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domingo, 8 de diciembre de 2019

AZAR




Aunque para los tenistas profesionales esta época son sus vacaciones una vez acabado el circuito ATP, nuestro mejor tenista del momento, rafa Nadal, sigue de actualidad muy a su pesar. En esta semana ha saltado a los mentideros por dos razones, una voluntaria y otra involuntaria. Está visto que su periodo de descanso y entrenamiento para la nueva temporada que tendrá lugar en enero de 2020 con su momento culminante en el Grand Slam de Australia dista de ser tranquila.


De todos es bien sabida la trayectoria personal de Rafa a lo largo y ancho del mundo, donde lleva hasta lo más alto su españolidad y «manacoreidad» en cuantas intervenciones le provocan los periodistas. Además, hay que citar que su residencia siempre ha sido en España pudiendo haber fijado su residencia en los numerosos paraísos fiscales que existen en el mundo cómo han hecho numerosos profesionales y artistas españoles, lo que le hubiera ahorrado uno buenos dineros en impuestos.


También es sabido que una de las acciones de su Fundación es la creación en su pueblo natal, Manacor, de una academia de tenis. Según se ha podido saber en la prensa, da trabajo en la zona a 300 personas además de ser un referente mundial, pues no en vano muchos tenistas profesionales acuden a ella a realizar sus entrenamientos. Pues bien, resulta que esto no debe gustar mucho al alcalde de su pueblo que en estos días ha arremetido contra esta academia aludiendo a asuntos de favoritismos del gobierno autónomo mallorquín e impagos de impuestos. De todo este asunto, desmentido por el propio Rafael Nadal, solo ha quedado que el mencionado regidor municipal es independentista, ¿separatista también?, con lo que parece que la política actual llega a todos lados y no duda en tirar de todos los asuntos en los que se pueda hurgar para alcanzar notoriedad y salir en los medios. A costa de lo que sea.


He practicado mucho deporte en otras épocas de mi vida y también he empleado muchas horas en asistir a espectáculos deportivos o verlos por televisión. A estas alturas ya todo el deporte, por televisión, me aburre sobremanera porque me da la impresión de estar perdiendo unas horas que puedo emplear en otras muchas actividades que me satisfacen más. Pero en esto hay dos deportes que son la excepción: atletismo y tenis.


Respecto del atletismo, soy capaz de pasarme las horas embobado ante la televisión en competiciones de cierto nivel tales como los juegos olímpicos, los campeonatos del mundo o de Europa o algunas carreras de maratón, como las de Nueva York o Berlín; gasto o empleo las horas sin ningún problema, disfrutando y sin tener la sensación de estar perdiendo el tiempo.


En cuanto al tenis, es un poco más especial. Me gusta el tenis y me paso las horas muertas ante el televisor, sea la hora que sea —muchos partidos por el cambio de hora son por la noche— pero con una característica muy especial: solo los partidos en los que juega Rafa Nadal. Los de otros tenistas no me interesan y no estoy dispuesto a soportar las horas y horas que duran los partidos, que son muy buenas para hacer otras cosas como ya he comentado. El día que Nadal se retire del tenis me llevaré un disgusto porque dejaré de ver tenis, pero recuperaré unas cuentas horas al año para hacer otras cosas, no hay mal que por bien no venga. Pero mi deseo es que siga jugando muchos años y sigamos disfrutando de su juego en lo profesional y de su persona en lo personal. Muchos deportistas, y no deportistas, debieran tomar ejemplo de su forma de comportarse fuera de las pistas.


Y esto tiene algo que ver con la actividad voluntaria de Nadal que he mencionado al principio de esta entrada. Esta semana ha aparecido un trino suyo en Twitter que puede verse en la imagen. Muchos personajes de la vida pública colaboran con entidades y organizaciones. En este caso, Rafael Nadal nos pide colaborar con una entidad, Omaze Inc. y su acción en favor de «Support Special Olympics Spain». La colaboración puede ser en la cantidad que estime cada cual, y como añadido se entrará en un sorteo en el que, el ganador y un acompañante formarán parte del equipo de Rafa Nadal, podrán animarle desde el palco VIP en el torneo de Australia, pasarán un rato con él después del partido, consiguiendo su autógrafo y haciéndose juntos el selfie perfecto. Para ello, el vuelo a Melbourne y el alojamiento en un hotel de 4 estrellas está, lógicamente, incluido en el premio. Más información y posibilidad de participación, como máximo en los próximos DOS días, en este enlace




El azar es caprichoso. Las posibilidades de que te toque algo en un sorteo son evidentemente nulas si no participas y muy pocas en caso de hacerlo. Pero la suerte favorecerá a alguien. ¿Por qué no a mí? Tras colaborar en la sugerencia, toca esperar.





domingo, 1 de diciembre de 2019

ESTUDIANTES




Hay semanas que pasan volando —no llego a entender que haya gente que se aburra sin nada que hacer— y otras que no es que vuelen, sino que transcurren a velocidad estratosférica, como es el caso de la que hoy finaliza. Y uno se encuentra en la mañana del domingo, momento elegido para publicar mi entrada semanal en este blog desde hace casi trece años sin nada que llevarse a la pluma. Realmente no es una obligación que me imponga nadie y quizá por ello, hasta el momento de dejarlo, la auto imposición en esta tarea es lo peor que hay.

La imagen que ilustra esta entrada me ha llegado hace unos días en la vorágine de noticias a través de algún medio, probablemente Twitter o WhatsApp sin que sea capaz de determinarlo: simplemente la guardé porque me pareció interesante y podría ser la base de un debate bastante peliagudo sobre educación. Pido disculpas por no poder mencionar al autor —o autora, no se me enfaden las féminas—. La reproduzco en texto a continuación por si no se puede leer bien en la imagen y para archivarla entre mis documentos, que van a acabar reventando el disco duro de mi ordenador:

ESTIMADOS PADRES:

El trimestre de sus hijos está por terminar, y las notas finales están por ser reveladas. Sabemos que están ansiosos por saber su desempeño, pero recuerden que entre todos nuestros alumnos, hay algunos artistas que no necesitarán comprender mucho las matemáticas, empresarios que no se preocuparán por la historia y la filosofía, músicos cuyas calificaciones en química tal vez no sean las mejores, deportistas que sus aptitudes físicas serán muy importantes para su disciplina. Si su hijo no consigue las mejores notas, no le quite la confianza en sí mismo, ni su dignidad. Dígale que está bien, que sólo son notas, que aun así, están hechos para cosas grandes en la vida. No les quiten los sueños y talentos: «Hagan esto y vean a sus hijos conquistar el mundo».

El debate está servido. El mundo de la educación atraviesa en esta época tremendas convulsiones entre los que son partidarios de una educación integral básica al modo tradicional y los que son partidarios de una educación altamente especializada de forma que el alumno aprenda muy bien únicamente aquella especialidad con la que va a orientar su vida y «no pierda el tiempo» estudiando otras materias complementarias que no le servirán de nada.

El plan de bachillerato que yo hice en los años sesenta del siglo pasado llevaba vigente en España, con muy ligeras modificaciones, desde 1938. Si alguien me preguntara lo que recuerdo de una asignatura que se cursaba en tercero de bachiller, latín, tendría que responder que poco o nada más allá de aquello de las declinaciones y del rosa, rosae… Pero añadiría a continuación que a pesar de no recordar nada, de no haberme servido de forma directa en mi desempeño laboral a lo largo de toda mi vida, ME ALEGRO profundamente de haber estudiado y superado esa asignatura, que es solo un ejemplo, al que podrían añadirse otras como filosofía (sexto de bachiller), historia (cuarto de bachiller), física (quinto de bachiller), química (sexto de bachiller) …

La formación en el bachillerato era igual para todos, con lo que a los dieciséis años se llegaba con una formación integral en muchas materias que si bien no iban a tener una aplicación directa en el desempeño laboral de la persona daban una pátina general de conocimientos en diferentes disciplinas. Luego, los que tuvieron la suerte de poder hacer una carrera universitaria —que no fue mi caso en aquella época por imperativos económicos familiares— ya se especializaron en algún tema concreto si bien para luego trabajar toda su vida en otro mundo muy diferente. Conozco geógrafos e historiadores trabajando como informáticos o periodistas como administrativos, por poner un ejemplo.

Insisto, el debate está servido. Estoy (básicamente) de acuerdo con el tramo final «Si su hijo no consigue las mejores notas…», pero que un empresario no se tenga que preocupar por la historia o la filosofía o que un artista no se tenga que preocupar por las matemáticas… Por poner un ejemplo que no aparece en el texto, a muchos (de nuestros) políticos les vendría muy bien un baño de historia para que se pensaran las cosas dos veces antes de actuar. 


domingo, 24 de noviembre de 2019

TITULARES




Desde hace un tiempo he tomado la costumbre de dedicar el momento del desayuno diario para echar un vistazo a las noticias de la prensa a través de internet. Para seguir las recomendaciones de los entendidos, procuro tomar ese refrigerio matutino a la misma hora todos los días y distraerme, o cabrearme, unos minutos viendo lo que se cuece por el mundo en los cuatro diarios nacionales: EL Mundo, El País, ABC y La Razón. Un vistazo general a los titulares, acceso al contenido de alguno de ellos cuando es posible y, si el tema es de mi interés, me construyo un documento en PDF salvando el artículo. Es verdad que luego muchos de ellos, tras permanecer días y días en la carpeta de pendientes de lectura acaban en la papelera, pero es que no doy abasto.

Aunque es muy por encima, la revisión de estos cuatro diarios con prismas muy dispares me permite leer entre líneas y hacerme una idea personal de por dónde van las cosas de este mundo. En alguna ocasión he tenido la oportunidad de leer una noticia que se refería a algún asunto que yo conocía de primera mano con lo que he podido comprobar que ninguno de los cuatro llegaba a la esencia del asunto al tratar la noticia mediatizados por sus sesgos o tendencias editoriales. Como es sabido, un asunto son los hechos y otro muy distinto son las opiniones.

También en el trasfondo de todo esto está la formación del periodista que escribe el artículo. Por mucho que se quiera estar especializado en unos temas, el tener que cubrir noticias de múltiples temas puede conllevar el moverse en arenas movedizas que no se conocen en profundidad, con las consiguientes meteduras de pata clamorosas, especialmente en cuestiones muy técnicas que requerirían unos conocimientos previos y un estudio profundo para los que hace falta un tiempo del que seguramente no se dispone.

Hay varios asuntos que me han llamado la atención en estos últimos tiempos. Comentaré dos de ellos. Uno es la sensación de que hay algún tipo de conexión entre El País y el ABC. Como digo, es una sensación que se me dispara con frecuencia al leer en ellos artículos sobre asuntos muy similares que no son del día. Sería como si alguien hiciera un disparo de propuesta de noticia que llegara al mismo tiempo a las dos redacciones y se pusieran a trabajar sobre el tema, con informaciones distintas pero muy parejas. Pero en esta semana ya mi estupor ha llegado al máximo: algo ocurre para que dos titulares de una noticia, en este caso deportiva, sean prácticamente calcados y conteniendo una palabra poco usual como es «lomos». Me ha resultado chocante cuando menos: ¿Se espían entre las dos redacciones? ¿Se copian? ¿Ha sido una casualidad? ¿Es la transcripción de un comentario oído en la rueda de prensa?

Queda claro que la expresión «a lomos» se está utilizando de forma figurativa para enfatizar que nuestro Rafa Nadal ha puesto todo su empeño y su saber en contribuir a que el equipo español vaya pasando eliminatorias en la Copa Davis de tenis que se está celebrando en estos días en Madrid. Cuando escribo estas líneas es domingo por la mañana, con la esperanza y deseo que esta tarde en la final contra Canadá, el «lomo» —parte inferior y central de la espalda o por extensión espalda del cuerpo humano— de Rafa (y también su cabeza y el resto del cuerpo) esté en perfectas condiciones y nos lleve a la victoria junto con los «lomos» de los demás integrantes del equipo español de tenis. Mejor es no seguir avanzando en el diccionario porque la expresión «a lomos» no se aplica a las personas sino a las bestias, generalmente de carga.




El otro asunto tiene que ver con la imagen que figura encima de este párrafo. Pertenece a la edición electrónica de El Mundo en la sección «CANALES» que suele estar ubicada en la parte final de la página web.
 

Hay, evidentemente, diferencia entre leer, en casa, una edición en papel o una edición electrónica. Salvo cámaras ocultas de espionaje, cuando yo estoy leyendo el periódico en papel en mi casa, nadie sabe lo que leo y lo que no, mientras que, en la edición electrónica es posible registrar aquellos artículos en los que los lectores hacen clic para abrirlos y posiblemente leerlos. Este registro electrónico permite a los estadísticos del periódico conocer los intereses de sus lectores.

Desde hace varias semanas, yo diría que meses, el artículo de ZEN titulado «Los secretos de los mejores entrenadores para tener una tripa plana» está fijo en la aludida sección de «CANALES» de El Mundo. Yo no tengo interés, pero todos los días le doy un toquecito como si estuviera interesado más que nada por mantener y ver hasta cuando permanece ahí, ya por mera curiosidad. Hay otros, tanto en este diario como en los otros, que permanecen varios días e incluso que desaparecen para volver aparecer a la semana siguiente. Hay que rentabilizar los escritos y todo lo que al final no son más que ceros y unos se puede quitar y poner en función de los intereses. Es la magia de lo electrónico que nos permite mostrar en una pantalla lo que está guardado en cualquier punto del disco duro o de la nube.

Y ya como curiosidad, me gustaba leer la entrega diaria de Alfonso Usía en «La Razón», pero ya es un contenido Premium solo disponible para lectores suscritos de pago. Me temo que poco a poco nos van a faltar euros para suscribirnos a tantas cosas. Lo que empieza atrayendo de forma gratuita a los consumidores acaba siendo de pago con el paso del tiempo.