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domingo, 25 de junio de 2023

HIDATO

Una de mis costumbres arraigadas, siempre que me es posible, es echar una ojeada a la prensa digital mientras desayuno por las mañanas. Es verdad que el acceso es cada vez menos libre y se requiere en muchos de los sitios una suscripción para poder acceder completamente a algunos de los artículos. Pero al menos las cabeceras están disponibles. Eso sí, no me olvido, los domingos, de devorar la crónica semanal de mi buen amigo y maestro Eduardo Juárez Valero en la sección de Tribuna de «El Adelantado de Segovia» para aprender historia, vocabulario y enseñanzas de la vida, hoy en día tan necesarias.

Hace años, en noviembre de 2009, dediqué una entrada en este blog al pasatiempo denominado «SUDOKU» — como se trata de una entrada antigua y estos chicos de Google y Blogspot han cambiado parámetros básicos, recomiendo utilizar la rueda del ratón mientras se mantiene pulsada la tecla CTRL para aumentar el tamaño de letra—. Sigo coqueteando de vez en cuando con la resolución de sudokus para mantener la mente activa y retrasar hasta el infinito y más allá las enfermedades de la mente como el Alzheimer y similares. Casi todos los diarios publican sudokus además de numerosas páginas web; yo sigo intentando semana a semana el llamado Samurái, que son cinco sudokus conectados.

Esta semana, por casualidad, me he fijado mientras hojeaba el diario «El País» en un pasatiempo que era desconocido para mí denominado HIDATO. Atraído por la curiosidad, ya se sabe, el mejor antídoto contra la vejez, me he asomado y he resuelto mi primer Hidato. Curioso e interesante, no he conseguido averiguar cuando fue inventado, pero hay artículos en la red hablando de este pasatiempo en 2009. Con todas las salvedades posibles, lo mejor es acudir inicialmente a la Wikipedia para ver de que se trata el asunto:

Hidato (en hebreo: חידאתו, término originario de la palabra hebrea Hida = acertijo) es un juego de lógica creado por el Dr. Gyora Benedek, un matemático israelí. El objetivo de Hidato es rellenar el tablero con números consecutivos que se conectan horizontal, vertical o diagonalmente

Sus reglas son muy sencillas y básicas. Las instrucciones que figuran en «El País» para su resolución dicen lo siguiente:

El objetivo del juego es completar la cuadrícula con números consecutivos que estén en contacto horizontal, vertical o diagonalmente. El primer y último número del juego están rodeados por un círculo.

Tenga en cuenta que el juego solo tiene una solución posible y se puede resolver con un poco de lógica. No es necesario empezar por el primer número, a veces es mejor comenzar por el número final.

Y en la página oficial facilitan claves de resolución parecidas cuya traducción dice

Cada rompecabezas tiene una sola solución.

Los acertijos de Hidato se pueden resolver con pura lógica. No se necesitan conjeturas.

No es necesario comenzar con el primer número; a veces es mejor comenzar en otro lugar.

Trabajar hacia atrás (contar hacia atrás) puede revelar pistas clave para resolver el rompecabezas.

Los buenos hidatos tienen una solución única y su grado de dificultad viene dado por la disposición y la cantidad de números suministrados como punto de partida para empezar el juego. En todo caso es un tema de paciencia el ir evaluando los posibles números a situar en cada celda. Al tratarse de celdas contiguas, los tableros pueden presentar diversas formas desde el cuadrado clásico a figuras geométricas, corazones, plantas…

Como todo hoy en día, existe una página web oficial que bien pudiera ser esta: https://www.hidato.com/home donde —en inglés— hay mucha información, juegos a resolver de complejidad creciente, tutoriales en vídeo, libros y todo lo relacionado con este mundillo recién descubierto por mí. Buscando en la red, existen otras páginas con numerosos ejemplos gratuitos imprimibles para ejercitarse en el pasatiempo, como por ejemplo https://www.mathinenglish.com/puzzleshidato.php

Toda comparación es odiosa, pero hay voces y artículos que proclaman que el hidato es más «rico» y puede arrebatarle el trono al mítico sudoku. Yo me planteo resolver al menos uno por semana durante este verano para ejercitar la mente y formarme mi propia opinión al respecto. Como cualquier otro pasatiempo, es una manera de emplear —que no perder— el tiempo que no tiene contraindicaciones y nos permita ejercitar el cerebro, tan recomendable como el ejercicio físico para ejercitar el cuerpo. Ya se sabe, mens sana in corpore sano, y si ejercitamos esa mens, mucho mejor.

Para terminar, decir que la solución propuesta en la imagen tiene un error, mínimo, pero error que he apercibido al revisarlo. En la fila siete, empezando por la izquierda, la secuencia 39-37-36-35 es incorrecta porque el número 39 está repetido encima y debajo del 40 y sin embargo el 52 está omitido. La secuencia correcta sería 37-36-35-52. Erratas surgen siempre por todas partes y si no que se lo digan a los escritores. Lo bueno es detectarlas y poderlas corregir.

Y ya puestos… un poquito de entrenamiento que nunca viene mal.

 


 



domingo, 18 de junio de 2023

AHÍTO [ACP.3]

 

La imagen es un pantallazo de la bandeja de entrada de mi correo personal del pasado miércoles en un plazo de menos de dos horas. Estoy ahíto o, en román paladino, hasta los cataplines. Y lo peor del asunto es que poco o nada puedo hacer. Si hubiera un referéndum sobre el coste de los correos electrónicos emitidos, yo votaría que sí. Ahora sale gratis inundar la red de correos a diestro y siniestro, muchos de ellos no solicitados.

Alguien, estoy empezando a pensar que queriendo, ha facilitado mi correo a un portal de esos generalistas que proliferan y se dedican a hacer indagaciones masivas y comparativas por la red sobre temas de billetes de avión, viajes, alquileres o… préstamos. Y desde hace un par de semanas, literalmente, me están breando: no hago otra cosa que marcar decenas de correos entrantes como spam, lo que no evita recibirlos, aunque acaben en la bandeja de correo no deseado.

  Vienen de los sitios más variopintos, todos con una aureola de profesionalidad y autenticidad que engañaría al más pintado. Lo único es que ni he pedido ni necesito por el momento ningún préstamo y en caso de necesitarlo no recurriría a sitios tan dudosos como los que me asaltan por correo electrónico. Fíjense el texto de uno de ellos, dirigido a una tal Yolanda Samaniego que, evidentemente, no soy yo:

Hasta 50000€ y despega.

El bienestar a tu alcance Soluciones al instante

El apoyo que buscas

Tu actitud es la correcta, eres de cumplir tus ideas y sabes que el mejor momento para hacer las cosas siempre es ahora. Ayer ya es parte del pasado y mañana puede ser demasiado tarde. Para todo lo que te plantees, tener un respaldo económico que nos cubra puede ser fundamental. Tenemos ambiciones, queremos tener una vida cada vez mejor, y hacer las cosas con la planificación adecuada ayudarán.

Sabemos que es complicado hacer todo esto por ti mismo, y un poco de ayuda se antoja fundamental en estos momentos. Fintonic entra en escena para respaldarte en tus situaciones importantes. Por surte, muchas se solucionan simplemente con dinero, y haremos lo posible para ayudarte a conseguirlo. Para respaldar tus proyectos y mucho más, ponen a tu alcance cantidades entre 3 000€ y 50 000€ para que tú decidas tu propio rumbo y tengas el control.

Si ha recibido este correo electrónico, es porque se ha suscrito para recibir comunicaciones de marketing relacionadas a los productos financieros que proporcionan nuestros socios. Para darse de baja, haga clic anular suscripción.

Yo no me he suscrito a nada. Hay una cuestión que creo ya comentada en este blog con los nombres de los correos electrónicos, especialmente el «gratuito» Gmail: los puntos se ignoran y las mayúsculas y minúsculas son intercambiables. Así, a modo de ejemplo, un correo como juan.gomez.perez@gmail.com se puede escribir con mil combinaciones diferentes tales como  Ju.AnGomEZ..P.E.R.e.z.@gmail.com o juanGOMEZperez@gmail.com  a sabiendas de que alcanzará su destino de la misma forma que el original. ¿Es posible que sea esto lo que ha ocurrido? Mi correo es mi nombre y primer apellido separado por un punto y los que me llegan vienen con todo junto, sin los puntos.

En algunas de las páginas —he estado jugando con tres— hasta me han dado de alta con nombre, domicilio, teléfono y demás datos, por supuesto incorrectos ¡menos mal! He podido acceder, cambiar la clave y fisgar por ahí, aunque todo ello puede ser peligroso y no es recomendable hacerlo sin protección como un buen antivirus y una VPN.

Si se fijan en detalle en la imagen de entrada, una de las líneas resaltadas apunta a un correo procedente de CREDITON, por cierto, radicada en un país del este. Es la única, hasta ahora, que parece querer hacer lo que profesionalmente se debería hacer con cualquier correo electrónico antes de utilizarle: VERIFICAR que es correcto y que su propietario REALMENTE QUIERE suscribirse al asunto que sea con ese correo. Pero para ello hay que pinchar en un enlace, acción que nunca deberíamos hacer. La pescadilla que se muerde la cola.

Si buscamos CREDITON en la red veremos cientos de mensajes de usuarios cabreados y timados.

Son unos ****. Te hacen un descuento en la cuenta de o,99€ para confirmar que tu tarjeta es válida y después en unos días te pasan 19,99 y te dicen que aceptables todo que tiene pruebas y no te devuelven el dinero. Lo ponen en la letra pequeñita que no lo lee ni Dios.

Te hacen un cobro de 99 céntimos le das permiso con tu tarjeta y unos días más tardes te quitan de tu tarjeta 19,99 euros sin tu permiso y dice que no te lo devuelven

Se trata de una empresa intermediaria, que gestiona la búsqueda de préstamos y por ello te cobra, y bien, nada ilegal ni irregular, aunque nunca llegarás a nada con ellos salvo vaciar tu tarjeta de crédito en pequeñas cantidades así mismo legales hasta que canceles la tarjeta; no hay otra salida al parecer.

Cuando comentas esto con algunos amigos te dicen que lo que tienes que hacer es darte de baja de una suscripción a la que no te has suscrito. Pero, para hacerlo, hay que hacer CLIC en un enlace cuando menos sospechoso… ¡A ver quién se atreve!

Y cómo saben que existe lo de marcar los correos como spam, utilizan las técnicas mas variopintas para evitarlo. No parece que haya otra salida que aguantar el chaparrón… o dar de baja mi correo personal que vengo utilizando desde 2007. Tengo que reconocer que he tratado de darme de baja y utilizar otro correo (por supuesto no gratuito y no de Gmail), pero en la práctica no es factible y realmente imposible porque hay cuestiones incluso oficiales conectadas a ese correo electrónico que no puedo o no es fácil obviar.

Hace ya cuatro años tuve un encontronazo de este tipo y con empresas que podíamos catalogar como «serias»: Telefónica Consumer, Uber, Mapfre… Quedó reflejado en las entradas «eSOBRESALTO» y «VALIDANDO…» de este blog.

Y por terminar aclarando lo de la acepción 3 del vocablo ahíto, el diccionario nos dice que estar «cansado o fastidiado de alguien o algo».



domingo, 11 de junio de 2023

DURABILIDAD

Muchas personas hoy en día manejamos por razones laborales o personales un ordenador y un teléfono inteligente. Si hablamos de un entorno laboral profesional, lo lógico es que la empresa tenga sus mecanismos de control del estado de los aparatos y tenga implementados protocolos de sustitución o arreglo de los mismos en caso de fallos o para prevenirlos. Pero… ¿y en los entornos personales?

Compramos el ordenador o el teléfono, lo ponemos en marcha con más o menos dificultad o ayudas y a partir de ahí nos preocupamos únicamente de utilizarlo. Cada vez más tareas se van realizando en estos aparatos, bien por iniciativa propia bien por obligación dado que las alternativas o no existen o son más engorrosas. Un ejemplo, la solicitud de citas médicas, bien en la sanidad privada o bien en la pública: solo pensar en la llamada telefónica como medio para conseguir una cita es mentar a la bicha por lo que optamos por aplicaciones en el móvil o en el ordenador que nos facilitan mucho la vida.

Pero no solo se trata de utilizar los aparatos. Hay que tener ciertos cuidados con ellos si no queremos que un buen día nos digan eso de «hasta aquí hemos llegado, amigo» y nos empiecen a dar problemitas cuando no se nieguen a siquiera arrancar.

Todos sabemos que un buen sistema de copias, especialmente de nuestros propios datos —documentos, fotografías, contraseñas, etc. etc.— es fundamental para afrontar con una cierta esperanza de éxito un cambio, incluso cuando es voluntario por mejora de los propios aparatos antes de que llegue el fallo.

Pero muchas veces no es suficiente aun teniendo todo el cuidado del mundo. El disco duro que puede verse en la imagen de encabezamiento lleva una montonera de horas de funcionamiento, cerca de veinte mil. Se trata de un disco de los llamados mecánicos, con su sistema de rotación y cabezales de lectura. A base de uso durante mucho tiempo, el disco, por lógica, tiene que fallar. Hay una manera de anticiparse a estos fallos y no es otra que de vez en cuando utilizar un monitor que nos informe de su estado.

El programa que yo utilizo para Windows es gratuito y se llama CrystalDiskInfo. Aparte de un montón de características físicas del propio disco, la información de «estado de salud» y del «número de horas encendido» nos puede dar una idea. Cuando el estado cambia a color amarillo es indicativo de que vayamos pensando en cambiarlo antes de que «casque» del todo.

Pero copiar un disco interno de un ordenador no es una tarea sencilla y habrá que ser un usuario un poco avezado para sustituir el disco por uno nuevo en el que hayamos copiado los datos. Esto si estamos hablando de un ordenador de sobremesa, porque como sea un portátil, eso de desmontar el disco no es tarea fácil. Pero… tampoco es del todo fácil copiarlo.

Windows tiene sus resplandores internos, que supongo conocerán los expertos en este sistema operativo, del demonio me atrevo a apostillar. Pero también tiene muchos intríngulis que no se conocen y que nos pueden conducir al desastre

No es cuestión de entrar aquí en cuestiones técnicas profundas ni siquiera superficiales. Evidentemente, clonar un disco —el viejo sobre el nuevo— no se puede y no se debe hacer con el propio ordenador en marcha. Es necesario utilizar programas especiales ACRONIS es uno de ellos que se cargan en memoria sin utilizar el disco para que este no esté en funcionamiento cuando se hace la copia al nuevo.

Con todos los pasos realizados entiendo que, de forma académica, algo debo de haber hecho mal. El funcionamiento del ordenador con el nuevo disco, se supone que una fotocopia del viejo, es errático. El navegador funciona, pero ha perdido mis favoritos, el correo funciona, pero ha perdido las contraseñas, el Word funciona, pero ha perdido las opciones que yo había personalizado… No es un desastre, pero ahora hay que ir arreglando desaguisados a medida que vayan surgiendo, siempre y cuando uno se acuerde de cómo hacerlo.

Windows tendrá en alguno de esos ficheros ocultos todas estas características. Si yo lo he copiado todo… ¿qué ha pasado? Esto de los ordenadores y los teléfonos es un mundo. Los disfrutamos y nos ayudan, mucho, en nuestra vida diaria pero cuando se ponen a dar la lata, el estropicio que nos generan es considerable. Por mucho cuidado que tengamos.