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sábado, 31 de diciembre de 2011

eCOMERCIO


Las ventas por correo no han tenido un gran desarrollo en España aunque he de reconocer que es una afirmación que hago desde la ignorancia, al no disponer de datos fehacientes que la avalen. Los catálogos que recibíamos por correo, las posibles formas de solicitar los artículos por teléfono o carta y la única posibilidad de envío a través de los servicios de Correos frenaban el ímpetu de los consumidores por hacerse con productos vistos a través de las frías páginas de un folleto cada cierto tiempo.

Internet está cambiando muchas formas de ver las cosas y esto de la “tele-compra” no podía quedar atrás. Otras cuestiones paralelas se han desarrollado sobremanera, como el envío por servicios alternativos a Correos, como los de mensajería que han alcanzado un nivel de desarrollo importante, tanto en eficacia como en celeridad, además de permitirte el saber minuto a minuto donde se encuentra tu paquete. El artículo del diario ABC que ilustra esta entrada muestra que la compra por internet es un hecho para cada vez un mayor número de españoles. En otros países, donde la venta por catálogo estaba más desarrollada debido fundamentalmente a buenas prácticas, la venta por internet tenía la autopista creada y los mimbres preparados para explosionar.

Catálogo más dinámico y excitante que una página de internet es difícil de crear: texto enriquecido, enlaces, imágenes, sonido, movimiento y una inmediatez que llega a cualquier rincón del mundo son ingredientes que permiten cocinar un plato apetecible para cualquiera. Solo falta que las empresas que están detrás de estas páginas dispongan de una buena logística, un buen soporte informático y técnico, una buena pasarela de pago y lo que es muy importante y no debemos de olvidar, un buen servicio post-venta, que las cosas pueden llegar rotas o estropearse.

Y es que comprar un artículo en una tienda física no es sinónimo de un buen servicio posterior, que recordemos debe dar la empresa que fabricó el artículo y no el que la vende. Para muestra vale un botón y ya en la entrada de este blog titulada PAPYRE  contaba mis peripecias, no muy agradables, sufridas con una empresa, española, por mor de la garantía de un aparato comprado en una tienda física. El departamento técnico está en Granada y allí hay que mandar por mensajero el paquete con el aparato, con lo que a efectos de garantías lo mismo me daba haber comprado vía internet.

Yo soy de los que compran a través de internet porque me parece un método rápido, cómodo y eficaz, siempre que la empresa que esté al otro lado merezca mi confianza. Y hay algunas que la merecen mucho, como por ejemplo AMAZON, a la que no me canso de hacer publicidad por las buenas maneras que ha tenido conmigo, mucho más allá de lo exigible por mi parte y que han sido comentadas también en este blog, en las entradas  EFI....QUÉ? AMAZON y KINDLE. Ahora en España pero antes desde EE.UU. su funcionamiento es modélico y es un referente donde se deben fijar quienes quieran saber cómo hacer las cosas bien. El último KINDLE comprado en EE.UU. para un amigo fue solicitado por mí un martes a las 19:00 horas y el jueves de esa misma semana, dos días después, a las 14:00 estaba en manos de su destinatario, ambas horas peninsulares. Enviado desde América …. ¿Se puede pedir más eficacia?. Además de un precio imbatible.

Hay otras empresas en las que he comprado electrónicamente y han merecido mi confianza, como algunas de programas de software, El Corte Inglés, Deal Extreme, PCCOMPONENTES, LEQTOR, diversas páginas de venta de entradas para espectáculos y algunas bajo el paraguas de eBAY, pero también ha habido otras en que he salido un poco escaldado. Mencionar en esta parte negativa PIXMANÍA, con un servicio post-venta de garantía especialmente desastroso en el que tuve que enviar a mi cargo en dos ocasiones el artículo a Barcelona sin obtener satisfacción, y otra que uso solo en casos desesperados, IBERLIBRO, por su excesiva tardanza en remitir los artículos. El último libro usado, comprado y pagado en el momento de la compra y solicitud, llegó a mi poder más de dos semanas después, enviado desde una librería de Valladolid y su demora no fue debida a los servicios de Correos, medio utilizado y solicitado por mí para el envío, que me resulta más cómodo al no tener que estar en mi domicilio y sufrir la búsqueda y captura por parte del empleado de mensajería intentando entregar su paquete.

Otro ejemplo. A raíz de los miedos que me asaltaron con el tema de las copias de seguridad de mis datos informáticos y que reflejé en la entrada RESPALDO de la semana pasada, me lancé al “mira y compara” de un disco duro. Tras mirar por aquí y por allá y buscando solo el precio porque tenía una idea muy clara de cuál quería, me decidí por AMAZON y lo mismo, enviado desde Francia en menos de dos días laborables tenía el paquete en mis manos y estaba sacando el respaldo de mis datos.

Una cuestión muy importante que debemos de tener en cuenta y que quizá es lo que más frene este tipo de comercio es el tema del pago. Somos reticentes a dar nuestras tarjetas de crédito en internet y ello es lógico y comprensible por la gran cantidad de timos y problemas que podemos tener si no extremamos el cuidado y seguimos unas reglas básicas. Desde mi punto de vista, siempre que nos sea posible lo mejor es utilizar PAYPAL, un sistema contrastado y fiable de pago. Otro sistema que yo utilizo es el de disponer de VISA’ s virtuales facilitadas por mi banco a través de internet, en el que la tarjeta física no existe y se encuentra permanentemente a cero, sin saldo, y que solo cargo con los euros correspondientes en el preciso momento en que voy a efectuar la compra.

Aquel viejo anuncio de televisión del “mire, compare y luego compre” tiene especial significado hoy en día. Numerosos portales nos brindan información, muy detallada, de los productos e incluso nos indican donde adquirirlos y sus precios. Jamás lo hemos tenido tan fácil si sabemos aprovecharlo y movernos con cuidado. ¿Qué nos impide hoy en día comprar un producto que fabrican y venden solo en Australia? ¿Qué le impide a un autor español vender su libro, digital por supuesto, a un residente en la Patagonia o en un bosque perdido de Canadá? E incluso productos que no caduquen en breve, como naranjas de Valencia o chorizos de La Alberca son factibles de tener en nuestra puerta a golpe de ratón, con unos precios redondos y una calidad insuperable.