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sábado, 31 de marzo de 2012

MILLONEURISTAS


Hace ya bastantes años que en España empezó a sonar el término “mileurista” para designar a aquellos trabajadores cuyo salario rondaba los mil euros al mes. De hecho el concepto está incorporado a la Wikipedia donde podemos leer que Carolina Alguacil lo empleó en una carta dirigida al diario El País y que se titulaba “Yo soy mileurista”. Corría agosto de 2005 y en los casi siete años que han transcurrido el término no solo no ha perdido vigor sino que se ha afianzado, debido a la gran cantidad de laborantes que han engrosado sus filas.

Hace unos años pertenecer a este selecto grupo era parejo a ser objeto de comentarios tales como “que sueldo más miserable”, “que vergüenza”, “son unos explotadores”, “como te las apañas” y lindezas por el estilo. Con el paso del tiempo y un poco en clave de humor los chascarrillos han pasado a “vaya suerte que tienes”, “como te lo montas”, “quien pudiera”. “lo que daría yo por un sueldo así”, ”eres un privilegiado”. No solo eso, sino que un nuevo término empieza a circular: “nimileurista” para designar a los que ya ni llegan ni siquiera se acercan a los mil euros de sueldo mensual.

Abierta la veda de generar nuevos términos podemos hablar de “milloneurista” para designar a los que se llevan a casita un millón de euros al mes. Parece una cantidad desorbitada, galáctica como se diría en términos futbolísticos, donde por cierto hay varios que engrosan las filas de este selecto grupo. Pero el comentario en este blog viene por la noticia publicada esta semana acerca de los sueldos, los oficiales, de algunos directivos de empresas, entre los que se encuentran algunas como bantanter o timofónica que remuneran a sus dirigentes con más de once y de diez millones respectivamente. Sesudos dirigentes cuya productividad merece un sueldo casi mil veces superior a la de sus empleados y que no dudan en lanzar continuos mensajes acerca de la congelación de los salarios para mejorar la economía. Con esos sueldos ya se pueden permitir que les congelen sus emolumentos, o incluso que se los bajen, como ha hecho, o ha intentado hacer, nuestro reciente gobierno con los dirigentes de algunos bancos intervenidos.

Y es que yo me pregunto cómo es posible que un dirigente profesional que cobraba, oficialmente insisto, por encima de dos millones de euros anuales permita que un gobierno de políticos que no saben nada de nada le reduzca su salario a unos míseros seiscientos mil euros. Cualquier profesional de valía pondría el puesto a disposición y saldría por la puerta con la cabeza bien alta, salvo que se dé alguna circunstancia que desconozcamos, como por ejemplo que se lo va a seguir llevando igual en otros conceptos más o menos camuflados o que realmente de por buenos los años transcurridos a razón de dos coma tres y esté dispuesto a seguir a razón de cero coma seis. La economía esta en la que estamos inmersos es un proceso fagocitario que necesita estar en marcha continuamente so pena de resultar gravemente herida. Producir, vender, usar, tirar y así en una rueda sin fin aunque desde un punto de vista de sostenibilidad y de futuro sea una verdadera locura, pero ¿quién piensa en el futuro? “Carpe diem", el futuro no existe.

Y para expresar esto nada mejor que el siguiente escrito, publicado hace pocos días y que se expande por los canales de internet a toda velocidad. Su título: “Yo aviso”. Su autor, Carlos Gorostiza, sintetiza con un lenguaje claro y directo el sentir de muchos ciudadanos, incluso aquellos a los que la crisis no les ha afectado directamente.

Aviso a Seat, Renault, Vw, Ford, Opel… de que he reparado mi viejo coche y que ya he descartado completamente cambiarlo.

Aviso al BBVA, Santander, La Caixa, Kutxa…de que he renunciado a aquella compra que tenía pensada y que no necesitaré ya pedir ningún crédito.

Aviso a Bimbo, Danone, Nestlé, Campofrío, Henkel, Fairy, Ariel… de que me he convertido en un experto en marcas blancas, que son las únicas que llenan ahora mi carro.

Aviso a El Corte Inglés, Inditex, Cortefiel, Hispanitas….de que ya solo compro ropa en outlets o en rebajas. Ah! y que conozco todas las modistas de arreglos de mi barrio.

Aviso a Cepsa, BP, Repsol, Shell, Petronor, Avia… de que me acostumbré a conducir despacio cuando la limitación a 110 y que ahora paso de largo por muchas gasolineras. Y, por supuesto, en los viajes largos uso el bus.

Aviso a Prisa, Vocento, Mediapro, Mediaset, Euskaltel y Movistar que la TV de pago ni siquiera la tengo como opción y que he descubierto que se vive perfectamente sin comprar todos los días todos los periódicos.

Aviso a las cadenas Barceló, Sol, Zenith, Meliá… de que ya he reservado plaza en un camping para este verano en lugar del hotel de playa de los pasados años.

Soy un privilegiado. Tengo un buen sueldo, excelente en comparación con el de la mayoría de mis amigos, así que estas decisiones no son nada comparadas con las que, sí o sí, han de tomar ellos y otros muchos millones de consumidores. Porque -señores- no olviden que austeridad es NO COMPRAR.

Quienes hoy aplauden entusiasmados esta reforma laboral que precariza los empleos, que expulsa a la clase media del mercado, que destroza la esperanza de los jóvenes más preparados que miran al extranjero como hicieron sus abuelos, mejor harían en no recalentarse las manos con tanta ovación porque tal vez las necesiten para cavar con ellas la tumba de los negocios que hasta ahora les hicieron ricos.

Quien paga sueldos nimileuristas no puede ser tan tonto como para creer que el resto de empresas no harán lo mismo que él y que, por lo tanto, al cabo no habrá consumidores capaces de comprar lo que él tanto necesita vender. Es obvio. Falta solo saber cuánto tardarán en darse cuenta y a cuánta gente habrán destrozado para entonces.

Aviso de que mi huelga particular empezó antes del 29 y que se prolongará mucho después. ¿Y la de usted?


lunes, 26 de marzo de 2012

PROBIDAD



No por esperado resulta menos sorprendente el nivel de apriete de tuerca que los trabajadores en España están sufriendo en estos últimos meses desde la aprobación del decreto conocido como “Reforma Laboral”. Menuda reforma. Si algunos se levantaran de su tumba asistirían asombrados a los estragos que esta ley está suponiendo día a día en los trabajadores. Cuando un político se llena la boca de decir por activa y pasiva lo que pretende, un pensador frío y calculador debe deducir inmediatamente todo lo contrario, si es que quiere acertar. Una ley para favorecer los contratos que permite un despido casi libre y sobre todo muy barato, y lo que es peor, sin ningún tipo de control, lo único que puede traer son eso, despidos. Tontos serían los empresarios si no aprovecharan estos vientos para descargarse de trabajadores incómodos o simplemente con derechos adquiridos que, independientemente de sus conocimientos y su probidad, honradez, en el trabajo, representan una amenaza por sus trienios y sus derechos acumulados. Se ha abierto la veda, vamos todos de caza.

Y es que en estos días y hablando en primera persona, dos buenos amigos de mi entorno se han visto de patitas en la calle, con independencia de que sus empresas vayan bien o mal, aprovechando la coyuntura. Personas con larga trayectoria en sus empresas, de decenas de años y que de pronto se encuentran en la tesitura de buscar trabajo, cosa difícil en estos días por no decir imposible, salvo que uno renuncie hasta sus principios más profundos y se venda al mejor y cualquier postor por un puñado de euros, realizando las tareas más insospechadas y sin rechistar.

Un correo cruzado con un amigo, cuyo nombre no revelaré para no delatarle, por suerte para él conservando su trabajo todavía, se revela como esclarecedor. Lo reproduzco fielmente a continuación, no tiene desperdicio:

Pero, por desgracia, no me pilla por sorpresa porque estoy viéndolo en directo cada día que voy a trabajar. Es una pasada lo qué está pasando. Cada vez que voy a trabajar me encuentro con varias "sorpresitas" nuevas. Están despidiendo a compañeros míos de forma masiva. Soy consciente de que cualquier día me toca a mí. Además, los motivos son de lo más surrealista. De nada sirve ya hacer bien tu trabajo, cumplir tus objetivos, ser responsable, tratar bien a los clientes, preocuparte por la mercancía, etc. Ahora, por cualquier motivo insignificante y absurdo, ya estás despedido. Hay un miedo generalizado en el ambiente y así no se puede trabajar. Pero, lo peor de todo, es que no está en nuestras manos evitar los despidos. Hagas lo que hagas, si te toca te ha tocado. Estamos completamente indefensos ante tal situación. Y no estoy exagerando. No te puedes imaginar lo qué es aquello. Y me imagino que así será en la mayoría de las empresas. Las amenazas son descaradas y la situación se está haciendo cada día más insostenible. Y nosotros completamente desprotegidos, con la única esperanza de que sea otro y no tú el siguiente. Pero bueno, esperemos que la cosa cambie, aunque, sin ánimo de ser pesimista, veo el panorama con mala pinta. Cambiando de tema, ¿qué tal estás?. Yo bien, aunque un poquillo desanimado por todo lo comentado.

En mi primer trabajo hace ya muchos años, como administrativo en una oficina en la que estaba empleado mi padre, hace ya muchos años, se me inculcaron esos valores que se han comentado. Hacer bien tu trabajo, ser honrado, velar por los intereses de la empresa, en suma, aquello que se resume en lo de “portarte bien” y “no dar guerra”. No sé si estos planteamientos de sostienen hoy en día en la selva en que se ha convertido el mundo laboral, donde se hace y deshace sin ningún control, con criterios cambiantes y donde los intereses económicos priman sobre todo lo demás y el trabajo y el servicio, tanto interno en las empresas como de cara a sus clientes, importa un comino. Así nos va. Las principales empresas del país son con las que más cuidado hay que tener porque en lugar de dar ejemplo se dedican a buscar triquiñuelas para masacrar a sus empleados y engañar a sus clientes. Y para que quede claro me estoy refiriendo a empresas de telefonía, bancos y eléctricas entre otras. Con semejante ejemplo, que queremos.

Las pocas cosas, los pocos derechos, que se han ido consiguiendo a lo largo de muchos años y mucho sufrimiento, han caído derrumbados en poco tiempo, meses, cual castillo de naipes bajo el soplido de una suave brisa. Y ahora costará mucho recuperarlos, porque ya sabemos que cuando dentro de algunos años las cosas vayan bien, nadie se acordará de estos recortes. ¿O es que en estos años anteriores en que se flotaba en la abundancia alguien ha compartido las ganancias? Pues es aquello de las ganancias privativas y las pérdidas socializadas.

sábado, 17 de marzo de 2012

CONOCIMIENTO

Carlos Linneo fue un fue un científico, naturalista, botánico y zoólogo sueco que ha pasado a la historia como el padre de la Taxonomía, que al decir del diccionario es la ciencia que trata de los principios, métodos y fines de la clasificación y se aplica en particular, dentro de la biología, para la ordenación jerarquizada y sistemática, con sus nombres, de los grupos de animales y de vegetales. Vivió en el siglo XVIII y llegó a ser rector de la Universidad de Upsala durante 22 años. Heredó de su padre la afición por la botánica y la biología, llegando a ser una autoridad en la materia. Sus apreciaciones siguen teniendo vigor más de dos siglos y medio después. Su más que interesante biografía puede ser consultada en infinitud de sitios, como por ejemplo en Wikipedia.

Ya he comentado con anterioridad que en ocasiones utilizo este blog como documentación de cosas que me parecen interesantes. Gracias a mi buena amiga Dori y su marido Miguel Angel, obra en mis manos el texto que voy a reproducir a continuación debido a este naturalista. De manera sencilla transmite ideas que bien asimiladas conducen a una sabiduría que todos deberíamos aprender y tener en cuenta en cada momento de nuestras vidas, especialmente los que tienen responsabilidades en decidir sobre la educación y la formación de las personas, que con frecuencia se obnubilan con cuestiones económicas que no son sino pan para hoy y hambre para mañana. Algo que no había ocurrido nunca antes, ahora prácticamente cualquier persona tiene acceso a gran cantidad de información, por lo que los autodidactas están de enhorabuena al disponer de una fuente inagotable de datos. Jorge Volpi, escritor mejicano, lo sintetizaba en esta atinada frase, referida a los libros pero que puede ser aplicada a cualquier pieza de información: “La posibilidad de que cualquier persona pueda leer cualquier libro en cualquier momento y lugar resulta tan vertiginosa que aún no aquilatamos su verdadero significado cultural”.

El excelente profesor de historia universal David García Hernán obsequiaba anteayer a sus alumnos del programa de mayores de la universidad Carlos III con la lectura del texto siguiente, de Carlos Linneo, escrito hace alrededor de doscientos cincuenta años pero que sigue teniendo una significativa actualidad:

Las ciencias constituyen una luz, que tan poco percibe el que está en ella pero que tan deliciosamente destelló para aquellos que caminan en la oscuridad. Una persona sin educación, abandonada a sí misma, se parece más a un mico que a la imagen de Dios. Pueblos salvajes, bárbaros y hotentotes se diferencian de nosotros sólo mediante las ciencias, al igual que una manzana ácida y espinosa se diferencia de una sabrosa “renette”, sólo mediante la cultura. Mediante las ciencias luce el ducado más pequeño de Alemania más espléndido que el gran imperio Mogol con todos sus tesoros.

Las ciencias nos llevan …

a la veneración de nuestro Dios,
a la obediencia a nuestra autoridad,
hacia el amor a nuestro prójimo.

Las ciencias nos iluminan (informan) en toda nuestra vida; nos enseñan …

mediante las lenguas, a conducirnos por la experiencia de los demás,
mediante la economía, a adquirir suficiente base para nuestra alimentación(comercio),
mediante la historia, a cuidarnos de cometer los errores de los demás,
mediante la política, a dirigir y vivir en felicidad,
mediante la moral, a vivir con inocencia y virtud,
mediante la jurisprudencia, a vivir atendiendo a las leyes,
mediante la teología, a caminar los senderos de Dios,
mediante la astronomía, a percibir el poder infinito de Dios,
mediante el conocimiento de la naturaleza, a ver la loable creación (mecanismo) de Dios,
mediante la física, servirnos de las leyes de la naturaleza,
mediante las matemáticas, conocer nuestra propia fuerza,
mediante la patología, conocer nuestras flaquezas,
mediante la dietética, vivir sobrios y felices,
mediante la medicina, a apelar contra la muerte.

En verdad, sin las ciencias todo sería confuso …

en adoración a Dios,
en el gobierno,
en el hogar,
en nuestras vidas.

Las ciencias son por tanto la luz que ilumina (educa) a la gente que camina en la oscuridad y les permite ver con ojos clarividentes y escuchar con oídos abiertos.

domingo, 11 de marzo de 2012

HISTORIA


“Aquellos que no quieren aprender de la historia están condenados a repetirla.”. Esta frase, que encierra mucha enjundia, fue concebida por George Santayana, seudónimo de Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana y Borrás, filósofo, ensayista, poeta y novelista de la primera mitad del siglo pasado. Luego ha habido muchas variaciones y acepciones de la misma, incluso llegando a aparecer en algunos sitios como un refrán, aludiendo a los errores que se han repetido y se repetirán por no echar un vistazo atrás y valorar lo ocurrido en épocas anteriores. Conocer y entender la historia de la humanidad es un hecho básico para saber cómo hemos llegado a la actualidad y de forma un tanto adivinatoria intuir lo que va a ocurrir a continuación, cual si nos convirtiéramos en adivinos y consultáramos una hipotética bola de cristal.

Hasta hace unos pocos meses estaba “pez” en historia, recordando poco o nada de mis estudios de bachillerato. Entre mis aficiones en lectura se encuentra la novela histórica, que nos puede dar un barniz historiográfico siempre y cuando el autor se moleste al principio o al final del escrito en aclararnos que es lo que hay de histórico y que es lo que hay de ficción en la novela. Pero lo que ha sido un salto cualitativo y cuantitativo en mis conocimientos ha sido la lectura del libro cuya portada ilustra esta entrada, además de asistir a las clases impartidas por el propio autor en un programa para personas mayores en la universidad. Es un libro de ochocientas páginas, sin una sola figura o grabado, que con un lenguaje ameno y entretenido nos pone al día en veintiún capítulos de lo ocurrido desde los albores de la humanidad hasta comienzos del siglo en el que estamos que avanza a pasos agigantados. Hace dos días estábamos todos medio asustados y compungidos con el cambio de milenio y ya han pasado una decena de años casi sin darnos cuenta.

Paul Preston, insigne hispanista inglés, que aprendió español a base de leer libros de historia con un diccionario al lado, decía que “Una historia bien narrada es una delicia” y este libro da buena fe de ello. Muy recomendable su lectura, bien de un tirón, bien a pequeños sorbos, para conocer los hechos más relevantes de la humanidad. El problema es que, a poco curiosos que seamos, nos puede abrir el apetito y lanzarnos a investigar más a fondo algunos aspectos o épocas más concretas.

¿Qué ocurrió y como se desarrolló la famosa crisis del 29 del siglo pasado? Los años veinte del siglo veinte se conocen como “Los Felices Años 20” y es la época en que se considera el inicio de la sociedad de consumo de masas, una vez superada y asentada la revolución industrial. En los años anteriores al 29 se notaron numerosos signos de desbarajuste, entre ellos la desigualdad en la distribución de los beneficios del crecimiento económico. El hecho es que por unos motivos u otros, nunca hay una sola causa, lo que se produjo es una caída del consumo y una aumento de la especulación, de la obtención de grandes, rápidos y fáciles beneficios. “Los capitales de los prestamos no se iban a inversiones reales productivas, sino a la especulación de los corredores de bolsa”. La situación estalló de forma brutal en 1929 en Nueva York y fue el comienzo de una grave depresión económica que se extendió en cascada al resto del mundo llevándole por derroteros no conocidos hasta entonces. El pánico estaba servido. ¿Alguna comparación con los momentos actuales en Europa? Solo el paso del tiempo lo dirá pero lo que desde luego está claro es que ninguno de nosotros, ni de nuestros dirigentes y empresarios que dirigen las finanzas parece haberse estudiado lo que ocurrió entonces y por eso, quizá, lo estemos repitiendo.

Hay muchos ejemplos a lo largo de tantos y tantos siglos de historia conocida. ¿Cómo es posible que se llegara a la Segunda Guerra Mundial tan sólo una veintena de años después de la Primera? La Segunda Guerra Mundial acabó de una forma drástica cuando los Estados Unidos utilizaron la bomba atómica en Japón y la humanidad pudo comprobar, algunos en vivo y en directo, y los demás a través de los medios de comunicación, el poder devastador y las consecuencias tan terribles que produjo. Hoy en día asistimos a un volcán en Oriente Medio por las acusaciones de Israel y su aliado Estados Unidos a Irán de estar fabricando armamento nuclear. Siempre se dirá que se fabrica y se tiene de forma intimidatoria, que no es para usarlo. Ayer se cumplió un año del desastre nuclear de la central eléctrica de Fukushima, en Japón, si bien este fue debido a causas naturales. ¿Ya no nos acordamos de Chernóbil? Tenemos poca memoria especialmente en aquello que mientras funciona nos aporta bienestar o riqueza aunque no queramos ver los graves peligros que encierra a corto y largo plazo.

Esto sería eterno, pero no quiero acabar sin una mención al tema de las guerras. En África en estos momentos las hay de todos los colores. En Europa han pasado poco más de una decena de años desde los horrores de Yugoslavia. A principios del siglo XVI tuvo lugar la Guerra de los Treinta Años, con causas religiosas pero con un trasfondo de política en la que andaba presente la fragmentación de Alemania en más de trescientos estados. ¿Autonomías o procesos nacionalistas? Fue devastadora, inhumana, pero doscientos años más tarde, el amigo Napoleón volvió a las andadas con sus ansias de conquista por toda Europa….

No aprendemos. Cuando se pasa de la mera subsistencia vital a tener las necesidades básicas cubiertas y se dispone de tiempo y posibilidades se cae una y otra vez en los errores hasta que un hecho natural o un suceso generado por los hombres nos vuelve a poner a todos en nuestro sitio. Y así seguirá ocurriendo milenio tras milenio. “La Historia es la más leal consejera de los reyes”, Bossuet dixit, pero los reyes, los dirigentes actuales, no quieren saber nada de Historia.

Y hablando de futuribles, me produce algo de sonrisa cuando oigo decir eso de “el mundo que vamos a dejar a nuestros hijos”. Si un hipotético extraterrestre aparcara su nave en cualquier lugar de Estados Unidos y preguntara al primero que viera por allí que era, sin duda la respuesta sería estadounidense. Si cayera en Europa obtendría respuestas de inglés, francés, polaco o similares. Aún más, si cayera en España seguramente le respondería el paisano de turno con madrileño, catalán o gallego. Así van las cosas y así la historia las contará, pero dentro de unos años cuando nosotros, que somos ahora protagonistas, estemos criando malvas.

sábado, 3 de marzo de 2012

SUPERFICIALES



No siempre lo es pero en esta ocasión ha sido fácil poner el título. Coincide con el de un libro que llevaba en “busca y captura” más de un año cuando hace unos días, en un vistazo rutinario a los cantos de los libros de informática de una biblioteca, parece como si me hubiera llamado. Y eso que en el lomo de la edición impresa en papel solo aparece el título resumido de “Superficiales”. O quizá el resto no forma parte del título, pero era por lo que yo recordaba que estaba pendiente. Un libro sorprendente, de rabiosa actualidad muy técnico, con multitud de reseñas a autores, informáticos, psicólogos, pensadores, etc. En suma, una gran recopilación de información que el autor pone a nuestra disposición para tratar de convencernos del argumento que forma el hilo conductual de su exposición, brillante a mi modesto juicio.

Y tengo que decir que ha sido fácil, he quedado convencido; porque ya lo estaba. Algo está haciendo Internet a nuestras mentes. Pero Internet es una forma de simplificar lo que supone el mundo de los ordenadores que nos rodea de los cuales Internet es una parte fundamental, pero no toda. Es indudable que nuestro cerebro dispone de una plasticidad importante, que sus componentes celulares no son rígidos y que es capaz de adaptarse, a base de aprendizaje, experiencia y necesidad, a cualquier uso que le demos. Y si este uso es continuado y constante, de varias horas al día en algunos casos, nuestras conexiones neuronales, nuestras sinapsis, cambiarán para ejecutar los nuevos procesos de manera más efectiva, eficaz y eficiente. A modo de ejemplo y por retrotraernos a épocas anteriores no tan lejanas, no es lo mismo para un escritor plasmar sus ideas en un documento manuscrito, una máquina de escribir o un moderno procesador de textos. La celeridad a la que debe, o puede, desarrollar sus ideas es absolutamente diferente en cada uno de los tres casos simplemente por la velocidad que se tarda en transferirlos a lenguaje escrito.

Coincido plenamente con el autor: vemos mucho, leemos mucho y oímos mucho. Pero generalmente lo hacemos de manera superficial, de ahí el título del libro. Numerosas son las reflexiones que nos aporta para convencernos de esta idea, si es que hace falta, porque muchos de nosotros lo hemos experimentado ya. Hiperconectados, leemos por encima, vemos a cámara rápida y oímos fragmentos de canciones y programas de radio para detectar si nos interesan. Y muchas veces cuando decidimos lo que nos interesa, lo guardamos en nuestros discos duros, nuestra “memoria extendida actual”, para procesarlo más tarde, en algunos casos borrándolo, o simplemente tenerlo a mano para el futuro. No tenemos necesidad de memorizarlo pero sí de saber dónde acudir si nos hace falta, que generalmente no lo será, pues ya pone a la red a nuestro servicio buscadores potentes que nos brindan la información en segundos y más actualizada.

Cualquier persona mínimamente interesada en la tecnología disfrutará con la lectura de este texto. Y tendrá ganas de buscar, aunque sea de forma superficial, más y más información de la mucha recomendada. Las referencias no se encuentran a pié de página sino al final en un apéndice que ocupa treinta y cinco páginas en la edición impresa. Las lecturas sugeridas son una fuente inagotable de pistas para el curioso lector que intente profundizar en la plasticidad cerebral, la historia del libro, la mente del lector, mapas y cartografía, relojes, historia intelectual de la tecnología, ordenadores, internet e inteligencia artificial. Una joya.

Sería necesario reproducir el libro completo, pero para eso está el libro. A continuación algunas frases escogidas para reflexionar.

La tarde del 18 de abril de 1775, Samuel Johnson acompañó a sus amigos James Boswell y Joshua Reynolds en una visita a la gran villa que Richard Owen Cambridge poseía a orillas del Támesis, en las afueras de Londres. Fueron acompañados a la biblioteca, donde los esperaba Cambridge. Después de un breve saludo, Johnson se lanzó a los estantes y comenzó a leer en silencio los lomos de los volúmenes allí dispuestos.
—Doctor Johnson —dijo Cambridge—, parece extraño que alguien tenga tal deseo de mirar los lomos de los libros.
Johnson, según recordaría Boswell más tarde, bruscamente sacado de su ensoñación, se volvió a Cambridge para responder:
—Señor, la razón es muy simple. El conocimiento es de dos tipos. O conocemos una materia por nosotros mismos o sabemos dónde encontrar información sobre ella.


La Red nos ofrece un acceso instantáneo a una biblioteca de información sin precedentes por su tamaño y alcance, y nos facilita su ordenamiento: encontrar, si no exactamente lo que estábamos buscando, por lo menos algo suficiente para nuestros propósitos inmediatos.

Los resultados, según Liu, indicaban que «el entorno digital tiende a animar a la gente a explorar muchos temas extensamente, pero a un nivel más superficial [...]. Los hipervínculos distraen a la gente de la lectura y el pensamiento profundo.

Cuanto más inteligente sea el ordenador, más tonto será el usuario que lo maneja.

Nuestro cerebro se ha convertido en un experto en olvidar, un inepto para recordar.

¿Sabemos mirar un mapa después de habernos acostumbrado a dejarnos guiar por un GPS?

La alienación, entendía McLuhan, es un inevitable subproducto del uso de la tecnología.

¿Somos capaces de escribir a mano un texto más o menos largo sin sufrir prisa o ansiedad?

El ordenador extiende nuestra capacidad de procesamiento y altera nuestro cerebro y nuestra forma de interactuar con la información.

El cerebro se ve continuamente desbordado ante la profusión de diversos estímulos online.

¿Programamos nuestros ordenadores o nos programan ellos a nosotros?

domingo, 26 de febrero de 2012

DECURSO


Son períodos cíclicos que no hay manera de evitar. Ya escribíamos sobre el transcurso del tiempo en una entrada hace más de dos años y lo que allí se decía sigue plenamente vigente. El tiempo transcurre de forma continua y a velocidad constante pero la percepción que nosotros tenemos de ella varía de unas épocas a otras. En un intercambio de correos electrónicos con un conocido recientemente me apuntó una cuestión sobre la que no me había parado lo suficiente, y no es otra que la “gestión” efectiva y consciente que hacemos de nuestro tiempo y en esto debemos de incluir la que permitimos, consciente o inconscientemente, que nos hagan los demás. Un ejemplo claro es relativamente reciente y no es otro que el uso del teléfono móvil. En algunos casos la gente se cree que tienes que estar disponible, en todo momento y lugar, dejar todo lo que estás haciendo, responder al teléfono móvil y atender con los cinco sentidos al llamante.

He participado en algunos “intercambios de impresiones” sobre este particular. Ayer, mientras dada un paseo al mediodía por una concurridísima calle peatonal del centro de Madrid, me detuve unos instantes a observar disimuladamente a una pareja de la policía municipal. Uno de ellos estaba peleando literalmente con el teléfono, tecleando a dos dedos gordos lo que debía ser un mensaje. Estaba abstraído del mundo, absolutamente concentrado en el tecleo del texto con lo que me atrevo a asegurar que si hubiera caído una bomba a su lado ni se hubiera inmutado. Me marché antes de que hubiera acabado, transcurrido un buen rato. Hay trabajos en los que está absolutamente prohibido el uso del teléfono, cosa que a mí me parece muy bien. ¿Se imaginan a un sacerdote oficiando misa que le sonara y se pusiera a atender el móvil? ¿O a un profesor mientras imparte clase?. O, ya más común ¿a una empleada de El Corte Inglés mientras le vende a Vd. un reloj?. Habrá casos y casos pero cada vez más me está pareciendo el tema una falta de educación en muchos de ellos.

Pero nos desviamos del tema. Ya he comentado en anteriores ocasiones que me gusta incorporar al blog, a modo de documentación, textos de otras personas que me parecen interesantes como forma de tenerlos localizados y no perderlos, amén de compartirlos con aquellos que, en su gestión consciente del tiempo, incluyan el emplear una parte de él leyendo estas líneas. En este caso es un texto recogido, como no, de internet que se titulaba “Ladrones de tiempo”, escrito por Paco Muro, presidente de una consultora de renombre y citado como uno de los mayores expertos españoles en “Managemenet”. Es de cajón, pura sensatez a poco que reparemos en ello, pero aquí tenéis a los principales escamoteadores según su sesudo criterio:

• No tener claro que es lo que sí quieres hacer. "Si quieres hacerlo TODO tendrás la sensación de que no puedes hacer nada."

• No saber decir NO: " La paradoja del prestigio profesional “. Es mejor aprender a decir NO y llegar siempre hasta donde dices, que decir siempre que SÍ y llegar sólo hasta donde puedes."

• La incapacidad para delegar: "Si sólo lo sabes hacer tú no te extrañe que siempre TENGAS que hacerlo tú". Enseña, confía y delega. "Empeñarte en que las cosas se hagan como las harías tú conseguirá que al final te las quedes tú."

• La manía por la perfección innecesaria: "no saber simplificar es uno de los mayores derroches de tiempo inútil para hacer las cosas como nadie te las ha pedido y nadie lo va a apreciar."

• Falta de planificación escrita y meditada: "este fallo facilita confundir lo urgente con lo importante. No hacer una lista de tareas y asignar prioridades provocará derroche de esfuerzos y que se diluya el tiempo en tareas ineficaces."

• Desorganización de los papeles: "mesa permanentemente invadida por los papeles igual a profesional permanentemente ineficaz".

• Permitir la invasión de “OKUPAS” del tiempo: personas que se cuelan ante tu mesa sin haber sido citadas para charlar o comentarte algo intrascendente.

• Reuniones demenciales: "Cuidado con la reuniones mal dirigidas, ineficaces y que se alargan en el tiempo más de lo acordado (si es que tenían hora de final), no solo pierdes el tiempo tú, sino todos los demás asistentes por lo que se trata de un robo masivo y descarado de tiempo."

• El teléfono (muy especialmente el móvil): "cuando alguien te llama, el otro sí está controlando su tiempo en ese momento, por tanto tú también tienes derecho a elegir qué hacer con el tuyo: decide si contestas o no. El teléfono móvil es una herramienta para ti, no para que seas su esclavo. Eso sí, devuelve las llamadas a los que te dejan recado."

• El email: "ver un email y no lanzarse a leerlo e incluso a contestarlo, aun siendo intrascendente, es una tentación irresistible. No permitas esa distracción, ponte una hora para leer y contestar los emails y no estés todo el día pendiente de ellos.

• No ponerse hora de marcharse a casa: "si no has decidido a qué hora te quieres ir hoy tu mente trabajará más dispersa al no tener una referencia clara y disminuirá notablemente la calidad de tu rendimiento y productividad."

Otra cuestión, como bien indica Paco, es cuando somos conscientes de ello y nos dejamos llevar por la inmediatez, aunque luego nos arrepintamos.

domingo, 19 de febrero de 2012

HERENCIAS


“Pleitos tengas y los ganes” reza la maldición gitana de la que ya se ha comentado algo en este blog y no será la última vez. La recomendación es no tener relaciones con esta “amiga” llamada Justicia y todo lo que la rodea, léase abogados, notarios, juzgados y demás. El dicho tiene toda la verdad y más que se pueda albergar en cinco palabras. Toda relación con esta dama tendrá visos de amor no correspondido y dejará una estela de sinsabores agridulces entre los que predominaran los agrios, sin ningún género de duda.

En los últimos tiempos me he visto inmerso en dos procesos de lo que se conoce por herencia, no la genética, sino la otra, ya se sabe, cuando alguien fallece y transmite a otros el conjunto de sus bienes, derechos y obligaciones. Una cosa que yo no sabía es que se puede renunciar a una herencia y a fe que me lo pensaré en el futuro si me llega a corresponder alguna. Y es que hay herencias envenenadas y lo que a todos nos suena como que nos va a caer bueno algo del cielo, procedente de nuestros padres o de algún benefactor al que le hemos caído bien, también puede ser una hipoteca o algo no precisamente positivo.

Por lo general, todos tenemos la tendencia a evitar estas situaciones, que han sido precursoras de verdaderas trifulcas y peleas bastante serias entre hermanos a la hora de repartir los bienes de los padres o peor aún, de un tío o tía que ha muerto sin descendencia incluso aunque haya hecho un testamento detallado. Y es que en los testamentos se suelen consignar los bienes pecuniarios más importantes, es decir, la casa y los dineros en el banco para el común de los mortales. Y por ello todos los de andar por casa tenemos “in mente” que lo mejor de una herencia es que no exista, esto es, que sea repartida en vida de los padres o familiar para que se eviten los problemas tras su desaparición.

Pero hay familias y familias y todos conocemos casos sangrantes en los que los hijos, al minuto siguiente de recibir en vida los bienes de sus padres, han ignorado a estos dejándolos en la más absoluta miseria y tirados como una colilla. Conozco de primera mano un par de casos en que tras poner los padres su casa a nombre de los hijos, estos los han echado materialmente de “su” casa para venderla, dejándolos en la calle sin ningún miramiento.

¿Por qué ocurren estas cosas? ¿Por qué unos padres se ven en la tesitura de transferir a nombre de los hijos sus bienes cuando aún les quedan unos años de disfrutar de ellos? La respuesta es bien sencilla: para evitar que la justicia y la cosa pública meta sus narices en cuestiones privadas y se lleve la correspondiente tajada en forma de impuestos. De hecho la cosa va avanzando y ya no es tan sencillo donar o regalar la casa o el apartamento de la playa ni tan siquiera a un hijo y mucho menos a alguien que no tenga parentesco. Impuesto de donaciones al canto, además de los gastos de escritura ante notario, registro de la propiedad, plusvalías municipales y demás. Vamos, que te regalan tus padres una casa pero te cuesta los cuartos, un buen pellizco.

Como decía me he visto inmerso en dos procesos de heredad. El primero, tras el fallecimiento de mi padre, se resolvió más o menos bien como una visita al notario para la aceptación de la herencia una vez realizados todos los trámites de ir al registro de últimas voluntades para obtener los datos del último testamente que lo había o en caso de que no lo haya la inexistencia de este, certificados bancarios de una cuentas que estaban vacías, ya se imaginan Vds. porqué y nada más. Mi padre solo tenía una participación de un 33% en una casa familiar que ha sido transferida a mi madre en concepto de usufructo y que ha pospuesto la “pelea” entre hermanos, que esperemos no se produzca, para el momento del fallecimiento de mi madre. Resumiendo, que este proceso de herencia fue más o menos “light” como se dice ahora y ha transcurrido plácidamente con sus correspondientes costes que no han sido pequeños.

El otro proceso es de chiste, de los de reír por no ponerse a llorar a lágrima viva. Hace cuatro meses que falleció una tía que no tuvo descendencia. Hizo más de veinte testamentos debido a sus cambios de humor en sus últimos tiempos en los que ponía y quitaba sobrinos y cantidades asignadas a los mismos como fichas de ajedrez se desplazan por un tablero. En el último dejó especificados trece sobrinos, una cuñada y la señora que la cuidaba en sus últimos años, cada cual con unas cantidades estipuladas. No era propietaria de casa aunque vivía en una en calidad de usufructuaria de forma vitalicia. Los bienes de esta casa siguen allí, no están especificados en el testamento y la verdad es que no hay prácticamente nada de valor material, pero si algunas cosas de valor sentimental que yo recuerde: un reloj de pared, un par de cuadros y quizá el cabecero dorado de su cama. ¿Cómo se van a repartir estas cuatro piezas entre los quince herederos declarados? ¿a cachitos?

Pero lo que de verdad es estrambótico a más no poder es lo del reparto del dinero. Algo había, no mucho, y algo nos ha correspondido. Tampoco vamos a dejar de trabajar, pero lo curioso es el desarrollo del proceso. Un mes para pedir el certificado de últimas voluntades, un mes para que Bankia, hago mención con intención de propaganda negativa, nos emita el certificado de los fondos depositados en un producto bancario de esos modernos que se rescatan a la muerte del propietario pero que no las tenemos todas consigo, otro mes para que el notario reúna a los quince en cuestión, haga la escritura de aceptación de testamento. Y ahora viene lo bueno, antes de que Bankia suelte los dineros, que se resiste, ha habido que abonar religiosamente el impuesto de sucesiones correspondiente. Como no somos línea directa al no ser padres o hijos, el montante asciende a un 20% de gastos, que hay que abonar religiosamente ANTES de poder acceder a la herencia. Increíble. Suponga Vd. que un tío le deja 10.000 euros de herencia. Pues antes de poder disponer de ellos, Vd. habrá tenido que pasar por un sinfín de actos jurídicos documentados y soltar 2.000 euros de su bolsillo para pagar el impuesto de una cosa que va a recibir. ¿Y si no dispone de esos 2.000 euros? ¿Y si la herencia es de 100.000 y tiene Vd. que adelantar 20.000?

En fin, no sigo, que me caliento con intentar explicar cosas que no logro entender. Y encima, una vez realizados todos los pasos, con lo cual la obtención del dinero se suponía que era inmediata, Bankia, ese banco maravilloso en que se ha convertido una Caja de Ahorros de Madrid que fue modélica en el trato a los clientes en los años setenta del siglo pasado, se descuelga con que necesita quince días, que ya serán un mes, para que sus abogados bastanteen la escritura de aceptación de herencia, que ha hecho un notario, y verifiquen los pagos del impuesto que hemos aportado con todos los sellos oficiales. Increíble. Como decíamos al principio. “Pleitos tengas y los ganes”.

sábado, 11 de febrero de 2012

EXPERIENCIA


La experiencia es un conocimiento que se adquiere, entre otras cosas, a base de echarle tiempo, ganas y dedicación a una determinada tarea y acertar y equivocarse unas cuantas veces. Tan importante es tener maestros que te guíen como hacerles caso y usar su experiencia como base para tus propios descubrimientos. Pero hay ciertas ocasiones y determinados temas en los que el aprendizaje tiene mucho de autoaprendizaje, de inquietud ante las cosas, de curiosear, buscar, mirar, probar, acertar, fallar y poco a poco ir adquiriendo una serie de habilidades que te predisponen a desenvolverte mejor en un determinado tema. Es lo que se conoce como ser autodidacta, tu propio maestro.

Los dichos y refranes son interesantes y suelen arrastrar mucha experiencia en su generalmente poco texto. Traigo a colación hoy aquel de “En comunidad no demuestres habilidad”. No voy a comentar nada, pero por los hechos que a continuación referiré se podrá deducir con toda seguridad su significado. Alguna vez me he detenido a reflexionar sobre lo que significan determinadas acepciones e intentar ponerles cara. Amigo, amiguete, conocido, coincidente, familiar, caradura, gorrón, aprovechado ….. para qué seguir. Hay determinadas profesiones que predisponen a que tus conocidos, sin encomendarse a Dios o al diablo se encuadren en cualquiera de las categorías referenciadas y se dirijan a ti a pedirte que les hagas determinada cosas. Pocos son los que te piden, claramente, que les ayudes a hacerlo. Generalmente quieren que se lo hagas, que es mucho más cómodo.

Voy a relatar una historia real a modo de ejemplo. A mi amigo Manuel, informático de toda la vida especializado en grandes sistemas y no tanto en ordenadores caserillos, le daba continuamente la lata su mujer solicitándole su ayuda para su amiga, la vecina del quinto, a la que no la funcionaba no sé qué programa en su ordenador. Manuel se resistía, pero al final, ante la insistencia, claudicó, bajó, echó un vistazo al asunto y arregló como pudo aquel desaguisado. Cuando se marchó la cosa funcionaba, pero eso no quiere decir que no se volviera a estropear, que es lo normal cuando la gente quiere usar las cosas, pero no preocuparse de su mantenimiento, instalación y cuidado. A los pocos días le llamó la vecina y tras la entradilla aquella de “es que desde que has tocado el ordenador …..” se explayó en mil y un errores y fallos horrorosos de los que ya tenía toda la culpa mi amigo Manuel.

Y estas historias tienen por lo general como protagonistas a los informáticos y no tanto a los fontaneros o mecánicos por poner un ejemplo. Yo no invito a mi amigo fontanero a que se tome una cerveza en casa y de paso me cambie un radiador o el grifo de la ducha por uno de esos termostáticos tan modernos. En cierto modo, yo soy otro Manuel, también informático profesional en ordenadores de grandes sistemas y un aficionadillo curiosón en los pequeñajos, esos que todo el mundo tiene en casa, pero que quiere usar y no preocuparse de nada. Y eso no es tan fácil. Hay que echarle tiempo al asunto y más si en la misma casa y en el mismo ordenador hay niños, adolescentes y esposas o esposos que “meten mano” sin demasiado cuidado. Aquí tenéis otra historia parecida contada por otro.

Y es que siempre anda uno metido en asuntos de otros, pero esta semana ha batido el record. Tratando a todos de amigos para que no se enfaden, aunque hay categorías, voy a enumerar la lista de los “mandados” que me han sobrevolado encima esta semana:

  • Un vecino me llama para comunicarme que el viento ha tirado la antena parabólica colectiva. Cuando le pregunto que por qué no llama directamente al administrador de la comunidad, me dice que a mí me hace más caso ....
  • La mujer de un amigo quiere comprar a su marido, mi amigo, un disco duro externo para su ordenador y, claro, no tiene ni idea y es que hay muchos modelos. Ella dice que pone el dinero pero que no quieres saber nada más, es problema mío la elección de uno que le guste ....
  • La hermana de un amigo, ya en la cincuentena, se quiere iniciar en el mundillo de los ordenadores y quiere comprar un portátil, pero hay tantos modelos y precios que está hecha un lío. Ella me da el dinero, yo lo compro, le preparo, le añado “esos programas que todo el mundo tiene”, un antivirus y se lo dejo funcionando ...
  • Un amigo ha comprado un lector electrónico a su mujer, lo tiene en las manos y no sabe qué hace con él, básicamente en la parte que se refiere a cargar libros en el lector, esos libros que quiere su mujer leer. Si es posible, claro, gratis. Vamos, que me pasa el aparato, yo le pongo los libros que quiere su mujer y se lo devuelvo. ¿Y cuando acabe con ellos y quiera otros?
  • Un amigo músico necesita un programa informático profesional de esos que valen unos cientos de euros, pero que le vendría muy bien para convertir sus partituras pdf en archivos midi, porque …… Que a ver si puedo echarle una mano y procurárselo, que le haría un gran favor ....
  • Un amigo necesita un editor de vídeo y claro, le han hablado de la versión 15 del programa PINOLLAVE, pero es muy cara y, hombre, lo que va a hacer son unas chapucillas con sus videos caseros y no se quiere gastar la “pasta gansa” que cuesta el programita en cuestión …..
  • Un amigo poseedor de un lector electrónico Kindle no consigue conectar el diccionario de la lengua española para que le salte y le indique el significado de una palabra del libro que está leyendo …
  • Un amigo que tiene un lector electrónico que usa de Pascuas a Ramos le puso la última vez una clave de acceso y ahora no se acuerda de ella, con lo que no puede utilizarle. A ver si se puede inicializar o hacer algo porque es una lástima no poder utilizarlo …..

Estas son de esta semana, recientes, calentitas, algunas ya solucionadas, otras en curso y otras que han acabado con la “pérdida” del "amigo" al no hacer ni caso a su demanda diciéndole directamente que no lo voy a hacer. Antes daba largas, pero ahora, será que me estoy haciendo mayor, más vale una vez colorado que ciento amarillo. No es malo ser un "catahuevos" curiosón que disfruta trasteando e indagando, pero lo que si puede resultar contraproducente a veces es que otros lo sepan.

sábado, 4 de febrero de 2012

GRAN HERMANO


Las reglas están para saltárselas, y eso es lo que hemos hecho rompiendo la trayectoria mantenida de utilizar títulos de una sola palabra para etiquetar las entradas de este blog. Me ha venido a la mente el de hoy en relación con el libro que actualmente estoy leyendo titulado “1984” en el que con visión de futuro George Orwell planteaba en la década de los cuarenta del siglo pasado una hipervigilancia y control total de todas las personas por parte de un ente mandante, no solo en aspectos físicos sino incluso en los mentales.

Mi gran amigo Miguel Angel me incita en un tweet a decir algo acerca del comentario titulado “Adieu Kindle” en el que una persona relata sus problemas con Amazon a la hora de gestionar en el tiempo, y en el espacio, los contenidos digitales legalmente adquiridos a esa empresa. El subtítulo de esta noticia reza así “De los peligros que acechan cuando uno quiere despedirse de los productos impresos y cambiarse a los eBooks.” Ya comentábamos algo en la entrada anterior, bajo el título de CONVULSION relativa a una serie de consideraciones sobre el reciente cierre de Megaupload. Sigue habiendo noticias en sentidos parecidos, que no son sino la adaptación a una realidad cambiante de viejas reglas que nunca dejaron, ni dejarán, de aplicarse. Hay muchas, pero he escogido unas cuantas referencias para dar una idea de base. Los titulares son de sobra explicativos porque supongo que con el tiempo los enlaces dejaran de funcionar.

Blogger tendrá doble versión para evitar la censura

Twiter aplicará la censura de mensajes en algunos países

Investigación a Rafael Nadal por beneficiarse del régimen fiscal de Guipúzcoa

Los controles y las imposiciones a las personas y los bienes siempre dependen de su naturaleza y de su ubicación. ¿Cómo es posible el numeroso parque de vehículos radicado en la pequeña localidad madrileña de Robledo de Chavela? Su astuto alcalde, haciendo uso de la ley que le permite fijar ciertas tasas locales, bajó hasta el límite el precio del impuesto de circulación de vehículos, acción que fue suficiente para convencer a multitud de empresas y particulares de la conveniencia de censar sus vehículos allí y pagar menos por ello. El problema no es la acción de este alcalde sino que exista una ley que permita establecer estas diferencias a criterio de unos y otros y no fijándose con un criterio único nacional, europeo o mundial, según corresponda. Es lo mismo o parecido a la noticia comentada sobre Rafael Nadal, tan fenomenal tenista en las pistas como fenomenal persona en sus acciones y en sus intervenciones. Habrá que ver lo que hay de cierto en la noticia, pero si yo pudiera darme de alta en una comunidad de esas y pagar menos, pues lo haría, estaría dentro de la ley y no estaría cometiendo infracción alguna.

Las noticias referidas sobre Twitter o Blogger van en este mismo o similar sentido. Es necesario conocer el dato de ubicación del internauta para “aplicarle” unas normas en función del pueblo, país, continente y si me apuran del planeta o estrella correspondiente. En estos casos son normas de censura, pero esto no es nuevo en la red. Hay empresas que facilitan a los internautas una dirección física real en suelo estadounidense para permitirles acceder a ciertos servicios que solo están disponibles para ciudadanos de ese país, aunque se ofrezcan por internet de una forma global. Y la forma, paupérrima forma, que tienen de controlar esto es por el domicilio al que destines los bienes adquiridos, en caso de que sean tangibles, o por la dirección IP en caso de que lo sean descargables. Pero todo tiene su trampa y al igual que en el tema del domicilio físico, hay programas que permiten simular un IP en cualquier lugar del mundo, acceder a lo deseado, y alcanzar nuestros objetivos. Si tecleamos en google “dirección física ee.uu.” obtenemos en estos momentos casi seis millones de resultados con formas y maneras de hacernos con esa dirección física. Lo de siempre, “hecha la ley, hecha la trampa”.

El comentario “Adeu Kindle” no es una excepción. Yo también fui durante años cliente de Amazon en Estados Unidos desde España, pues no había otra opción para adquirir sus productos, no solo libros. Las relaciones de los clientes con Amazon, como con otras empresas, se producen de forma exclusiva a través de la red, por lo que parece un eufemismo decir que en Septiembre de 2011 Amazon “abrió” en España. Cuando esto ocurrió, y con mi permiso, mi cuenta teórica con ellos en EE.UU fue transferida a la no menos teórica de España, pero no por ello perdí mis contenidos digitales, fundamentalmente libros. Pero no todos los contenidos de Amazon son libros: en el caso de Peter Köllner, autor del comentario, también había revistas que pudieran estar sujetas a condiciones de distribución nacional como las que hemos comentado anteriormente y cuyo acceso le ha sido retirado en cumplimiento de esas normas, estúpidas sí, pero que existen y que son una reminiscencia del pasado que necesita adaptación.

Todo llegará, pero hasta que llegue, los usuarios viviremos situaciones esperpénticas que nos obligaran a ser ingeniosos para alcanzar los objetivos deseados: usuarios ficticios, cuentas duplicadas, redes de nubes privadas, dominios en determinada ubicación, IP’s virtuales cambiantes y si me apuran amigos físicos en aquella parte del mundo en la que necesitemos un domicilio real verificable. ¿No existe el intercambio de casas para las vacaciones de verano entre particulares? No tardará mucho, sino existe ya, alguna web que facilite el intercambio de domicilios para estos fines dentro de la legalidad o legalidades, que puede haber muchas y en algunos casos contradictorias entre sí. Y si no que se lo digan en España a los ciudadanos, no ya de distintas comunidades, sino de distintos ayuntamientos dentro de una misma comunidad, que por el mismo bien, un vehículo, pagan impuestos distintos a capricho del regidor correspondiente.

domingo, 29 de enero de 2012

CONVULSIÓN

Hace una semana se ha producido el cierre violento de los servidores de Megaupload, intervenido por el FBI norteamericano, entrando a saco como elefante en cacharrería acusando al portal de infringir los derechos de autor por poner a disposición de los usuarios de forma libre gran cantidad de información protegida. Como se suele decir vulgarmente, se ha tirado por la calle de en medio, sin atender a razones, y llevándose por delante no solo los contenidos que eran ilegales sino también los que había legales. Desde hace años, Megaupload era un servicio potente y fiable que ha sido usado por millones de usuarios de todo el mundo, alojando contenidos de forma gratuita o de pago y que transformó de una manera radical la forma en que se podían distribuir o conseguir archivos de cualquier tipo.

Anteriormente, los usuarios distribuían ficheros a través de las llamadas redes P2P con programas como Emule y otros muchos que ponen en contacto los ordenadores personales pero que requerían de una gran cantidad de tiempo y necesitaban dejar el ordenador prácticamente conectado las veinticuatro horas para llegar a obtener lo que se deseaba. El uso de estos programas había sido abandonado de forma progresiva para utilizar los nuevos métodos de “descarga directa” desde la web de Megaupload, u otras muchas de corte parecido. Los foros y buscadores acababan aportando enlaces directos que permitían obtener lo que se andaba buscando en unos instantes dependiendo del tipo de conexión de la que se disponía y del tipo de usuario. Concretamente Megaupload ofertaba un servicio Premiun a sus usuarios, con unos precios variables según fuera por meses, trimestres o anualidades que muchos usuarios utilizaban de forma profesional para distribuir información personal a sus contactos con solo alojarla y enviar por correo electrónico, twiter o mensajes de SMS el enlace correspondiente.

Muchos profesionales se han quedado sin este medio interesante de apoyo a su labor profesional e incluso algunos de ellos confiesan en entrevistas haber perdido archivos importantes de los que no tenían copia. Es difícil de creer esto pues aunque el servicio era fiable no me imagino a nadie arriesgando su trabajo colocándolo en una zona fuera de su control.

Este cierre ha trastornado de forma radical y profunda la supuesta normalidad de la vida colectiva en internet. Una vez más queda demostrado en este mundo cambiante que de un día para otro podemos encontrarnos con una realidad nueva o perder la que anteriormente nos servía y dejarnos mirando al cielo sin posibilidad de reacción inmediata. Y es que el resto de internet se ha convulsionado de forma rápida y violenta a su vez. Al grito de “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”, todos y cada uno de los servicios se están apretando los machos a marchas forzadas para alterar sus políticas de privacidad y retirar los contenidos que pudieran ser sospechosos de infringir no sé qué Ley, PIPA, SOPA, ACTA o SINDE, cambiar las posibilidades de acceso de usuarios no registrados y dificultar en suma la distribución libre y rápida de contenidos, sean legales o no.

El problema como siempre está en el tamaño. Sigue habiendo plataformas que permiten a los usuarios ubicar sus trabajos para solaz disfrute de la comunidad internauta, tales como Youtube, Slideshare, Vimeo u otras pero enfocadas a trabajos personales que queremos dar a conocer de forma libre y sin ningún tipo de restricción. Un usuario normal puede situar un video de hasta quince minutos en Youtube con unas características de calidad que hacen inviable situar una película comercial, aunque siempre puede trocearse y rebajarse calidad. Pero no es lógico ni viable, aunque se sigue utilizando para la distribución de documentales y otras piezas de información muy interesantes.

He realizado el ejercicio de intentar buscar en la red algunas piezas que antes se conseguían de forma fácil y rápida y además no había otra forma de conseguirlas, porque la industria sigue encerrada en sus trece y no pone a disposición de los usuarios contenidos de forma legal al precio correspondiente y justo que motive su compra en lugar de su “pirateo”, palabra a todas luces incorrecta e inapropiada pero que todo el mundo entiende. Pongamos un ejemplo: para un trabajo sobre temas de adicción al alcohol que estamos realizando, necesitamos visionar la fantástica película “Días de vino y Rosas” del año 1962. Por los canales comerciales, léase videoclubes o tiendas comerciales resulta engorrosa su localización y dudo que llegue a conseguirse. Vía internet en diferentes canales comerciales aparece como descatalogada y ofrecen la posibilidad de obtenerla de segunda mano, pero no de forma inmediata. Anteriormente, en varios de los portables dedicados a temas de cine era fácil de obtener el enlace a Megaupload u otras y obtener la película en unos minutos.

No se pueden poner puertas al campo o ventanas al cielo. Este tipo de actos cambian de forma radical las formas de pensar y de hacer pero las necesidades y a la inmediatez que por otro lado se han inculcado a las personas en este mundo actual hacen que nos resistamos a cambiar y nos “busquemos la vida” como vulgarmente se dice, rescatando antiguas posibilidades como el P2P o pergeñando nuevas formas de hacer como los servicios en la “nube” u otras formas parecidas que existen o existirán.

No es bueno cultivar o padecer el llamado síndrome de Diógenes, consistente en almacenar y almacenar cosas, en este caso ficheros informáticos, pues el espacio en los discos duros no es infinito y además a medida que crece necesita una buena gestión de manejo y realización de copias que muchos usuarios no están por la labor de abordar o no tiene conocimientos para ello. La alternativa está en poder disponer de lo necesario a un precio razonable para su obtención en un primer momento y a otro precio razonable en el futuro si ya lo hemos pagado con anterioridad y queremos disponer de ello de nuevo.

Alternativas válidas son necesarias y en ellas hay que trabajar, pero malo es que nos hayamos acostumbrado, queriendo o forzados por la situación, a la inmediatez y la gratuidad. Desacostumbrarse lleva un tiempo y un esfuerzo y siempre podemos pasar a prescindir de las cosas. Todo cambio conlleva una oportunidad pero también un riesgo.

domingo, 22 de enero de 2012

ATRASANTOS



Me he permitido la licencia de titular esta entrada con una palabra que no existe, pero que quiere significar, con énfasis, lo contrario a “adelantos”. El que las entradas de un blog puedan ser leídas sin solución de continuidad, permite repetir algunos conceptos, algunas veces de forma involuntaria, sin llegar a cansar. En este caso traigo a colación una de mis frases preferidas, de Antonio Damasio, que reza así: “La tecnología hace feliz, pero es una trampa: depende de cómo se use”.

Estamos inundados de tecnología que nos hace determinadas actividades más sencillas y placenteras. En estos momentos viene a mi mente la imagen de la pescadilla que se come la cola, en un círculo sin fin, donde las cosas pueden llegar a darse la vuelta. En algún caso, el uso intensivo de la tecnología, confiar ciegamente en ella, puede amargarnos la vida. Voy a relatar un suceso que me ha ocurrido personalmente esta semana y que puede ser ilustrativo de cómo puede ser bueno tomar algunas precauciones adicionales en lugar de abandonarnos ciegamente a algunos determinados aparatitos, como pueden ser a modo de ejemplo, el teléfono móvil o un navegador de coche.

Suelo quedar con antiguos compañeros de trabajo de vez en cuando al objeto de mantener vivas las relaciones aún en la distancia. Estamos permanente conectados por correo electrónico, teléfono, “whasapp”, “twitter” y algunas otras posibilidades más, pero un contacto cara cara, un apretón de manos, una conversación fluida y rápida y un abrazo de despedida no se compensan con tecnología alguna.

Una opción que no me gusta y procuro no utilizar al menos si soy yo el que la sugiere, es la de “quedar” con alguien “en el móvil”. Bien es verdad que hay veces que es la única opción disponible si no tenemos perfectamente claros los horarios o las ubicaciones de ambos. Por cierto, una de las personas con las que me veo con una frecuencia más o menos mensual no tiene móvil y llevamos unos cuantos años disfrutando de la mutua compañía sin problemas, como antaño se hacía, cuando no había tanta conectividad.

En este caso que voy a relatar, mi amigo continúa en activo y trabaja en un gran centro empresarial lleno de edificios, empresas y laborantes. Como quedamos a comer, el sitio elegido es un centro comercial cercano donde hay multitud de cafeterías y restaurantes que se ponen de bote en bote al mediodía cuando llega la hora de alimentar el cuerpo. La imagen de una multitud cruzando el puente peatonal existente encima de la autopista que separa el centro de trabajo del centro de reponer fuerzas es espectacular, digna de ser contemplada como yo hice el otro día durante media hora muy a mi pesar.

Y es que aunque ya tenemos hora y sitio fijo concertado para nuestras citas esporádicas, esta semana tuve que hacer unos recados previos cuyo tiempo no podía estimar con precisión, por lo que dije a mi amigo que en el momento en que el metro se estuviera acercando a su posición, le enviaría un mensaje vía “whatsapp” para que saliera a mi encuentro. Pero cuando fui a echar mano a mi teléfono para realizar la operación, la funda que llevo al cinto estaba vacía: el teléfono estaba en casa, plácidamente. Con este abandono, uno se queda desprotegido, pues allí quedaba guardado en su interior el teléfono de mi amigo, que lógicamente no me sabía de memoria. En un pensamiento rápido se me ocurrió mandarle un correo electrónico, que el también recibe en el móvil, por lo que requerí la ayuda de una joven que viajaba a mi lado en el transporte público, que se brindó amablemente a mandarle una misiva escueta diciéndole que llegaba. La gente es amable si se le piden cosas normales y con corrección y educación.

Pero esto no sirvió de mucho. Mi amigo recibió el correo procedente de una persona que no conocía y no le prestó atención, como pasa cuando se reciben correos con remitentes desconocidos y más en el móvil donde directamente no se abren y o bien se borran directamente o se dejan para revisar en casa con más tranquilidad. Como no me fiaba de que esta opción funcionara, intenté en el centro comercial, sin éxito, acceder a internet para poder consultar mi agenda y obtener el teléfono móvil de mi amigo, pero fue infructuoso, no encontré en todo el centro comercial un lugar donde hubiera posibilidad de conectarse. En otra zona más urbana siempre está la posibilidad de un hotel, algunas cafeterías o incluso un “ciber”, pero en esta zona industrial y en este centro comercial en concreto no había nada. Pero es que, además, aunque hubiera logrado conocer el teléfono, tampoco encontré ninguna cabina telefónica, que han desaparecido porque se ve que casi nadie las usa e incluso en muchas cafeterías o bares ya no disponen de este servicio que antes podía ser usado. Hubiera tocado “echarle cara” de nuevo y pedir el favor o bien a alguien o bien a algún comerciante.

Así pues, mi amigo permaneció pacientemente esperando mi aviso de llegada cuando yo llevaba ya más de media hora esperándole pues incluso llegué a mi destino con antelación a lo previsto. Cuando ya vio que algo había ocurrido y tras intentar contactar conmigo precisamente a través del teléfono que descansaba plácidamente en mi domicilio, se dirigió al centro comercial y pudimos comer juntos, de forma rápida y en formato bocadillo aunque dispusimos de mucho menos tiempo para contarnos nuestras cuitas.

Algunas veces lo he hecho pero a partir de ahora, cuando vaya a ver a alguien de forma personal o profesional, voy a tomar la costumbre de anotar en un papel sus datos de teléfono y dirección, que esa es otra, nos confiamos algunas veces a otro aparatito, el “tomtom”, que también puede dejarnos tirados en cualquier momento.

La tecnología falla de vez en cuando e incluso se puede quedar olvidada en casa y no disponer de ella cuando vamos a echarla mano.

domingo, 15 de enero de 2012

TWITTER



Este simpático pajarito que se ha hecho amigo de mucha gente en el mundo es en realidad un auténtico depredador. Quién lo diría, con esa imagen tan simpática pero en el fondo es un consumidor de nuestro tiempo y deberemos controlarlo con mucho cuidado y no dejarle aletear demasiado so pena de caer en sus garras. Es ya algo mayor, pues está a punto de cumplir seis años, pero ha sido en los últimos cuando ha empezado a cobrar fuerza y colarse progresivamente en nuestras vidas, como uno de los mejores ejemplos de las llamadas redes sociales que tanta fuerza están acumulando día a día.

No entiende de horarios ni de idiomas ni de países. Está activo las veinticuatro horas del día, siete días a la semana y trescientos sesenta y cinco días al año, salvo el actual en el que por ser bisiesto lo estará uno más. Cualquier persona en el mundo en cualquier momento y lugar, en cualquier idioma, puede emitir un mensaje que podrá ser visto al instante por cualquier otra persona, que podrá contestar o simplemente hacer “retweet” con lo que la bola de nieve puede ser descomunal a medida que vaya siendo visto y relanzado por la red.

Internet ha puesto a disposición de la humanidad un medio de comunicación rápido, eficaz y por el momento diríamos que hasta barato en función de lo que nuestras operadoras nos desquiten mes a mes. La gente va entrando poco a poco en estos temas pero los incrementos día tras día son exponenciales. Recuerdo cuando empezamos a usar de forma diaria el correo electrónico, en mi caso hace unos quince años, y gustábamos de mandar chascarrillos y cosas graciosas a los pocos amigos que por aquel entonces disponían de él. Hoy en día el correo se ha generalizado y las personas que van accediendo a él gustan de seguir con este sistema de envíos que realmente es ya un atraso. “Twitter” es una alternativa siempre y cuando los destinatarios a los que quieras hacer llegar el mensaje sean usuarios y también “seguidores” tuyos, un concepto interesante.

Otro de los elementos que internet ha puesto a nuestra disposición para comunicar cosas son los blogs como este que Vd. está leyendo. Cumplen su función, pero resulta demasiado costosa su creación y su acceso, aunque cumplen la norma de ser de acceso mundial si no se han restringido. Podríamos considerar “twitter” como un micro-blog porque como sabemos sus mensajes están limitados a 140 caracteres, lo que nos hace recordar otro elemento de la comunicación, el “sms” pero con la gran diferencia de que los “sms” son uno a uno mientras que el “tweet” es mundial, salvo que lo restrinjamos.

Ya comentamos en la entrada autoINFORMACION las enormes posibilidades de esta herramienta. Cómodos en nuestra casita podemos seguir acontecimientos en cualquier parte del mundo siempre que los participantes estén generando “tweets” a los que pueden acompañar todo tipo de imágenes y videos. Si la cantidad de mensajes generados acerca de un evento es importante y masiva, se puede generar un “trending topic” que se convierte por un tiempo en lo más seguido y visto por la comunidad.

Pero donde este simpático pajarito tiene su jaula es en los llamados “smartphones”. Si bien puede ser gobernado desde el ordenador con acceso a internet, donde descubre su potencia y versatilidad es en los pequeños teléfonos inteligentes que cada vez más personas llevan en su bolsillo y que permiten recibir y emitir estos pequeños mensajes desde cualquier sitio y lugar, prácticamente sin control.

Una buena y categorizada estructura de “siguiendo” y cuantos más “seguidores” mejor es una manera de participar en lo que se está cociendo en la sociedad de forma instantánea. Y en algunos casos de forma masiva, de modo que se pueden llegar a hacer cambiar opiniones y acciones que de otra forma serían llevadas a cabo sin ninguna retroalimentación. Un ejemplo reciente lo hemos tenido en la llamada “Ley Sinde” donde varios consejos de ministros han ido retrasando su aprobación influídos, no me cabe ninguna duda, por el rojo vivo a que había llegado la red. Y tras su aprobación la polémica sigue y son frecuentes los repuntes de algunos “hastags” sobre el tema.

Esta red posibilita un cierto anonimato, si bien los usuarios gustan de ser ellos mismos con su personalidad y su fotografía. Ello no quita para que podamos tener un segundo o tercer usuario para otras cuestiones, como parodiar a políticos o personalidades, cuestión que pueda hacerse desde una óptica graciosa o malintencionada. Hay mecanismos para conseguir, con una cierta lentitud, suplantar a o que alguien nos suplante. Pero en algunos casos el parodiado está conforme siempre que quede claro que no es él.

Para terminar este breve comentario, la explicación de algunos conceptos básicos:

• TIMELINE. Página en la que se van mostrando con indicación de la hora los mensajes de los usuarios a los que seguimos.
• TWEET. Nombre que se le da a los mensajes de hasta 140 caracteres máximo.
• SEGUIDORES (Followers). Es la gente que te sigue a ti y lee tus mensajes.
• SEGUIDOS (Following). Usuarios a los se está siguiendo para ver sus mensajes.
• RESPONDER (Replies). Mensajes de respuesta directa a una persona.
• @XXXXX (Username). El identificativo de un usuario en twitter. Se obtiene al darse de alta y va acompañado de una palabra clave de acceso que no debemos facilitar a nadie.
• REENVIAR (Retweet -RT). Si una persona quiere compartir un mensaje que ha leído con sus seguidores.
• #HASHTAGS. Son etiquetas incorporadas a algunos mensajes con significado especial para ser encontradas y que pueden llegar a convertirse en “trendeing topic” si se genera una gran numero de mensajes que las incluyan entre su texto.

domingo, 8 de enero de 2012

FACIT



Ponerse a investigar sobre algo hoy en día es como entrar en una espiral hacia un pozo sin fondo. A los mandos de un teclado en el ordenador con conexión a internet, va apareciendo ante nosotros información de todo tipo que debemos de valorar y estudiar, pero en una sucesión que es en muchos casos inabordable, teniendo que tomar la decisión de parar en algún momento so pena de sucumbir ante el aluvión. Siempre se pueden tomar notas y volver sobre ello más adelante.

Cuando accedí a mi primer trabajo remunerado de una cierta entidad, como administrativo en la oficina de una empresa de construcción, la calculadora de que disponíamos para revisar las cuentas, que la mayoría de las veces se hacían primero de cabeza, era una de la marca Olivetti, mecánica por supuesto, de aquellas que había que dar a la palanca que hacía subir hacia arriba unos bloques metálicos que iban componiendo el resultado. Eran los años sesenta del siglo anterior, época de mucho bolígrafo, poca pluma, máquina de escribir, papel de carbón para hacer las copias y goma de borrar, copia por copia, si metías la pata.

Por aquellos años, esta empresa estaba hermanada con otra para acometer las obras de cierta envergadura. Yo acudía casi diario a la oficina de la otra empresa a intercambiar información, partes de obra por lo general. Esta oficina estaba regentada por un señor llamado Nicanor Díez, de cierta envergadura circular con sudoración fácil y con movimientos pausados en su caminar, pero con una cierta aristocracia en su porte y que gustaba de usar pajarita a diario. En esta oficina, la calculadora que se usaba era una de la marca FACIT, algo más moderna que la de la fotografía que ilustra esta entrada. Nicanor la manejaba con una presteza y velocidad envidiable, daba gusto verle, siendo como un avanzado mecanógrafo de esta calculadora que la ponía a cien por hora sacándola todo el partido que se podía.

Y es que manejar esta calculadora tenía su aquel. Hacía falta echarle cabeza si no se quería alargar el tiempo y el gasto de energía física dedicada a las operaciones al tener que estar dando vueltas a la manivela como si fuera un ventilador. Aunque yo no tenía que usar esa máquina en mis visitas a esa oficina, mostré interés por su uso y Nicanor se avino a dejarme utilizarla y me dio unas reglas básicas importantes que facilitaban el manejo. Recuerdo el ejemplo que me puso para multiplicar un número nnn por dieciocho: “metes nnn, desplazas carro uno a la izquierda, dos vueltas positivas de manivela, que es como multiplicar por veinte, desplazas carro uno a la derecha y dos vueltas negativas que es como restar dos veces, con lo cual ya lo tienes, veinte menos dos dieciocho”. Impresionante, y en una sola palabra. Lo normal hubiera sido meter nnn, dar ocho vueltas positivas a la manivela, desplazar carro uno a la izquierda y dar una vuelta positiva. Ambas operaciones daban el mismo resultado pero en la segunda se tardaba un poco más ya que se daban nueve vueltas mientras que en la forma abreviada se daban solo cuatro. Economía en las operaciones.

Aquella oficina se desmontó a finales de los sesenta y tanto Nicanor como su máquina de hacer números desaparecieron. Ya entrado este siglo, hará unos cinco años, unos amigos y vecinos de urbanización, Alfonso y Mercedes, se trasladaron a una casa nueva y nos invitaron a visitarles. Al llegar al salón de su casa la vi, estaba allí, una FACIT más antigua que la que yo recordaba haber usado. Mostré mi interés por ella y me la dejaron operar y toquetear. Funcionaba a la perfección y yo disfruté cual enano haciendo sumas, restas y multiplicaciones al tuntún y recordando los viejos tiempos y las instrucciones de Nicanor. Como un niño con un juguete nuevo en estos tiempos de ordenadores, donde las máquinas de calcular y de escribir han desaparecido y nuestros hijos ni saben que existieron.

Así quedó la cosa hasta hace unos días, antes de Navidad, en que tuve una actividad conjunta con Mercedes en la que me dejó de piedra al presentarse con una bolsa negra, muy pesada, que me dijo que era un regalo para mí de parte suya y de su marido. Habían considerado que la FACIT estaría mejor en mis manos que como objeto decorativo en su salón. Una sorpresa y un regalo que no sé si tendrá algún valor material en el mercado pero que espiritualmente para mí es de suma importancia y que nunca sabré como agradecerles.

Ahora está en mi salón. La máquina perteneció al padre de Alfonso y por lo que he podido encontrar en mi acceso a la red, es un modelo TK que se fabricaba en Suecia a finales de los años 40 del pasado siglo. Si bien funcionaba perfectamente, la he desmontado, limpiado y engrasado un poco. Más de setenta años contemplan al juguete, que sigue en plena forma. Un buen anti-ejemplo de OBSOLESCENCIA PROGRAMADA que ya comentábamos antes en este blog. Pesa más de seis kilos y el sonido mecánico de sus teclas y sus engranajes al hacer las operaciones es como música celestial comparable a la mejor serenata.

Ahora tengo que seguir indagando en la red, pues Nicanor no me contó cómo se hacían las divisiones ….

sábado, 31 de diciembre de 2011

eCOMERCIO


Las ventas por correo no han tenido un gran desarrollo en España aunque he de reconocer que es una afirmación que hago desde la ignorancia, al no disponer de datos fehacientes que la avalen. Los catálogos que recibíamos por correo, las posibles formas de solicitar los artículos por teléfono o carta y la única posibilidad de envío a través de los servicios de Correos frenaban el ímpetu de los consumidores por hacerse con productos vistos a través de las frías páginas de un folleto cada cierto tiempo.

Internet está cambiando muchas formas de ver las cosas y esto de la “tele-compra” no podía quedar atrás. Otras cuestiones paralelas se han desarrollado sobremanera, como el envío por servicios alternativos a Correos, como los de mensajería que han alcanzado un nivel de desarrollo importante, tanto en eficacia como en celeridad, además de permitirte el saber minuto a minuto donde se encuentra tu paquete. El artículo del diario ABC que ilustra esta entrada muestra que la compra por internet es un hecho para cada vez un mayor número de españoles. En otros países, donde la venta por catálogo estaba más desarrollada debido fundamentalmente a buenas prácticas, la venta por internet tenía la autopista creada y los mimbres preparados para explosionar.

Catálogo más dinámico y excitante que una página de internet es difícil de crear: texto enriquecido, enlaces, imágenes, sonido, movimiento y una inmediatez que llega a cualquier rincón del mundo son ingredientes que permiten cocinar un plato apetecible para cualquiera. Solo falta que las empresas que están detrás de estas páginas dispongan de una buena logística, un buen soporte informático y técnico, una buena pasarela de pago y lo que es muy importante y no debemos de olvidar, un buen servicio post-venta, que las cosas pueden llegar rotas o estropearse.

Y es que comprar un artículo en una tienda física no es sinónimo de un buen servicio posterior, que recordemos debe dar la empresa que fabricó el artículo y no el que la vende. Para muestra vale un botón y ya en la entrada de este blog titulada PAPYRE  contaba mis peripecias, no muy agradables, sufridas con una empresa, española, por mor de la garantía de un aparato comprado en una tienda física. El departamento técnico está en Granada y allí hay que mandar por mensajero el paquete con el aparato, con lo que a efectos de garantías lo mismo me daba haber comprado vía internet.

Yo soy de los que compran a través de internet porque me parece un método rápido, cómodo y eficaz, siempre que la empresa que esté al otro lado merezca mi confianza. Y hay algunas que la merecen mucho, como por ejemplo AMAZON, a la que no me canso de hacer publicidad por las buenas maneras que ha tenido conmigo, mucho más allá de lo exigible por mi parte y que han sido comentadas también en este blog, en las entradas  EFI....QUÉ? AMAZON y KINDLE. Ahora en España pero antes desde EE.UU. su funcionamiento es modélico y es un referente donde se deben fijar quienes quieran saber cómo hacer las cosas bien. El último KINDLE comprado en EE.UU. para un amigo fue solicitado por mí un martes a las 19:00 horas y el jueves de esa misma semana, dos días después, a las 14:00 estaba en manos de su destinatario, ambas horas peninsulares. Enviado desde América …. ¿Se puede pedir más eficacia?. Además de un precio imbatible.

Hay otras empresas en las que he comprado electrónicamente y han merecido mi confianza, como algunas de programas de software, El Corte Inglés, Deal Extreme, PCCOMPONENTES, LEQTOR, diversas páginas de venta de entradas para espectáculos y algunas bajo el paraguas de eBAY, pero también ha habido otras en que he salido un poco escaldado. Mencionar en esta parte negativa PIXMANÍA, con un servicio post-venta de garantía especialmente desastroso en el que tuve que enviar a mi cargo en dos ocasiones el artículo a Barcelona sin obtener satisfacción, y otra que uso solo en casos desesperados, IBERLIBRO, por su excesiva tardanza en remitir los artículos. El último libro usado, comprado y pagado en el momento de la compra y solicitud, llegó a mi poder más de dos semanas después, enviado desde una librería de Valladolid y su demora no fue debida a los servicios de Correos, medio utilizado y solicitado por mí para el envío, que me resulta más cómodo al no tener que estar en mi domicilio y sufrir la búsqueda y captura por parte del empleado de mensajería intentando entregar su paquete.

Otro ejemplo. A raíz de los miedos que me asaltaron con el tema de las copias de seguridad de mis datos informáticos y que reflejé en la entrada RESPALDO de la semana pasada, me lancé al “mira y compara” de un disco duro. Tras mirar por aquí y por allá y buscando solo el precio porque tenía una idea muy clara de cuál quería, me decidí por AMAZON y lo mismo, enviado desde Francia en menos de dos días laborables tenía el paquete en mis manos y estaba sacando el respaldo de mis datos.

Una cuestión muy importante que debemos de tener en cuenta y que quizá es lo que más frene este tipo de comercio es el tema del pago. Somos reticentes a dar nuestras tarjetas de crédito en internet y ello es lógico y comprensible por la gran cantidad de timos y problemas que podemos tener si no extremamos el cuidado y seguimos unas reglas básicas. Desde mi punto de vista, siempre que nos sea posible lo mejor es utilizar PAYPAL, un sistema contrastado y fiable de pago. Otro sistema que yo utilizo es el de disponer de VISA’ s virtuales facilitadas por mi banco a través de internet, en el que la tarjeta física no existe y se encuentra permanentemente a cero, sin saldo, y que solo cargo con los euros correspondientes en el preciso momento en que voy a efectuar la compra.

Aquel viejo anuncio de televisión del “mire, compare y luego compre” tiene especial significado hoy en día. Numerosos portales nos brindan información, muy detallada, de los productos e incluso nos indican donde adquirirlos y sus precios. Jamás lo hemos tenido tan fácil si sabemos aprovecharlo y movernos con cuidado. ¿Qué nos impide hoy en día comprar un producto que fabrican y venden solo en Australia? ¿Qué le impide a un autor español vender su libro, digital por supuesto, a un residente en la Patagonia o en un bosque perdido de Canadá? E incluso productos que no caduquen en breve, como naranjas de Valencia o chorizos de La Alberca son factibles de tener en nuestra puerta a golpe de ratón, con unos precios redondos y una calidad insuperable.

sábado, 24 de diciembre de 2011

RESPALDO

Por mucho que pensemos que tenemos las cosas claras, un suceso inesperado puede poner nuestros esquemas “patas arriba” como se dice vulgarmente. Quienes hayan seguido las notas que van engrosando este blog de forma semanal, habrán notado una cierta debilidad por los temas informáticos, derivada seguramente de mi profesión, una de mis profesiones, pero mucho más de mi afición por los ordenadores y el mundillo que los rodea. Hay alguna entrada anterior pero solo voy a indicar una que guarda algo de relación con lo que me propongo comentar en estas líneas. Es la entrada titulada CONTRASEÑAS.

Hay que buscar en la tercera acepción del diccionario para encontrar el significado del término “respaldo” y aun así no queda claro para mi propósito: “apoyo, protección, garantía”. Si me hubiera dado por titular esta entrada como “backup” quizá hubiera añadido un poco más de especificidad al asunto, pero solo para algunos, aunque la palabreja circula con frecuencia. “Backup” significa, curiosamente, “apoyo” o “respaldo” pero si se aplica a términos de informática, su significado es claro y determinante: copia de seguridad.

Ya hay días para celebrar casi todo. El pasado 30 de noviembre se celebró el “Día Internacional de la Seguridad de la Información”, ahí es nada, como digo, hay días para todos los gustos. Con ese motivo, la Guardia Civil, que también se ocupa de estos asuntos, colgó en su página web una serie de CONSEJOS,  elementales pero muy atinados, que deberíamos seguir los ciudadanos que trasteamos con la tecnología de los ordenadores en aras de la seguridad. Como es posible que con el tiempo el enlace desaparezca, reproduzco el que me interesa: “Realiza copias de seguridad o Backups periódicos de tu sistema y crea puntos de restauración al objeto de no perder información por incidentes de seguridad”.

Yo lo vengo haciendo con regularidad y creía que ese específico asunto lo tenía cubierto, aunque desde que no acudo diariamente a una oficina me había relajado en un aspecto que luego revelaré. El caso es que esta semana me he encontrado con un amigo que me ha referido lo que le ocurrió en su domicilio y su relato ha disparado todas mis alarmas.

Desde hace años, mi acervo informático ha ido incrementándose exponencialmente. Mi escáner echa humo y el espacio ocupado en discos duros no para de crecer. Documentos, trabajos, fotografías, estos escritos…. un sinfín de ficheros y contenidos que son para mí un valioso tesoro que persona alguna me podría reponer, al menos de forma completa, si lo perdiera. Y hay muchas formas de perderlo. Mi amigo me abrió los ojos al referirme como ha perdido el suyo hace unos días.

Estando de fin de semana, unos amigos de lo ajeno entraron en su casa forzando una ventana y abriendo tranquilamente desde dentro la puerta blindada con las llaves de repuesto que muchos tenemos cerca de la misma, más o menos visiblemente colgadas en algún llavero detrás de un cuadro. No le pudieron robar mucho, porque poco tenía, un poco de dinero y unas “joyinas” de su mujer, más recuerdos emocionales que de valor monetario. Por supuesto le destrozaron todo lo destrozable, le esparcieron por el suelo todo lo esparcible y le dejaron la casa en un estado lamentable. Su seguro ha calculado los destrozos en euros pero no puede calcular el valor sentimental de algunas cosas que ni con dinero se pueden volver a comprar. Lamentable la proliferación de estos actos de pillaje y saqueo a los que nos vemos expuestos los ciudadanos y que. en mi opinión, no son reprendidos con suficiente dureza por las fuerzas de seguridad y la justicia.

Como digo se llevaron poco, pero lo que sí que se llevaron fueron sus dos ordenadores, el fijo y el portátil. Y justo encima del fijo, en un cajón de la mesa, mi amigo tenía un disco duro externo con los respaldos de todos sus ficheros, donde sacaba copia semanalmente de sus datos. A poco que seamos perspicaces y deduzcamos un pelín, mi amigo se ha quedado sin nada, ha perdido todos sus datos. Es un gran aficionado a la naturaleza y estaba preparando desde hace años un libro sobre setas. Conociéndole estoy seguro que tendría miles y miles de notas y de fotografías que han desaparecido. Queda la posibilidad de que la policía encuentra a los facinerosos y pudiera recuperar sus datos, pero es más que remota esa posibilidad.

Pero ahí no ha acabado la cosa. Estos “pájaros” han utilizado su correo electrónico, bien es verdad que para mandar virus a sus contactos y para otras posibilidades que no voy a mencionar aquí. Cada cual que se revise las suyas, por ejemplo, si tenemos por comodidad recordadas las contraseñas de acceso a páginas web delicadas o no. Mi amigo ha ido cambiando las que recordaba, insisto en lo de las que recordaba, porque eran iguales en muchos sitios, ha anulado sus tarjetas bancarias y sus claves de acceso a estas entidades. Ponga Vd. mismo el etc. etc. de este caso haciendo una pormenorizada auto revisión de como de alborotado tiene su cotarro informático.

Aunque mi amigo no hubiera sufrido la visita de los indeseables, otros sucesos podrían haber provocado el mismo resultado en este aspecto. Un incendio o un escape de agua podrían haber dañado los equipos y los discos de respaldo que estaban justo encima o al lado. Seguro que se nos pueden ocurrir otros casos. Y es que además no está solo la posibilidad de perder los datos sino en otro aspecto que seguramente Vd. habrá deducido: que se los lleven. Hace poco una amiga que venía a jugar con mi hija me sustrajo la tarjeta que gobernaba la “Wii”. Si no lo tenemos muy escondido, un amigo que no sería tan amigo o la señora que viene a limpiar podrían haber sustraído a mi amigo su copia de seguridad. No es lo mismo que perderlo pero el contenido sensible podría caer en manos indebidas. Y esto enlaza con otro tema: el de cifrar los datos.

Los equipos que yo tengo en casa, un fijo y dos portátiles, tienen todos su datos cifrados y tienen activo el control de usuarios en sus arranques. Eso nos obliga a teclear la contraseña de acceso cada vez y a continuación teclear otra contraseña para tener acceso a los datos cifrados. Las contraseñas recordadas en la web quedan fuera de esto así que es un tema que no utilizo a pesar del inconveniente de teclearlas cada vez y eso que no son iguales en ninguno de los sitios y tengo más de doscientas. Los cacos podrían ser unos expertos en informática y saltarse estas contraseñas, aunque en el caso de la segunda lo dudo, la inicial de Windows es más fácil, pero no dejan de ser unas trampitas para que se ganen el sueldo. A resultas de esto, las copias de seguridad están también cifradas, por lo que por ese lado tranquilo si se llevan solo una de las dos cosas: ordenador o disco duro de respaldo.

Pero lo que encendió mis alarmas a resultas de la conversación de amigo era una cosa que hacía antiguamente y que por mor de no acudir a una oficina, había dejado de hacer y no es otra cosa que tener la copia de seguridad en una ubicación diferente. Antes la dejaba en la oficina. Ni que decir tiene que me faltó tiempo para llegar a casa, coger la copia de seguridad y llevarla a otro sitio, fuera de mi edificio. Por si acaso. Y con toda tranquilidad al estar cifrada.

Hay infinidad de programas para hacerlo, pero para facilitar pistas a los más interesados, las contraseñas las manejo con el formidable programa gratuito KEEPASS, el cifrado de los datos con el todavía más formidable programa gratuito TRUECRYPT y la gestión de las copias de seguridad, un tema pendiente y que no tengo muy bien solucionado con el programa no gratuito pero que pago con gusto VICEVERSA..

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