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domingo, 26 de julio de 2026

SUEÑO

Uno de los aspectos fundamentales de la vida de los humanos es el tiempo dedicado a dormir. A grandes rasgos deberíamos emplear un tercio de nuestras vidas ─ocho horas diarias─ en tener un sueño reparador, vital para la renovación del organismo. Es verdad que no se destinan las mismas horas, por unas u otras razones, a dormir cuando se es niño, joven, adulto o mayor.

A lo largo de mi vida, hasta hace unos años, nunca tuve problemas con el sueño. Dormía profundamente, por lo general un máximo de seis horas en mi vida adulta, pero con tal profundidad que podía pasarme por encima un tren de mercancías sin que me enterara. Y al día siguiente estaba como nuevo para rendir a tope en mi (exigente) vida laboral en cuestiones de cabeza, que no físicas. Cada persona necesitará una cantidad de horas distintas según su organismo y su actividad.

Aunque es una teoría personal, fueron las famosas estatinas recetadas por el médico para «combatir» mi colesterol de toda la vida las que rompieron mi estupenda relación con el sueño. Aunque dejé de tomarlas, nunca he vuelto a dormir bien. Y sigo sin hacerlo. Llegar a las cinco horas diarias es tarea imposible. Es verdad que no tengo ningún problema para conciliar el sueño cuando me acuesto, pero da igual que esté cansado o que me acueste tarde: a las 3:00 de la mañana abro los ojos y se terminó el dormir por esa noche. Eso sí, me he conjurado para quedarme en la cama ─relajándome, oyendo podcasts, pensando en las musarañas-… hasta las seis de la mañana en que me levanto y me pongo a hacer cosas. La verdad es que en general, eso es lo importante, no me encuentro cansado durante el día a pesar de que me gustaría dormir al menos siete horas: es imposible. Y no quiero entrar en la dinámica de las pastillas para dormir.

Aunque en el estudio que me realizaron no alcanzaba los valores prescritos para ser tratado de apnea del sueño, es verdad que roncaba bastante según me comentaba mi mujer. Ello llevó a mi doctora a recomendarme el uso de un CPAC ─ Continuos Positive Airway Pressure o Presión Positiva Continúa en la Vía Aérea─. Se trata de un aparato que mantiene una presión continua de las vías respiratorias, obligándote a respirar por la nariz mientras la boca está cerrada. Aunque hace un ligero ruido, mi mujer está contenta porque los ronquidos se acabaron. Supone una cierta incomodidad, pero a todo te acabas acostumbrando.

Como consecuencia de todo lo anterior estoy atento a todo lo que se cruza en mi camino para solucionar este problema de insomnio. Sigo las recomendaciones básicas de la llamada higiene del sueño: horarios, no actividad física antes de acostarse, no pantallas, adecuada temperatura de la habitación, oscuridad… pero no deben ser suficientes por lo que a mí respecta. Libros con recomendaciones hay a montones, muchos de ellos se anuncian como «la guía definitiva para…» y otros con títulos san sugerentes como «Insomnio. De la A a la ZZZzzz», de Apolo Zepeda. Ya me he aburrido de leer sobre el tema, aunque algunas veces vuelvo por si las moscas.

Las consecuencias, posibles, de no conciliar un sueño suficiente y reparador son una enormidad. No hace falta seguir la moda de consultar a la IA para conocer un montón de posibles consecuencias a corto y largo plazo. Algunas asustan de verdad, especialmente las que se anuncian a largo plazo por aquello de su incontrolabilidad. Entre ellas posibles infartos o ictus, resistencia a la insulina (diabetes tipo II), obesidad, síndrome metabólico, deterioro cognitivo, Alzheimer…

Estoy suscrito y consulto con frecuencia los comunicados de un médico, por correo y en la plataforma Youtube, sobre cuestiones médicas de uso general. Se llama Alberto Sanagustín. Una de sus muchas comunicaciones estaba precisamente dedicada a este asunto de los despertares a las tres de la mañana: ¿Te despiertas a las tres A.M.? No es lo que crees, que puede seguirse en este enlace a Youtube. Vale, soy del tipo 3, ya me enterado de lo que me pasa, ahora me falta encontrar una solución: necesito resincronizar mi reloj biológico. Tiene más vídeos sobre el tema y al menos en mi opinión es bastante convincente en todo lo que comunica.

Sigo con interés la «Sociedad Española del Sueño» en su página web con contenidos interesantes, pero fundamentalmente dedicada a profesionales. Hay más páginas de sociedades dedicadas a este asunto del insomnio: AASM ─ American Academy of Sleep medicine─ en la página en español, Sleep Foundation se puede encontrar en su página web.

Hace poco me he topado con una página curiosa que ha llamado mi atención y de cuya web está obtenida la imagen que encabeza esta entrada del blog: Banco Nacional del Sueño. ¿Se puede ahorrar o invertir en sueño? Se presenta como una medida preventiva frente a la inminente falta de sueño con mucha información en su página web desde donde se pueden descargar varios documentos en formato PDF con abundante información sobre todos los temas relacionados con el sueño. Yo me los he leído todos y aunque no he encontrado nada novedoso, no está de más refrescar conocimientos. Esta es la relación de los documentos disponibles:

─Abordaje clínico-práctico personalizado del paciente adulto con insomnio crónico español.

─Condiciones socioeconómicas y sueño.

─Guía práctica de terapia cognitivo-conductual para el insomnio crónico.

─La pirámide del sueño. Hábitos saludables para una buena higiene del sueño.

─La turnicidad y el cuidado del sueño. Un reto común entre salud pública y salud laboral.

─Manifiesto.

─Propuesta para unos horarios escolares saludables.

En todo caso y aunque no lo parece, el tema del sueño es básico en la salud, porque de un mal descanso se pueden derivar muchos problemas, como hemos dicho, a corto y a largo plazo.  Una última indicación que he visto sobre el sueño apunta a novedosas investigaciones que lo relacionan con un anómalo funcionamiento del hígado. Un nuevo asunto a investigar.