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domingo, 5 de julio de 2026

«GABELAMANÍA»


El disponer de vehículo privado ha supuesto una sensación de libertad de movimientos, no solo por cuestiones laborales sino de ocio o ya en los últimos tiempos de necesidad para cuestiones de la vida diaria. De esto saben mucho las personas mayores: antaño íbamos andando a las tiendas y comercios del barrio a comprar comida, ropa o archiperres necesarios. Hoy en día, con la proliferación de los centros comerciales y las grandes superficies, en muchos casos es imprescindible disponer de vehículo propio para desplazarse a ellos. El ir cargado con bolsas de compra en los autobuses no es un plato de gusto para muchos.

Con ello, podríamos deducir que el vehículo privado se ha convertido casi en imprescindible. Hay muchos millones de ellos en circulación por el mundo. Esto lo saben nuestros sesudos dirigentes, tanto políticos como directivos de grandes empresas, y por ello es un objeto de deseo a la hora de recaudar dineretes a su costa, no solo en el momento de su compra sino a lo largo de toda su vida útil.

Tengo por costumbre llevar una bitácora en una hoja Excel con todas las vicisitudes relacionadas con mi coche: repostajes, seguros, impuestos, peajes, revisiones, averías… Ello me permite conocer el gasto detallado en algunos apartados, cuestión que realmente no sirve para nada. Bueno, sí, para ponerme de mal humor.

Todos estamos asaeteados a impuestos, pero especialmente los vehículos. No solo el sablazo de entrada que supone el impuesto de matriculación, sino el anacrónico impuesto municipal denominado por el pueblo como «el numerito» y que responde a las siglas IVTM —Impuesto de vehículos de tracción mecánica— , si bien es verdad que está bonificado no en todos los ayuntamientos y veremos por cuanto tiempo.

Pero es que, a diario, cada litro de combustible lleva sus correspondientes y no pequeños impuestos. Y no basta solo con eso, porque entre aparcamientos, peajes, zonasazules, ZBE's y cuestiones afines, los euros derivados del coche van aumentando y de qué manera. Un dato como curiosidad: durante el pasado año 2025 hice al coche dieciocho mil kilómetros y no vivo en una gran ciudad. En aparcamientos, peajes y zonas azul o verde se me fueron 227,24 euros. Y eso que no me importa aparcar a distancia y andar, pero no siempre es posible. En el hospital, a pagar, en (algunos) centros comerciales, a pagar. Y así, con muchas vicisitudes.

Volviendo al tema del impuesto de carburantes, durante 2025 utilicé 992,91 litros gasolina a un precio medio de 1,56 euros el litro: 1.598,84 euros. ¿Cuánto corresponde a impuestos?

Vamos, que tener coche propio y a disposición supone una cuantiosa inversión que muchos abonamos por mor de la libertad que supone a la hora de organizarte tu vida. La imagen que encabeza esta entrada es un tique de esta semana del aparcamiento de la T1 en el Aeropuerto de Madrid-Barajas (me niego a añadir la coletilla). Registrado como estoy en la aplicación de AENA para la comodidad de entradas y salidas, por una hora y cinco minutos de aparcamiento, con descuento y todo, 6,25 euros. Se han pasado, como se dice popularmente, siete pueblos.

Y aunque no es un tema relacionado con el dinero, aprovecho para mencionar que la utilización del vehículo, en mi caso, es una fuente de malhumor por los comportamientos maleducados de la gente que va a su bola, como se dice coloquialmente, y eso de… «piense en los demás» como que, bueno, vale, ya lo dejamos para más adelante.

Vean la siguiente fotografía, tomada en el aparcamiento de un hospital que siempre está a rebosar teniendo que dar varias vueltas para aparcar y muchas veces dejar el coche de cualquier manera en zonas no habilitadas: solo falta colgarlos de los árboles o de las farolas.

Dan ganas de llamar a la Policía Municipal para que vengan a poner una receta a este desaprensivo, pero siempre vamos corriendo y encima nos podemos meter en un lío. ¿Para cuando una aplicación con geolocalización que permita de forma anónima mandar este tipo de fotografías a la Policía Municipal o a la Guardia Civil para que ellos decidan la forma de actuar? Pero según el código de circulación, al parecer, la denuncia anónima no es posible. El método más efectivo, como he mencionado, es «llamar al 092 (Policía Local) o a la Guardia Civil (062) para que un agente multe el vehículo "in situ"».

Y en este caso estamos hablando de un desconocido. Pero lo peor es cuando situaciones desagradables relacionadas con los vehículos se producen en entornos cercanos y con personas conocidas. Yo lo sufrí en su día porque se conoce que eso de educar a los niños, o mayores, para que abran las puertas con cuidado para no golpear a los coches de los aledaños, especialmente en aparcamientos comunitarios o en centros comerciales, cuando están aparcados en batería. Y diré que, en mi caso, la madre de los niños desaprensivos que me tenían el lateral de mi coche cosido a picotazos era… profesora de instituto. La educación… es otra cosa. La foto a continuación no necesita comentario, aunque se podrían hacer algunos relativos a la existencia de una pared del garaje en uno de los laterales.

En fin, podríamos llenar páginas y páginas con ejemplos de mala educación manifestada en comportamientos relacionados con el tráfico. Para terminar, decir que si estuviéramos en Suecia…

La frustración que genera ver un coche mal aparcado ahora se puede canalizar a través de una aplicación. La pena es que no está operativa en España, ya que se trata de una app sueca: Scoutpark.

Por cierto, «gabelamanía» es una construcción personal a partir del vocablo «gabela» cuyo significado en el DLE es «carga, servidumbre, gravamen, Tributo, impuesto o contribución que se paga al Estado.