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domingo, 5 de marzo de 2017

SÍMBOLOS



Cada vez estamos más rodeados de símbolos que suponen un apoyo en nuestra actividad diaria, pues no en vano el dicho «una imagen vale más que mil palabras» aquí si es perfectamente aplicable para poder representar mediante un dibujo todo un concepto que nos permita relacionar de forma rápida lo que estamos haciendo con empresas o cuestiones reales. El diccionario define símbolo como «Elemento u objeto material que, por convención o asociación, se considera representativo de una entidad, de una idea, de una cierta condición, etc.». Un sinónimo que podría haber servido para titular esta entrada es LOGOTIPO, muy usado hoy en día en el mundo empresarial y que es definido a su vez como «Símbolo gráfico peculiar de una empresa, conmemoración, marca o producto».

Aunque en muchas ocasiones no nos damos cuenta, los símbolos representan un apoyo en nuestro devenir diario, pues nos permiten tomar decisiones rápidas a la vista de una imagen. Supongamos que vamos buscando una oficina bancaria para realizar una operación monetaria. Prestaremos atención a los logotipos de las entidades financieras que conocemos o deseamos encontrar. Al hilo de este ejemplo me viene a la memoria el logotipo de la extinta Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, empresa ya desaparecida o convertida en otra, cuyo logotipo evolucionó mucho en los veinte años en los que estuve laborando en ella. De ser la silueta del oso y el madroño representativa de la ciudad de Madrid, se pasó a una imagen que remedaba una hucha en la que la zona derecha era una silueta estilizada de un oso. Posteriormente se seleccionó la zona derecha, la figura del oso y se tiñó de verde, para luego dejar la parte superior con bordes rectos y por último redondear estos bordes. Hay que decir que cada cambio de logotipo dejaba un buen caudal de dinero a la empresa especializada que diseñaba y justificaba el cambio, a las empresas que realizaban los paneles para los frontales de las oficinas, a las empresas de construcción que los instalaban y a las imprentas que tenían que producir nuevos impresos con el logotipo actualizado. A mí siempre me pareció un gasto tan enorme como innecesario, pero ya se sabe que hay que mover el dinero como sea para que, siendo mal pensado, algunos billetes se queden por el camino en bolsillos agradecidos.

Hay muchos símbolos con los que convivimos a diario y en los que no reparamos en su significado, no solo comerciales, sino de otros ámbitos como puede ser la bandera de un país, emblemas religiosos como una cruz en el caso de los cristianos o hasta las señales de tráfico que nos permiten circular con mayor seguridad por las carreteras. La carga conceptual que el uso diario va acumulando en las personas, según la cultura y los usos sociales de cada país, va calando hasta quedar grabados a sangre y fuego en las concepciones de las personas. Muchos de ellos son internacionales y procuran una sensación de seguridad en los viajeros que aunque no dominen un idioma pueden desenvolverse con cierta facilidad. Imaginemos que tenemos una urgencia de salud: el vislumbrar los símbolos de farmacia u hospital nos permitirán un acceso rápido en nuestro estado de necesidad. En otro ejemplo más común, pensemos en cuantos turistas acuden a comer a uno de esos famosos e internacionales «burguers» dado que sus interiores y sus formas de funcionar son iguales o muy parecidos en todo el mundo, con lo que ya tenemos ganado un plus para desenvolvernos en ellos. Otro ejemplo muy significativo es esa manzanita con un pequeño mordisco que todos conocemos aunque no seamos usuarios de los productos de esa empresa.

Con la proliferación de los teléfonos inteligentes, esto de los símbolos ha tenido un impulso especial. Cuando un amigo nos habla de tal o cual aplicación para el teléfono y nos ponemos a buscarla en el «market», nos aparecerán cientos de ellas, tras lo cual preguntaremos a nuestro amigo, mostrando las imágenes representativas de las mismas, cual es exactamente de la que estamos hablando. Haga un prueba que es una caso real que me ocurrió hace unos días: entre en el mercado de aplicaciones de Android y busque «analizador wifi». Salen unas cuantas y las imágenes representativas serán las que nos lleven a elegir exactamente la que estamos buscando. En este mismo mundo de los teléfonos inteligentes y esa otra aplicación generalizada… ¿quién no utiliza emoticonos o iconos para aderezar sus mensajes? Una carita puede representar de forma fiel un estado de ánimo de una forma directa.

En todo caso es fundamental que los símbolos que se utilicen tengan un significado claro, conciso y que no admita dudas. Ya he reflejado algunas diatribas acerca de esto en otras entradas, como por ejemplo en «SEXOS», en diciembre de 2010, donde me hacía eco de un comentario de mi buen amigo Miguel Ángel acerca de, entre otras cosas, los símbolos utilizados en los baños de lugares públicos para distinguir los de caballeros y los de señoras.

La imagen que acompaña a esta entrada está en la puerta de un baño en un sitio público, un museo, por el pasan cientos de personas a diario. Vd. que diría, ¿caballeros o señoras? Reconocerá que cuando menos la cosa está peliaguda. Anote en un papelito lo que ha pensado y siga leyendo…

Pues aquí está la solución, se trata del baño de caballeros. Sería bueno hacer una encuesta para saber cuántos lectores de este blog han respondido ¡señoras! Para dejar constancia de la realidad una nueva imagen al final. Estos baños están situados en el Palacio Real de El Pardo, Madrid, un edificio histórico que data de los tiempos de Felipe II y que ha estado dedicado en tiempos pasados a residencia de un Jefe del Estado Español de cuyo nombre no quiero acordarme, pero cuya visita merece muy mucho la pena.

Para terminar, solo decir que los símbolos que se utilicen deben de ser claros, representativos y sobre todo unívocos para no inducir errores en lugar de facilitar las cosas, que es su cometido primordial.