ayuntamiento, el secretario procedió a leer el acta para la entrega de premios y al llegar a mi amigo se encasquilló: AUST… , AUSCLI….. Sr. PÉREZ acabó diciendo el buen funcionario, utilizando el apellido que le sacó de apuros.
Hace años me entretuve en registrar en el ordenador todos los nombres que aparecían en el santoral que reflejaba el conocido taco calendario del Corazón de Jesús, que ya ha sido referido en este blog. Al final resultaron dos mil seiscientos ochenta y cuatro nombres distintos. Algunos, como el de ANASTASIO, aparecen en varios días diferentes.
Como dato curioso, jugando con mi hija en este momento están dos amiguitas que responden a los nombres de CASILDA y GABRIELA. Infrecuentes, si, pero normales.

lunes, 13 de julio de 2009

CASCOS



La acepción “cascos” ha quedado ya en desuso, al menos en mi caso hace ya mucho tiempo que no la escucho para referirse a los recipientes que contienen líquidos.


Los primeros cascos de los que tengo algún recuerdo eran de los yogures. Cuando los pequeños podíamos hacer recados, ya que los peligros eran prácticamente inexistentes para los niños al no haber circulación de vehículos a motor, mi madre me mandaba a la panadería del “tío tijeras” a comprar los yogures. Cada cuatro de ellos iban agrupados en una cesta de alambre y era necesario llevarlos para cambiarlos por los nuevos, so pena de que el importe del contenido se viera incrementado con el del continente. Los cascos tenían un precio, ya que no era lo mismo un casco de yogurt que un casco de gaseosa “La Casera”, los primeros cascos que yo recuerde andaban por casa, donde no era costumbre disponer de la cantidad de bebidas que hoy en día almacenan nuestros frigoríficos para el consumo familiar o para invitar a tomar algo si viene alguien a casa. Por ello, cuando se rompía un casco, ya se sabía que al ir a reponer había que pagar por el nuevo.

Para un chaval, era de alegría encontrar por la calle, tirados, cascos de cualquier tipo, pues suponía que al llevarlos al establecimiento correspondiente te caían unas pesetillas. No recuerdo bien los precios de aquellos cascos, no era mucho, pero suponía dar un valor a las cosas, no tirarlas a la basura así porque sí.

Hace años que los cascos han cambiado de nombre y se denominan “envases”, y ya no se aplican solo a los líquidos, sino a todo tipo de compras que se pueden hacer, preferentemente en supermercados. Para facilitar la venta, todo viene envasado. Eso supone que una vez en casa extraído el producto, que es lo que nos interesa, el envase va a la basura. Cierto que en los últimos tiempos nuestros dirigentes se esfuerzan por concienciarnos del significado y efecto de la palabra “reciclar”, que no es otra cosa que hacer un depósito selectivo de los envases desechados de forma que no sean directamente basura y puedan ser tratados de alguna forma para recuperarlos. Así pues, se produce un doble coste, lo que nos cuesta el envase, que tiramos a la basura o a reciclar, más el coste del reciclado. Costes añadidos por nuestra comodidad y los nuevos usos de venta que nos han impuesto. Con esto no se va al fondo de la cuestión, que sería eliminar ese tipo de envases desechables. Una utopía.

Pero volvamos a los cascos, recipientes contenedores de líquidos. Los hay de muchos tipos y formas, tales como latas, plásticos, briks, bolsas y algún otro que en este momento no recuerdo. Hace ya muchos años que iba a la bodega con mis cajas de cascos de la cerveza, el trinaranjus y la coca-cola para comprar los nuevos. Poco a poco el bodeguero me fue diciendo que los cascos de las cervezas no eran retornables y que la coca-cola y el trinaranjus ya no embotellaban en cristal, habiendo cambiado a plástico los tamaños grandes y a lata los pequeños. El agua mineral viene generalmente en plástico, aunque algunos restaurantes, no todos, la siguen sirviendo en cristal, veremos el tiempo que dura.

Hace años un amigo mío trabajaba como encargado en una fábrica de botes para las principales distribuidoras de bebidas. ¿Se han parado a tomar conciencia de lo bonitos y espectaculares que son los diseños de los botes? Nunca conseguí que me dijera lo que costaba en fábrica cada uno de esos elegantes recipientes destinados a contener líquidos y que una vez consumidos van directamente a la basura o reciclaje. Averigüé por otros conductos que el importe, repito hace ya unos años, era de 13 pesetas de las de antes. Nunca pude saber si esto era cierto, ya que me parecía mucho dinero, pero sea lo que sea, lo cierto es que lo pagamos nosotros y cada vez que consumimos uno, una determinada cantidad de dinero va directamente a la basura, amén de generar problemas medioambientales de los que no somos conscientes. Según estudios, un bote tardaría cerca de 500 años en ser degradado en la naturaleza de forma natural.

La desaparición de los cascos estuvo motivada por problemas de logística. Los primeros que forzaron los cambios fueron las grandes superficies, para las que representaba un problema la recogida de cascos y principalmente el almacenaje de los mismos, un sitio precioso que podía dedicarse a almacenar productos realmente aptos para la venta. Las grandes embotelladoras vieron el cielo abierto, al no tener que retirar los cascos, lavarlos, limpiarlos y etiquetarlos de nuevo para su puesta en circulación. Para los “grandes” todo eran ventajas, que se traducían en costes para los clientes y en problemas para los organismos encargados de retirar y procesar las basuras. El principal vertedero de Madrid se denomina VALDEMINGOMEZ y debería de ser de obligada visita por todos y cada uno de los habitantes de la provincia para tomar conciencia de lo que está ocurriendo con la basura y todo lo que le rodea.

En una fiesta familiar celebrada ayer a la que asistían miembros de mi familia procedentes de Alemania, surgió el tema. Habían aportado cascos de una cerveza estupenda de Munich. Cuando se procedía a recoger la mesa y se iban a depositar los cascos de las cervezas españolas en bolsas, de plástico, para llevarlos al contenedor de reciclaje, ellos preguntaron que íbamos a hacer con los cascos de las cervezas alemanas. Cuando les dijimos que irían al contenedor, dijeron que de ninguna manera, que cada casco costaba 8 cts. de euro y que igual que habían venido de Alemania llenos, se volverían para allá vacíos, para seguir su ciclo.

Coste cero, basura cero.

Las latas tienen un coste tan alto en Alemania que prácticamente han desaparecido. Había yo oído algo similar en Dinamarca. Como nosotros vamos siempre por detrás, sobre todo en temas medioambientales, tardaremos todavía unos años en descubrir que el sistema de cascos de hace cuarenta años es el único viable desde el punto de vista de la conservación de la naturaleza, aunque nos suponga un esfuerzo a todos.

sábado, 4 de julio de 2009

SUPLICIO


Me gusta conducir. Me gusta mucho conducir. He tenido la gran suerte de tener coche desde los 18 años, mínima edad legal que fue y sigue siendo por el momento para poder tomar el volante de un coche y disfrutar de la libertad que supone el moverte a tus anchas y explorar nuevas rutas y nuevos rincones. También he tenido la suerte de tener dinero para gasolina. Recuerdo que el primer litro de gasolina que puse en mi primer coche, un SEAT 127, costaba siete pesetas de las de antaño.
Al principio de los años ochenta del siglo pasado, cuando llegaban las vacaciones de verano, el ritual era llenar el coche de comida no perecedera, añadir la tienda de campaña y hacer kilómetros por las carreteras europeas, toda una aventura. Recuerdos especiales como aquel viaje de treinta días recorriendo más de trece mil kilómetros hasta sobrepasar el Círculo Polar Ártico y disfrutar del inolvidable “Sol de Medianoche” o galopadas de mil ochocientos kilómetros para llegar a casa desde Interlaken, en el corazón de Suiza, en una sola jornada, cuando el tramo entre Zaragoza y Madrid, los últimos trescientos y pico kilómetros, eran de carretera normal, llena de camiones.
Pero esta introducción me desvía del interés en este escrito. En esta semana me he visto obligado a hacer 54 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, a media mañana, por carreteras locales de la Comunidad de Madrid. Un verdadero calvario, enorme suplicio, especialmente cuando hay que atravesar múltiples poblaciones como fue el caso.
Los camiones y furgonetas de reparto, que hacen su trabajo como pueden, los camiones de retiradas de los contenedores de basura, verdes, amarillos o azules, que paran y realizan sus funciones cuando les toca, el autobús de línea que mientras está parado recogiendo y dejando viajeros corta el tráfico, el turista despistado que para a preguntar, el conductor mayor que va lentísimo, el que aparca y desaparca ….. una serie de pequeños caos que te pueden hacer el viaje de lo más desagradable.
Pero esto es parte del juego. El tráfico es así y hay que adaptarse, bien eligiendo otros horarios o bien poniendo buena música en la radio y disfrutando del "paseo", eso sí, saliendo con suficiente tiempo para tardar hora y cuarto en un trayecto que normalmente se hace en cuarenta y cinco minutos.
Los conductores, hablando en términos generales, nos hemos dedicado durante muchos años a ignorar las señales de tráfico, unos más y otros menos, y adaptarlas a nuestras peculiares visiones. El aparcar bajo una señal de prohibido, siempre que “no se molestase”, era y sigue siendo habitual, así como otras cuestiones menores y no tan menores, que quitaban valor a las señales y permitían adaptar el Código de la Circulación a la visión particular de cada uno. Otras cosas de más calado, como velocidad, conductas inadecuadas, conducir en estado de embriaguez, saltarse los semáforos o señales peligrosas como un “stop”, empezaban a denotar un relajamiento en la observación de las normas que conducía a efectos muy dañinos y perniciosos, tales como muertos y heridos que no paraban de crecer y engrosar las estadísticas siniestras semana tras semana.
A estas alturas en las que estamos, solo el “jarabe de palo” aplicado con contundencia parece la única posibilidad de meternos a todos en vereda. El Carnet Por Puntos, la subida desproporcionada de las multas, radares fijos y móviles que van apareciendo como setas en todas las carreteras y acciones similares parece que están empezando a surtir efecto a tenor de lo que reflejan las estadísticas. Conducimos con demasiado miedo para no incurrir en falta.
Pero me quiero referir a otros “jarabe de palo” que afean nuestros pueblos y ciudades, que nos cuestan mucho dinero, que destrozan nuestros vehículos y que ponen a prueba nuestra paciencia. Son restricciones físicas tales como bolardos en las aceras, bordillos levantados, caceras, zanjas, barreras y ….. “guardias tumbados”. Ya que no nos pueden poner un guardia real a cada conductor las veinticuatro horas del día, nuestras autoridades se han dedicado a sembrar los pueblos, como si de una auténtica plaga se tratase, de estas elevaciones de la calzada, algunas realizadas con poco criterio y que representan un suplicio diario para miles y miles de conductores.
En el viaje que he comentado anteriormente, para distraerme, me dediqué a contar los “guardias tumbados” que iba sobrepasando. Solo aguanté en las tres primeras poblaciones, donde registré respectivamente 9, 13 y 12. Luego ya lo dejé por aburrimiento. Treinta y cuatro saltitos “tachín-tachán” con el coche a la ida y otros treinta y cuatro saltitos a la vuelta solo en esas tres poblaciones.
Desde luego que cumplen su función, que es reducir la velocidad de los vehículos. A la fuerza obligan. Al parecer a tanto ha llegado la cosa que el Ministerio de Fomento, el pasado mes de Noviembre, ha emitido una nota técnica que regula e informa de las medidas y tamaños que se deben tener en cuenta al construir estos “impedimentos” tan molestos. Porque parece que llega el albañil del ayuntamiento correspondiente y los hace según le venga la idea o tenga ganas, repito, parece. Algunos se asemejan a bordillos atravesados en la calzada, como el de la fotografía, y son terroríficos para los coches y no digamos ya para autobuses o camiones, que a pesar de pasar prácticamente parados se dejan los bajos, la amortiguación y la paciencia de sus conductores.
El otro día hice una prueba, pero solo una, ya que no estoy por la labor de destrozar el coche. En un tramo que estaba señalizado a 50 como velocidad máxima, puse el coche a esa velocidad exacta utilizando el limitador y acometí decidido uno de ellos. Casi me quedo allí. El pasarlos a 30 kilómetros por hora, repito en un tramo señalizado a 50, ya es en algunos casos como para tener que llamar a la grúa y que venga a recogernos.
Al final es lo de siempre, como hay algunos conductores, entiendo que una minoría que no cumplen las normas, pongamos obstáculos para hacérselas cumplir a estos pocos, y de paso castigamos a la mayoría que no tendría por qué sufrir estos inconvenientes.
Y lo más lamentable es la cuestión de fondo, olvidada ya, y que recupero:
¿porqué no es suficiente con las señales de limitación de velocidad?

domingo, 28 de junio de 2009

FRASEOLOGIA


No tenía muy claro si la palabra elegida para título de esta entrada en el blog era correcta y además significaba lo que yo creía. Una rápida consulta al diccionario nos muestra diversas acepciones de las cuales una de ellas, la número cuatro, representa la idea que yo tenía: “Conjunto de frases hechas, locuciones figuradas, metáforas y comparaciones fijadas, modismos y refranes, existentes en una lengua, en el uso individual o en el de algún grupo”.Hilando un poco más fino, la acepción segunda también anda cerca: “Conjunto de expresiones intrincadas, pretenciosas o falaces.”
Desde hace algunos años me he aficionado a coleccionar frases hechas. Selecciono y apunto las que me gustan, en el sentido de que dan que pensar y pueden ser motivo de algún comentario o intercambio de opiniones, ya que se prestan a diferentes interpretaciones, empezando por si se está de acuerdo o no con la misma y con el significado que cada cual otorga. En muchos sitios aparecen frases, como por ejemplo en la cabecera de algún diario nacional como “El Mundo” o en una sección fija de alguna revista mensual como “Muy Interesante”. Por ejemplo, la frase que aparece en la cabecera del diario El Mundo de hoy es la siguiente: “Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema”, Winston Churchill.
Como no podía ser de otra manera, Internet es también una fuente inagotable de referencias a frases. De entre algunas que le localizado, suelo consultar en alguna ocasión www.mundocitas.com. Ahí se pueden encontrar un sinfín de frases, clasificadas por temas o por autores y con algún valor añadido, que yo utilizo, cual es que te envíen un correo electrónico diario con una frase escogida al azar. Con este correo electrónico consigo dos fines, uno la lectura de la propia frase y otro es que me llegue un correo diario, bueno, en mi caso son tres, a cada una de las cuentas de correo que utilizo, lo cual es una forma de probar que las cuentas funcionan. Ya he detectado en un par de ocasiones fallos en una de ellas, curiosamente la que es de pago. A modo de referencia, la frase que me ha llegado hoy en uno de los correos es “La fama es un trozo de nada que el artista agarra al vuelo sin saber por qué.” Fernando Arrabal.
En esta web es posible también el acceso a la colección de frases de un autor determinado. Uno de los autores que tiene muchas frases y en general muy buenas, y que ya he comentado en otra entrada en este blog es Benjamin Franklin. No solo podemos leer todas las frases que están recopiladas de él, sino generar un documento en formato "pdf" con una breve historia y sus frases para guardarlo en nuestro ordenador o enviarlo a los amigos, para que reflexionen, en lugar o además de tanta basurilla como circula por ahí, mientras el correo electrónico sea más o menos gratuito y no genera costes añadidos. Cuando haya que abonar algo, ya no circularan tantos correos, muchos de ellos spam y basura, y el personal se cuidará muy mucho de enviar cosas de forma masiva. El enlace directo a la entrada específica de Franklin en la web de Mundocitas es http://www.mundocitas.com/autor/Benjamin/Franklin.
Otra de mis fuentes diarias es el Taco Calendario del Corazón de Jesús, ese calendario que preside mi escritorio y que requiere atención diaria para ir cortando una a una las páginas que representan cada día. Amén de otras informaciones interesantes y curiosas, cada día, excepto los domingos y fiestas señaladas, contiene una frase. Hoy por ser Domingo no hay, pero podemos dejar constancia aquí de la de ayer sábado cuya hoja acabo de arrancar: “Abrirse camino es sencillo; lo difícil es mantener el rumbo” Cecilia Bartoli.
Pero la idea de escribir este apartado tengo que reconocer que ha venido por una frase que el profesor recordó en un curso al que he asistido hace unos días. Yo la había oído con anterioridad aunque no sabía su autor, así que le pregunté. Me dió como referencia un libro que sin más dilación estoy leyendo, encontrándome en estos momentos en su ecuador. Otro modo de capturar frases para la colección es a partir de textos que llamen la atención en libros o artículos, como es este caso. Yo conocía la siguiente versión de esta frase: “Hasta los hombres más opacos emiten algún resplandor; pocos hay que no puedan enseñarnos alguna cosa”. Una vez localizada en el libro, la frase completa reza así: “Los hombres más opacos emiten algún resplandor: este asesino toca bien la flauta, ese contramaestre que desgarra a latigazos la espalda de los esclavos es quizá un buen hijo, ese idiota compartiría conmigo su último mendrugo. Y pocos hay que no puedan enseñarnos alguna cosa. Nuestro gran error está en tratar de obtener de cada uno en particular las virtudes que no posee, descuidando cultivar aquellas que posee”.
Podemos estar de acuerdo o no con esta u otra frase, pero de lo que no cabe duda es que nos da que pensar y nos puede aportar nuevos puntos de vista acerca de variadas cuestiones, que sin duda pasarán a engrosar y enriquecer nuestra mochila de conocimientos para seguir transitando y “trans-accionando” por la vida.
Otra frase de las que he entresacado del libro comentado es la siguiente, que me parece muy de actualidad: “Toda ley demasiado transgredida es mala; corresponde al legislador abrogarla o cambiarla, a fin de que el desprecio en que ha caído esa ordenanza insensata no se extienda a leyes más justas.” Revísese esta frase en el tema del tráfico, donde se ha llegado a tal relajación en el cumplimiento de las normas que el jarabe de palo que nos están aplicando ahora a base de multas y radares es desproporcionado pero que es la única manera de volvernos al redil.
Puedo intuir en que está pensando el lector, que no es otra cosa que voy a acabar este escrito sin mencionar el libro. Lo dejo para el final, con lo que intento mantener el interés. El libro es duro, interesante, para leer con tranquilidad, una joya de libro con muchas enseñanzas: “Memorias de Adriano”, de Marguerite Yourcenar. Según dicen los entendidos, una de las joyas del pasado siglo XX.

miércoles, 24 de junio de 2009

MODERNIDADES


Justo cuando empiezo a escribir unas apreciaciones acerca de los tiempos modernos en que nos ha tocado vivir, me llega por correo electrónico una frase que resume de un plumazo y con gran maestría las incongruencias que nos van invadiendo día tras día y a las que nos es imposible mostrar siquiera una pequeña resistencia.
La frase en cuestión dice lo siguiente:
“En el mundo actual, se está invirtiendo cinco veces más en medicamentos para la virilidad masculina y silicona para mujeres, que en la cura del Alzheimer. De aquí algunos años, tendremos viejas de tetas grandes y viejos con pene duro, pero ninguno de ellos se acordará para que sirven”
No se puede resumir de manera más certera la pérdida del norte que tiene la sociedad en este tema de la medicina y en otros muchos aspectos. El negocio prima por encima de otros muchos conceptos y el grado de permisividad que genera la oferta y la demanda hace que tendamos a dar mucha importancia a aspectos que en realidad no son fundamentales, y lo que es peor, ciudadanos y sus dirigentes olviden de poner el énfasis correspondiente en cuestiones vitales para una buena supervivencia, no solo física sino mental.
Retomo la cuestión de la modernidad. Imagino que siempre estaremos hablando de tiempos modernos y si no que se lo digan al españolito que hace cincuenta años se puso al volante de un “seiscientos” o al que a principios de los ochenta insertó su primer CD tras muchos años de situar la aguja con mucho cuidado encima de los vinilos.
Ayer celebrábamos la fiesta de cumpleaños de mi hija. Otra modernidad esto de los cumpleaños, donde hay que juntar a prácticamente toda la clase y organizar dos horas de juegos y merienda. Asistieron dieciocho niños y la cosa en general fue bien, aunque siempre hay dos que se pegan, tres que no hacen caso y cuatro que se montan su fiesta particular y pasan de todo. Lo normal. Huyendo de sitios cerrados y estereotipados que de dedican de forma profesional a organizar este tipo de fiestas, nos metimos en el jaleo de organizarla en el campo. Aparte de preparar toda la parafernalia correspondiente de globos, cadenetas, manteles, platos, vasos, servilletas, bocadillos y “sandwiches”, tarta, etc. etc. el problema era enfriar la bebida. La solución fueron dos grandes barreños con hielo. Calculé que dos horas serían suficientes para que la bebida estuviera fría o al menos fresquita, ya que estamos en verano y el calor aprieta aunque la fiesta empezara a las seis de la tarde. El día anterior había comentado con mis amigos donde se compraba el hielo y había dos opciones, la gasolinera de Mariano o la tienda de Javi. Como iba a ir a eso de las cuatro mencioné que la mejor opción era la gasolinera pero me dijeron que no, hombre, que lo comprara en la tienda que le hacía un favor. Así que me dirigí a la tienda a eso de las cuatro muy poco convencido que pudiera comprar el hielo, pensando que a continuación me tendría que ir a la gasolinera.
Al llegar a la tienda, estaba cerrada, pero un gran cartel en el frontal de la misma rezaba “HIELO” y a continuación un número de teléfono móvil. Por probar no se pierde nada, con lo que llamé al teléfono y allí que me salió Javi, diciéndome que en dos minutos estaba ahí, como así fue. Realmente vive a dos pasos, así que una forma de no tener la tienda abierta pero atenderla pasa por que el cliente se sepa de qué va la cosa y utilice su teléfono para llamarle. Supongo que le fastidiaría la siesta pero habrá decidido que será mejor estar en su casa descansando aunque le molesten que estar en la tienda.
Así que ya lo saben, se imponen este tipo de comercios, semi-abiertos o semi-cerrados, donde podrá ver un cartelito con un móvil al que deberá llamar si quiere ser atendido. Así pues, al coste del producto habrá que añadir el coste de la llamada, que no es gratis.
Otra modernidad puede ser apreciada hoy día con frecuencia cuando entramos a una tienda aunque a mí también me ocurrió en otro tipo de comercio más peculiar, cual es un bar. Habíamos quedado un grupo de amigos para tratar unos temas en un bar, al que yo llegué puntual, cosa que no suele hacer el resto. Pues bien, el bar estaba vacío excepto el camarero que estaba en la barra, no mirando al cielo o a la puerta, sino enfrascado en ….. un ordenador portátil conectado a internet. Me saludó y me pidió por favor que le dejara un momentito, que estaba mandando un correo electrónico que era muy importante.
Qué cosas tendremos que ver en el tiempo que nos quede de transitar por este mundo.