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domingo, 10 de noviembre de 2024

INTRINCADO

El «Quijote», ese libro magnífico escrito por Miguel de Cervantes y Saavedra hace más de cuatrocientos años, es una fuente inagotable de enseñanzas, muchas de ellas de actualidad a pesar del tiempo transcurrido. Su colección de refranes es para tenerla presente. Hoy me viene a la memoria uno: «Con la Iglesia hemos topado, Sancho». Pero…

—Pues guíe vuesa merced —respondió Sancho—; quizá será así; aunque yo lo veré con los ojos y lo tocaré con las manos, y así lo creeré yo como creer que es ahora de día.

Guio don Quijote, y habiendo andado como doscientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra, y vio una gran torre, y luego conoció que el tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo. Y dijo:

—Con la iglesia hemos dado, Sancho.

Como curiosidad diré que la frase que todos conocemos no está en el Quijote exactamente igual, como puede verse en el extracto del párrafo anterior tomado de la edición electrónica de la RAE. La expresión que realmente figura en el texto es «Con la iglesia hemos dado, Sancho». E iglesia en minúsculas, con lo que se refiere a un edificio y no a la institución.

Aunque en el Quijote tiene un significado literal —se toparon con el edificio de la iglesia de San Antonio Abad, en El Toboso— el refranero y uso popular lo aplica normalmente cuando surge algún problema o inconveniente con algún tipo de estamento o autoridad de cierto peso, pudiendo ser no solo eclesiástico sino también y por extensión, gubernamental, militar… Las actuaciones corren el riesgo cuando menos de retrasarse…

Desde hace ya más de tres años un grupo de familiares —somos ya dieciocho por herencias— estamos tratando de vender un inmueble que compró mi abuelo poco antes de la Guerra Civil de 1936. No lo pudo disfrutar mucho porque marchó exiliado con toda su familia al pueblo valenciano de Alacuás donde falleció. El inmueble, construido en 1774 por el Duque de Arcos, ha pasado por muchas vicisitudes hasta llegar a la actualidad, sufriendo modificaciones, ventas parciales y muchos cambios en su estructura interior, no así en la exterior, siendo uno de los (muy) contados edificios que conservan su aspecto externo original en el casco antiguo de San Lorenzo de El Escorial. Para el curioso lector ya dediqué una entrada en este blog titulada «EXQUISITOS» en febrero de 2023.

Han transcurrido tres años de problemas y más problemas con «estamentos oficiales» como Ayuntamiento y Comunidad de Madrid. Diferentes compradores se han interesado por el edificio, pero todos ellos han ido encontrando trabas y más trabas para realizar cualquier intervención. No a todo, por parte de los servicios municipales, que en muchas ocasiones ni siquiera han atendido la petición de celebrar una reunión para tratar el asunto.

Por fallecimientos, con las correspondientes herencias, la actividad estos años ha sido frenética en Notarías haciendo escrituras y en el Registro de la Propiedad cuando se iban a registrar las mismas. Lo dieciocho propietarios con porcentajes variables de propiedad que van desde el 11,11% hasta el 0,55%, un verdadero galimatías. Por no hablar también del asunto de las Plusvalías en el Ayuntamiento. Heredas una casa y, aunque no se ha producido una venta real ni te ha supuesto un ingreso, supone una transferencia de propiedad y hay que pasar por caja.

Parecía que en estos días íbamos a ver la luz tras una pista americana de obstáculos diseñada para el cuerpo de infantes más sofisticado. El comprador quiere la casa tal y como está, y punto. No sé si luego se peleará con organismos, pero de momento todo estaba dispuesto para firmar la escritura de compraventa y olvidar el asunto.

Pero… quia. La iglesia a la que se refiere don Quijote ha sido la notaría. Se entrega toda la documentación para la redacción de la escritura un martes. Desde la notaría se descuelgan pidiendo las escrituras de herencias de todos los implicados ¿Por y para qué? Aunque amigos e incluso un par de abogados consultados nos dicen que esta petición de escrituras es una práctica frecuente entre los notarios, sobre todo los de una cierta edad, no tiene ningún sentido. ¿Tiene alguna autoridad lo inscrito en el Registro de la Propiedad? En este estamento se presentan las correspondientes escrituras cuando se ha producido un cambio de propiedad. El Registrador bastantea las escrituras e inscribe la nueva propiedad. Se supone, aunque ya tengo duda de todo, que el Registro es competente para certificar la propiedad de un inmueble. Pues parece ser que no. Los notarios tienen acceso a estos certificados, pero aun así… piden papeles y más papeles.

A lo largo de la semana hemos llevado a la notaría toneladas de escrituras de propiedad, de herencias, de apoderamientos, nota simple oficial del registro… Menos mal que este exquisito notario no pidió «todas» las escrituras desde la construcción de la casa, allá por 1774. Curiosamente tenemos copia de la escritura original gracias a la eficiente archivera del archivo municipal que localizó la escritura entre los montones de legajos magníficamente conservados bajo su supervisión. La imagen que encabeza esta entrada es el inicio de esa escritura.

Pues, no se lo pierdan, pasada una semana, el notario —o su oficial o el sursum corda— nos llama por teléfono y se descuelga con que se trata de una escritura muy complicada y que no se hace cargo de ella, por lo que pasemos por la notaría a recoger toda la papelería y ¡Santas Pascuas!, que nos busquemos otro notario.

Nuestra capacidad de asombro ha alcanzado cuotas impensables. ¿Puede un notario rechazar la confección de una escritura de compraventa? Pues sí, puede, como de hecho lo ha hecho y por informaciones que hemos podido recabar, no es la primera vez. Debe ser que le sobra el dinero o le falta profesionalidad y vergüenza torera, o todo a la vez. Hay que decir que, en caso de una escritura de compraventa, la notaría operante la designa la parte compradora que, además y para más inri, había comunicado esa notaría en concreto a su banco porque en el mismo acto se firmaría la concesión de una hipoteca. Nos hemos quedado todos con cara de haba como se debió quedar don Quijote cuando dio, que no se topó, con la iglesia de El Toboso.

Un asunto intricado… para esta notaría. Esperemos que la parte compradora encuentre otra con más solvencia, profesionalidad y disponibilidad a la mayor brevedad posible.




 

domingo, 3 de noviembre de 2024

MISTERIO

Misterio… en el cementerio.

El pasado viernes 1 de noviembre de 2024 ha sido el llamado desde hace mucho tiempo «Día de los Difuntos». Sin entrar en contradicciones de gobiernos y laicismos, es un día festivo nacional en el que muchos aprovechamos para hacer una visita a los cementerios y rendir un pequeño homenaje a los seres queridos que dejaron este mundo. Dicho sea de paso, cosa que haremos nosotros tarde o temprano. Si bien el modelo clásico de cementerios está decreciendo a marchas forzadas debido a las incineraciones, los túmulos de hace años, cuando no había costumbre de incinerar, siguen allí esperando nuestra visita.

¡Cómo somos los humanos! Antes de entrar en el luctuoso —e increíble— suceso que es objeto de esta entrada en el blog, un par de reflexiones con hechos que no tienen, aparentemente, nada que ver.

Hace años, en Japón, con motivo de un gran desastre que no puedo recordar ahora, se veía en las imágenes una cola de personas con garrafas para llenarlas de agua en una fuente pública. Mientras todas las personas llevaban una única garrafa, las cámaras enfocaron desde la distancia a un señor que llevaba dos. Cuando esta persona llegó a la fuente, llenó UNA de las garrafas y se puso de nuevo a la cola para llenar la segunda. ¿Civismo? ¿Educación? ¿Respeto a los demás? Ponga Vd. su comentario a este hecho.

Esta semana de finales de octubre de 2024. Tremendos sucesos principalmente en Valencia y otras provincias españolas por las tormentas, gota fría, DANA (Depresión aislada en niveles altos de la atmósfera) o cómo quieran llamarse tratando de confundirnos. La violencia del agua destrozó pueblos, carreteras, barrancos, vías férreas… arrojando en estos momentos en que escribo estas líneas más de 200 muertos y gran cantidad de desaparecidos. En esta situaciones, muchas personas, héroes anónimos, han dado lo mejor de sí, ayudando a sus congéneres hasta extremos verdaderamente insólitos, pero… sin entrar en consideraciones ni comentarios, en la prensa se podían leer los siguientes titulares: «Al menos 50 detenidos por actos de pillaje en tiendas y centros comerciales de las zonas afectadas por una dana», «Asaltando el supermercado para "sobrevivir"…», «Un amanecer de saqueos y coches flotantes en el polígono de …», «Propietarios y familiares de una joyería haciendo guardia las 24 horas para evitar robos…», «Se pide a los compradores que no hagan acopio de alimentos en sus compras…»…

Todos los años, mi hermano Carlos, unos días antes del día de difuntos, compra un centro de flores y lo coloca en la tumba de mi padre, fallecido en 2010. Hace una fotografía y lo comunica al resto de la familia para nuestro conocimiento. Al día siguiente, otro de mis hermanos, Jesús, subió al cementerio y… ¡voilá!, el centro había desaparecido. Aquí no ha habido tormentas, vientos y otros efectos atmosféricos que pudieran haber «movido» el centro de donde estaba.

El cementerio es uno de los dos existentes en el pueblo. Antiguo, con años de historia y enterramientos de más de ciento cincuenta años. Pequeño, consta de cuatro patios. Mi hermano se dio una vuelta pesquisidora por los patios y pudo ver algunos ramos o centros de flores similares al que estaba en la tumba de mi padre.

Los centros de ese tipo, más o menos estándar, los confeccionan en una de las dos floristerías existentes en el pueblo. La confección es manual y por ello nunca habrá dos milimétricamente iguales. Pero sí que serán idénticos el que estaba en la tumba de mi padre y el que apareció, en el mismo patio, en otra tumba de otra familia: el que está recuadrado en amarillo en la fotografía que encabeza esta entrada. La fotografía que hizo mi hermano al depositar el centro en la tumba de mi padre sirvió para localizar, sin ningún género de duda, donde había ido a parar cuando misteriosamente desapareció. Se lo podían haber llevado a otro camposanto, pero no, quién quiera que fuera el «transportador» lo colocó en otra tumba de otro patio.

En el pueblo nos conocemos casi todos, con lo que sabemos a quién pertenece la tumba elegida para «disfrutar» de un centro en principio destinado a mi padre. El centro floral… ¿se movió solo?, ¿algún gracioso desconocido se dedica a mover flores de una tumba a otra?, ¿algún familiar de la tumba de destino se quiso ahorrar unos eurillos? Nunca lo sabremos.

No hay que ser muy Sherlock para comprobar que se trata de un único centro de flores. Vean la disposición de los claveres, sus colores, las ramas de relleno… Para más inri, el clavel blanco central tiene una muesca en su parte inferior que es la guinda que cierra la investigación: es el mismo, sin ningún género de duda.

Ahora se impone qué hacer. Lo suyo sería devolver el centro a la tumba de mi padre, pero… Hemos optado por comprar otro ramo y no entrar en disputas. Al año que viene habrá que recomendar a la floristería que utilice bases de centros con una argolla soldada que permita poner una cadena con candado para que no se lo lleven. También se puede introducir en el ramo un chip que permita tenerlo localizado en todo momento. Creemos, como otra alternativa, que lo mejor será pedir al cura párroco, director de este cementerio parroquial, que instale cámaras de vigilancia en los cuatro patios. Porque, han sido unas flores, pero ya puestos…




 

domingo, 27 de octubre de 2024

ALBO

Uno no puede tener por menos que una cierta satisfacción cuando el tiempo acaba dándole la razón en ideas y costumbres que ha mantenido a lo largo de muchos años, en este caso, toda una vida.

El primer coche que compré allá por 1973, un SEAT 127, era blanco. No le compré yo directamente, sino a través de un tío mío que tenía contactos en la SEAT y que le obtuvo con un buen precio a pesar de que a él no le gustaba el color blanco. Era el que le ofrecieron, merecía la pena por el precio y la entrega inmediata y…

Las modas van y vienen en muchos aspectos de nuestras vidas y el color del coche no deja de ser uno de ellos. No siempre que la gente se compra un coche puede elegir el color y se está un poco a las indicaciones de los concesionarios por la cantidad de cuestiones que rodean a la compra, sobre todo el precio y la disponibilidad. Por ello, es frecuente que los compradores «carguen» con modelos o colores no deseados llevados por la prisa y dejándose convencer por los vendedores, expertos en estos asuntos. Las mentirijillas piadosas, en forma de pros y contras, acaban por derribar nuestras defensas.

No ha sido mi caso. Hay otra entrada antigua en este blog que habla también de este asunto y que no voy a indexar porque algunas de las cosas que allí se trataban van a ser traídas a colación de nuevo. Allí escribía… «Desde entonces he tenido nueve coches y todos ellos blancos, lo que no siempre ha sido fácil. Por uno de ellos tuve que esperar cerca de tres meses hasta que lo fabricaran especialmente para mí pues la marca y el modelo —Citroën Xsara— había retirado el blanco como color posible en la fabricación de este modelo. El vendedor, gran amigo mío, trató hasta la extenuación de convencerme de pedir otro color, pero me mantuve en mis trece y le dejé claro que blanco o me iría a otra marca. Sigo yendo por su taller y algunas veces me lo recuerda…

Por ello, cuando hace unos días leía en el diario «El País» el artículo cuyo titular encabeza esta entrada, no pude por menos de sentir una cierta satisfacción de que mi manía por el blanco ha vuelto y se está imponiendo en los últimos años. Blanco, normal, sin metalizados, nacarados, perlados u otras zarandajas. En el artículo se puede leer…

El blanco no siempre ha sido la primera elección, pero es popular por su neutralidad y bajo coste. Por ejemplo, en España, el porcentaje de coches blancos en 2001 era solo del 8,6%, en 2010 subió al 23,6% y en 2020 ya suma el 53% del total.

¡En 2020 la mitad de los coches eran blancos! No sé si creérmelo. Me gustaría saber cuál era el porcentaje de coches blancos en 1973 pero si en 2001 era solo del 8,6% nos podemos imaginar. Por aquella época empezaban los colores metalizados e incluso había algunos ciertamente estridentes como el color butano que tenían los primeros Renault-5. Como dice el refrán y nunca mejor aplicado que a este asunto «para gustos hay colores».

Como se menciona en el artículo referido, que no sé si seguirá estando disponible en la web del periódico o, si lo está, será accesible sin ser suscriptor, el color blanco tiene aspectos a favor y en contra que conviene considerar: no es mi caso porque blanco, blanco y solo blanco, pase lo que pase. Por ejemplo, en aquella época, 1973, los parachoques de los coches eran verdaderas vigas de hierro, color metal, mientras que luego se impusieron los plásticos —grises o negros— que están volviendo dada su practicidad y capacidad para absorber los golpes en caso de accidente.

Pero a buen seguro estoy confundido. En la ceremonia de la entrega de los premios Princesa de Asturias que ha tenido lugar en Oviedo esta semana, todos los coches que llevaron a los premiados y a los miembros de la Casa Real eran de un color intensamente negro. Entiendo que el negro es más señorial y elegante, pero cuando yo voy conduciendo mi coche no voy viendo especialmente su color. Y, además, tendrán estas autoridades empleados que los mantengan perfectamente limpios y aseados. Yo sigo con mi blanco que encubre (algo) más la suciedad y el polvo, aunque los rayones y desconchones saltan  más a la vista que en los coches oscuros.

Cuando decido cambiar de coche, vendo el mío por mi cuenta y mis medios. Normalmente trato de tenerlos cuidados, duermen en garaje casi todos los días del año salvo cuando estamos de vacaciones o puentes. Paso las revisiones oficiales rigurosamente. Con ello puedo arañar algunos eurillos más, amén de hacer un favor al comprador, muchas veces amigo o conocido, que se queda con un vehículo sin trampas ocultas, lo que no garantiza que aparezcan, pero con esa salvedad hago la venta. Una cosa que no conocía es que al parecer el blanco es un color inofensivo con cierto atractivo para los compradores de coches usados.

Cómo resumen de ventajas se podría decir de forma rápida que… son más baratos en la compra, son más fáciles de limpiar, son más visibles en la carretera, absorben menos el calor del sol y son por lo tanto más frescos, son más fáciles de mantener en cuestiones de chapa y pintura, mantienen mejor su valor, el polvo es menos visible, el seguro cuesta algo menos… En fin, alguna ventaja más habrá. Como voy a seguir en mis trece de seguir adicto al blanco, no quiero conocer las desventajas. Ojos que no ven, corazón que no siente.

La estadística ha demostrado machaconamente que los coches blancos, y claros, tienen menos accidentes que los oscuros. Reflejan la luz, natural o artificial, mucho más, lo que deriva en una mayor visibilidad por otros vehículos o peatones. Una vez más, lo bonito choca con lo práctico. Por otro lado, pasan los años y aunque el coche esté muy expuesto a los rayos solares, la pintura no se degrada, cosa que si ocurre, por ejemplo, en los vehículos de color rojo, por ejemplo.

La arruga es bella, el blanco ha vuelto como uno de los colores en boga para vehículos, con lo que yo, que siempre tuve uno blanco, me he puesto a la moda sin hacer nada.