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sábado, 13 de agosto de 2011

TRANSPORTABLE

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En inglés se diría “portable” que es casi lo mismo por lo que se entiende muy bien en castellano. Me quiero referir en esta entrada a programas de ordenador. A medida que los ordenadores y otros aparatos como los teléfonos con un procesador dentro son capaces de ejecutar programas, el número de estos crece y crece de forma exponencial. Con un cierto desorden diría yo, pero en el caos está la alegría de que cada cual pueda escoger lo que más le interesa, lo que mas le conviene o simplemente lo que mejor se adapta a sus intereses. Programas que hacen básicamente lo mismo los hay por docenas, pero cada uno tiene su peculiaridad y los usuarios, las personas, nos decantamos por unos o por otros por razones variopintas, que van desde que fue el primero que usamos hasta recomendaciones de amigos, blogs, webs especializadas o redes sociales.

Mi ejemplo típico es acerca de los conocidos programas cuya función básica en sus orígenes era la de grabar CD’s y DVD’s. En este momento me acabo de dar cuenta de que ya prácticamente no los uso, ya que he erradicado esos medios de mi uso normal, salvo cuando mi mujer me pide que le haga un CD de música a medida para oírlo en el coche. Retomando, los programas clásicos en sus comienzos, hace ya algunos años, eran NERO y EASY CD CREATOR, ahora denominado ROXIO CREATOR. Aunque la gran mayoría usaba NERO, a mí me regalaron una versión del CREATOR, empecé a usarla y desde entonces he continuado con ella. Una manía. Ahora hay decenas de programas que graban CD’s o DVD’s y hasta el propio Windows nativo en su última versión lo hace. No lo he dicho, pero como se ha podido notar me estoy refiriendo al sistema operativo Windows para PC’s. Hice mis pinitos con el LINUX, me dan muchas ganas de volver a él, pero por el momento me las aguanto.

Retomando el tema de la transportabilidad, es frecuente que algunos programas los usemos de forma muy esporádica. El concepto de software “portable” lleva ya algunos años y lo que trata es de evitar la instalación propiamente dicha de los programas en un ordenador. No sólo porque es frecuente que tengamos en casa varios, entre fijo y portátil o “notebook”, sino porque usamos otros en el trabajo, en una biblioteca o…. en casa de los amigos, asunto que tiene su aquel. El hecho es que la instalación de programas de forma fija en un ordenador, de alguna forma degrada el sistema y si no se tiene mucho cuidado y se utilizan herramientas de limpieza con frecuencia, el paso de los meses y las sucesivas instalaciones, el PC hacen que este se puede volver lento e inestable. Yo, cada seis meses, suelo hacer un borrón y cuenta nueva, formateando el disco duro e instalando todo de nuevo. Se consigue práctica, se apuntan las cosas, se instalan versiones nuevas actualizadas y se está preparado para las catástrofes, que tarde o temprano llegan.

Hay varias formas de llevar programas en un “pen drive”. La que primero conocí es la denominada PORTABLEAPPS. Con muchos años en activo, permite descargarse un instalable que comprende el propio software con una “suite” prefijada que contiene una serie de programas que suelen ser utilizados de forma general y que luego iremos complementando a medida de nuestros gustos y necesidades. Por supuesto podemos poner y quitar programas a nuestro libre albedrío. Como he mencionado, lo he utilizado con satisfacción en varios sitios en los que he estado y donde es suficiente disponer de una USB libre, y utilizable, en un ordenador.

Los ejemplos asientan las ideas. A mí me gusta utilizar FIREFOX o CHROME, pero es muy común encontrar instalado en muchos ordenadores por los que he pasado INTERNET EXPLORER como único navegador. Pues bien, pongo mi “pen drive”, arranco mis aplicaciones transportables y puedo utilizar aquellos, con la particularidad añadida de que van configurados con las opciones a mi gusto y, muy importante, con el conjunto de favoritos que tengo yo y que generalmente son de gran ayuda a la hora de manejarse y navegar por la web. Otro ejemplo descubierto recientemente es el programa CALIBRE, gestor de libros electrónicos, que utilizo de forma transportable para efectuar alguna conversión de formatos.

Me he hecho tan adicto a la portabilidad que la utilizo también en mis propios ordenadores para evitar instalar programas, sobre todo los que no se usan de forma continua. El formato de la aplicación PORTABLEAPPS permite añadir de forma manual otros programas que cumplan las características para ser transportables aunque no se encuentren recogidos en su web. De hecho hay muchas otras webs, como por ejemplo PORTABLE FREEWARE que tiene una lista interminable y muy amplia de programas preparados que podemos utilizar.

sábado, 6 de agosto de 2011

RECOMENDABLE

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Es mejor no acudir a los sitios con demasiadas expectativas, ya que es muy probable que la cosa no sea para tanto como se idealizaba y en lugar de disfrutar uno acaba autogenerándose una desilusión. Siempre me viene a la memoria el ejemplo de mi primera visita a Cuenca, a comienzos de los años setenta del siglo pasado, donde acudí pensando en las maravillosas casas colgadas y en el espectáculo que suponía la famosa Ciudad Encantada. Ni una cosa ni otra, las casas colgadas eran dos y no era para tanto, pues en muchos pueblos perdidos y sin fama había cosas parecidas y en cuanto a la Ciudad Encantada, pues bueno, mucha propaganda, pero seguro que en un paseo por los alrededores de cualquier pueblo de montaña pedregosa y pelada, puestos a poner nombre a la forma de las piedras se encontraban unas cuantas. No quiero con esto desmerecer a la bellísima ciudad de Cuenca, que lo es por otras innumerables razones, pero lo pongo como ejemplo de que no conviene preconcebir ideas desmesuradas.

Ayer viernes se anunciaba un día lluvioso en la costa de Cantabria. Últimamente, los hombres del tiempo aciertan y así ocurrió. La playa quedaba descartada y una idea que venía rondando la cabeza era hacer una excursión a lo largo de la N-611, entre Torrelavega y Reinosa, visitando pueblecitos e iglesias mozárabes y románicas con encanto. Ya he comentado en otras entradas de este blog que mi hija es celíaca, con lo que uno de los problemas en estas escapadas es el tema de la comida en restaurantes. Felizmente, cada día son más los que conocen el problema y se prestan a colaborar en la medida de sus posibilidades. En alguna ocasión decidimos salir de casa con la tartera y dejarnos de indagaciones, pero también es una fuente de relación con la gente, como así queda demostrado en lo que voy a relatar a continuación.

Eran la una y media cuando llegamos al imponente edificio y anexos del monasterio de Nuestra Señora de las Caldas de Besaya, cerrado a cal y canto ya que según nos informaron solo se abre durante los actos religiosos, como así fue en muchas de las iglesias visitadas, cerradas a machamartillo y que la única manera de visitar es dar con algún vecino que tenga la llave y se avenga a acompañarte y mostrarte. Algunas ermitas, como la de San Román de Moroso, a cuatro kilómetros de Bostronico por una pista de tierra, son una casa cuadrada por fuera sin mayor vistosidad y seguro que encierran intramuros todo su esplendor.

Pero como decía, aunque el monasterio de Las Caldas estaba cerrado, no así su Hostería anexa al mismo, en cuya puerta conversaban animadamente dos mujeres vestidas con lo que podía ser un uniforme de cocina. Dolores y Vice, que así se llamaban, mostraron gran interés a nuestra pregunta acerca de la intolerancia al gluten, nos demostraron que el asunto no era ni mucho menos nuevo para ellas y se ofrecieron a preparar unas rabas, calamares, con rebozo de maicena en lugar de harina, para que mi hija las pudiera tomar.

Aunque era un poco pronto, la perspectiva de comer en un sitio donde la celiaquía no fuera un problema acabó de convencernos. Mi hija acaba la mayoría de las veces con el clásico filete a la plancha acompañado de patatas fritas cuando en la cocina acceden, al menos lo dice el camarero, a freírlas en un aceite limpio. Y de postre, fruta.

Todo fueron facilidades proporcionadas por Víctor, que hacía las veces de camarero y maître, hincha confeso del Real Madrid, hermano y primo de las cocineras y que llevaba más de veinte años oficiando en el lugar. El menú del día, a elegir entre ocho o diez platos en primeros y otros tantos en segundos, es el de mejor calidad precio que recuerdo. Los postres, todos ellos caseros, de sobresaliente con matrícula de honor, aunque solo probé tres: flan, leche frita y tarta de manzana.

Lo mejor de todo fue el menú de mi hija: espectacular su primer plato de rabas, su segundo de carne asada con patatas fritas y un flan casero de huevo, en raciones más que amplias y de una calidad y preparación exquisitas.

Muchas veces pienso que sitios como estos no conviene recomendarlos, pues se acaban masificando y perdiendo, pero también es de justicia ser agradecido y hacer propaganda cuando te atienden bien, más que bien, en este caso. En las fotos se puede apreciar algo el entorno, las mesas, los cubiertos y copas, el candelabro con las velas…. Si a esto añadimos la atención, el que el menú incluye un vino más que aceptable y café y lo redondeamos con un precio de catorce euros en total, de lunes a sábados incluidos, me parece que no se puede pedir más.
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martes, 2 de agosto de 2011

20N

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Mientras andaba dando vueltas a otro contenido para el blog, nuestro Presidente del Gobierno no ha podido resistir, o resistirse, más y para irse de vacaciones con cierta tranquilidad a Doñana, ha convocado las elecciones generales para el próximo mes de noviembre, como siempre últimamente en domingo, que por un azar coincide en día y mes, que no en año, con otra fecha señalada y de general conocimiento para todos los españoles. La de este año es de 2011 y la otra fue en 1975. Como quiera que la otra idea que tenía para la entrada del blog es atemporal, o intemporal tanto da, la dejo para más adelante y aprovecho la inmediatez de la noticia. Al pedir la baja en su trabajo, el señor Jose Luis Rodríguez Zapatero estará preocupado por encontrar trabajo pronto y no engrosar las cifras del paro, que me atrevo a pensar que para aquellas fechas tras el verano, volverán a echar humo si un milagro del cielo no lo remedia.

No recuerdo de cuando data la costumbre de designar fechas señaladas con los dígitos del día y la inicial del mes correspondiente. Curiosamente todas las que en este momento me vienen a la cabeza son días de dos cifras y en algunas que son internacionales se da la coincidencia de que la inicial del mes es la misma en castellano que en inglés. Así recuerdo el 23F del que ya han transcurrido unos cuantos años, las más recientes del 11S y 11M del 2001 y 2004 respectivamente, y la tan cercana 15M del propio año en curso.

Estas abreviaturas nos simplifican la vida pues para cualquier español de España o de cualquiera de sus “autonosuyas”, el hablar del 23F implica un hecho que todo el mundo conoce mientras que a un francés, por poner un ejemplo, no le dirá seguramente nada, salvo que ellos tengan otro 23F, pues febrero se dice “février”. En los meses siguientes, hablar en España del 20N va a servir como mínimo para sembrar la confusión, pues unos estarán referenciando la fecha de las elecciones mientras que otros harán mención al aniversario de la muerte de Franco, como digo allá por 1975. Me atrevo a aventurar que, una vez pasadas las elecciones, el 20N seguirá siendo lo que era, perderá un poco de protagonismo en estos meses venideros para recuperarlo después.

Ya están convocadas las elecciones por las que “todos” los españoles estaban suspirando, según se oía decir a políticos y encuestas por todos lados. Podemos estar tranquilos pues ya está todo solucionado. Vamos a elegir a “nuevos” representantes políticos que con el poder recibido de las urnas van a solucionar todos los problemas de un plumazo, de un día para otro.

La democracia en España ha sobrepasado los treinta años, más que suficiente para darse cuenta de sus ventajas pero también de sus miserias. Unos y otros se han alternado en el poder central, autonómico y municipal en grandes ciudades y si entrecerramos los ojos y desenfocamos la vista podemos ver los resultados hasta la fecha. Y lo que es peor, anticipar lo que nos espera. Unos probablemente se vayan, pero la estela de polvo y lodo que dejan enturbia el ambiente hasta límites insospechados y los que parece con mucha probabilidad que van a venir, si no cambia drásticamente la cosa, ya sabemos de qué pié cojean y nos podemos ir preparando.

Siempre he sido de la opinión de que las reformas hay que hacerlas cuando las cosas van bien, lo que nos permite planificar las cosas y obrar en un entorno tranquilo y sosegado, pudiendo elegir el momento más adecuado para cambiar. Es lo que se llama medicina preventiva y que muy pocos aplicamos, no solo en nuestra salud sino en todos los ámbitos de nuestras vidas. Si tenemos un programa funcionando bien en nuestro ordenador o teléfono móvil…. ¿para que vamos a cambiarlo por otro o por una versión actualizada? La frase popular llega en auxilio de los indolentes, procrastinadores profesionales ellos: “Si funciona no lo toques”.

Cuando deja de funcionar, cuando llegan los problemas, todo son prisas y carreras, pero hay una cuestión que viene de perillas a estos y no es otra que la patente de corso de que se dispone para, invocando la crisis, hacer y deshacer sin tino ni mesura y que los que son objeto de sus acciones traguen con todo lo que se les eche. Hace años vi en la hoja calendario del taco una frase que llamó mi atención: “Es mejor quién evita los problemas que el que los soluciona”. Hice una fotocopia ampliada y la colgué en el tablón de anuncios de la empresa. A los pocos minutos ya estaba mi jefe dándome una charla a cuenta de la frase. Supo, sin que nadie se lo dijera, que el que había colgado la frasecita en el tablón había sido yo.

Los “nuevos”, tras el 20N de 2011 tendrán todas las bendiciones para hacer lo que les venga en gana y ya nos podemos ir preparando. Los que realmente mandan, los “poderes económicos” que trascienden a gobernantes y estados y que siguen a flote y en su rumbo bien pertrechados y en la abundancia, impondrán sus normas y aquí tendremos, no faltaría más, la última palabra, bueno, las dos últimas palabras: “Si, bwuana” o en lenguaje familiar más coloquial y enternecedor “Si, cariño”.

En las recientes manifestaciones del 15M, cuyo fondo aunque no su forma cobra de nuevo su razón de ser, hubo muchas frases imaginativas. Dos me vienen a la memoria y no hago ningún comentario de ellas: “No hay pan para tanto chorizo” y “PSOE y PP, la misma mierda es”. Más de treinta años de actuaciones los contemplan y dan sentido, en mi “humildísima” opinión, a estas frases.

Vayamos adquiriendo todo el “ajo”, “agua” y “resina” del que seamos capaces. Quizá también y perdón por la irreverencia que sugiere, nos venga bien pasar por la farmacia y hacer acopio de vaselina. Mucho me temo que nos van a hacer falta.
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martes, 26 de julio de 2011

INSTRUCCIONES

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Cuando hoy día llega a nuestras manos cualquier aparato con una cierta complejidad, lo primero que deberíamos hacer es leer, detenidamente, su libro de instrucciones para poderlo manejar sin problemas y además conocer todas sus posibilidades, vayamos a hacer uso de ellas o no. De forma proporcional a la edad, la consulta al folleto va desde cero en los extremos, juventud o senectud, hasta una proporción variable en las edades intermedias. Yo soy de los que gusta leerlo al completo un par de veces antes de empezar a manipular, pero también conozco a personas de mi edad que no lo hacen y les gusta trastear, probar y perder mucho tiempo antes de acudir al libro de instrucciones donde lo más probable es encontrar la solución a sus desvelos y de paso descubrir nuevas y desconocidas posibilidades.

Salvo elementos muy elementales, pongamos por ejemplo un sacacorchos o un vaso de los de vino, los productos que adquirimos suelen llevar algún “x” de instrucciones. Nunca sabré si la traducción de “x” es manual, folleto, guía, libro, prospecto, etc. etc. pues todas estas acepciones hacen alusión a las notas e instrucciones necesarias para conocer el producto adquirido y manipularlo con seguridad y acierto a la vez que obtener el máximo partido posible.

Una cuestión importante es como conservar y tener a mano, de forma ordenada, todas las guías de los aparatos que tenemos en funcionamiento alrededor nuestro. Son de variados y múltiples formatos, desde los mínimos libritos que acompañan por ejemplo a un reloj digital hasta los gruesos libros que se adjuntan a una cámara de fotos o una televisión. Por otro lado, hoy en día los aparatos son distribuidos a cualquier lugar del mundo, por lo que muchos de ellos incluyen su libro de instrucciones en multitud de idiomas. En estos casos, lo primero que hago es seleccionar el que me corresponde en castellano y en algunos casos conservo también el que está en inglés, pues ya se me ha dado el caso de que la traducción no está muy bien realizada y una lectura rápida al inglés suele aportar claridad cuando en castellano no se entiende bien.

Con la supuesta implantación masiva de internet en los hogares, algunas empresas optaron hace tiempo por una política de ofrecer un pequeño galimatías de guía rápida en varios idiomas y adjuntar un CD o bien una dirección de internet donde consultar o descargarse el manual en formato pdf, de forma que ya se rompía la limitación de espacio que los formatos en papel sin duda presentaban. Con todo ello, nos podemos encontrar en nuestras casas, si guardamos estas instrucciones, con todo tipo de formatos. También ocurre que con el paso del tiempo, las instrucciones en papel han sido digitalizadas y puestas en internet.

Esto último está siendo aprovechado para una práctica comercial con la que hay que tener sumo cuidado. Hay sitios especializados en “contener” toda suerte de manuales y guías, pero que no ponen a tu disposición de forma gratuita sino que con engaños y triquiñuelas te pueden sacar unos euros como no andes listo. Relato aquí el caso que me ha surgido para ilustrar esto.

Ando recuperando mi bicicleta de montaña que adquirí hace ahora veinte años y que llevaba un tiempo en el olvido, almacenada en el trastero. Dos años más tarde, con ocasión de la realización del tramo desde León del Camino de Santiago, compré para ella una computadora digital de las que sirven para medir distancias, velocidad y demás parámetros en una bicicleta. Tras tantos años, el computador estaba apagado y no funcionaba; lo más lógico era pensar que se había agotado la pila, por lo que compré una nueva, se la puse, y que si quieres arroz catalina, aquello no funcionaba. Lo lógico sería acudir al libro de instrucciones, que repito tengo en casa, a pesar de ser un aparato comprado, como digo, en 1993, hace dieciocho años. Pero ahora no estoy en casa, con lo que la opción era la consulta por internet, sin muchas esperanzas por el tiempo transcurrido. Al poner en Google la marca del aparato y su modelo, encuentro multitud de referencias a él, pero curiosamente las cinco o seis primeras no son de la marca sino de tipo general, donde me dicen disponer del manual pero me lo ofrecen con un pago a través de tarjeta de crédito, mensajes especiales vía móvil y otras maneras torticeras de sacarme un dinero por un manual que ni siquiera tengo garantías de que lo tengan. Sigo indagando y en la web oficial de la marca, que sigue existiendo, el modelo del que dispongo ya ni existe, pero con paciencia y un poco de suerte, encuentro un apartado referente a modelos antiguos donde obtengo, de forma gratuita, el manual en pdf que me permite activar y poner en marcha mi computador de bicicleta, que sigue funcionando a la perfección dieciocho años después.

Una buena práctica, que yo realizo de vez en cuando y recomiendo, es revisar nuestra carpeta o cajón de folletos, desechar aquellos cuyos aparatos ya no tengamos e intentar buscar en la web los equivalentes electrónicos del resto, que siempre en el ordenador se pueden consultar y manipular con más rapidez y comodidad. Igualmente, ante la compra de un aparato nuevo, es interesante buscar su manual electrónico y conservarle, siendo en este caso lo mejor, casi me atrevería a asegurarlo, prescindir directamente del de papel. Hay que tener en cuenta que los usuarios de un hogar son variados y no todos pueden estar duchos en la consulta electrónica, pero siempre habrá alguno que pueda echar una mano.
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martes, 19 de julio de 2011

COMUNICACION

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La semana pasada he tenido la oportunidad de asistir a un curso de verano de los que muchos que proliferan por la geografía española organizados por diferentes universidades. En mi experiencia los cursos no son propiamente universitarias sino más bien una serie de charlas impartidas por ponentes más o menos famosos que nos transmiten sus impresiones y de paso se dan un garbeo por la zona. La elección de los ponentes así como la determinación de los programas quedan a cargo de los directores de cada uno de los cursos que supongo se tendrán que atener a unos presupuestos económicos para la selección de las personas o personalidades que van a desarrollar los encuentros.

El curso al que he asistido, organizado por uno de los departamentos de psicología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia tenía a priori un título sugerente y atractivo: “Comunicación, seducción y manipulación, sobre la verdad y el engaño”. Haciendo un ejercicio de reflexión sobre el propio título podríamos pensar que nos estaban seduciendo y engañando para que asistiéramos al evento atraídos por el señuelo y sin entrar a considerar sus ponencias. En mi caso, conocía a varios de los conferenciantes pues habían sido profesores míos en otros tiempos e incluso ya había oído con anterioridad algunas de sus comunicaciones en otros cursos y en formatos más ampliados, pero me apetecía disfrutar de unos días en un ambiente relajado y tranquilo en la preciosa ciudad amurallada de Ávila y de paso recordar y profundizar algunos aspectos y añadir otros nuevos a la vez que explorar la posibilidad de conocer gente nueva.

Como ocurre siempre, de las doce charlas celebradas, unas más y otras menos suscitaron la curiosidad de los asistentes, pero siempre en un tono general práctico. Sí que tengo que decir que el público asistente era muy heterogéneo, pues de hecho y como respuesta a una pregunta directa de uno de los ponentes, solo cuatro psicólogos se encontraban entre los asistentes. Me resultó curioso detectar tres personas mayores, muy mayores diría yo, entre los que atendían las ponencias, por lo que siempre es tiempo de aprender. Las condiciones económicas suelen ser atractivas para las personas de mayor edad que pueden contemplar la posibilidad de pasar unos días de verano de forma diferente a la vez que amplían sus conocimientos y se relacionan con todo tipo de gente que asiste a los cursos. Recomendable.

La comunicación es esencial en el ser humano. Hablar y escuchar, interaccionar con nuestros semejantes es vital para un desarrollo personal. Una de las acciones más duras que se pueden infringir son las conocidas “celdas de aislamiento” en las prisiones que yo por suerte conozco solo por referencias o por alguna película. El lenguaje nos procura emociones, positivas o negativas pero en suma constructivas para nuestra formación humana. Es, como rezaba la introducción del encuentro “una magnífica herramienta del ser humano: la capacidad de influir de forma decisiva en los demás a través del lenguaje en su sentido más amplio”.

Entre los ponentes hubo profesores universitarios de ramas como cine, periodismo, filosofía, psicología así como un político de renombre en activo. El programa puede consultarse en este enlace que supongo estará funcionando por un tiempo y en el que los títulos de las conferencias dan una pista de por dónde iban los temas.

Como habrán podido constatar los que hayan leído algunas entradas de este blog, soy muy consciente de que la manipulación y el engaño es una constante en nuestras vidas actuales, especialmente desde las grandes corporaciones a través de los Medios, escrito con mayúscula, de Comunicación. ¿Quién se fía hoy de una fotografía publicada en una revista o un periódico? La manipulación de las mismas llega a límites insospechados en quitar o poner cosas, unir fotos tomadas en períodos diferentes o incluso incluir en las mismas personas que no estaban en ellas de forma real. Puede parecer que imágenes en movimiento son imposibles de trucar pero esto ya es pan comido con las posibilidades que aportan los ordenadores y las técnicas: ¿quién no recuerda el final de la película Titanic donde la gente cae al mar desde la popa del barco a una altura impensable o las escenas imposibles de la más moderna Avatar? Lo que si me ha quedado entre mis anotaciones son un montón de libros a leer y películas a ver recomendadas por los oradores como ejemplo de sus teorías, una buena tarea para el verano.

Entre la verdad y la mentira hay un largo recorrido, en el que caben las verdades a medias, la ocultación intencionada y la mentirijilla. El mensaje es que tenemos que poner en una cierta tela de juicio todo lo que capten nuestros sentidos, especialmente la vista y el oído para, aún a sabiendas de que estamos siendo engañados y manipulados, e incluso consintamos, darnos cuenta de forma consciente. Como ya nos decía Rabindranath Tagore, las palabras van al corazón solo cuando han salido del corazón.
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domingo, 10 de julio de 2011

COMODIDADES

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Que nos hemos vuelto cómodos últimamente es un hecho. Tanto en lo físico como en lo mental. Y yo diría que inmediatos también, todo lo queremos cuanto antes mejor, en el momento si es posible. Y es que es muy difícil sustraerse a los adelantos tecnológicos cuando se tienen disponibles. Ayer en una visita domiciliaria, un cuñado me recomendó un libro que está muy bien. Había acabado de leer el que tenía entre manos y me estaba planteando uno nuevo cuando surge este. A la vuelta a casa, búsqueda por la red, descarga que no comentaré si legal o gratis para dejar la duda, y tras la cena ya estaba atacando el nuevo título que por cierto está muy bien y del que devoré en un primer ataque el diez por ciento. Esto del “por ciento” es consecuencia de los nuevos lectores electrónicos, algunos de los cuales ya no numeran en páginas sino en porcentaje, lo que es más indicativo de nuestro progreso y avance.

Hay muchos y variados ejemplos de las comodidades a las que vamos sucumbiendo debido a los adelantos tecnológicos que esta sociedad moderna no solo nos brinda, sino que casi nos exige utilizar. Uno de ellos es el coche. Bien es verdad que la vida ha cambiado mucho y ya es raro quién puede desplazarse al trabajo andando, principalmente en grandes ciudades y núcleos de población. A modo de ejemplo ciertamente común, los que van en coche bajan en ascensor desde su piso al garaje, llegan al aparcamiento de la oficina y suben en ascensor hasta su planta. Actividad física cercana a cero. Coincido en que esto es una exageración porque siempre hay quién se desplaza en transporte público, lo que obliga a caminar ciertos tramos por muy cerca que lo tengamos de casa o nos deje del trabajo. La recomendación es aparcar un poco lejos o bajarse un par de paradas de metro y autobús antes para caminar por lo menos algo.

Otro ejemplo que me llama la atención son las cajas registradoras en los comercios y la dependencia de las mismas a la persona encargada de cobrarnos. Los lectores de código de barras evitan toda actividad mental, y cuando finaliza la cuenta, la cajera o cajero incluso introduce el dinero que le facilitamos para que la maquinita muestre el cambio exacto que nos debe retornar. Bien es verdad que hay gente que lo sigue haciendo a la antigua usanza, como mi carnicero, que utiliza el mecanismo de siempre de ir contando hacia arriba a medida que te entrega las monedas. Sigue unas elementales medidas que evitan malentendidos. Lo primero que hace es dejar bien visible el billete que le hemos entregado, supongamos para el ejemplo de cincuenta euros. La cuenta ha sido de treinta y dos con sesenta y siete, con lo que nos va dando el cambio y sumando…. estos tres hacen setenta, con treinta hacen treinta y tres, y dos más treinta y cinco, con cinco cuarenta y con diez cincuenta. Esta elemental forma de funcionamiento, que ejercita la mente en una actividad diaria y común, es absolutamente impensable en una gran mayoría de las personas que ejercen de cajeras y si lo quiere Vd. comprobar, le ofrezco una prueba. Sobre el ejemplo anterior, damos un billete de cincuenta y esperamos a que lo teclee en la registradora. Cuando ya lo ha hecho, le damos los dos con setenta en monedas, con lo cual, en un cálculo rápido y sencillo, nos tendrían que devolver un billete de veinte euros y tres céntimos sueltos. Se podrá comprobar que en la gran mayoría rechazan esto, se hacen un lío, y recurren a devolvernos lo que les hemos dado suelto y añadir lo que les dice la caja. Todo lo más lo dejan junto, lo suman, ven que cuadra con un billete y entonces lo cambian, pero en pasos sencillos y unitarios. Lo otro es un lío descomunal, más que nada porque obliga a ejercitar un poco la mente.

Otro ejemplo de atrofia mental son los navegadores de mapas utilizables andando o en los coches, basados en la tecnología GPS. Recuerdo a principios de los ochenta en mis viajes por carretera por Europa como una de las tareas de preparación del viaje era el recopilar mapas de carreteras y ciudades. Siempre estaba la posibilidad de perderte, lo que tenía su aliciente, pero recuerdo haber hecho miles de kilómetros y haber entrado y salido de ciudades grandes sin mayores problemas. Hace unos años me pasó un caso curioso. Circulaba por Francia y el mapa que llevaba estaba desactualizado. Paré en un área de servicio y mapa en mano me dirigí a un francés a preguntarle por la dirección en la que íbamos. Miró el mapa un instante encima del capó de su coche y a continuación entró en el mismo a coger su “tomtom”. Con lo que nos decía el aparato, ambos nos situamos en el mapa, nos dimos cuenta de la desactualización y vimos la ruta a seguir. Tecnología al poder. Hace un par de meses que me he comprado un teléfono móvil de esos superinteligentes con un sistema operativo android en su interior que permite ser usado como navegador, con lo que estoy haciendo mis pinitos en eso de dejarme llevar, aunque iré atento para no seguir a pies juntillas las indicaciones no vaya a perecer ahogado en un pantano de nueva construcción como ya ha ocurrido en el mundo real. También puede ocurrir que se quede sin batería, no localice el GPS, el mapa esté desactualizado, no localice el destino, haga mal la ruta, etc. etc. Con lo cual si no hemos sido un poco previsores nos quedaremos bloqueados hasta que la cosa funcione si es que lo hace.

Así, cuando médicos y psicólogos nos recomiendan la realización diaria de actividades físicas y mentales para prevenir atrofia muscular y enfermedades degenerativas, nosotros nos empeñamos en no utilizar las oportunidades que nos brinda nuestro devenir diario de realizarlas. Luego, al llegar a casa, nos apuntamos al gimnasio o cogemos la Nintendo de nuestros hijos, o nuestra, para hacer ejercicios de “brain” con numeritos y colores. Paradojas de la vida.
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domingo, 3 de julio de 2011

VÁYANSE

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En mis diarios paseos en busca de un mejor tono físico suelo pasar por delante de una biblioteca. Antiguamente entraba de vez en cuando a coger o devolver libros para mi lectura, pero desde que me he pasado al lector electrónico no accedía a tan cultural lugar. Los acontecimientos que están removiendo, y de qué modo, la convivencia nacional en estos últimos tiempos me incitan a dar un vistazo, somero y muy por encima, a los diarios a ver que se cuece por ahí. Según salía esta semana y al pasar por delante de la estantería de novedades, me ha llamado la atención el libro cuya portada ilustra esta entrada, por su título y por su dibujo tan colorista, donde aparecen por los aires nuestros más cualificados y al parecer únicos dirigentes políticos tras haber chocado el tándem que conducen con una enorme piedra llamada “NACIONALISMO”. Por cierto y a modo de curiosidad, la palabra “tándem” también significa, según el diccionario, “conjunto de dos personas que tienen una actividad común, que colaboran en algo” o “conjunto de dos elementos que se complementan”. Ironías de nuestros académicos de la lengua si intentamos aplicar estos significados a los señores en cuestión.

En mis largas horas de desplazamiento al trabajo en transporte público a lo largo de muchos años, he conocido muchas personas, algunas de las cuales llegaron a convertirse en verdaderos amigos. Recuerdo a uno de ellos, Domingo, al que hace tiempo que no veo. Su mujer falleció poco antes de jubilarse, hace ya unos años y aunque tenía hijos me contó que se había juntado con una chica de un país centroamericano y que se iba a marchar a vivir allí. Su exigua pensión aquí no le daba para mucho, así que vendió su piso, cogió a su compañera y se marcharon a vivir a su país. Viene de vez en cuando, muy poco y cada vez menos a ver a sus hijos porque según dice aquí no se le ha perdido nada y allí vive como un rajá o un marajá, no sé lo que será más y mejor. Supongo que tendrá otros problemas pero por lo menos se ha quitado de aguantar y sufrir los que a diario tenemos los españolitos de a pié, muchos de ellos derivados de la incompetencia de nuestros dirigentes, amén de su voracidad. En el fondo Domingo no ha hecho sino copiar lo que muchos pensionistas alemanes e ingleses llevan haciendo desde hace años cuando se asientan en nuestras costas mediterráneas a vivir todo el año mejor que lo harían en sus países de origen con sus pensiones.

Ahora que esto del desarraigo se lleva mucho, que la globalidad y la modernidad separa las familias, no sería mala cosa sopesar el irse a vivir a otro país donde podamos estar tranquilos y todo lo aislados que queramos lejos del bullicio, demasiadas veces desagradable, que nos envuelve aquí. Sin piso, sin coche, sin nada, a ver por dónde nos metían mano con los impuestos.

Hace nada se han constituido las corporaciones locales. Como uno de los concejales de la corporación cesante no ha salido elegido, el alcalde, continuista él, lo primero que ha hecho ha sido crear un “cargo de confianza” destinado precisamente a este concejal que ya no lo es, con un sueldo cuyo cincuenta por ciento ya quisiéramos muchos, incluidos los empleados del propio ayuntamiento. En el ayuntamiento de Madrid, una de las primeras acciones ha sido subir el porcentaje del IBI por activa a la vez que no inhibirlo por pasiva ante la actualización, al alza, de los valores catastrales. ¿Pero no ha bajado el valor de los pisos? ¿Cómo siguen subiendo los valores catastrales? Vivimos en realidades distintas. Eso sí, los sesudos dirigentes madrileños abogan por ligar el pago del IBI al IRPF y que nos lo descuenten mes a mes en nuestra nóminas. De esa forma, dicen, pagará más quién más tenga. No dicen que pasa con los que no tienen nóminas y declaran sueldos irrisorios mucho menores a los que declaran sus propios empleados. Triquiñuelas hay por todos lados y todos sabemos de ellas, aunque, confesemos, no podamos usarlas. Muy en el fondo, lo que seguramente pretenden estos señores es recaudar un montante superior a lo que se recauda ahora, aunque nos quieran presentar esta “peora” como una “mejora”.

Y estamos esperando a las elecciones generales, anticipadas o no, donde el partido “X” va a sustituir casi con toda seguridad “Y”. Estamos apañados si esperamos alguna solución a nuestros males. A ver si da tiempo a que movimientos ciudadanos que parece que se ponen en marcha nos despierten, a todos, y encontremos alguna solución, que la hay, pero mucho me temo que pase por tirar la casa por la ventana y bajar al patio a ver que se puede aprovechar.

Mi vecino veraniego Alfonso Ussía, con su pluma acertada y astifina nos da unas cuantas razones para tomar conciencia de cómo vamos, si es que no la hemos tomado ya. A su lado, el pincel ingenioso y agudo de Antonio Mingote nos saca la sonrisa con sus viñetas, que es mejor que llorar. No vamos a descubrir aquí a estos dos grandes que llevan decenas de años escribiendo e ilustrando la realidad nacional en libros y diarios. Este libro es una recopilación de sus cavilaciones y puede leerse a ratos ya que no son sino entradas sueltas.

Tras todo ello, recomiendan en su título “QUE SE VAYAN” a unos y otros. Y precisamente no son sospechosos de nada pues su trayectoria y de que pié cojean es de todos conocida. Hace años se hizo famosa en el parlamento español una frase, pronunciada muchas veces como colofón a las intervenciones de los diputados de un partido: “Márchese, Sr. González” era la frase aludida. Yo me limito a copiar el título de este estupendo libro, poniéndolo en una sola frase para pedir lo mismo.

Pero me temo que no nos van a hacer caso, se quedaran y por largo tiempo. Desde dentro, “ellos” no van a resolver el problema, SON el problema. Así que o hacemos lo que Domingo y salimos huyendo o nos quedamos a soportar lo que nos echen.

Estamos “coyundados”. O como diría mi buen amigo Miguel Angel de forma más fina, estamos “perocontentos”.

domingo, 26 de junio de 2011

INSS

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Últimamente me están fastidiando hasta la saciedad multitud de cosas que nos rodean desde tiempos inmemoriales y a las que estamos obligados sin remisión ni escapatoria. Con el paso del tiempo y tras muchos años atrapados en sus garras, aportando y aportando cantidades, llega un momento en que no se puede renunciar a ellas a la espera de que te sean devuelta la inversión de alguna manera.

Tras catorce mil ciento veintiocho días, que suponen treinta y ocho años, ocho meses y seis días de cotización a la Seguridad Social, uno se podía plantear que hubiera pasado si desde el primer momento esta cotización no hubiera sido forzada y las cantidades aportadas a lo largo de todos estos años hubieran podido ser gestionadas de una forma personal, tanto para acceder a los servicios médicos o períodos de bajas laborales por enfermedad o accidente como para provisionar la jubilación. Es una pregunta absurda a estas alturas de la vida y que en el pasado reciente ha provocado no pocos debates sociales, sobre todo desde que la gestión de estas cantidades no ha sido al parecer todo lo buena que debiera y se vislumbran problemas en lontananza, que han impelido al gobierno a tomar medidas drásticas y directas sobre ellas: congelación de las pensiones y aumento de la edad de jubilación, que yo traduzco a “retraso en la edad de empezar a cobrar lo que nos corresponde”.

En mi opinión y en conjunto, una bien gestionada Seguridad Social es cosa buena para todos, porque ya hemos visto como somos las personas cuando se nos deja practicar la autogestión. Sirva como ejemplo el endeudamiento en que se ven en estos días muchas personas por haberse dejado llevar por la corriente consumista, alentada socialmente y favorecida por préstamos sin demasiado control desde las entidades financieras. Por cierto, estas entidades o no han tenido problemas con esto de la crisis o si los han tenido ha venido “papá” Estado a inyectarles “pasta gansa” para que no sobrevinieran “males mayores”.

Las siglas INSS que sirven de título a este escrito significan “Instituto Nacional de la Seguridad Social”, pero por momentos se pueden convertir mediante un juego de asignación de iniciales en “INSEGURIDAD SOCIAL”. La cosa no está clara cuando parece que todas las ideas convergen, no ya a nivel de Gobierno Español sino Europeo, en atacar pensiones y edades. Hay que meter la mano en el cajón de los que no tienen escapatoria. Otras ideas o no se desarrollan o no convienen, pero en esta, todos nuestros sesudos dirigentes, dentro y fuera de nuestras fronteras, están de acuerdo: es la solución. Podría ser válido si en estos últimos años, cuando los superávit eran clamorosos durante la bonanza económica, hubieran gestionado mejor los dineros y hubieran obrado acorde, esto es, aumentando las pensiones y reduciendo la edad de jubilación. Pero no, solo se trata de apretar el cinturón, no de aflojarlo.

Desde hace muchos años he complementado los servicios médicos que me prestaba la seguridad social por otros de ámbito privado. Por horarios, ubicaciones y otras consideraciones, me ha merecido la pena dedicar unas pesetas o unos euros de mi economía a contratar un seguro médico, habiendo pasado a lo largo de estos años por alguna de las compañías que se dedican a este asunto. Los cuadros y servicios médicos son más o menos los mismos en unas que en otras y los costes varían en función de las ofertas que últimamente proliferan en una desesperada caza del cliente y que no siempre son de fiar, cuestión que y se ha podido leer en la entrada titulada IMAN en este blog.

A lo que vamos. En estos días me ha dado por hacer una prueba con vistas al funcionamiento de unos y otros. A la Seguridad Social, por suerte, no he tenido que acudir desde hace al menos veinte años que recuerde, salvo a pedir al médico de cabecera las bajas laborales por operaciones de menisco que me fueron realizadas a través de la sociedad médica. Mi consumo personal de Seguridad Social, por tanto, ha sido prácticamente nulo. Hacía ya algunos años que no me realizaba un análisis de sangre y he utilizado este hecho para hacer un pequeño test.

La idea me surge un viernes y empiezo el camino con la Seguridad Social. Pido hora a través del sistema informatizado de citas por internet y me la dan al jueves siguiente. Ese día el médico de cabecera me prescribe el análisis de sangre, obteniendo cita para la extracción el jueves siguiente. Ese jueves me efectúan la extracción y me dicen que los resultados del análisis vienen tardando una semana, pero que si me quiero asegurar considere diez días para pedir cita no vaya a ser que se retrase. Pido cita y esta vez no hay problema ya que son diez días y hay disponibilidad, para el lunes no de la semana siguiente, sino la otra. Visito al médico y me da el informe con los resultados. Para que no estén echando cuentas, han sido DIECISIETE días laborables incluyendo el de inicio y fin de las gestiones. Menos mal que no era una cosa urgente.

Paralelamente hago lo mismo en la sociedad médica privada. Llamo por teléfono el mismo viernes y me dicen que me pase directamente por el consultorio, el médico está mañana y tarde disponible y va atendiendo en función de las personas que lleguen. Me paso por allí, espero un momento y el médico me prescribe el análisis. Sin citación, acudo a ese mismo centro a la mañana siguiente a primera hora y me realizan la extracción, igual o yo diría que más completa que la solicitada en la seguridad social. Como me dicen que estarán los resultados en tres días, paso al lunes siguiente, sin cita, y obtengo los resultados. En total CINCO días laborables incluyendo igualmente el de inicio y fin de las gestiones.

Las comparaciones son odiosas, DIECISIETE contra CINCO.

Esto del tema de las citas me parece un atraso. ¿Se imaginan si tuviéramos que pedir cita para ir al banco a sacar dinero o a una tienda de confección a comprarnos unos calcetines? En la in-seguridad social dicen que el tema de las citas es para una mejor gestión del tiempo. Y un cuerno. Puesto que hay unos facultativos asignados de mañana y tarde, que pongan un horario y un dispensador de números como en la carnicería y que la gente acuda y coja su numerito. Dependerá de la suerte de cada uno en ir al centro cuando no hay nadie o por el contrario tendrá que esperar si hay muchos. Como he dicho, algún centro médico funciona sin cita y la cosa va mucho mejor, pues de poco te sirve que te den cita a una hora si luego te hacen esperar la intemerata, pero claro, ya te subrayan y te comunican por activa y por pasiva, que la hora de la cita es orientativa.
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lunes, 20 de junio de 2011

?ASTOS

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Por primera vez vamos a poner un título de entrada dinámico, para que cada cual se lo adapte a su gusto. Sustituya Vd. la interrogación de la primera letra del título por una “F” y tendremos “FASTOS” o por el contrario utilice una “G” y obtendrá GASTOS. Ambas acepciones son válidas para este comentario.

La semana pasada se celebró en San Lorenzo de El Escorial, un renombrado pueblo de la provincia de Madrid, el Capítulo de la Militar Orden de San Hermenegildo, que tiene lugar cada dos años y si no recuerdo mal siempre un
martes, es decir, día laborable. La celebración hace una veintena de años, quizá alguno menos, pasaba cuasi desapercibida en la localidad pues se celebraba en el interior del monasterio y solo tenían acceso a ella personalidades relevantes de los ejércitos e invitados. Pudiéramos decir que se celebraba en la intimidad como supongo se celebrarán otros muchos actos oficiales y no tan oficiales a lo largo y a lo ancho de este suelo patrio que nos cobija.

El acto está normalmente presidido por S.M. el Rey de España aunque en esta última ocasión no ha podido asistir al estar convaleciente de una operación de rodilla que ha sufrido recientemente y de la que le deseamos una pronta recuperación. En su lugar ha asistido su hijo, el príncipe Felipe.

Como digo, ahora no el acto no pasa tan desapercibido, ya que tiene lugar un desfile militar en la lonja del monasterio. Además del palco de honor, se habían instalado cinco gradas para presenciar el acto a las que había que asistir por rigurosa invitación de alguno de los estamentos oficiales. Como se puede apreciar en las fotografías, el grueso del desfile militar estaba compuesto por la Guardia Real y además este año se celebraba paralelamente el segundo centenario de otra orden militar, la de San Fernando por lo que al desfile se sumaron una veintena de banderas de regimientos que tienen concedida la laureada. Hubo sus salvas de honor correspondientes y surcaron el cielo en un par de pasadas siete aviones soltando sus chorros con los colores de la enseña nacional.

Una cosa me resulto curiosa, y no fue otra que el poco tiempo dedicado a su reseña en los medios de comunicación. En el telediario de TVE-1 se mencionó muy de pasada y con pocas imágenes, y al día siguiente no pude encontrar nada en los diarios de El Mundo y El País. Por el contrario, en otros dos diarios consultados Abc y La Razón aparecía la misma fotografía, en el primero con un breve comentario y en el segundo una página, aunque curiosamente no centrada en el acto sino en criticar a la Ministra de Defensa por no haber acudido y estar en esos momentos asistiendo a un acto en Madrid con al parecer menos importancia, eso siempre según la opinión del periódico.

Hasta aquí todo muy bien y muy bonito, pero donde quiero llegar es a los gastos y los costes que supone el acto. Supongo que estarán todos englobados en Defensa pero a poco que uno piense un poco se puede colegir que son numerosos. No ya tanto el traslado de los componentes de la propia orden de San Hermenegildo que van a participar en el capítulo, sino los traslados de las tropas que van desfilar, caballos que participaron en el desfile, los cañones que lanzaron las salvas y los aviones, que tuvieron que consumir un rato no precisamente corto dando vueltas en la lejanía hasta que todo estaba preparado y pudieron hacer las pasadas en el momento preciso. También hay que hacer notar que los días anteriores hubo entrenamientos en la zona y que después del acto se sirvió un ágape en uno de los patios interiores del monasterio.

Todo esto cuesta, nos cuesta a todos, un dinero que me temo que no es poco. Y en estos tiempos de crisis, crisis real, no estaría de más considerar si este tipo de actos deberían tener lugar con tanto “aparato”.
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domingo, 12 de junio de 2011

HASTAlosMISMÍSIMOS

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Desde muy pequeño tengo en mi memoria el retintín aquel de “todos los españoles somos iguales ante la ley”, de muy dudosa aplicación porque es sabido, antes y ahora, que quien tiene padrino se bautiza y quien no al bateo, a ver si pilla algo. Hace ahora un año publicaba en este mismo blog una entrada titulada AporELLOS  que denotaba el hartazgo que me suponía la existencia de los políticos, aunque no se puede ni se debe generalizar. Ha pasado un año desde entonces y muchas cosas que hacían de lo escrito casi una premonición.

Lo de que no somos iguales salta a la vista, en todos y cada uno de los estamentos en los que nos situemos. A nivel local, yo no pago lo mismo en el anacrónico impuesto de circulación en mi pueblo que un vecino del pueblo de al lado, por el mismo coche. Como ciudadano bajo el ordeno y mando de la Comunidad de Madrid, la declaración de la Renta que estoy ultimando en estos días no tiene ni los mismos cargos ni las mismas deducciones que los “españoles” de otras autonomías, pues estas pueden establecer normas y deducciones propias, para eso son autónomas, ya lo dice la palabra. Y a nivel general, mi voto como español madrileño no sirve lo mismo que el voto de un español-vasco o un español-catalán o un español-canario a la hora de colocar a mis representantes en el Parlamento de la nación. Pero eso sí, una vez situados allí, todos valen lo mismo.

Y todo esto por mor de que: de las Autonomías, de los Ayuntamientos, de Europa y del “susum corda” que no sabía que significa “arriba los corazones”.

Allá por mediados de los años setenta del pasado siglo, cuando acabó el largo período de gobierno autoritario que “disfrutamos” TODOS los españoles, sesudos pensadores se esforzaron en dotarnos de nuevas leyes y formas de gobernar. Como había dos regiones que despuntaban en temas de nacionalismo o separatismo, para que la cosa no cantara mucho, se les ocurrió inventar los gobiernos autonómicos y dotarnos a todos, los que queríamos separarnos y los que no, de sendos Gobiernos Autonómicos.

Muchas profesiones han desaparecido en los últimos años. Eran vitales en su tiempo pero como el paso de los años se convirtieron en inservibles y simple y llanamente desaparecieron. ¿Hace falta un ejemplo? La de ascensorista. Era común al acceder a sitios oficiales o grandes almacenes que una persona, el ascensorista, te preguntara al acceder al ascensor a que piso ibas y el pulsaba el botoncito por ti, arriba y abajo, toda su jornada. Hoy se lo pulsa cada uno. Hay otros muchos ejemplos, que cada cual se busque los suyos.

Las Gobiernos Autonómicos hoy en día son INSERVIBLES. Por lo tanto y en mi modesta opinión, DEBEN DESAPARECER, así sin más, y cuanto antes, mejor que mejor. Porque para lo que si sirven es para endeudarnos a todos y quebrar la economía nacional. Supongo que con motivo de los relevos en las cúpulas autonómicas que se han celebrado esta semana, se han publicado los “agujeros” de deudas, deudas que cercenan y dinamitan a las empresas y autónomos que no cobran y que por extensión nos envenenan a todos. La primera de todas es Cataluña, con cerca de 32.000 millones de deuda “reconocida” seguida por la Comunidad Valenciana con 17.600 y la de Madrid con 13.500. Solo La Rioja y Cantabria andan por debajo de los 1.000 millones. Insisto en lo de “reconocida” que habrá que ver lo que se cuece por los despachos y los archivos, haciendo a buen seguro operaciones de cirugía financiera, moviendo de un sitio a otro, y de un ejercicio a otro, cantidades para cuadrar y maquillar lo más posible el desaguisado. Y nos olvidemos de otras cosas que siguen existiendo, las famosas y heredadas Diputaciones, que también tienen sus deudas, y no menores.

He seguido desde la primera manifestación a la que asistí el movimiento del 15M y de otros como DemocraciaRealYa y NolesVotes que sirvieron de base y que al final ha quedado en la sociedad, y en la prensa, como el movimiento de los "Indignados”. Indignados es poco y de ahí el título de esta entrada. Llevo unos días oyendo en entrevistas a los políticos cuando les preguntan por esto y responden que comprenden a los ciudadanos y que es debido a las medidas tan duras que han tenido que tomar. Sin comentarios, simplemente o NO SE ENTERAN o NO QUIEREN DARSE POR ENTERADOS. Unos y otros. Y cuando algunos de los que han accedido por primera vez a los consistorios y autonomías, e incluso en el Parlamento, han llamado a la seriedad y a que los políticos sean tratados como unos trabajadores más, en sueldos, pensiones y coches, han puesto cara de escépticos y siguen tratando de justificar lo injustificable.

Leo en una entrevista que lo de “indignaos” hay que cambiarlo por “divertíos” porque lo de indignados le parece reaccionario, fascista, estúpido y negativo. No nos dice si tenemos que divertirnos con nuestro dinero o con el ajeno.

Algo se mueve y la red es su soporte. Por lo menos podemos exteriorizar nuestros sentimientos y estar al tanto de lo que se cuece, aunque hay de todo y hay que tener mucho cuidado con el avance y el desarrollo de estos movimientos. Evidentemente se tienen que concretar en unos líderes como ya lo fueron los que ahora nos gobiernan y que se han vuelto muy olvidadizos. Ahí está el peligro.

Y dejemos los Ayuntamientos para otro día, que también deberían desaparecer, al menos en la forma que han adoptado en la actualidad muchos de ellos. Antes los alcaldes tenían una reunión los martes por la tarde y daban las instrucciones a los técnicos del ayuntamiento que para eso estaban. Y a continuación a sus labores, que tenían que comer. Ahora son profesionales, viven de ello y lo malo no es que solo sea uno, el alcalde, sino que toda la reata de concejales va detrás. En mi pueblo, por el hecho de ser uno de los diecisiete concejales, sea del partido que sea, ya se dispone de un salario anual superior a los 40.000 euros. SI luego tienes cometidos, la cosa sube. Así nos luce el pelo.

Una selección de los temas y las frases utilizadas en las pancartas han llamado la atención a los ciudadanos, a TODOS los ciudadanos, que deberían pensar y reflexionar sobre ellas. Algunas son ingeniosas y nos provocan la sonrisa para a continuación llevarnos al llanto. Las hago constar a continuación aún a riesgo de alargar mucho esta entrada.

"No somos antisistema, el sistema es anti-nosotros"

"Me sobra mes a final de sueldo"

"No hay pan para tanto chorizo"

"¿Dónde está la izquierda? al fondo, de la derecha".

"Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir".

"Se alquila esclavo económico"

"Se puede acampar para ver a Justin Bieber pero no para defender nuestros derechos"

"Error 404: Democracia not found"

"Error de sistema. Reinicie, por favor"

"Esto no es una cuestión de izquierda contra derechas, es de los de abajo contra los de arriba"

"Vivimos en un país donde licenciados están en paro, el presidente de nuestro gobierno no sabe inglés ... y la oposición tampoco"

"Mis sueños no caben en tus urnas"

"Políticos: somos vuestros jefes y os estamos haciendo un ERE"

"¡Nos mean y dicen que llueve!"

"No falta el dinero. Sobran ladrones"

"¿Qué tal os va por España?- Pues no nos podemos quejar. O sea, que bien ¿no?- no, que no nos podemos quejar."

"No es una crisis, es una estafa"

"No apagues la televisión... Podrías pensar"

"!!Tengo una carrera y como mortadela!!"

"Manos arriba, esto es un contrato"

"Ni cara A, ni cara B, queremos cambiar de disco"

"Rebeldes sin casa"

"Democracia, me gustas porque estás como ausente"

"Nosotros buscamos razones, ellos victorias"

"Cuando los de abajo se mueven, los de arriba se tambalean"

ADICION CON POSTERIORIDAD el 19-JUN-2011:
Una semana después de la publicación original de esta entrada, leo en el diario EL MUNDO la opinión de una persona relevante en su condición de ex-presidente del gobierno, aportando como solución la supresión de las Diputaciones. Parece que por menos no iba tan descabellado.
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domingo, 5 de junio de 2011

COLEGIO

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Debido a un motivo que carece de interés, esta semana pasada he tenido que regresar al colegio donde cursé mis años de bachillerato y de donde salí no con muy buen pié por unos hechos que han venido a mi memoria de forma vívida. Han pasado cuarenta años desde entonces y todo ha cambiado mucho, pero la esencia de lo que era el colegio en aquellos años se mantiene o al menos así lo he sentido. La modernidad ha traído una de las cosas que más se aprecian a simple vista, como es la reducción drástica del tamaño de las clases. Tuve la oportunidad de visitar la clase en la que cursé el antiguo quinto de bachillerato y había quedado reducida a la mitad. Supongo que el número de alumnos por clase será ahora reducido porque en aquellas fechas llegábamos a los cuarenta por clase e incluso alguno más. Sin tantos medios informáticos y de control, los profesores debían de ser superhombres a la hora de controlar y alimentar el intelecto de tantos alumnos a la vez.

Era un colegio de religiosos, de curas como se suele decir, con muchos años de tradición y en el que convivíamos gente normal hijos de profesionales como carteros o carniceros hasta hijos de personalidades de la alta alcurnia de entonces. La gran mayoría de los alumnos estaban en régimen de internado y solo eran varones. Los profesores eran en su mayoría frailes agustinos con muy poca presencia de seglares. Uno de estos, que solo estuvo un mes de profesor de matemáticas, era un teniente coronel de la guardia civil, que ya por aquella época nos enseñaba a base de apuntes, con el libro cerrado en el pupitre y al que expulsaron del colegio al ser acusado de contarnos chistes subidos de tono por uno de los frailes, el padre Vicente, al que todos conocíamos por “el feto”.

Según me contaba el actual director, se acercan ahora a los mil alumnos, tanto chicos como chicas y de todas las edades, desde infantil hasta el bachiller actual. Por el contrario tan solo treinta y dos lo están en régimen de internado. Además de los problemas clásicos, que persisten, ahora tiene que lidiar con internet, no en vano el otro día no nos pudo atender como quisiera porque estaba en comunicación con la policía debido a unos comentarios de un alumno en twiter que estaban siendo investigados. Tan solo la secretaría, el paraninfo y la capilla siguen en el mismo lugar. Todo lo demás ha cambiado de sitio, desde el museo de ciencias naturales, los laboratorios de física y química hasta la enfermería, entre otras cosas.

Como he hecho mención al principio, mi marcha del colegio fue por una expulsión directa y su referencia ha sido la idea de esta entrada en el blog. Yo era de los alumnos aventajados, como puede verse en la foto que es relativa a la entrega de premios que con toda solemnidad se celebraba a fin de curso en el colegio y que solía estar presidida por relevantes figuras de la vida pública. Supongo que todos conocerán al que me entrega el diploma, aunque estaba lógicamente cuarenta años más joven.

Cursaba sexto de bachillerato, en aquellos años en que tanto en cuarto como en sexto había que pasar la tan temida “reválida”, un examen que se hacía en uno o dos días, fuera del colegio, que servía para obtener los títulos de bachiller elemental y bachiller superior. El miedo escénico de los alumnos ante ese examen podría ser comparable al que actualmente existe de acceso a la universidad. Con este motivo, los exámenes finales de sexto se adelantaban un mes al curso normal para disponer de algo de tiempo para que los aprobados pudieran preparar el examen de reválida. A primeros de mayo de aquel año nos dieron las notas y los que habíamos pasado el curso con éxito empezamos las clases preparatorias.

A los pocos días llegó la orden del Ministerio de Educación de que ese año sería el último con exámenes de reválida. A partir del año siguiente se cambiaría el antiguo curso denominado Preuniversitario por otro denominado “C.O.U. - Curso de Orientación Universitaria”. Al conseguir el aprobado del COU se obtenía automáticamente el título de bachiller superior. Como resulta lógico, los casi setenta alumnos que estábamos preparando la reválida vimos nuestras expectativas cambiadas de un plumazo. La dirección del colegio entendió que no se iba a presentar nadie a reválida dado que seguiríamos estudiando COU al año siguiente y buena gana de meterse en fregados.

Pero hubo uno que no sabía si podría seguir estudiando y para el que la obtención del Título de Bachiller Superior era vital para acceder al mundo del trabajo y no tener que estar otro año estudiando, dado que la situación económica familiar hacía muy difícil la continuidad. Ese alumno era yo y en todo momento mostré al tutor de curso y al director del colegio mi intención de presentarme a examen. Como era lógico, las clases para mantener entretenidos a los alumnos durante un mes hasta las vacaciones, sin objetivo de examen claro, eran una pantomima. Pero yo necesitaba ese mes para preparar mi examen, máxime cuando en algunas materias como la física, química o las matemáticas so se habían completado los programas y en el examen entraba todo.

Intenté que me eximieran de las “clases” para dedicarme por mi cuenta al estudio en la biblioteca o en otro lugar pero fue imposible. Así, en una clase de lengua y literatura sin mayor interés, el profesor, cuyo nombre completo recuerdo pero no menciono, me pilló sin prestar atención y estudiando física. Cuando me llamó la atención le hice ver que necesitaba preparar el examen, que no estaba molestando a nadie y que lo que se estaba tratando en clase no me servía. Debí de ofenderle gravemente, por lo que me echó al pasillo, la primera vez en toda mi vida que me ocurría. Me salí al pasillo con el libro de física bajo el brazo para seguir estudiando. En unos instantes salió él al pasillo y al verme que seguía estudiando el libro de física, montó en cólera y, siendo el tutor de curso como era, me mandó directamente a mi casa, expulsado del colegio.

Mis padres no se creían lo que había pasado. Cuando fueron a hablar con el director del colegio, este les explicó lo ocurrido y como pasaba entonces y sigue pasando ahora, les dijo, sin que nadie lo oyera, que estaba de mi parte pero que no podía contravenir la autoridad del tutor, por lo cual quedaba expulsado.

Me presenté al examen y lo aprobé. Nunca más volví por el colegio hasta la semana pasada.
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domingo, 29 de mayo de 2011

BIBLIOTECA

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Las fuentes de información a las que tiene acceso una persona van variando con el paso de los años, antes muy lentamente y en la actualidad a una velocidad de vértigo. En mi época de adolescente estudiante a la vez que adolescente trabajador, una de mis aficiones cuando disponía de tiempo y horario adecuado era visitar la modesta biblioteca local instalada en los bajos del ayuntamiento. Una sola estantería era mi punto de destino y no era otra que la que albergaba la Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana más conocida familiarmente como la Espasa o Enciclopedia Espasa-Calpe haciendo honor a su editorial, compuesta por cerca de cien volúmenes de tomo y lomo, entre los básicos, adiciones y complementos. La vastísima información contenida en ellos aseguraban horas y horas de entretenimiento y descubrimientos no solo en el tema que había ido a buscar sino en otros adyacentes que llamaban mi atención. Era fabuloso complementar los conocimientos obtenidos en los libros del colegio y transmitidos por los maestros con los contenidos en la enciclopedia. Según la Wikipedia, “en el año 2000, la Enciclopedia Espasa contaba con 113 volúmenes -116 tomos- (excluyendo el Índex 1934-1980 por redundante), y según cálculos realizados por sus editores, más de 175.000 páginas, 200 millones de palabras, 197.000 ilustraciones en negro, 4.500 láminas en color, 5.000.000 citas bibliográficas y 100.000 biografías”. En suma, toda una fuente de conocimientos y del saber.

Las enciclopedias de este tipo quedaban desfasadas por los acontecimientos día a día y de ahí los volúmenes adicionales que a modo de actualización se publicaban de vez en cuando, lo que hacía farragosa cualquier consulta que quisiéramos efectuar según la actualidad del tema. Las enciclopedias han quedado casi como adorno ante el empuje de la información electrónica e internet. Aún conservo el DVD con la última edición de la enciclopedia electrónica ENCARTA por sus acertados contenidos y sobre todo por las animaciones que el ordenador hace posible, y que ayudan a entender y comprender el funcionamiento de las cosas. Una de ellas que me llamó la atención en su día era el funcionamiento de un motor de explosión. Una imagen, o un video si son imágenes animadas, vale más que mil palabras, por no hablar también del sonido, que nos permite escuchar los cantos de las aves o emisiones de radio de hace ya muchos años.

Hace unos días, en una conversación de patio de vecinos, una de mis vecinas me preguntó si yo sabía lo que era la “mena”. Los profesores ahora ya no fomentan entre sus alumnos las visitas a las bibliotecas sino que directamente les encargan trabajos con la consigna de que busquen la información en internet. Buena cosa es, que se vayan acostumbrando pero en según qué edades, el trabajo de fondo recae en los padres, bien porque todavía no hay conexión en casa y hay que buscarlo en la oficina, o porque los chavales solo se manejan bien en las partes informáticas que les interesan, tales como el “Facebook”, “Tuenti”, “Messenger” o “Youtube” por citar algunas. La vecina tuvo a bien en aclararme que se trataba de un trabajo sobre mineralogía.

Era, pues, una buena ocasión para acercarse a la biblioteca, ya no tan modesta, y consultarlo en la vetusta enciclopedia. Pero para mi sorpresa ya no estaba en su sitio, ya que según me informan ha sido retirada por su poco uso y su gran ocupación. Me tengo que conformar con la consulta en casa en la misma enciclopedia, versión abreviada de ocho volúmenes, que adquirí a finales de los años setenta. Junto a información de militares o escultores cuyo apellido es Mena, la definición de “mena” que encuentro en ella es la misma que figura en el diccionario de la Real Academia: “Mineral metalífero, principalmente el de hierro, tal como se extrae del criadero y antes de limpiarlo”.

La verdad es que me aclara poco, por lo que ya me dirijo a consultar al Sr. Google, que es el que mayormente utilizo, y ahí si se abren un montón de explicaciones que me centran en el tema. De forma tangencial aprendo el significado de un término relacionado, cual es “ganga”, donde nuevamente coinciden la enciclopedia y el diccionario: “Materia que acompaña a los minerales y que se separa de ellos como inútil.” Estos términos, que no recuerdo haber estudiado en mis tiempos de las llamadas Ciencias Naturales, en tercero del antiguo bachillerato, aparecen acompañados de numerosos ejemplos de los minerales más corrientes y no tan corrientes. A base de buscar, leer, entresacar, copiar y pegar, se puede conseguir un trabajo aceptable.

Internet ha ganado por goleada a la vetusta enciclopedia. No tenía ninguna duda pero hay que tener en cuenta los años transcurridos y lo más seguro es que mucha de la información de internet haya salido de la propia enciclopedia.
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domingo, 22 de mayo de 2011

MANSOS


Hoy se celebran en España elecciones para rellenar los ayuntamientos y las autonomías, no todas, de políticos que van a regir nuestros destinos en los próximos cuatro años. Como recuerdo nítidamente la primera vez en mi vida que se celebraron estos eventos, allá por abril de 1979, la perspectiva de su efectividad arroja sobre mi actitud un planteamiento inicial de indiferencia y desánimo.

Tras una época en España en la que las libertades estuvieron seriamente recortadas, las primeras elecciones municipales nos dieron la oportunidad de participar con nuestros votos en el cambio y nos creímos que los elegidos iban a regir nuestros destinos haciendo lo mejor para todos. Y añado, no solo para ellos. Más de treinta años después, una de las cosas peor valoradas por los españoles, tras el condumio, es la clase política. Por algo será. Un partido y otro, que tan solo ha habido dos, se han ido alternando con mayor o menor fortuna debido a los bandazos de la economía. En ocasiones les ha tocado bonanza y “lo han hecho bien” y en ocasiones las ha tocado crisis y "lo han hecho peor". Ambos dos. Otros más pequeños andan a la comparsa a ver si con alguna ayudita en momentos puntuales pueden sacar tajada. Y así nos va, como digo, treinta años después.

La foto que ilustra esta entrada está tomada en 1979, justo un mes después de las primeras elecciones municipales, en un pueblo cualquiera un día especial, al menos en aquellas fechas: el 1º de Mayo, día de los trabajadores. Las manifestaciones eran sistemáticas ese día porque había mucho por lo que luchar. Todavía mantengo muy vívida en mi retina la imagen de una de las muchas manifestaciones a las que acudí, a principio de los años setenta en vida todavía de Franco. Estábamos sentados en medio de la Castellana en Madrid reivindicando no sé qué. Los caballos de la policía, los grises, nos pasaban al lado con aquellas patazas. Nos daba miedo mirar hacia arriba y ver en lo alto el policía, con su enorme porra, mirándonos no sé si con desprecio o compasión, mientras temíamos que el caballo se desbocara y nos pisoteara a todos. Vamos, que nos jugábamos el bigote y eso que algunos todavía casi no lo teníamos.

Muchas de las ventajas laborales y sociales que se consiguieron en aquella época han caído de un plumazo en los últimos años, con crisis o sin crisis. Volvemos al trabajo de sol a sol, por cuatro míseros euros, por resumirlo en pocas palabras al tiempo que se recortan muchos derechos por los que hemos estado luchando, y pagando, durante años. Y me da la impresión de que pagamos todos, pero más los que menos tienen.

Llevábamos unos cuantos años los españoles muy mansos. Cada uno a lo suyo, luchando por mantener lo poco o lo mucho que se ha conseguido a base de trabajar y ahorrar como las hormiguitas. Parecía que las elecciones de hoy iban a ser un mero trámite más para poner en ayuntamientos y autonomías a los mismos o a otros que iban a seguir como hasta ahora. Apañándose con amigos y familiares, subsistiendo como Dios daba a entender a cada uno. Y mientras tanto soportando mensajes de políticos y banqueros diciendo cosas inconexas un día para cambiar el discurso al día siguiente. Ya ni las prestábamos atención porque en el fondo no nos interesaba y sabíamos que se preocupaban por ellos mismos y no por nosotros. En estos días se ha publicado lo que ganan al año, lo OFICIAL, algunos de los que nos arengan diciendo que tenemos que trabajar más, descansar menos y ganar menos. Un consejero delegado del banco más fuerte español se mete a la buchaca más de NUEVE millones de euros al año, el presidente de timofónica casi NUEVE y para que seguir. El sueldo, repito lo de “oficial”, de uno de estos señores equivale al de QUINIENTOS de los llamados mileuristas, más o menos.

Parecía que iban a ser un trámite más estas elecciones. Pero no. Movimientos ciudadanos han puesto en candelero a políticos y banqueros y se han lanzado a la calle de forma pacífica para decir BASTA. Tuve contacto hace meses y he seguido de cerca el movimiento #nolesvotes ( http://www.nolesvotes.com/ ) surgido a raíz de la aprobación de la llamada Ley Sinde donde los dos partidos mayoritarios más un adlátere regionalista se pusieron de acuerdo para poner en marcha ley tan esperpéntica como falta de imaginación. Son de esas leyes que no se pueden llevar a cabo y que parecen surgidas del siglo pasado. Hay hasta manuales sencillos para que esa ley no tenga efecto práctico y sea inviable llevarla a cabo. Un desprestigio más que añadir a la justicia.

A la par han ido siguiendo otros movimientos como #democraciarealya y otros parecidos que han aglutinado un sinfín de pequeños grupos y cuya puesta de largo fueron las sesenta manifestaciones convocadas en España el pasado 15 de Mayo. Tuve oportunidad de asistir a la de Madrid y recuperar vivencias de mi juventud viendo a la gente dejar su mansedumbre y moverse y movilizarse por algo en lo que cree y hace falta: un cambio en las maneras y en las formas. Allí había todo tipo de personas, jóvenes, mayores, familias, españoles, inmigrantes….

Y al final lo mejor de todo esto es que a los que nos mandan, a la vista o en la sombra, les ha pillado desprevenidos. No saben por dónde les ha venido y han reaccionado de las maneras más variopintas. Al principio creían que era una lluvia pasajera pero lo que se está viendo y viviendo en la Puerta del Sol, en otras ciudades españolas e incluso en muchas embajadas de España en el extranjero, dan una idea de que algo se mueve. No sé el tiempo que estará disponible, pero una fotografía, una estupenda y panorámica fotografía, vale más que mil palabras para ver lo que está pasando y quienes están allí. Podemos acercar la fotografía hasta leer los carteles y conocer a las personas y ver que las hay de todos los colores, hasta el clásico japonés haciendo fotos con su cámara.

http://especiales.lainformacion.com/panoramicas/manifestacion-acampada-sol/

Que no decaiga.

sábado, 14 de mayo de 2011

IMAN

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“Seguros tengas y no utilices”.

Debe ser que de alguna manera atraigo los líos y los problemas, porque si no la cosa tiene difícil explicación. También es probable que sea yo el que con mi actitud de no permitir que me tomen el pelo haga que cosas que la gente acepta como normales a mí me parezcan un atropello y no caiga en la indiferencia y en la conformidad.

Llevo muchos años sufragando mes a mes el coste de un seguro sanitario privado. Tres de las cuatro personas que conformamos mi familia cotizamos regular y mensualmente a la Seguridad Social, por lo que un seguro sanitario privado no debería de hacer falta. La razón primaria de este gasto extraordinario es tema de los horarios y la posibilidad teórica de seleccionar un médico en el momento que nos venga mejor. En los más de veinte años que llevo con este tipo de seguro suscrito, gracias sean dadas a Dios, lo hemos usado poco o muy poco, pero son de esas cosas que aunque se cuestionan a la llegada del recibo, se van dejando mes tras mes sin tomar la decisión de acabar con ello.

A lo largo de estos años no he tenido ningún reparo en acometer varias veces el papeleo de cambiar de compañía. Al fin y al cabo los médicos son prácticamente los mismos en unas y otras y en el fondo queda la sensación de que si el problema es grave acabarás acudiendo a la Seguridad Social. El último cambio de compañía se produjo a primeros de este año 2011, motivada por dos razones fundamentales: una subida brutal en estos tiempos que corren de más del 20% que anunció la compañía anterior (SANITAS) y una oferta a través de mi colegio profesional realizada por la nueva (ASISA).

Por experiencia en estos cambios, una de las preguntas que hay que hacer afecta al tema de los periodos de carencia. Las compañías de seguros son muy listas y siempre andan con la letra pequeña y más en estos temas en los que no quieren cargar con problemas anteriores. Antes de tomar la decisión de seguir adelante con el cambio de compañía, se me aseguró por activa y por pasiva que al proceder, y documentarlo, de otra compañía con antigüedad en la misma, el período de carencia no me era de aplicación, por lo que tendría plenos derechos desde el primer día de efectividad de la póliza.

Y así ha sido, no hay período de carencia pero hay “otra cosa” cuyo nombre no he conseguido aprenderme a pesar de que me lo han repetido un par de veces. Por un pequeño quiste he acudido al médico. Tras una serie de tratamientos con pomadas el doctor ha decido extirpar de forma quirúrgica el granito para que no siga molestando. Aquí han empezado los problemas, pues este tipo de intervenciones tienen que ser autorizados “expresamente” por la compañía. Llevo 17 días peleando por el asunto sin conseguir una solución, siendo mareado por unos y por otros, hasta que me he enterado que efectivamente no tengo periodo de carencia pero si tengo período de “no sé qué”.

MI primer intento fue a través de los servicios de internet. Tras un par de días de espera tras haber mandado toda la documentación, un escueto correo electrónico me informaba que no era posible llevar a cabo la autorización vía internet y que tenía que hacerlo llamando a un teléfono 902 (esos de todos nuestros operadores están ocupados). Tras el intento y la consabida espera, me comunican que debo mandar un fax o un correo electrónico adjuntando el documento que me ha dado el médico y mi tarjeta de asegurado. Lo de la tarjeta me suena a guasa, como si no tuvieran mis datos en sus registros, pero por pedir que no quede.

Hasta tres veces mandé el correo electrónico sin recibir contestación, así que nuevamente a llamar al 902 (todos los operadores “seguían” ocupados). Aquí a la señorita que me atiende se le escapa una afirmación que enciende mis alarmas: “es que su póliza es inferior a un año de antigüedad”. Hago mención a no tener período de carencia pero sin concretarme mucho me dice que es otra cosa, que efectivamente no tengo periodo de carencia pero si tengo “periodo de no sé qué”.

Como se acercaba la fecha de la intervención, me persono en las oficinas de la aseguradora para ser atendido cara a cara. Ahí, tras más de quince días de marearme por teléfono e internet se descubre el pastel: mi póliza es inferior a un año de antigüedad y hay que mandar un informe al médico, que lo rellene, lo devuelva a las oficinas de la aseguradora y sea revisado por su inspector médico a ver si procede o no procede la autorización.

Vamos, que no tengo período de carencia, pero tengo esa otra cosa con lo que de seguir en esta compañía tendré que estar pagando religiosamente un año antes de que me sea levantada esa condición y tenga plenos derechos. Eso teóricamente, pues algo se podrían inventar y dar otra vuelta de tuerca. La cosa no ha quedado ahí, ya que inmediatamente me he dirigido al departamento correspondiente a tramitar mi baja, pues no quiero seguir en una compañía que me hace sentirme angañado, y además añado que no es la primera vez, pues ya anteriormente hace bastantes años tuve otro episodio con ellos que me ayudó a decidir un cambio de aires. Pues resulta que no me puedo dar de baja hasta el 31 de diciembre pues es una póliza de “condiciones especiales” y tengo que seguir tragando. Toma ya. Siempre queda la opción devolverles los recibos y generarles entropía en sus procesos administrativos, aunque supongo que acabarán metiéndote en el RAI o en alguna de esas, si es que no estoy ya por mis peleas con estos y con otros.

Volvemos a lo de siempre, la falta de información, por no llamarlo engaño, sigue presidiendo las relaciones de los mortales con las empresas. Ni aunque te asegures hasta la saciedad de cosas que ya sabes puedes eludir las tropelías, pues ya se encargan de inventar y esconder otras que pongan todo a su favor y en contra del cliente. Me gustaría saber cuántos asegurados se dieron de baja a primeros de año de la compañía anterior por ese 20% de subida. Seguro que fueron pocos y en el cómputo total la compañía ganó unos buenos euros. Y el coste de su imagen les importa un bledo, en el fondo los usuarios o clientes lo único que podemos es ir buscando la menos mala, porque me da la impresión de que buena no hay ninguna.
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domingo, 8 de mayo de 2011

POSIBILIDADES


El nivel de tecnología existente dota al ser humano de una capacidad impensable hace unos pocos años a la hora de dar rienda suelta a su imaginación y su creatividad. Los ordenadores se han colado de tal manera en nuestras vidas que ahora prácticamente cualquier utensilio tiene alojado en su interior un circuito impreso, un procesador y un software que a poco que nos esforcemos en su control y manejo nos proporcionarán unos resultados increíbles.

Mientras tomaba el aperitivo tras asistir a la misa dominical en una terraza situada al borde de un embalse, he observado como una pareja ha emplazado dos cámaras digitales en sendos trípodes, con un disparador automático sofisticado en cada una de ellas. Tras unos ajustes precisos, las han puesto en marcha y se han sentado a tomar una cerveza, mientras
las cámaras, ellas solitas, hacían su trabajo. Hablando con ellos, me han informado de lo que estaban haciendo, que no era otra cosa que tomar múltiples fotografías del mismo motivo, un monte y el cielo nublado, desde dos ángulos distintos, con vistas a crear video conocido con el nombre técnico de “timelapse”. El hecho de yo supiera de que se trataba les ha sorprendido un poco pues no es un concepto todavía muy extendido y que consiste en generar un vídeo a base de muchas fotografías casi idénticas, con ligeras variaciones, con lo que el resultado es animado. Algo parecido a aquellos efectos especiales en el cine en los que se veía amanecer en un pispás, con el sol subiendo en el cielo a toda velocidad en tres o cuatro segundos.

Las fotos se tomaban de forma automática cada tres segundos y pensaban estar dos horas tomando fotos, lo que supone un total de cuatro mil ochocientas fotografías. El resultado del trabajo podrá verse el año próximo en la exposición sobre Leonardo Da Vinci que tendrá lugar en Madrid.

Si nos retrotraemos unos años atrás, no muchos, esta operación sería impensable e imposible. Con carretes de 36 fotografías, que habría que estar cambiando en un tiempo record de tres segundos, sin mover un ápice la cámara, cada 108 segundos, por no hablar del coste de revelado y procesado. Como digo, no se podría hacer. El “timelapse” se hacía de forma manual, con muchas menos tomas y más espaciadas.

Las facilidades que nos aporta la tecnología llegan a todos los rincones a poco que dediquemos nosotros o alguien de nuestra confianza un poco de tiempo a indagar, preguntar, hacer, construir y preparar. Este es el caso del párroco de la iglesia donde asisto a misa los domingos. Sacerdote ya entrado en años, no por ello deja de utilizar las nuevas tecnologías como apoyo a sus misas dominicales. Aprovechando elementos ya existentes en su iglesia ya centenaria, ha colocado su proyector inalámbrico y proyecta durante la misa y los actos religiosos el correspondiente powerpoint creado “ad hoc” para el evento, de forma que todos los fieles puedan seguirlo mucho mejor, con los textos de las oraciones y de los cánticos. También se ayuda en su homilía, según el tema que vaya a tratar, con fotografías que le ayudan e hilvanar y comentar sus cuitas. Y lleva ya varios años haciéndolo. Es de suponer que con tantas misas que lleva a cuestas en sus muchos años de pastor, la gran mayoría de ellas sin ayudas “powerpointorizadas” , sea capaz de dar la misa sin ayuda, pero el día que le falla la tecnología se le nota que no está a gusto, como que le falta algo. Y algunas veces ha fallado. Amigo Florentino, chapó.

Esto del apoyo con powerpoint es una constante en muchas de las conferencias o charlas a las que asisto. Es infrecuente que alguien se ponga a hablar sin estar pasando imágenes que en muchos casos le sirven de guía ya que se limita a leer su contenido, que es de suponer previamente habrá preparado él o alguien de su confianza. Tanta es la dependencia que en un par de ocasiones he llegado a ver como se suspendía la charla al fallar el proyector, el ordenador o alguno de los elementos, negándose rotundamente el ponente a darla. ¿No se lo sabía? ¿No se acordaba de los textos? El truco es tener las diapositivas impresas para poderlas leer en caso de fallo.

Mientras las cosas funcionan a nuestro alrededor, no tomamos en consideración nuestro grado de dependencia de ellas. ¿Qué haría yo sin mi lector electrónico de libros o mi recientemente estrenado teléfono móvil con “android”?
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domingo, 1 de mayo de 2011

PAPIROFLEXIA


Aunque es una palabra un poco extraña, casi todo el mundo sabe lo que significa, que no es otra cosa que el arte o la técnica de doblar papel con las manos para conseguir formas o figuras. En principio, cualquier tipo de papel liso con un mínimo de gramaje sirve, ni muy ligero ni muy pesado. Los folios normales que generalmente tienen un peso de 80 gramos son muy adecuados. Lo fundamental es tener paciencia y hacer las cosas con la mayor precisión posible, lo que nos garantizará un resultado final correcto. Si los dobleces o plegados que son necesarios para conseguir un objetivo se hacen sin cuidado, al final se irán engrosando los errores pudiendo ser imposible la consecución ideal, bien por imposibilidad bien porque se nos rompa el papel.

Si es arte o es técnica sería un motivo de debate. En lo que a mí respecta, después de haber visto este fin de semana una exposición sobre el tema, lo considero un arte. Una de las figuras expuestas, un cisne realizado en papel era impresionante, sin descuidar otras piezas de la exposición que sin duda habrían requerido a los que las realizaron una considerable cantidad de tiempo, de paciencia y, sin duda, de conocimientos.

Pero lo bonito y bueno de estas técnicas es que se pueden realizar figuras muy simples, con unas pocas instrucciones y un papel, nada más barato y entretenido, relajante si se toma sin prisas y con un coste cercano a cero. Ayer por la parte pasé un buen rato con mi hija haciendo unas cuantas figuras que habíamos aprendido por la mañana cuando asistimos los dos a una sesión familiar promovida por la Asociación Española de Papiroflexia, cuya página web tiene un nombre muy sugerente: www.pajarita.org, ya que no en vano la pajarita es el símbolo más elemental y sencillo de los trabajos con papel.

Siendo yo muy pequeño, mi padre me enseñó unas cuantas figuras, que no he olvidado y soy capaz de realizar todavía aún y cuando han pasado muchos años. El avión, la pajarita, una pajarita más complicada que mueve las alas al tirar de la cola, la huevera y alguna otra quedaron grabadas en mi memoria hace años. Posteriormente, los acercamientos a esta técnica o arte han sido puntuales, pero siempre está la posibilidad de coger cualquier papel y hacerle unos pliegues.

Internacionalmente el nombre más conocido es “ORIGAMI”, originario de Japón donde ya se tienen noticias desde hace cientos de años. La palabra japonesa significa lo mismo que nuestra “PAPIROFLEXIA”. Los más puristas sostienen que se debe de acometer solo con manos y papel, pero no está de más tener a mano algún utensilio que nos pueda ayudar en las tareas, tales como regla, cartabón, tijeras, cúter, o pegamento, entre otros.

Como muchas cosas actualmente, la cosa tiene su importancia. De hecho hay autores reconocidos internacionalmente y se celebran convenciones donde asisten los más reputados papirofléxicos que muestran sus realizaciones, cada vez más complicadas y perfeccionistas. A poco que perdamos un rato navegando por internet veremos figuras y composiciones realizadas en papel que son verdaderas obras de arte. En muchos casos yo no sabría dónde está la frontera, ya que muchas de las figuras parecen esculturas realizadas más con técnicas del tipo de las fallas valencianas que simplemente doblando y doblando un papel.

La papiroflexia es un entretenimiento, pero no solo eso. Al tratarse de una actividad donde se combina lo mental con lo manual, sus beneficios psicológicos son patentes, ayudando al desahogo y la relajación al tiempo que distrae la mente, por lo que puede ser una opción en momentos de ansiedad. De hecho se utiliza en terapia de grupos como elemento aglutinador y que rompe de alguna forma la dinámica del tratamiento, que por momentos puede llegar a ser demasiado seria. En familia es una oportunidad de compartir una actividad entre padres e hijos en momentos insulsos, en los que si no se tiene otra cosa que hacer se acaba enfrente de la caja tonta.

Hay numerosos libros para iniciarse en este mundo interesante y apasionante. Pero en la actualidad el mejor recurso está, como no, en internet. Numerosas páginas contienen dibujos y diagramas pero lo más sencillo es buscar videos en “youtube” donde paso a paso podemos seguir el proceso para realizar las figuras. Mi recomendación es verlos completos antes de iniciar nuestra figura, ya que en internet hay de todo y me encontrado al final que me han tomado el pelo y después de hacer dobleces y dobleces el video ha acabado sin más y me he quedado de cuadros.